ELIGE SUB-SECCIONES en "El aborto y otros males"

Jueves, 29 de Septiembre de 2011 16:35

De la anticoncepción al aborto

Un buen ejemplo de lo anterior es el número de teólogos e intelectuales que rehúsan aceptar que la anticoncepción lleva al aborto. Pero la evidencia es impresionante: lo he comprobado en más de 30 países. En todos ellos sin excepción, la anticoncepción ha llevado al aborto, el aborto al infanticidio, y éste es el preludio de la eutanasia que ya se intenta introducir.

Por el Reverendo Paul Marx, O.S.B., Ph.D.

El demonio es mentiroso y asesino desde el principio
(cf. Juan 8:44).

La experiencia lo demuestra

El psiquiatra vienés Viktor Frankl dijo una vez que el hombre tiene una capacidad infinita para engañarse a sí mismo. Este hombre, que escapó tres veces de la muerte en los campos de concentración nazis, ha escrito de forma magistral sobre lo difícil que resulta a las personas enfrentarse a la verdad y aceptarla, y todavía más difícil: ponerla en practica. Y más aun si uno ha vivido, actuado, hablado o escrito en contra de la verdad.

Un buen ejemplo de lo anterior es el número de teólogos e intelectuales que rehúsan aceptar que la anticoncepción lleva al aborto. Pero la evidencia es impresionante: lo he comprobado en más de 30 países. En todos ellos sin excepción, la anticoncepción ha llevado al aborto, el aborto al infanticidio, y éste es el preludio de la eutanasia que ya se intenta introducir.

Una vez que se tergiversa el fin de la sexualidad, separándola de la procreación y de la familia, la actividad sexual se convierte en juego y diversión, y se orienta casi exclusivamente hacia el disfrute, excluyendo toda procreación. Como resultado, aumentan vertiginosamente y de forma paradójica los embarazos en adolescentes, al igual que asciende el índice de abortos, de enfermedades venéreas y de divorcios. La tasa de nacimientos disminuye, se difunde un enfoque de tipo "veterinario" para el control de la natalidad, a base de esterilización, inyecciones e implantes hormonales. Y rápidamente se observa la desintegración de la familia.

Al convertirse la anticoncepción y el aborto en un estilo de vida y al llegar a formar parte de su patrón cultural, los jóvenes se involucran cada vez más en actividades sexuales irresponsables, y surge en bastantes la repugnante inclinación hacia la homosexualidad. Se imaginan que no tendrán que enfrentarse a un embarazo "no deseado", especialmente si usan los anticonceptivos; y si a pesar de todo les acontece, puesto que consideran que únicamente los niños deseados deben nacer, entonces recurren al método de control de natalidad que nunca falla: el aborto. Ese procedimiento se designa engañosamente en las reuniones de la Federación Internacional de Planificación de la Familia o IPPF (International Planned Parenthood Federation) como "anticoncepción post-conceptiva" o como "regulación de la menstruación." La IPPF es la organizacón que más promueve la anticoncepción y el aborto en todo el mundo. Su filial en EE.UU. se llama Planned Parenthood Federation of America o PPFA (Paternidad Planificada).

Además, debido a las enfermedades de transmisión sexual y a la esterilización voluntaria, el gran número de mujeres que tienen bloqueadas las trompas de Falopio es causa del mayor índice de esterilidad en la historia de los EE. UU. Actualmente, según los denominados expertos médicos, deben crearse centros de fecundación in vitro en toda la nación, para que las mujeres que lo deseen puedan quedar embarazadas. Los promueven a pesar de que la concepción de un bebé por este inmoral método requiera múltiples abortos y otros males. Incluso, la madre tiene que dar de antemano su consentimiento al aborto, por si algo no marcha bien en el procedimiento o en el desarrollo del diminuto bebé implantado.

La conexión es evidente

El índice de nacimientos ha caído por debajo del nivel de reemplazo y las naciones han comenzado su decadencia interna. Actualmente Irlanda es el único país desarrollado que tiene un buen índice de nacimientos. Pero ahora que los irlandeses están rápidamente aceptando la contracepción y los abortivos, se puede predecir sin temor a equivocarse que tampoco se salvará de la plaga del aborto. En resumen, no hay en estos momentos ningún país del mundo que practique en masa la contracepción y que al mismo tiempo tenga una vida familiar activa y sana. Por supuesto, hay más de una razón o factor por el cual las familias se disuelven, pero dada la universalidad de los patrones y los efectos, la anticoncepción es indudablemente el factor principal y más importante, por no decir la causa primordial y directa.

