Sencilla, pequeña de tamaño, humilde, con evidente huellas del trabajo y el tiempo, pasó por esta vida sembrando amor, fé y esperanza. Tenía en espíritu joven a pesar de su edad cronológica. Fue una feminista de verdad. Sin ella buscarlo se hizo famosa haciendo labores típicas de mujer; dando amor, alimentando, peinando, consolando, curando a los más necesitados, fregando pisos, etc. Una honra para el género femenino, porque puso a la mujer en un lugar muy alto al demostrar al mundo de lo que una mujer podía hacer con sencillez, humildad y amor.
Defendía la vida. No creía en la eutanasia y acompañaba a los moribundos hasta el momento que Dios los quisiera llamar. Estaba en contra del aborto. Era una "super-mamá" espiritual. Le gritaba al mundo que el aborto era un crimen y le decía a las mamás que si no querían a su hijo se lo dieran a ella, que ella lo cuidaba.
No le temía a los fotógrafos sensacionalistas pues ella no tenía nada que ocultar. Al contrario tenía que enseñarle al mundo el resultado de la injusticia y la pobreza.
La Madre Teresa fue una mujer llena de virtudes que seguramente goza de un lugar especial en el Banquete Celestial. A pesar de tantos malos ejemplos que tenemos en este siglo XX, hemos tenido la dicha de contar con grandes ejemplos de santidad como fue la Madre Teresa de Calcuta.
Nota: Este artículo fue escrito por María E. González del Centro San José ProVida y Familia y publicado en "El Visitante" de Puerto Rico.
