Natalia Zimbrao

RIO DE JANEIRO, 15 Nov. 15 / 02:19 pm (ACI).- “Mi cuerpo, mis reglas”, es el título de un video que generó polémica en Brasil en el que se aprecia a actores conocidos en ese país promoviendo el aborto como un “derecho” de la mujer, además de cuestionar y burlarse de la virginidad de la Madre de Dios.

El video fue difundido en la víspera del estreno de la película Olmo e a Gaivota (Olmo y Gaviota), de Petra Costa, que obtuvo el premio de Mejor Largometraje Documental en el Festival de Río 2015. Durante su discurso, Costa dedicó el galardón a las mujeres que defienden el aborto como un “derecho” de la mujer, lo que le valió una gran cantidad de críticas en las redes sociales.

Según los productores de “Mi cuerpo, mis reglas”, los actores se unieron para grabar el video en respuesta a esas críticas.

“Hablar del embarazo es un tabú. Este viene de Nuestra Señora, que quedó en cinta siendo virgen. Un embarazo sin sexo, sin cuerpo, sin deseo y sin miedo. ¿Sin sexo? Este tema (de la virginidad) (es) un error de traducción. Del hebreo al griego, del arameo al hindú”, dicen los actores en el video.

Ante esto, los católicos vieron la necesidad de esclarecer la cuestión. Uno de ellos es el P. José Eduardo de Oliveira e Silva, profesor de Teología Moral y doctor por la Pontificia Universidad Romana de Santa Cruz.

 

“Para ayudarlos en su desconocimiento bíblico, y también para reparar la blasfemia que cometieron contra la fe cristiana, es mi deber decirles que Nuestra Señora es Virgen, y que eso no es un error de traducción”, explicó en su cuenta de Facebook.

El sacerdote cita al profeta Isaías (7,14), que afirma: “He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel”. Sobre este punto, explica que el significado literal de “la palabra original en hebreo ‘almah´ era ‘doncella’ y que se utilizaba para denominar a las jóvenes vírgenes que aún vivían con sus padres”.

También hace referencia al evangelio de Mateo (1,23), que “en su versión griega tradujo la palabra ‘almah’ por ‘partenos’, cuyo significado literal es virgen”. El sacerdote precisó que lo que los evangelistas querían decir era que este texto de Isaías se hizo realidad con el parto milagrosamente virginal de María.

Uno de los argumentos presentados en el video es el que da nombre al mismo: “mi cuerpo, mis reglas”, siguiendo la lógica feminista de que la mujer tiene pleno derecho sobre su cuerpo y que así podría decidir si quiere o no continuar con un embarazo.

Sin embargo, según el P. José Eduardo, la verdad es que estas reglas vienen de afuera. “Son las reglas de los colectivos feministas marxistas, que sirven a los intereses de los Consejos Poblacionales y a las sucursales de Fundaciones Internacionales que quieren la implantación de un gobierno mundial y la reducción de la natalidad a niveles demográficamente suicidas”.

El sacerdote indicó que los involucrados en este video “vendieron sus cuerpos a quien les pagó por eso”, para que ellos obedezcan tal regla pensando que son sus propios dueños. Pero explicó que lo que sucede es que son engañados por los promotores de esas ideas “viendo que el mejor engaño es aquel en el que el engañado se siente convencido de que no lo es, cuando está siéndolo”.

“Lo peor de esto es que, aunque tal vez ustedes nunca se hayan hecho un aborto, algún desinformado puede hacérselo por causa de ‘sus’ reglas, que no son ‘suyas’, ni nunca serán ‘de ellos’”, observó.

El P. José Eduardo también reflexionó sobre la situación del bebé en un embarazo, que en ningún momento es considerado en el video.

“Lo siento mucho por ustedes, lo siento mucho por Brasil, pero lo siento mucho más por los bebés, porque, ante tantos ‘cuerpos’, parece que ellos mismos no tienen aquellos que, de hecho, son suyos”, lamentó el sacerdote.

Añadió que “ellos son los únicos sacrificados, los únicos expropiados de todo. Ellos no tienen reglas, ¿no es verdad? ¿Entonces deben obedecer las ‘suyas’, que no son suyas?”

En un artículo titulado “Entienda por qué los actores de Globo están en campaña a favor del aborto”, publicado en el sitio web de la Casa Pro Mãe Imaculada (Madre Inmaculada), el P. Silvio R. Roberto, miembro de los padres Marianos da Imaculada Conceição (MIC), explica el contexto de Brasil.

Destacó que “los defensores del asesinato de los niños están desesperados, pues su ideología de muerte está perdiendo terreno cada día más”.

El sacerdote explicó que la legalización del aborto en Brasil es un deseo antiguo de la industria abortista, que quiere ampliar su mercado y “lucrar con el sufrimiento de los niños y las madres”.