Lo más doloroso es saber que todo esto ya se nos había advertido en la profética encíclica Humanae Vitae, que nos habla claramente sobre las consecuencias de la anticoncepción. Sin embargo, todavía teólogos e intelectuales católicos rehúsan reconocerla como un documento magnífico, preciso y que va a la raíz del problema. Hoy día, la esterilización, el enfoque "animal" del control de la natalidad, es el procedimiento que se está haciendo más popular. El lector debiera meditar sobre qué clase de mundo tendríamos si el Papa Pablo VI hubiera dado su aprobación a los abortivos tales como el dispositivo intrauterino, los inyectables como la Depo-Provera, los implantes como el Norplant e incluso la misma píldora anticonceptiva, que al igual que otros anticonceptivos, a veces actúa como abortivo.

Parece que los anticonceptivos del futuro serán abortivos, como ya lo es, por ejemplo, la inyección abortiva Depo-Provera. Su fabricante, la compañía Upjohn, intentó que se aprobara en EE.UU. En años recientes el producto fue lamentablemente aprobado en ese país. Upjohn vende este abortivo -- incluso antes de ser aprobado en EE.UU. -- en más de noventa países desde su gigantesca fábrica de Bruselas.

Todos los estudios realizados en múltiples países, sobre los resultados y efectos de la anticoncepción, muestran que las parejas que la practican se inclinan mucho más a recurrir al aborto en caso de un "embarazo no planeado". Como dije anteriormente, ningún país que se haya involucrado en la promoción de la anticoncepción ha escapado del aborto. Por supuesto, no afirmamos que toda pareja que use anticonceptivos termina por abortar tras un embarazo "no deseado". Pero esto de ningún modo desmiente el punto en cuestión.

Los mismos antivida lo afirman

Experimentados promotores de la anticoncepción, de la esterilización, de los abortivos y del aborto, como Paternidad Planificada, también nos afirman lo mismo. Uno de sus presidentes, el Dr. Alan F. Guttmacher, escribió en 1973 a los miembros de Paternidad Planificada: "Ustedes han aceptado la responsabilidad de ampliar sus servicios de planificación familiar y le están dando la bienvenida a una mayor clientela, principalmente de menores, para los que han creado servicios especiales de acuerdo con sus necesidades específicas. Todos ustedes reconocen que lógicamente la esterilización y el aborto deben formar parte del moderno servicio de control de la natalidad".

El mismo Guttmacher, unos meses más tarde -- después de la decisión del Tribunal Supremo de EE.UU. en 1973 por medio de la cual legalizó el aborto en todo el país -- llegó a decir en el Washington Star del 3 de mayo que "la educación sexual es el único sitio donde Paternidad Planificada debe ganar la batalla". Aquellos que están familiarizados con la actual educación sexual pro anticonceptiva, que se imparte en las escuelas públicas, saben exactamente lo que quiso decir.

Guttmacher, en "Politics of abortion" ("Políticas del aborto"), también manifiestó claramente que si los católicos abrazan tranquilamente la anticoncepción, por deducción, también aceptarán el aborto.

El Dr. Malcom Potts, antiguo director médico de la IPPF, también ha declarado: "Según la gente vaya aceptando la anticoncepción habrá un aumento, no una disminución, de los abortos". El mismo Potts dijo en otra ocasión que cuando fallara la anticoncepción los doctores deberían estar dispuestos "a facilitar el aborto como refuerzo a un servicio post venta".

El suplemento de International Planned Parenthood Federation News ("Noticias de la IPPF") de marzo de 1972 revela: "En los países en los que existe un programa nacional del planificación familiar, o en los que hay una tendencia a tener familias menos numerosas, los abortos (legales o ilegales) aumentan". Y continúa diciendo: "El aborto deliberado (provocado) es una lógica consecuencia de la anticoncepción a voluntad".

En Nueva Zelanda, un miembro ejecutivo de la Asociación para la Reforma de la Ley del Aborto (ALRANZ) y también de la Asociación de Planificación Familiar (NZFPA) manifestó en 1979 al Comité Supervisor de Abortos de ese país: "... personalmente, y bajo el punto de vista de ambas asociaciones [ALRANZ y NZFPA], creemos que esto es de sumo interés: la anticoncepción y el aborto deberían tratarse conjuntamente, pues por varias razones son inseparables."

