
Una madre australiana hizo historia en 1998 en el campo del derecho al recibir compensación por una demanda judicial que presentó debido a la aflicción que sufrió a consecuencia de un aborto. La mujer, cuyo pseudónimo según los documentos del caso es "Ellen", se enteró de que estaba embarazada de su segundo hijo en junio de 1990. En aquel momento se sentía exhausta y llena de tensión, especialmente debido a que su primer hijo sufría de ciertos problemas médicos que requerían de atención adicional.
Ellen dijo que su médico le sugirió practicarse un aborto y fue al Royal Women's Hospital. Una vez allí, Ellen habló con un "consejero" abortista, que era un trabajador social que todavía estaba recibiendo capacitación. Es difícil precisar qué conversaron en esa sesión, ya que el litigio legal que tuvo lugar después terminó con un acuerdo de confidencialidad y Ellen no puede ser entrevistada. Pero en los documentos archivados en el expediente del tribunal se alega que hubo graves deficiencias en la entrevista. Aunque era indudable que Ellen sufría de una tensión nerviosa y de confusión emocional, el "consejero" no hizo ningún esfuerzo para ayudarla a explorar las razones por las cuales ella quería que le practicaran un aborto. Ni el "consejero" ni el personal del hospital sometieron a Ellen a exámenes psicológicos o psiquiátricos. Más importante todavía, ninguno de ellos se esforzó por decirle que un aborto podría causarle un impacto negativo desde el punto de vista emocional. El 6 de julio de 1990 a Ellen le practicaron el aborto.
Lo que siguió al aborto no constituyó ninguna sorpresa para el grupo de apoyo de Australia "Mujeres Lesionadas por el Aborto" ("Women Hurt by Abortion"). Las miembros de este grupo han estado ayudando a las mujeres que durante años y aún décadas han estado sufriendo de depresión y culpabilidad después de un aborto. Ellen no se alivió después de su aborto; al contrario: estaba devastada.
En el momento de su decisión, el hospital le dio a Ellen un folleto de la agencia "Servicio de Asesoría para el Embarazo" ("Pregnancy Advisory Service"). En el folleto se afirmaba que la mujer puede llegar a sentirse mal durante unos pocos días después del aborto, pero se les atribuyen esos sentimientos a los cambios hormonales. En el folleto se declara lo siguiente: "Tampoco hay evidencia alguna de que a las mujeres que le han practicado una terminación [de su embarazo] sufran efectos psicológicos a largo plazo". Según Andrew Bolt, del diario Herald Sun, en la edición del 29 de septiembre de 1998, aún después de que se llegó a un arreglo fuera del tribunal y de que el hospital tuvo que pagarle a Ellen una cantidad determinada por los daños causados, un vocero del hospital todavía se atrevió a defender la postura de esta entidad sanitaria.
El abogado que se ocupó del caso fue Charles Francis. Francis ha dictado conferencias en los congresos mundiales de Human Life International. Este abogado dijo que el caso de Ellen podría motivar a otras mujeres a presentar demandas judiciales contra los aborteros en el caso de que reciban una asesoría deshonesta o incompleta.
Poco tiempo después de 1973, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos puso fin a la protección legal de los bebés no nacidos, surgieron grupos que ayudan a las mujeres que sufren a consecuencia del aborto. Los primeros grupos se enfocaban simplemente en el apoyo emocional. Los grupos que surgieron después comenzaron a almacenar datos acerca de los daños del aborto y de esta forma prepararon informes médicos y legales. Pero después de varias décadas de registrar estos daños, hay gente en la industria del aborto que todavía insiste en que los casos de mujeres que sufren traumas por la muerte de sus hijos a causa del aborto son relativamente raros y que han sido objeto de exageración.
El Dr. Philip Ney, un psiquiatra canadiense y autor del libro Deeply Damaged ("Profundamente herida"), cree que los datos que muestran los daños clínicos que han sufrido las mujeres a causa del aborto son abrumadores. De hecho, este autor ha escrito que "el 35% de las mujeres que han abortado necesita ayuda profesional".
En el caso de Ellen, la depresión la invalidó. De hecho, estaba "paralizada" y su esposo tuvo que dejar el trabajo para atenderla. Para cualquier observador honesto es evidente que el aborto no le hace ningún bien a los bebés no nacidos, ni tampoco a sus mamás.
En este caso de Australia han estado involucrados profesionales de la salud que se negaron a admitir la existencia de una enorme cantidad de datos que muestran los graves riesgos para la salud mental y emocional de las mujeres que cometen el grave error de someterse a un aborto.
