
El pasado mes de noviembre el Sr. Edgar Debany, amigo de Human Life International y fundador del Proyecto Magdalena, estaba hablando conmigo por teléfono cuando, al final de la llamada, me dijo: "No me siento bien, me tengo que ir". El Sr. Debany nunca colgó el teléfono, éste se le cayó de las manos...en pocas horas Edgar había muerto.
Edgar Debany nació en Nueva York el 2 de julio de 1913. Sus padres fueron inmigrantes italianos, muy piadosos y muy trabajadores. Su madre falleció mientras Edgar cursaba la primaria. Su hermana se hijo monja carmelita. En 1936 Debany se graduó de la Universidad de Fordham, en Nueva York.
Después de la II Guerra Mundial, su padre sufrió una bancarrota. Esta experiencia afectó profundamente a Edgar, quien fue testigo de la honestidad e integridad de su padre al ver que éste, a pesar de su infortunio, pagó todas sus deudas.
En 1950, Edgar comenzó un negocio con otros dos socios. Eventualmente el negocio produciría millones de dólares. Edgar decía jocosamente: "Cada que vez que la esposa de mi socio tenía otro niño, la ganancia aumentaba, así que lo animábamos a que tuviera más". Edgar y su esposa María nunca pudieron tener hijos.
Mientras más aumentaban las ganancias de Edgar, más se abría su corazón para servir a los demás. Desde los años 50 hasta los 70 fue miembro de la Sociedad de San Vicente de Paúl, que se dedica a ayudar a los pobres. Todos los jueves iba a la Cárcel de Brooklyn (en Nueva York), a visitar a los presos. Gracias a sus esfuerzos se les proveyó a éstos ayuda legal y alimentos.
Durante los años 70, su hijo adoptivo se hizo sacerdote jesuíta y Edgar se retiró. En general, cuando una persona se retira su vida asume un paso más lento, pero no fue así para Edgar. Él sabía que Dios todavía tenía planes para él. Pero no sabía que caería en manos de otro activista, el Padre Paul Marx, fundador y director ejecutivo de la organización provida más grande del mundo: Human Life International (HLI).
En 1991, su esposa murió de cáncer. La soledad motivó a Edgar a tener una vida de oración de mayor intimidad con Dios. Su corazón atento a la voz del Señor, junto con la inspiración del Padre Marx y del Padre Matthew Habiger (el actual presidente de HLI), le encendió la chispa de hacer más por sus semejantes.
A la edad de 78 años el Señor llamó a Edgar a servir, junto a HLI, a dos tipos de personas marginadas por la sociedad: los prisioneros y las personas que han caído en la prostitución, incluyendo a niños y niñas.
En aquel momento Edgar no sabía que eventualmente el Proyecto Magdalena beneficiaría a miles de personas a través del mundo: 33 centros en 22 países hasta la fecha. Edgar fue un hombre sencillo y frugal que nunca invertía cinco centavos para la causa de los necesitados, sin sacarle un dólar de provecho para esa misma causa. Hemos visto esta misma frugalidad en su manera de administrar el Proyecto Magdalena.
Recientemente algunos representantes de HLI visitaron dos centros Magdalena a cargo de las Hermanas del Buen Pastor, uno en Tailandia y el otro en las Filipinas. Los representantes les entregaron a las hermanas y a las residentes sendos retratos de Edgar junto a los Padres Marx y Habiger. Vieron con alegría cómo las que antes habían caído en la prostitución ahora se entrenaban para ganarse la vida honestamente. ¡Hasta aprendían cómo tocar instrumentos musicales! El momento central de la visita fue, por supuesto, la celebración de la Santa Misa. Los representantes de HLI se sintieron felices de ver con sus propios ojos cómo los generosos donativos de los contribuyentes de HLI prestan tan valiosos servicios.
El Proyecto Magdalena se ha extendido ahora a Latinoamérica. Ya hay alrededor de 13 centros Magdalena, incluyendo dos países centroamericanos donde Vida Humana Internacional (VHI) tiene filiales: Nicaragua y Costa Rica.
Entre los motivos que impulsan a las personas a ejercer la prostitución están la pobreza, la avaricia de sus padres o de los que viven de ellas, así como sus perversos deseos de satisfacer su lujuria.
Para reducir el número de personas que han caído en esta maldad, HLI está patrocinando este programa llamado "Magdalene Rescue & Rehabilitation", o sea, "Rescate y Rehabilitación Magdalena" (o simplemente Proyecto Magdalena).
La misión principal del Proyecto Magdalena es la de rescatar y rehabilitar a niños y mujeres esclavizados por la prostitución proporcionando: 1) el sentido de la dignidad de la persona humana; 2) un programa efectivo para llegar a las prostitutas; 3) refugio si es necesario; 4) consejería; 5) entrenamiento para poder obtener un trabajo; 6) servicios médicos e información sobre otros tipos de servicios; 7) una buena formación moral; y 8) un seguimiento a cada caso.
La segunda misión del Proyecto Magdalena es la rehabilitación de presos. Aproximadamente el 10% de los fondos de este proyecto están destinados a dar apoyo espiritual y material a los presos desamparados.
Para que una organización interesada en este tipo de apostolado pueda recibir fondos, necesita tener los objetivos del Proyecto Magdalena y llenar un formulario. La revisión y aprobación de los formularios puede demorarse varios meses. La organización que está haciendo la petición de fondos, debe solicitarlos presentando verdaderas necesidades perentorias y de acuerdo a los fondos disponibles, que son limitados. No están disponibles ningunos otros fondos para otros proyectos sociales o que estén relacionados con la salud.
Por medio de donativos generosos de personas como usted, querido lector, HLI y VHI ahora pueden proveer fondos a organizaciones comprometidas en salvar las vidas y las almas de estas víctimas indefensas.
El día que Edgar murió estaba hablando conmigo sobre el funcionamiento de los centros del Proyecto Magdalena. Hasta el último momento de su vida estaba pensando en la misión que Dios le encomendó, misión que descubrió mientras reflexionaba sobre dos de los acompañantes de Cristo en la Cruz: la Magdalena y el Buen Ladrón. ¿Cuántas otras Magdalenas y buenos ladrones podrá salvar Cristo hoy a través del Proyecto Magdalena? Su generosidad nos dará la respuesta.
Por favor, envíenos su donativo para este proyecto a la oficina de Vida Humana Internacional en Miami, cuya dirección aparece en este boletín. ¡Gracias, que Dios le bendiga!
Sherri Nally es Directora Auxiliar de los Programas de HLI.
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