Resaltó que lo medios seculares buscan que se liberalice “el aborto porque este contribuye para su proyecto de revolución cultural, cuyo objetivo es destruir los valores cristianos en la sociedad”.

También indicó que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha trabajado para aprobar el aborto en los países miembros, con una “táctica de manipulación del lenguaje” que defiende los llamados derechos sexuales y reproductivos.

“Se sabe que, según los planes de los abortistas y por el monto del dinero que ellos invirtieron, el aborto ya debía de haber sido legalizado en Brasil por lo menos hace una década. El partido que está en el poder (Partido de los Trabajadores - PT) hace diez años se comprometió con esta legalización”, afirmó.

Mientras tanto, observa que aumenta el número de personas que están contra la legalización de esta práctica en Brasil y, “para empeorar las cosas para los abortistas, en las últimas elecciones que tuvimos para el Legislativo se formó una casa aún más conservadora, impidiendo que la legalización del aborto se apruebe como ley”.

Por estas razones, continuó el sacerdote, los abortistas necesitan recurrir a las películas y campañas publicitarias “con la intención de ganar en la opinión pública, siempre por medio de la mentira y de la verdad a medias”.

“Si es verdad que nuestra lucha es la de David contra Goliat, pues mientras que ellos tienen los medios de comunicación, el dinero y la fama, nosotros tenemos la verdad, algo que habla directamente al corazón humano. Pero, así como ellos no descansan en cumplir con su objetivo sórdido -el asesinato- con mayor razón nosotros, los ciudadanos comunes, debemos empeñarnos por un país de una cultura de vida”, señaló.

Por otro lado, como respuesta al video, la plataforma CitizenGo lanzó una petición en rechazo a esta campaña, la cual puede ser firmada aquí: http://www.citizengo.org/pt-pt/lf/node%3Anid%5D-repudio-campanha-abortistaatores-globais?tc=wp&tcid=17166967. Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/catolicos-reaccionan-ante-video-proaborto-que-ataca-a-la-virgen-maria-32534/.

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Sunday, 08 November 2015 23:47

¿Quién enseña a nuestros hijos?

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

El pasado 25 de octubre (2015), el Sínodo de los Obispos sobre la Familia terminó y emitió un documento titulado Relación Final. El documento contiene una problemática declaración que ha causado preocupación. Se trata del parágrafo no. 58, que dice: “La familia, aunque sigue siendo el espacio primario de la educación (cf. Gravissimum Educationis, no. 33), no puede ser el único lugar donde se enseñe acerca de la sexualidad” (el énfasis es nuestro).

 

Esta declaración debió ser rechazada y reemplazada por un texto más preciso sobre el papel y el deber de los padres de familia. El capítulo en el cual esta aseveración se encuentra parece intentar enfocarse principalmente en las necesidades de la familia y en ayudar a los padres. Sin embargo, la ambigüedad de este punto tan crucial deja la puerta abierta de par en par para la mala interpretación y la manipulación. Por ello es que me ha dejado perplejo y preocupado el apoyo que la inmensa mayoría de los obispos le dio a la Relación Final: de los 265 votos elegibles, hubo 251 afirmativos y sólo 14 negativos.

 

En todo el mundo, las familias enfrentan sistemas educativos estatales que han decidido imponer programas de “educación” sexual e ideología de “género”, que incluyen la aceptación del homosexualismo, la promiscuidad sexual, la anticoncepción y el aborto. La integridad moral de nuestros hijos es el objeto de brutales ataques por medio de estos programas. Los padres tienen el derecho y la responsabilidad moral de proteger a sus hijos de los mismos. Por ese motivo, los padres merecen y necesitan un apoyo absolutamente claro y sin ambigüedades por parte de la Iglesia en este asunto tan importante.

 

Durante su visita pastoral a Las Filipinas en enero de 2015, el Papa Francisco dijo a los padres de familia que rechazaran la “colonización ideológica” proveniente de los países ricos:

 

Se les ha dado un rol que desempeñar en cuanto a reconocer los peligros para las familias y a protegerlas de las nuevas ideologías. Hay una colonización ideológica que intenta destruir a la familia, frente a la cual tenemos que tener cuidado. Enfrentamos el reto de una redefinición del matrimonio y de la apertura a la vida. Como familias tenemos que tener mucha sabiduría y fortaleza ante esta colonización que amenaza con destruir a la familia.

