EL NIÑO
POR NACER
¡Qué expresión tan exacta y tan bella! “Niño por nacer” es una buena traducción de “nasciturus”, el participio futuro del verbo “nacer”, en latín. Al que ha de nacer como fruto de la concepción humana lo llamamos niño; no simplemente feto, o embrión –nombres que también le caben en el lapso de su desarrollo intrauterino- sino niño. Así lo autorizan, lo sugieren, lo exigen la genética y el derecho. Desde el instante de la concepción es un niño, cuya subjetividad jurídica debe ser reconocida y tutelada. La Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que data de 1989, declara que se entiende por niño todo ser humano menor de 18 años de edad, y en su preámbulo afirma que a causa d