1. EDITORIAL: ¿HABRÁ GATO ENCERRADO EN EL
ANUNCIO DE CLONAID? 2. LA CLONACIÓN HUMANA: UN ATENTADO CONTRA LA
IDENTIDAD PERSONAL. 3. LAS CÉLULAS ESTAMINALES Y EL EMBRIÓN
HUMANO (FRAGMENTO).
1. EDITORIAL: ¿HABRÁ GATO ENCERRADO EN EL
ANUNCIO DE CLONAID? Por Adolfo J. Castañeda Yo no sé qué piensan ustedes, pero a mí me luce que
hay gato encerrado en el anuncio de la "empresa" Clonaid de que el pasado 26 de
diciembre (2002) nació en "alguna parte" una niña clónica, llamada Eva. No me
refiero al hecho de que Clonaid y sus patrocinadores, los Raelianos, no han
mostrado prueba alguna de sus aseveraciones. Tampoco me refiero al hecho de que
este extraño grupo no tenga credenciales científicas que avalen sus reclamos, ni
de que se hayan convertido en el hazmerreír de la comunidad científica
internacional (1). Me refiero al hecho de que a raíz del fiasco
publicitario de Clonaid y los Raelianos, hay científicos y personalidades
mundiales que han puesto el grito en el cielo. Ojo, no me refiero a aquellos
científicos, moralistas y otros líderes mundiales que deploran todo tipo de
clonación de seres humanos. Me refiero a aquellos que han criticado el
anuncio del nacimiento de Eva, la niña clónica, diciendo que esta fanfarria va a
desprestigiar a los científicos "serios" que trabajan a favor de la clonación
"terapéutica", pero que rechazan como inmoral la clonación "reproductiva". Este
último mal, según ellos, es el (único) que han cometido Clonaid y los Raelianos
y es el que hay que condenar (1). El problema que veo en todo esto es que, al criticar
duramente y con aire "santurrón" a Clonaid y a los Raelianos, estos promotores
de la clonación mal llamada "terapéutica" intentan darle un aire de "postura
equilibrada", "humanismo científico" o "razonabilidad" a este tipo de clonación
humana. Al criticar al radical o extremista, el que también propone algo inmoral
luce "equilibrado". Ya a comienzos del 2002 publicamos un excelente
artículo, en este mismo Boletín Electrónico de Vida Humana Internacional
(edición del 26 de marzo del 2002, vol. 5, no. 15), titulado "Clonación humana:
¿reproductiva o terapéutica?". Su autor, el Padre Alfred Cioffi, STD,
experto en bioética y al mismo tiempo en genética, alertaba sobre la falsa
distinción entre la clonación "reproductiva" (considerada moralmente mala) y la
clonación "terapéutica" (considerada moralmente buena). Justamente el Padre
Cioffi señalaba cómo ambas son moralmente malas, ya que en las dos se da no sólo
una separación entre la reproducción y la unión conyugal, sino peor aún, la
destrucción de embriones humanos. Incluso, añadía el experto, la clonación mal
llamada "terapéutica" es aún más grave que la "reproductiva", por cuanto implica
la producción de embriones humanos con el único propósito de experimentar con
ellos y utilizarlos, destruyéndolos en el proceso (2). El mismo científico que produjo clónicamente a la
oveja Dolly, el escocés Ian Wilmut, se ha pronunciado tajantemente contra la
clonación humana, aduciendo razones médicas: la clonación de embriones de
animales ha demostrado que estos clones o mueren prematuramente o desarrollan
anomalías con mucha facilidad. En el caso de Dolly, ésta ha desarrollado
artritis prematura. De hecho, añade Wilmut, Dolly vino a surgir después de 288
intentos fallidos de clonar embriones de ovejas. Es razonable pensar que algo
similar pasará con la clonación de embriones humanos (3). Me preocupa mucho la manipulación de la información
en los medios de difusión. Sea ésta intencional o no, eso no lo puedo juzgar,
pero sí puedo anticipar los posibles resultados de ese uso un tanto
sensacionalista de una información tan delicada. Por ejemplo, el pasado jueves 2 de enero del 2003, salió al aire por la
cadena televisiva Univisión, en el programa titulado "Aquí y ahora" (10:00 PM
