
Boletín No. 66, Mayo - Junio 1997
Me sentí ofendido cuando la filial de la IPPF en los Estados Unidos (Paternidad Planificada o PPFA) anunció públicamente que iba a otorgarle su premio anual "Margaret Sanger" o "Premio Maggie" a un documental de la BBC titulado "Las habitaciones de los moribundos". No me malinterpreten: el documental fue un magnífico y valiente trabajo. Un grupo de camarógrafos encubiertos lograron penetrar en los orfanatos del gobierno de China y videograbar el maltrato y los asesinatos perpetrados contra las pequeñas niñas huérfanas que se alojaban allí. Yo mismo aparecí en el documental, dando testimonio de que esta tragedia es el resultado directo de la política del gobierno chino de un solo hijo por familia, con sus abortos y esterilizaciones forzosas. Con lo que no estoy de acuerdo es con el premio que lleva el nombre de la fundadora de la IPPF.
Si a mí me hubieran ofrecido el premio, lo hubiera rechazado por respeto al pueblo chino, ya que Sanger no tenía ningún respeto por "las razas asiáticas", como así les denominaba ella y sus amigos partidarios de la eugenesia. Sanger estaba empeñada en que estos pueblos fueran reducidos drásticamente.
En su libro "El pívot de la civilización" (Pivot of Civilization), publicado en 1922, Sanger propuso descaradamente la extirpación de "la maleza... que está inundando el jardín humano", la segregación de los "mentalmente débiles, los incapacitados y los inadaptados", así como la esterilización de "las razas genéticamente inferiores". Más tarde, Sanger aludió particularmente a los chinos en su autobiografía con respecto a "la fertilidad incesante de millones [de chinos] que crecen como una plaga".
No hay duda de que a Sanger le hubiera entusiasmado la política de un solo hijo por familia del gobierno chino. En su libro "Código para detener la sobreproducción de niños" (Code to Stop the Overproduction of Children), publicado en 1934, Sanger declaró que "ninguna mujer tendrá el derecho legal a tener un hijo sin permiso... [y que] ningún permiso será válido después de tener un hijo..." A Sanger también le hubiese encantado la eliminación selectiva de los niños abandonados o incapacitados llevada a cabo ahora por el gobierno chino, puesto que ésta constituye realmente la realización de la política eugenésica que ella propusó hace ya bastantes décadas.
De hecho, es muy probable que Sanger hubiera invertido la concesión del premio, otorgándoselo al gobierno chino en reconocimiento público por establecer estas "habitaciones de moribundos". En su tiempo Sanger no presumía realmente de sutilezas con respecto a este asunto.
La fundadora de la IPPF definió groseramente el "control de la natalidad", término acuñado por ella, como "el proceso de arrancar las hierbas perjudiciales de los incapacitados" dirigido a "la creación del superhombre". A Sanger le gustaba decir que "lo más misericordioso que una familia numerosa puede hacer a uno de sus niños es matarlo". En más de una ocasión, Sanger expresó su opinión de que "todos nuestros problemas son el resultado del exceso de reproducción de la clase trabajadora".
Pero Sanger y sus colegas no sólo sentían animosidad contra los pueblos "asiáticos", sino también contra lo que ellos denominaban "las razas inferiores". Sanger designaba el control de la natalidad como "el mejor método eugenésico" y frecuentemente presentaba a racistas y promotores de la eugenesia en su "Revista del Control Natal" (Birth Control Review). Lothrop Stoddard, escritor colaborador de esta revista y miembro de la junta directiva de Sanger, manifestaba en su artículo "El surgimiento de la gente de color contra la supremacía blanca" (The Rising Tide of Color Against White World-Supremacy) lo siguiente: "Debemos oponernos resueltamente tanto a la propagación de los asiáticos en las áreas de raza blanca, como a su diseminación en aquellas regiones en que, aunque no sean habitadas por blancos, están habitadas por gente no asiática, gente de razas verdaderamente inferiores... mientras más primitiva es un tipo de gente, más prepotente es. Por esto, la mezcla con los negros es por lo regular fatal". Escritos como éstos fueron elogiados en los textos escolares de los nazis.