Otros dos grupos, que abogaron por el aborto en Inglaterra, la Asociación para la Reforma de la Ley del Aborto y la Campaña de Control de la Natalidad, planteaban sus fines abiertamente: "Conseguir que se incluya el servicio de control de la natalidad en el Seguro Médico Estatal, y que éste a su vez incluya la anticoncepción, la esterilización y el aborto".

Los promotores de la anticoncepción y el aborto deben estar muy agradecidos a los teólogos disidentes que rechazaron la Humanae Vitae, tales como el Padre Charles E. Curran y el Padre Richard McCormick, S.J., cuyos errores han hecho tanto daño. Estos teólogos entusiastas de la anticoncepción, aunque equivocados, muy lamentablemente todavía son tomados en serio por muchos católicos.

Quizás nadie haya sido tan explícito con respecto a la relación entre la anticoncepción y el aborto como el Dr. Christopher Tietze, el principal promotor del aborto del Consejo de Población Rockefeller y de Paternidad Planificada. En 1976, en un número de Family Planning Perspectives ("Perspectivas de Planificación Familiar"), escribió: "La forma más segura de planificación familiar para las parejas casadas y no casadas es el uso de los métodos tradicionales [de anticoncepción] apoyados por el aborto... pues es probable que la mujer tenga varios abortos en el curso de sus años fértiles tras el fracaso del método anticonceptivo que escogió."

Veamos el propósito de la Liga de Acción Canadiense para el Derecho a Abortar (CARAL): "El fin de CARAL es asegurar que a ninguna mujer en Canadá se le niegue el acceso al aborto legal y seguro. Nuestro objetivo es la anulación de todas las secciones del Código Penal que tengan que ver con el aborto y su debido asesoramiento en todo el país."

Las lista de citas de este tipo son interminables. Permítanos el lector una más. El ex-secretario de HEW (Ministerio de Educación, Salud y Bienestar de los EE.UU.), ahora profesor en la Universidad UCLA de California, Irving Cushner, dijo en enero de 1971: "Considero que el aborto debe mantenerse como hasta ahora, es decir, debe seguir siendo la segunda línea defensiva contra los embarazos perjudiciales y el niño no deseado cuando fracasan los anticonceptivos. La sociedad debe darse cuenta claramente del papel de la planificación familiar. Mírese como se mire, la planificación familiar consiste en impedir el nacimiento, y como el nacimiento es el final de una secuencia que comienza con el impulso sexual, en ese caso la planificación familiar es anticoncepción, anti-anidación, y la terminación del ‘conceptus' si se ha implantado. Esta es la función del aborto en el futuro."

Ante la ignorancia de muchos católicos

Tal vez nadie sea tan ingenuo en estos temas como los que piensan que la educación sexual que se imparte actualmente en las escuelas públicas, la cual siempre se reduce a una instrucción sobre el uso de los anticonceptivos, resolverá los problemas de los embarazos fuera del matrimonio y de las incontrolables enfermedades venéreas en las jovencitas. Incluso el Profesor Kingsley Davis, sociólogo y experto en población de la Universidad de California en Berkeley, observó: "... la promoción de anticonceptivos a los jóvenes solteros tiende a legitimar y estimular las relaciones sexuales prematrimoniales y a agravar la situación en la que los embarazos pueden ocurrir."

La lógica de la mentalidad anticonceptiva es inexorable, como los Papas lo han advertido una y otra vez. En la Familiaris Consortio, del Papa Juan Pablo II, se reafirma la enseñanza sobre moral sexual que la Iglesia ha mantenido a través de los siglos. Este documento, por desgracia, fue prácticamente ignorado en EE.UU. por la prensa católica.

El uso de los anticonceptivos, de los abortivos y de la esterilización es ofensivo a la dignidad humana por múltiples razones, pero también por obedecer a la misma mentalidad que la del aborto y la eutanasia. El propio Sigmund Freud escribió que el abuso de la sexualidad fácilmente lleva a la violencia. Pensemos en el aumento de violaciones, incestos y maltratos de niños y esposas, en la homosexualidad y en un largo etcétera.