del este de Estados Unidos), una entrevista que me hicieron respecto de la
clonación. La entrevista había sido grabada previamente, el lunes de esa misma
semana, el 30 de diciembre del 2002. Tengo que ser honesto, la verdad es que me
molestó, cuando vi la entrevista el jueves por la televisión, no sólo el hecho
de que no transmitieron todo lo que me grabaron, sino que además en el resto de
ese segmento del programa sólo entrevistaron a un científico que se mostró,
aunque con cautela, favorable a la clonación. Aunque conozco de ciencia, no soy
científico, sino moralista, mi especialidad es la bioética. ¿Por qué Univisión
no entrevistó a un científico que se opone totalmente a la clonación? La falsa idea que a mi juicio se transmitió --con
intención o sin ella, no lo sé-- es que hay una pugna o contradicción entre la
ciencia y la moral. Ello es falso, porque la verdad sobre el ser humano es una
sola, ya que la persona es una unidad ontológica (es decir, a nivel del ser) y
la moral, correctamente entendida, es la consecución del bien integral de la
persona y de la sociedad. La ciencia auténtica debe estar al servicio de ese
bien, de otro modo degenera en manipulación del hombre contra el hombre. La
moral no es un conjunto de reglas arbitrarias que algunos sectores de la
sociedad intentan imponerles al resto de las personas, sino que es el modo de
vivir correcto que, repito, conduce al verdadero bien de la persona y de la
sociedad. El Padre Cioffi, el científico Wilmut y un servidor,
no son los únicos que están convencidos de que todo tipo de clonación es mala.
El Dr. Luis Raez, experto en oncología y profesor de la Universidad de Miami,
también se opone, por razones médicas y morales, a la clonación humana por
cualquier motivo. En un brillante artículo titulado "Las células estaminales y
el embrión humano", un fragmento del cual hemos reproducido más abajo, el Dr.
Raez demuestra, no sólo que la clonación humana es un atentado contra los seres
humanos más pequeños e indefensos, sino que también es totalmente innecesaria,
ya que existen terapias para intentar curar el cáncer y otras enfermedades por
medio del uso de células estaminales de adultos. Es por ahí que la verdadera
ciencia debe transitar. Esos esfuerzos científicos, que no dañan a nadie y que
ofrecen esperanza a tantos enfermos, son los que merecen recibir financiamiento
y apoyo moral por parte de todos (4). Nuestra directora ejecutiva, la Sra. Magaly Llaguno,
quien padece de cáncer, es precisamente un vivo testimonio de ello. En una
entrevista anterior, por la misma Univisión y que lamentablemente fue
confusamente mezclada con otras intervenciones, Magaly alcanzó a decir que ella
jamás aceptaría células de bebitos destruidos o abortados, ni siquiera para
salvar su vida. En cambio, sí ha aceptado recibir un tratamiento de células
estaminales tomadas de su propia médula ósea. Esperamos en Dios un resultado
favorable para nuestra valiente directora. Tengamos cuidado, queridos amigos, no vaya a ser que,
por estar dormidos, nos cuelen el "camello" de la clonación humana mal llamada
"terapéutica" o de cualquier otro tipo, llámase "reproductiva" o lo que
sea. Adolfo J. Castañeda es director de programas
educativos de Vida Humana Internacional. Notas: 1. Ver:
Arthur Clapan, Ph.D., "News Outlets Failed Dismally in Reporting on Clonaid,"
MSNBC, 3 de enero del 2002,
http://www.msnbc.com/news/854497.asp?vts=1320031248. 2. Padre Alfred
Cioffi, "Clonación humana: ¿reproductiva o erapéutica?"Boletín Electrónico de
Vida Humana Internacional, 26 de marzo del 2002, vol. 5, no. 15, http://www.vidahumana.org/news/26MARZO02.html#3. 3. Javier Sanpedro, "El ‘padre’ de la
oveja ‘Dolly’ alerta sobre los peligros de clonar a seres humanos," Especial
de Clonación de Bioética en la Red, 3 de enero del 2003, http://www.bioeticaweb.com/Noticias/2002/clonar_peli.htm.
