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Lo que nosotros creemos

En el "nuevo orden mundial" post cristiano que está surgiendo, a los seres humanos se les considera cada vez más como productos para ser fabricados (natural o artificialmente), comprados, vendidos, canibalizados para utilizar sus órganos y destruidos a capricho y voluntad, según convenga a la codicia de los negociantes y de los macabros practicantes de estas actividades. Es el peor de los barbarismos.

Aborto: La vida humana comienza en el momento de la fertilización o concepción. El privar de la vida voluntariamente a cualquier ser humano, por cualquier medio, constituye un homicidio y es un gran mal social y moral. La sociedad no debe sancionar la matanza de una sola vida humana, pues de lo contrario la vida humana resultará devaluada.

No hay excepciones. El niño por nacer es un "tercero" inocente y nunca puede existir justificación alguna para privarlo de la vida, aun en los casos llamados "difíciles" (la violación, el incesto, etc.). En los casos poco frecuentes en que la vida de la madre esté amenazada, el médico debe tratar de salvar la vida de ambos.

Contracepción: Presenta numerosos peligros médicos para las mujeres e introduce una barrera artificial entre los esposos. La aceptación de la contracepción ha llevado a diseminar la promiscuidad sexual y a una explosión cada vez más en aumento de enfermedades venéreas deshabilitantes y mortales, incluído el SIDA. La contracepción no evita el aborto; al contrario, siempre conduce al aborto y a tasas crecientes de aborto.

Eutanasia: Los alimentos, el agua y otras necesidades básicas nunca se les deben retirar a los pacientes, no importa cual sea su pronóstico médico. Nunca es aceptable que el personal médico u otros terminen directamente con la vida del paciente.

Esterilización: La mutilación del cuerpo para impedir el funcionamiento normal de un órgano es una mala práctica médica. Los roponentes de la esterilización no están informando al público sobre todos los riesgos médicos que ésta conlleva. Las naciones ricas utilizan la esterilización en forma genocida en las naciones del tercer mundo y la dirigen contra ciertos grupos étnicos y raciales en todos los países desarrollados.

Educación sexual: No puede ser dada sin que se impartan valores. Debido a la llamada separación entre la Iglesia y el Estado, las escuelas públicas de los EE.UU. no pueden impartir educación sexual dentro de un contexto religioso. Educar a los jóvenes sobre la sexualidad es un derecho supremo, y deber primario de los padres, quienes si lo desean, pueden solicitar la ayuda de instituciones educativas que merezcan su aprobación y que estén bajo su control.

Matrimonio y vida familiar: La familia es el fundamento de la sociedad. Human Life International promueve la salud y la felicidad del núcleo familiar: un matrimonio monógamo y amoroso entre un hombre y una mujer, abierto a la procreación de la vida y al cuidado y la crianza de los hijos.

Sobrepoblación: El concepto de la sobrepoblación es un mito que se propaga para promover diversos propósitos, como la riqueza y el poder. Las ineficiencias gubernamentales, y económicas y otras fuerzas culturales, unidas a la ignorancia y la injusticia social -y a veces las maquinaciones políticas malévolas- son las causas primarias del hambre en el mundo, así como del deterioro ambiental.

Homosexualidad: La inclinación homosexual, aunque en sí no es un pecado, constituye un desorden objetivo, ya que inclina hacia actos intrínseca y gravemente inmorales. Estos actos nunca deben aprobarse, ya que son contrarios a los valores inherentes a la sexualidad humana: el amor conyugal y la procreación. El único contexto moralmente válido para el ejercicio de estos valores es el matrimonio entre un hombre y una mujer. Las personas con inclinaciones homosexuales deben ser respetadas y ayudadas para que puedan vivir en continencia o, según el caso, superar su inclinación homosexual y contraer matrimonio. La sociedad no debe aprobar "derechos" especiales para las personas que practican y/o promueven el homosexualismo o la pederastia, sobre todo cuando estos "derechos" ponen en peligro la integridad moral, especialmente la de los menores de edad y otras personas vulnerables.

Pornografía: Es una contaminación inmoral, a menudo adictiva, que envenena el espíritu, distorsiona la sexualidad y deshumaniza a los hombres y las mujeres, pues los muestra como objetos de explotación para la satisfacción personal.

Experimentación con seres humanos y uso de los restos de criaturas abortadas: Son actos inhumanos, despiadados, grotescos y despreciables. Estos usos son una perversión de la ciencia y un crimen contra la humanidad.

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