Desde luego, hay una clara diferencia entre el aborto y la anticoncepción. No son lo mismo (excepto en el caso de los anticonceptivos abortivos, en cuyo caso sí son lo mismo), pero el aborto es la consecuencia de la misma mentalidad anticonceptiva llevada aún más lejos, como resulta patente no sólo por razones teóricas sino por la experiencia de tantos países. Ya no puede haber duda alguna para los que tienen ojos y pueden ver. Entonces, ¿por qué tantos teólogos e intelectuales católicos no lo ven?

Hay muchos otros teólogos e intelectuales católicos que sí se sienten motivados por documentos como la Humanae Vitae o la Familiaris Consortio, pero que al mismo tiempo se sienten incapaces de poder ayudar a los matrimonios por ignorar todavía que Dios ha dispuesto para el sistema reproductor humano un medio muy eficaz de para espaciar los nacimientos, cuando los esposos tienen motivos serios: la planificación natural de la familia.

Después de todo, lo ignoran porque no se les ha enseñado en los seminarios, ni en muchos colegios y universidades católicos; ni tampoco lo han leído en la prensa católica. Si los teólogos, los sacerdotes y los religiosos e intelectuales se dieran cuenta de la amplitud del actual holocausto del aborto y de los anticonceptivos, harían todo lo posible por predicar sobre Familiaris Consortio y Humanae Vitae, y sobre la inmoralidad sexual y sus consecuencias, como, por ejemplo, el divorcio.

¿Cuáles son los remedios?

1. Re-educar a profundidad a los educadores católicos y a los padres sobre la verdadero sentido cristiano de la sexualidad y la grandeza de la vocación matrimonial, que es el amor conyugal y traer vidas al mundo llamadas a ser hijos de Dios para vivir eternamente.

2. Resistir, desenmascarar y retirar inmediatamente todo programa de educación sexual que se imparta en todas las escuelas (públicas, católicas, privadas, etc.) no importa cómo se llame o cómo esté incluido en el currículum.

3. Proporcionar literatura verdaderamente ortodoxa y cursos sobre la fe católica en todos los niveles de la educación católica.

4. Antes que los católicos contraigan matrimonio, y empezando en el último año escolar de secundaria, estos jóvenes deberían conocer en profundidad el tema de la castidad y la virginidad, expresiones ambas de amor y de afecto; deberían darse cuenta del gran regalo de Dios que supone la fertilidad y de las terribles consecuencias de la anticoncepción. Los que están preparándose para el matrimonio deberían entender perfectamente cómo Dios ha dispuesto en el sistema reproductor humano un medio para que los nacimientos puedan espaciarse de forma natural, cuando los esposos tienen motivos serios: la planificación natural de la familia.

Ofrecérselo también prudentemente a otras personas. Una vez hablé a un grupo de mormones entusiastas de estos métodos naturales; los habían aprendido cuando enseñaban a budistas en Corea del Sur. Las monjas de la Madre Teresa se lo enseñan con éxito a los mendigos hindúes en los suburbios de Calcuta.

5. Cambiar y orientar con claridad la educación en los seminarios, para que no se ordene ni un solo sacerdote que ignore que la planificación natural de la familia es el mejor medio para espaciar los nacimientos (cuando los esposos tienen motivos serios), no sólo desde el punto de vista religioso, sino considerando todos sus aspectos. Los sacerdotes deberán también ser educados para que pongan en marcha programas educativos verdaderamente cristianos sobre la sexualidad y la vida familiar.

6. Re-educar a las religiosas dedicadas a la enseñanza, al asesoramiento, a la profesión de enfermeras y a las que en la actualidad están haciendo su noviciado o se encuentran en escuelas de formación teológica.

7. Exponer claramente, una vez más, la conexión diabólica entre la anticoncepción, la esterilización, el aborto y la eutanasia, según lo hicieron los seis últimos Papas, para que nadie pueda alegar como excusa su ignorancia sobre la verdad de Dios sobre estos temas.

8. Hacer publicaciones y audiovisuales adecuados y de calidad, que sepan transmitir por los medios de comunicación el sentido común del mensaje cristiano sobre la castidad antes y dentro del matrimonio.

9. Colaborar con otros grupos cristianos y judíos y con cualquier persona de buena voluntad, para hacer todo lo posible por limpiar el ambiente, erradicar la pornografía y eliminar en lo que podamos el creciente mal ejemplo.

10. Sólo permitir maestros y oradores que hayan aceptado todas las enseñanzas de la Iglesia y cuyas vidas sean un ejemplo práctico de las mismas.

Fuente: El Padre Marx es fundador y director de la junta directiva de Human Life International.



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