 

El texto del parágrafo no. 58 parece contradecir la clara doctrina de la Iglesia, que enfatiza la autoridad de los padres en la educación de sus hijos o en la cuidadosa delegación y supervisión de dicha educación:

 

La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, siempre debe ser llevada a cabo bajo su guía atenta, ya sea en casa o en los centros educativos que ellos mismos escojan y controlen. En este punto, la Iglesia reafirma la ley de la subsidiaridad, la cual la escuela está obligada a observar cuando coopera en la educación sexual, asumiendo el mismo espíritu que anima a los padres (San Juan Pablo II, Familiaris consortio, no. 37).

 

La Iglesia se encuentra bajo una enorme presión por parte de la cultura secular actual de adoptar el mismo lenguaje ideológico de dicha cultura. Pero los Padres Sinodales pudieron haber rechazado fácilmente esta presión simplemente reafirmando la doctrina perenne de la Iglesia. Podrían haber citado documentos como La carta de los derechos de la familia – la cual todavía no ha sido implantada plenamente – que aborda el tema de los deberes y el papel de los padres hacia sus hijos, y reitera la obligación de la Iglesia y el Estado de respetar y proteger a los padres de intrusiones y manipulaciones.

 

¿Qué quiere decir la Iglesia cuando proclama que los padres son los principales educadores de sus hijos? Quiere decir que los padres enseñan a sus hijos desde la infancia y la niñez, y luego durante la adolescencia, hasta que alcancen la edad adulta. Quiere decir que ellos son los primeros en autoridad, deber y capacidad para educar a sus hijos, para prepararlos para esta vida y, más importante aún, para la vida eterna.

 

Los padres no tiene solamente un “lugar privilegiado” entre otras personas o entidades en cuanto a la educación de sus hijos. La doctrina de la Iglesia es perfectamente clara cuando dice que los padres, al cooperar con Dios en la transmisión de la vida, tienen el derecho inalienable de educar a sus hijos, como lo enfatiza el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia:

 

En la labor educativa, la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad personal en todas sus dimensiones, incluida la dimensión social. De hecho, la familia constituye una comunidad de amor y solidaridad, que está singularmente capacitada para enseñar y transmitir valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, que son esenciales para el desarrollo y el bienestar de sus propios miembros y de la sociedad (no. 238)

 

El derecho y deber de los padres de educar a sus hijos es esencial, ya que está vinculado a la transmisión de la vida; es original y primario respecto del papel educativo de otros, debido a la singularidad de la relación de amor entre padres e hijos; y es irremplazable e inalienable, y por tanto, incapaz de ser totalmente delegado a otros o usurpado por otros. Los padres tienen el derecho y el deber de impartir una educación religiosa y una formación moral a sus hijos, un derecho que el Estado no puede anular sino que tiene que respetar y promover. Este es un derecho primario que la familia no puede descuidar ni delegar (no. 239).

 

No debemos estar preocupados solamente ante el mundo secular, sino también ante la escandalosa desintegración de la educación católica en EEUU y Europa. La inadecuada formación catequética y el disenso contra la auténtica doctrina católica han estado socavando cada vez más a generaciones enteras de familias y jóvenes católicos. Por ello es que la declaración del parágrafo no. 58 debe ser objeto de una grave preocupación. Necesitamos que la Iglesia se pronuncie con toda claridad en estos temas tan importantes. Si la Iglesia quiere sinceramente ayudar a los padres y a las familias, así como fortalecer la belleza del matrimonio sacramental, entonces necesita realizar una transformación de raíz a favor de la auténtica doctrina en las escuelas parroquiales, las universidades, los centros de formación religiosa y los programas parroquiales de formación doctrinal y sacramental. Después de todo, es allí donde los problemas se originan y empeoran.

 

El motivo que se presentó para convocar el Sínodo Extraordinario y el Ordinario sobre la Familia fue el de la necesidad de apoyar a la familia a vivir su vocación. En vez de ello, la familia cristiana se encontró inmersa en un debate entre la doctrina auténtica y opiniones heréticas. Tristemente, la familia cristiana, que ya estaba siendo marginada y perseguida, se halló así misma siendo no solamente amenazada por las asechanzas de la “cultura” de la muerte, sino incluso preguntándose si la doctrina de la Iglesia sigue siendo segura.

 

Mientras esperamos la traducción completa de la Relación Final, agradezcamos a Dios por los líderes de la Iglesia que, a pesar de la presión y la intimidación que sufrieron durante el Sínodo, valientemente defendieron a la familia y su vocación. Debemos agradecerles y animarles a no claudicar en esta batalla tan importante. Las familias cristianas que viven fielmente su vocación en Cristo necesitan que se les anime, se les ayude y se les proteja. Después de todo, ellas son las que están en peligro. Como dijo el Cardenal Dolan, de Nueva York, durante el Sínodo, las familias fieles ahora son una minoría que necesita un apoyo especial. Tal parece que algunos en el Sínodo olvidaron esta realidad o nunca se dieron cuenta de que la misma existía.

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