
Boletín No. 76, Marzo-Junio, 1999
Los obispos de estados unidos publican importantísima pastoral provida
La Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Estados Unidos publicó el pasado 18 de noviembre de 1998 una importantísima y muy necesaria Carta pastoral a todos los católicos de la nación: Living the Gospel of Life: A Challenge to American Catholics ("Vivir el Evangelio de la vida: Un reto para los católicos de Estados Unidos"). La Carta, como ningún otro documento emitido por esta Conferencia en el pasado, pudiera ser un instrumento para incentivar la defensa de la vida humana como nunca antes en este país. El tema fundamental de la Carta es que exige que el problema de la matanza directa de seres inocentes, especialmente en los casos del aborto y de la eutanasia, ocupe el más alto nivel de prioridad entre todos los otros problemas morales de la actualidad.
Otro punto importante de la Carta es la advertencia que los obispos les hacen a los católicos que son funcionarios públicos o que aspiran a serlo. Los obispos ponen sobre aviso a dichos católicos diciéndoles que aquellos que contradicen o ignoran la enseñanza de la Iglesia Católica sobre la inviolabilidad de la vida humana "conspiran indirectamente con aquellos que matan a seres humanos inocentes..., deben considerar las consecuencias para su propio bienestar espiritual, así como el escándalo que corren el riesgo de causar, al inducir a otros a cometer un pecado grave... [y] tienen que reconocer que...ninguna ley humana puede contradecir el Mandamiento: ‘No matarás'". La advertencia de los obispos le sale al paso a una difundida actitud entre algunos funcionarios católicos: la de creer erróneamente que por ser funcionarios públicos en una sociedad pluralista "no se les pueden imponer los propios valores morales a la sociedad". En efecto, hay funcionarios católicos que comparten la errónea postura que dice: "Personalmente me opongo al aborto, pero otros tienen el derecho de elegir si practicarlo o no". Los que así piensan olvidan que el primer deber de un funcionario público es proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos, y el primero de ellos es la vida. Olvidan también que la defensa de la vida no es un asunto estrictamente religioso, sino humano y por tanto defendible independiente de la religión que se profesa.
El último punto de gran importancia es que los obispos urgen a los sacerdotes a predicar sobre estas verdades ya enunciadas. La Carta incluso instruye a los sacerdotes a que les digan a sus feligreses que tomen en cuenta la postura de un candidato en relación al aborto antes de darle su voto por encima de cualquier otra preocupación social. Este último punto es simplemente la conclusión lógica del tema principal de la Carta que señalamos al principio.
Excomulgado el recién electo gobernador de california por promover el aborto
El pasado 30 de diciembre de 1998, Monseñor Edward Kavanagh, párroco de la Iglesia Santa Rosa, en Sacramento, Estado de California, declaró la excomunión automática según el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, del nuevo gobernador de ese estado Gray Davis, debido a su promoción del aborto. La declaración se encuentra en una carta, hecha pública, que Monseñor Kavanagh le escribiera al Rabino Brad L. Bloom, partidario de Davis. La carta de Monseñor Kavanagh fue escrita en respuesta a una invitación, por parte del Rabino Bloom, a participar en un encuentro ecuménico el 3 de enero de 1999, para inaugurar el gobierno de Davis, elegido el pasado 3 de noviembre de 1998. En términos claros y contundentes, el prelado no dejó duda alguna acerca del extremismo proabortista del mandatario, quien promueve públicamente la violencia, "la mayor violencia a sangre fría que existe: matar a seres humanos no nacidos y a otros parcialmente nacidos" (refiriéndose al aborto "por nacimiento parcial"). Monseñor Kavanagh añadió que por todo ello Davis "ha hecho caer sobre sí la excomunión automática de la Iglesia Católica". (Para obtener la carta completa en español de Mons. Kavanagh, diríjase a nuestra página electrónica: www.vidahumana.org y pulse "Temas de Actualidad".)
