
Boletín No. 74, Noviembre - Diciembre, 1998
A través de los años he conocido a hombres y mujeres que sienten atracción hacia las personas de su propio sexo y que han dejado la Iglesia Católica, porque no encontraron apoyo espiritual en su intento de vivir castamente. Muchos de ellos se encuentran ahora trabajando en ministerios de iglesias protestantes. A través de estos ministerios han aprendido a vivir en castidad y algunos se han casado y fundado una familia. A menudo dicen: "La Iglesia Católica no me ayudó cuando me enfrentaba a mis peores luchas." Algunos incluso se encontraron con sacerdotes y religiosas que trataron de convencerlos de que la actividad homosexual estaba bien. Desanimados y llenos de dolor decidieron abandonar la Iglesia Católica.
Nuestra organización "Courage" ("Valor") agradece a los ministerios protestantes que han ayudado a los católicos que luchan con sus sentimientos homosexuales a vivir en castidad. Cuando nos llaman personas que no tienen un grupo de Courage en su diócesis, no dudamos en ponerlos en contacto con el grupo protestante más cercano que ofrece este tipo de apoyo. Para algunos católicos, el participar en estos grupos y también en Courage ha sido de gran utilidad.
Uno debe ir a donde quiera que pueda encontrar la ayuda correcta. Sin embargo, es triste abandonar para siempre la fuente más grande de ayuda espiritual y de gracia que nos ha sido dada: La Eucaristía. Como católicos, creemos que Cristo está realmente presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad en la Hostia Consagrada. En la comunión, el alma recibe una abundancia de gracia: Cristo mismo. Si alguien cree de verdad en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, es muy doloroso que esa misma persona viva sin esa Presencia.
La Iglesia Católica ofrece ayuda espiritual y humana. La Iglesia no yerra en su ayuda espiritual, que consiste en su enseñanza sobre la fe y la moral. Sin embargo, la Iglesia está compuesta de seres humanos que a menudo se equivocan y que caen en el pecado, incluyendo a veces a los mismos pastores y líderes de la Iglesia. Al Sacramento de la Confesión recurren tanto laicos como religiosos, y la misericordia de Dios abunda para el corazón arrepentido.
Los líderes de la Iglesia que no llaman al pecado por su nombre y que desvían a otros del camino correcto tendrán que dar cuenta de ello. Jesús dijo: "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos... Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!" (Mateo 18: 6-7).
Oremos por los católicos homosexuales que han dejado la Iglesia debido a los escándalos y que no encontraron ayuda para vivir en castidad dentro de la Iglesia Católica. Que el Espíritu Santo cure sus corazones de todo el dolor que han sufrido y que puedan perdonar a aquellos que no supieron ayudarles o que intentaron desviarlos. Que regresen a la plenitud de la fe en la Iglesia Católica. Que sean fieles a Ella otra vez, a pesar de los pecados y debilidades de sus miembros. Que el Espíritu de la unidad les dé a todos los católicos el valor de permanecer en la Iglesia Católica durante los tiempos difíciles y que la Santísima Virgen traiga de vuelta, a la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía a aquellos, que la han abandonado.
El Padre Harvey es el director espiritual de Courage y tiene más de 30 de años en este ministerio. Para ponerse en contacto con las oficinas centrales de Courage, diríjase a: Courage Central Office, St. John the Baptist Church & Frairy, 210 West 31st Street, New York, NY 10001, U.S.A., Tel.: (212) 268-1010; Fax: (212) 268-7150; Email: NYCourage@aol.com; Web Site: http://world.std.com/~courage.
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