HLI.

Introducción

1. Aspiraciones a la liberación

La conciencia de la libertad y de la dignidad del hombre, junto con la afirmación de los derechos inalienables de la persona y de los pueblos, es una de las principales características de nuestro tiempo. Ahora bien, la libertad exige unas condiciones de orden económico, social, político y cultural que posibiliten su pleno ejercicio. La viva percepción de los obstáculos que impiden el desarrollo de la libertad y que ofenden la dignidad humana es el origen de las grandes aspiraciones a la liberación, que atormentan al mundo actual.
INTRODUCCIÓN

El Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. En los últimos años esta verdad esencial ha sido objeto de reflexión por parte de los teólogos, con una nueva atención rica de promesas.

La liberación es ante todo y principalmente liberación de la esclavitud radical del pecado. Su fin y su término es la libertad de los hijos de Dios, don de la gracia. Lógicamente reclama la liberación de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico social y político, que, en definitiva, derivan del pecado, y constituyen tantos obstáculos que impiden a los hombres vivir según su dignidad. Discernir claramente lo que es fundamental y lo que pertenece a las consecuencias es una condición indispensable para una reflexión teológica sobre la liberación.
Desde hace un tiempo está circulando en ciertas parroquias de Estados Unidos un falso programa de "educación" sexual. El programa se llama "Growing in Love" ("Creciendo en el amor") y pretende ser una serie de cuadernos de estudio --desde el pre-escolar hasta el octavo grado-- para estudiantes, padres y maestros que instruyen sobre la "vida familiar".

Estimados hermanos y hermanas en Cristo:

En el próximo mes de noviembre, los estadounidenses participaremos en una de las elecciones nacionales más importantes de nuestra historia reciente. El presidente, senadores y congresistas que por nuestros votos ocupen esos puestos, prestaran sus servicios en un momento en que temas críticos a la misma supervivencia de nuestra civilización serán asuntos prioritarios a tratar en el ámbito político. Al prepararnos para estas elecciones, considero que es mi deber como vuestro obispo escribirles sobre estos asuntos, de manera que puedan ir a las urnas en noviembre con una conciencia bien informada.

Un importante grupo de organizaciones provida en EE.UU. ha iniciado una campaña formal para solicitarle al Santo Padre y a los obispos locales la excomunión de importantes políticos "católicos" que apoyan el aborto.

El 5 de septiembre del 2002, Gray Davis, gobernador del Estado de California, que se profesa "católico", aprobó varios proyectos de ley abortistas. Uno de ellos requiere que el programa de residencia de obstetricia y ginecología se ajuste a los requisitos del programa del Consejo de Acreditación para la Educación Médica Superior (ACGME, por sus siglas en inglés). ACGME exige que los estudiantes de esa especialidad reciban capacitación para practicar abortos (1). Ello obligaría a todos los residentes de obstetricia y ginecología de California a practicar estos crímenes, ya que la capacitación exigirá la participación en esta abominable práctica. Esperemos que los médicos que se especilizan en esa rama de la medicina sean valientes y se nieguen a realizar algo que va diametralmente en contra del principio más fundamental de la ética médica: "Primero no hacer daño" (del Juramento Hipocrático).

La organización abortista y pseudocatólica "Católicas por el Derecho a Decidir" (CDD) continúa exportando la mentalidad abortista desde EEUU hacia América Latina. Recientemente su directora, Frances Kissling, estuvo por Uruguay, cuyos niños por nacer se encuentran en peligro ante un proyecto de ley para liberalizar más aún el aborto.

El grupo abortista y pseudo católico, "Católicas por el Derecho a Decidir", produjo un documental titulado "Las lágrimas de Eros" que ofende profundamente a la Iglesia Católica y sus enseñanzas.

Es difícil imaginar cómo alguien puede escribir que en este vídeo "se relaciona la doctrina cristiana con el día a día" de los feligreses católicos. Hemos visto este documental y conocemos mucho sobre la organización que lo produjo, "Católicas por el Derecho a Decidir". Por lo tanto, consideramos que los prejuicios de los autores en contra de la Iglesia Católica se muestran claramente en los falsos argumentos en contra de la Iglesia y sus enseñanzas, que utilizaron los propios responsables de dicho vídeo al describirlo (http://imagenes.org/ctlg/eros.htm).

La organización abortista "Católicas por el Derecho a Decidir" (CDD) publicó a finales del pasado mes de enero (del 2002) un documento titulado “Somos mujeres, somos católicas y estamos en la lucha”. En él, las autoras promueven la legalización del aborto y critican a la Iglesia Católica por oponerse a éste al defender la vida desde la concepción en adelante. La reacción del Comité Nacional provida de México no se hizo esperar. He aquí la declaración de sus miembros:

"Católicas por el Derecho a Decidir" (CDD) es un grupo abortista que se hace pasar por "católico", con el objeto de confundir a los fieles respecto de la verdadera enseñanza de la Iglesia Católica sobre la defensa de la vida humana ante el crimen del aborto1. La CDD surgió en 1994 como el tentáculo y homólogo latinoamericano de "Catholics for a Free Choice" (CFFC), que surgió en EEUU en 19731,2.
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