En Estados Unidos, las mujeres que han sido lesionadas por el aborto pueden considerar la posibilidad de presentar una demanda judicial. Para más información, póngase en contacto con la agencia "Ayuda Legal para las Mujeres" ("Legal Assistance for Women") llamando al 1-800-822-6783. Esta organización no es una firma de abogados, pero ayuda a las mujeres a encontrar abogados en su localidad que tienen la posibilidad de ayudarlas.
Muchas mujeres se hacen practicar el aborto sin saber nada acerca de las posibles consecuencias que éste les puede acarrear a su salud. El 10% de todas las mujeres que han abortado han sufrido complicaciones inmediatas, de las cuales el 20% son peligrosas para su vida. El Dr. David Reardon, del Instituto Elliot, ha recopilado una lista de más de 100 posibles complicaciones, entre las cuales están la infección, la perforación del útero, la hemorragia, las complicaciones anestésicas, la esterilidad y aún la muerte. En Estados Unidos, muchas mujeres han sufrido mutilaciones o la misma muerte a consecuencia del mal llamado "aborto legal y seguro".
El aborto puede tener efectos a largo alcance que nunca serán vinculados al aborto mismo. Por ejemplo, el aborto aumenta significativamente el riesgo de un futuro embarazo ectópico, que puede ser fatal. Algunos de los riesgos del aborto están vinculados a la inhabilidad futura de tener hijos, ya que el aborto puede causar la infertilidad, debilitar el útero o causar otras complicaciones durante el embarazo. El problema es que muchas mujeres que han abortado no se dan cuenta de que hay sufrido lesiones.
A las mujeres no se les ha dicho toda la verdad acerca de los estudios médicos que han arrojado una conexión significativa entre el aborto y el cáncer de mama. Este riesgo es más elevado cuando se practica el aborto en el primer embarazo o cuando se practica en el primer trimestre del embarazo.
Otras posibles consecuencias del aborto para la mujer son las de tipo emocional o psicológico, relacional o espiritual. Los estudios arrojan una creciente tendencia a comportarse de forma autodestructiva después de un aborto. Los comportamientos y estados mentales autodestructivos que pueden darse son muchos: fumar, abuso de sustancias (alcohol o drogas), promiscuidad o disfunción sexual, depresión o tendencias suicidas.
Es muy importante informar a la gente acerca de los riesgos y las consecuencias del mal llamado "aborto legal y seguro". Este slogan forma parte del discurso engañoso de los proabortistas, discurso que utilizan para lograr la legalización del aborto en aquellos países donde todavía existen leyes que protegen a los no nacidos y a sus mamás de este crimen.
También es de crucial importancia informar a la gente de que existe ayuda para las mujeres que han abortado y para todos aquellos que de una forma u otra se han involucrado en un aborto. Esta ayuda que está disponible es de índole física, psicológica y espiritual. Incluso, existe la ayuda legal para las víctimas vivientes del aborto, donde lamentablemente éste es legal. Las víctimas del aborto pueden presentar una demanda judicial contra los que les practicaron el aborto a causa de los daños incurridos.
A pesar de que el aborto es el procedimiento de libre elección que con más frecuencia se practica en Estados Unidos, la industria de este crimen es la que tiene menos regulaciones de todas las instalaciones médicas. Las clínicas de los veterinarios tienen más regulaciones que las clínicas de aborto.
Por favor, colabore para que las mujeres reciban más protección ante el aborto. Para ello, informe a las mujeres de que si comenten el grave error de hacerse practicar un aborto y después sufren lesiones a causa de él, tienen la posibilidad de presentar una demanda judicial y ganar el caso.
Si usted conoce a alguna mujer que esté sufriendo debido al aborto, por favor anímela a que llame a nuestra oficina si necesita ayuda (305-260-0525). Nosotros la referiremos al lugar adecuado para el tipo de ayuda que necesita, ya sea médica, legal, psicológica o espiritual.
Fuentes: Mark Crutcher, Director, The Elliot Institute, P.O. Box 7348, Springfield, IL 62791-7348. Tel.: (217) 546-9522. Página web: www.afterabortion.org. The Justice Foundation (ofrece ayuda legal y refiere a otras instituciones a las mujeres que han sufrido lesiones). Tel.: (860) 621-4971. Fax: (860) 621-5799. Email: crhjustice@snet.net. Página web: www.justice.oct.net.
El artículo "Madre presenta demanda judicial a abortero por los sufrimientos emocionales que le causó el aborto" fue publicado originalmente en inglés bajo el título de "Grieving Mother Sues Abortionist" en la revista Human Life International Reports, de enero de 1999, página 6. Ha sido traducido y reproducido aquí casi en su totalidad. Human Life International, 4 Family Life, Front Royal, VA 22630, USA. Tel.: (540) 635-7884. Fax: (540) 636-7363. Página web: www.hli.org. Email: hli@hli.org.
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