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Boletín del Proyecto Sanación postaborto de VHI, No. 37, Enero - Febrero, 1998

La Iglesia es madre de las mujeres
que han abortado

Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto [es decir, que el aborto es un acto grave por cuanto destruye a un ser humano no nacido]. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación [la Confesión]. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor. Ayudados por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre.

Juan Pablo II, Carta Encíclica "El Evangelio de la Vida", 25 de marzo de 1995, número 99.

No hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar. No hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón, siempre que su arrepentimiento sea sincero. Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su iglesia Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado.

Catecismo de la Iglesia Católica, 11 de octubre de 1992, número 982.

Al condenar el aborto como la matanza de una vida humana, la Iglesia no pretende condenar a la mujer que piensa abortar o que ya lo ha hecho...la Iglesia, como madre solícita, es capaz de comprender la tragedia interna que sufre el corazón de una madre que ha decidido matar a su propio hijo; y tiene hacia ella una actitud de compasión y la llama a una amorosa reconciliación.

S.E. Monseñor Rino Passigato, Arzobispo y Nuncio Apostólico en Bolivia, declaración publicada en The Catholic World Report, diciembre de 1997, p. 21.

¿Cómo reaccionan las mujeres que han abortado?

David C. Reardon, Ph.D., investigador del síndrome postaborto, señala que "aproximadamente el 50 por ciento de las mujeres que se han practicado un aborto esconden el hecho cuando son interrogadas".

Reardon también señala que las reacciones de las mujeres que han abortado varían a través del tiempo: "Las mujeres que al principio se sienten llenas de aflicción y que se reprochan a sí mismas, después pueden encontrar alivio emocional; mientras que aquellas que inicialmente parecen haber hecho un buen ajuste, luego pueden llegar a sentirse destrozadas".

Un estudio, realizado por el mencionado investigador, en el que 260 mujeres reportaron reacciones negativas después del aborto, arrojó que entre el 63 y el 76 por ciento de ellas afirmaron que hubo un período de tiempo durante el cual negaron cualquier sentimiento negativo con respecto al aborto. El período de tiempo promedio de dicha negación fue de 63 meses.

Los estudios de otros investigadores han arrojado resultados aún más negativos y han demostrado que la mayoría de las mujeres que han abortado han afirmado que no abortarán otra vez.

Uno de esos estudios arrojó que, a las ocho semanas de haber abortado, el 44% de las mujeres se quejaban de desórdenes nerviosos, el 36% había experimentado dificultades para poder dormir, el 31% sentía pesar por haber tomado esa decisión y al 11% su médico les había recetado medicina psicotrópica.

Sin embargo, algunas investigaciones confirman que las mujeres que se han practicado un aborto son más propensas a practicarse otro que las que nunca han abortado. Reardon señala que este aumento en la propensidad a volver a abortar está vinculado al aborto anterior debido a la baja autoestima, a un aumento en la actividad sexual, al autocastigo por medio de abortos subsecuentes y a sentimientos contradictorios de, por un lado, querer tener un "embarazo de reemplazo" y tener un hijo, y por otro, ceder ante la presión de su esposo o "compañero" a abortar o sufrir el abandono de éste.

Una vez más, parece que los que promueven el aborto están perjudicando a las mujeres. Por medio de sus campañas, los proabortistas han obtenido el mal llamado "derecho" al aborto, pero han dejado el bienestar de las mujeres a un lado. La creciente evidencia del aumento del cáncer de seno debido al aborto provocado y de otros riesgos médicos abundantemente documentados, así como de los efectos emocionales y psicológicos del aborto, demuestra que las mujeres sufren sin necesidad alguna por culpa del aborto a petición.

Los auténticos defensores de las mujeres proporcionan alternativas realistas y prácticas de asistencia a las madres embarazadas en situaciones críticas, tales como cuidado prenatal, artículos para bebés, consejería amistosa y albergue temporal.

Testimonio de una especialista en ecografías
Por Shari Richards

En 1979, después de que ya me había practicado dos abortos, comencé un entrenamiento en ultrasonidos (ecografía). Cuando hice el primer examen de ultrasonido a una mujer que tenía nueve semanas de embarazo, pude ver en la pantalla la imagen de un niño muy pequeño completamente formado y moviéndose. Se veía saltar al feto y pude identificar como el corazón latía, sus dedos y sus ojos. Podía medirlo, el feto medía aproximadamente una pulgada y ya todos sus órganos estaban formados. Lo que contemplé ese día fue como una bofetada: en la imagen del ultrasonido vi un reflejo de mi pasado. Desde entonces, todos los días recuerdo mis propios abortos, cuando hago los ultrasonidos y veo a niños no nacidos vivos en el vientre de sus madres.

Mis noches estaban llenas de pesadillas y el día lo pasaba entre ataques de ira, tristeza y hostilidad. Puesto que recibí una educación cristiana, recordé a Jesús, el amigo de mi niñez. Fui a un lugar tranquilo en la playa y le abrí a Él mi corazón. Derramé lágrimas de arrepentimiento y le ofrecí a Él todo mi dolor. Recé y le pedí a Jesús por estos niños. Todo mi dolor, mi tristeza, la ira y el odio que me embargaban desaparecieron y fueron reemplazados por una profunda paz, una paz que sólo Cristo puede dar.

Shari Richards es presidenta de Sound Wave Images y autora del video "Una ventana al seno materno", que distribuye Vida Humana Internacional. Este mismo testimonio, con la foto de la Sra. Richards, se encuentra en nuestra página web: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/testpost.html

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