La "Revista del Control Natal" también "recomendó encarecidamente" como "la mejor obra sobre este tema" el libro "La herencia humana" (Human Heredity), escrito por tres autores nazis. La revista de Sanger repetía las mismas estupideces pseudocientíficas de estos autores, he aquí algunos ejemplos: "Prácticamente se desconocen mujeres poseedoras de 'grandeza', en el sentido de tener facultades creativas sobresalientes (...) Con respecto a la habilidad mental, la raza nórdica marcha a la vanguardia de la humanidad... el cruce de teutones y judíos tiene, por regla general, un resultado nefasto..."
Todos los números de la "Revista del Control Natal" estaban repletos de ideas similares, tales como "la diferencia entre las tasas de mortalidad de los negros y de los blancos demuestra claramente la inferioridad innata de los negros". La revista también proponía políticas concretas: la producción forzosa de los "capacitados", la esterilización obligatoria y aún la eliminación de los "incapacitados", así como la reducción de los nacimientos de las "razas inferiores".
Sin embargo, tras las noticias de las espantosas prácticas de los nazis, Sanger astutamente cambió su retórica, así como el nombre a su organización. La "Liga para el Control Natal de los Estados Unidos" se convirtió en la "Federación de Planificación Familiar de los Estados Unidos" o PPFA ("Planned Parenthood Federation of America") o simplemente Paternidad Planificada. El término "control natal" fue sustituido por "planificación familiar"; y el de "incapacitado" o "disgénico" por el de "pobre".
Sanger también trató de "rehabilitarse" personalmente. Se casó con J. Noah Slee, el presidente de la compañía de petróleo Three-in-One, y utilizó sus millones para limpiar su reputación. Su campaña pública tuvo mucho éxito, no sólo por salvarla de la desgracia pública en la que habían caído otros de su mismo pensar, sino también por infundir gran respeto en torno a la organización que fundó.
Cuando Sanger murió en 1966, Paternidad Planificada tenía tanta confianza en que su pasado había sido enterrado, que comenzó a jactarse de "continuar el legado de Sanger". Los "Premios Maggie" empezaron a ser otorgados a personas que no tenían ni idea del verdadero pensamiento de Sanger, como por ejemplo, el líder de los derechos civiles de los negros, Martin Luther King. King no sabía que Sanger, además de sus políticas racistas ya mencionadas, había afirmado: "Nadie debe enterarse de que queremos exterminar a la población negra y el ministro es el hombre que mejor puede apoyar nuestro propósito, en el caso de que puedan pensarlo los miembros más activistas".
Conviene saber que en años recientes la "respetabilidad" de Paternidad Planificada y de la IPPF se ha dañado un poco. En 1996, en el Congreso de los Estados Unidos, Paternidad Planificada por poco pierde una gran parte del dinero que recibe de los contribuyentes (llamado Title X). En su informe de 1995-96 se lamentaba de haber perdido 4,000 voluntarios y empleados. De vez en cuando podemos ver el esqueleto de Sanger por las rendijas de las ventanas de Paternidad Planificada.
La próxima vez que concedan el "Premio Maggie" a alguien famoso, si es íntegro y está realmente informado de quién fue Sanger, es de esperar que lo rechace con dignidad. Tendrá razones más que suficientes para hacerlo.
Nota: Steven W. Mosher fue testigo ocular del programa demográfico chino y como fruto de su experiencia escribió el libro "La odisea de una madre: la lucha de una mujer contra la política china de un solo hijo" (A Mother's Ordeal: One Woman's Fight Against China's One Child Policy), a la venta en Vida Humana Internacional. Actualmente el Dr. Mosher dirige el Instituto para la Investigación de la Población (Population Research Institute) de Human Life International, el cual publica un excelente boletín: PRI Review.
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