Un escándalo mucho peor que el de Monica Lewinsky
Por Adolfo J. Castañeda
Durante todo el año 1998 y a principios del corriente, la prensa de Estados Unidos no dejó de tratar el escándalo del Presidente Clinton y la interna de la Casa Blanca, Monica Lewisnky. Al final de todo este triste episodio el presidente fue absuelto por el Senado de los dos cargos de destitución presentados contra él: perjurio y obstrucción de la justicia.
No voy a tratar de nuevo lo que los medios noticiosos han examinado desde todos los ángulos: ¿Se trataba sólo de un asunto de "moral privada", o de uno que tiene serias implicaciones sociales? ¿Hubo de verdad obstrucción de la justicia y perjurio?, etc. No es que estos temas no sean importantes, lo son. Pero a mí me interesa señalar un escándalo mucho peor que el de Monica Lewinsky.
En tres ocasiones consecutivas (1996, 1997 y 1998), el Presidente Clinton echó abajo con su veto proyectos de leyes que prohibían el más horripilante de los procedimientos abortistas practicados hasta ahora: el aborto "por nacimiento parcial". En realidad, más que un aborto, este método es un infanticidio. El abortero extrae el cuerpo del bebé no nacido de tal manera que sólo queda su cabecita dentro del útero de su madre. Luego le succiona el cerebro. La cabecita de la inocente criatura sufre un colapso y el abortero termina retirando el cadáver de la diminuta víctima.
Es imposible aceptar el argumento de que el Sr. Clinton "no sabía" lo que realmente implica este inhumano procedimiento, ni tampoco el ya cien veces refutado argumento de que es "necesario para la salud de la madre". Si el presidente no sabe a estas horas qué es el aborto "por nacimiento parcial", entonces: ¿Qué hace de presidente? Si por otro lado, el presidente sí sabe qué es el aborto "por nacimiento parcial" y lo apoya, la pregunta resultante es la misma: ¿Qué hace de presidente? Hagámosnos una pregunta más sencilla: ¿Debe ser presidente de un país una persona que apoya un método de aborto que es casi un infanticidio?
La prensa de Estados Unidos no se cansó de presentar una y otra vez los resultados de las encuestas en torno a la popularidad de Clinton ante el escándalo de Lewisnky: que si más del 60% reconocía que había actuado mal, pero que había "realizado un buen trabajo"; que si la economía había mejorado; que si esto; que si lo otro. Francamente, toda esta tontería me causa un profundo malestar. Al margen de si el Presidente Clinton es responsable o no del mejoramiento de la economía, ¿cómo se puede concluir que el Sr. Clinton ha sido un "buen" presidente, si la sangre inocente corre por el bolígrafo con que firmó, en tres ocasiones, el veto que condenó a la muerte a incontables seres humanos inocentes por medio de uno de los procedimientos más atroces que la maldad humana haya jamás inventado? ¿Y por qué la prensa no les dijo al pueblo estadounidense y al mundo la verdad sobre el proabortismo extremista de Clinton, el cual, dicho sea de paso, no se limita a su apoyo al aborto "por nacimiento parcial"?
El Presidente Clinton derogó la Política de Ciudad México aprobada por los presidentes anteriores, por medio de la cual se prohibía suministrar dinero de los contribuyentes estadounidenses a organizaciones proabortistas, como la ONU, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) y la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), para promover el aborto en otros países, incluyendo los de América Latina. Clinton también autorizó el suministro de millones de dólares al Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP o UNFPA), organismo que ha colaborado con el infame programa del gobierno chino de un solo hijo por familia y de abortos y esterilizaciones forzosas.
La lista de escándalos sigue, pero el espacio se termina. Creo, sin embargo, que la idea ha quedado bien clara. El escándalo de Monica Lewinsky, por serio que haya sido (y lo fue), no se puede comparar con el proabortismo extremista del Sr. Clinton. El Senado lo habrá absuelto, pero los niños no nacidos no. A menos, y por ello oramos al Señor todos los días, que nuestro desdichado presidente se arrepienta sinceramente e intente detener esta masacre.
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