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Boletín No. 61, Marzo/Abril/Mayo/Junio/Julio 1996

La ciudad de Dios y la ciudad del "género"
Habitat II: la cumbre de la vivienda
Por Pedro C. Moreno

"...dos ciudades han sido construídas por dos amores: la terrenal, por el amor de sí hasta el desprecio de Dios; la celestial, por el amor de Dios, hasta el desprecio de sí...En una, los príncipes y las naciones subyugadas son gobernadas por el amor al poder; en la otra, príncipes y súbditos se sirven mutuamente por amor, los últimos obedeciendo, los primeros cuidando de todos." (San Agustín, La Ciudad de Dios, Libro XIV.)

Introducción

Del 3 al 14 de junio, los representantes de los distintos gobiernos del mundo se reunirán en Estambul, Turquía, para la Conferencia de las Naciones Unidas (ONU) sobre la vivienda, mejor conocida como Habitat II. Aunque se supone que la Conferencia trate sobre los asuntos urbanos, hay ciertas propuestas alarmantes que podrían servir para socavar los derechos paternos, la autonomía de la familia tradicional y la sacralidad de la vida humana.

La familia en peligro

El Secretario General de Habitat II, Dr. Wally N'Dow, expresó: "Imaginémonos una ciudad...en la cual las guarderías infantiles son una parte integral de la infraestructura básica junto a las escuelas y los hospitales, una ciudad en la cual el cuidado de los niños y de los ancianos son responsabilidades que las mujeres y los hombres comparten por igual...." Esto quiere decir que las guarderías infantiles y la absoluta uniformidad en los roles de los hombres y las mujeres se han convertido en las metas principales de Habitat II, siguiendo el plan de acción de la Conferencia de la ONU en Pekín [de septiembre de 1995].

El párrafo 18 del Borrador de la Declaración de Principios y Compromisos de Habitat, por un lado afirma que "la familia es la unidad básica de la sociedad", pero por otro lado se refiere a "diferentes formas de familia". Con este último término, se tiene la intención de incluir a las parejas de homosexuales y lesbianas con niños adoptados, así como a "las familias de género". Además se pretende que estas "diferentes formas de familia" gocen de la misma protección que la familia tradicional compuesta del esposo, la esposa y sus hijos.

Más aún, Catalina Hinchey Trujillo, otra funcionaria de Habitat II, declara que la "familia típica ya no está" compuesta del esposo, la esposa y sus hijos. Para lograr "el mundo que soñamos", propone que en su lugar se le proporcione apoyo a la gente en "el estilo de familia que hayan escogido".

Sin embargo, según señala Dale O'Leary [activista provida] la "ciudad del género" se opone a "la ciudad de la familia". Esta última tiene el potencial para minimizar y aun eliminar el crimen, así como "la pobreza, la inestabilidad social, y el abuso de las mujeres y los niños". La verdad es que si queremos tener una sociedad sólida y sana, debemos proteger y apoyar a la familia tradicional, la cual, por el contrario de lo que creen los funcionarios de la ONU, todavía existe y es la única esperanza para la supervivencia de la sociedad. Y aunque la familia tradicional no sea una realidad para todos, con mayor razón debemos luchar por este ideal en vez de transarnos por "diferentes formas de familia".

Los niños también se encuentran bajo ataque y sin protección, debido a la promoción, por parte de los países desarrollados, del reconocimiento de ciertos "derechos" de los niños sobre los derechos de los padres (párrafo 9).

Promoción del aborto

Por otro lado, el párrafo 87 del Borrador declara que los gobiernos "deben formular e implementar políticas para el desarrollo integral de viviendas que aseguren la igualdad de acceso a los servicios básicos y su mantenimiento,... incluyendo los servicios y cuidados de la salud reproductiva y sexual..." Por nuestra experiencia en las Conferencias de El Cairo (1994) y Pekín, sabemos que el término "salud reproductiva y sexual" se interpreta frecuentemente de tal manera que incluye el aborto a petición, a no ser que se declare otra cosa.

Además de esto, el párrafo 76 dice que los problemas del medio ambiente "se agravan o aceleran debido al crecimiento elevado de la población..." Este tipo de declaración tan general también pone en peligro la sacralidad de la vida humana.

Conclusión: Habitat II promueve la ciudad terrenal, en total oposición a la Ciudad de Dios

De manera que Habitat II intentará colocarle el sello final a estos "nuevos derechos humanos": una total uniformidad entre los hombres y las mujeres, las guarderías infantiles financiadas por el gobierno, las "distintas formas de familia", los "derechos" de los niños por encima de los derechos de los padres y el aborto a petición. Y todo esto en pro de la nueva "ciudad del género".

Mientras se promueven estas alarmantes propuestas en la Cumbre de la Vivienda, la ciudad ideal que soñó San Agustín continua eludiéndonos, para detrimento de nuestras familias, nuestras ciudades y nuestro mundo.

Pedro C. Moreno, un abogado boliviano, es el Coordinador Internacional del Instituto Rutherford, una organización de abogados cristianos dedicada a la defensa de la vida, la familia y los derechos religiosos.

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