4. Dr. Luis Raez, "Las células estaminales y el embrión humano,"
Vida Humana Internacional, en http://www.vidahumana.org/vidafam/expfet/expfetal_index.html.
2. LA CLONACIÓN HUMANA: UN ATENTADO CONTRA LA
IDENTIDAD PERSONAL. Por Dr. Rafael J. Cabrera A. Gran polémica ha desencadenado la noticia dada
durante las vacaciones navideñas, de que una organización sectaria anunciase el
nacimiento de la primera bebé producida por clonación, hecho que ha sido puesto
en duda por el conglomerado científico mundial, y que hasta el día de hoy no ha
sido comprobado, a pesar de los anuncios hechos en su momento. Es importante hacer una reflexión al respecto. No
existe la menor duda científica, de que la vida humana se inicia en el momento
en que los gametos masculino y femenino juntan sus núcleos, los cuales contienen
sus respectivos cromosomas con toda la información genética procedente del padre
y de la madre. En ese instante, hay una transmisión de todas las características
propias y pasadas de cada uno de los progenitores, que determinan la identidad
del nuevo ser humano, la cual es única, irrepetible, y que desde ese mismo
instante es un individuo de nuestra especie, que inicia todo un proceso vital
continuo, sin interrupciones, progresivo, constante, el que todos nosotros hemos
recorrido, recordando que un día fuimos llamado cigoto, embrión, feto, recién
nacido, lactante menor, lactante mayor, pre escolar, escolar, adolescente,
adulto hasta llegar a la ancianidad y a la muerte natural. Muchos de nuestros
semejantes sólo habrán llegado hasta una de estas etapas, pero el proceso de
desarrollo hasta ese momento fue único. Eso nos dio nuestra filiación, nuestra
consanguinidad, nuestro parentesco y nuestra paternidad o maternidad, las que
constituyen las relaciones fundamentales de la persona humana. Fuimos concebidos
en la intimidad de la unión conyugal, sin interferencia de terceros, y desde el
mismo momento en que fuimos concebidos y se inició nuestra propia vida, fuimos
investidos de la dignidad propia que tenemos todos los seres humanos. La vida
humana es un don, es un regalo gratuito que hemos recibido. Ahora bien, ¿en que consiste la clonación? La
clonación es el intento deliberado de producir seres humanos sin la intervención
del acto de fecundación, ni la participación de los gametos masculino y
femenino. Por lo tanto es una acción asexual y agámica. La Pontificia Academia para la Vida nos dice que la
clonación: "Es una manipulación radical de la relacionalidad y
complementariedad constitutivas, que están en la base de la procreación humana,
tanto en su aspecto biológico como en el propiamente personal. En efecto, tiende
a considerar la bisexualidad (la relación hombre-mujer en el matrimonio) como un
mero residuo funcional, puesto que se requiere un óvulo, privado de su núcleo,
para dar lugar al embrión-clon y, por ahora, es necesario un útero femenino para
que su desarrollo pueda llegar hasta el final. De este modo se aplican todas las
técnicas que se han experimentado en la zootecnia, reduciendo el significado
específico de la reproducción humana. "En esta perspectiva se adopta la lógica de la
producción industrial: se deberá analizar y favorecer la búsqueda de mercados,
perfeccionar la experimentación y producir siempre modelos nuevos. Se produce
una instrumentalización radical de la mujer, reducida a algunas de sus funciones
puramente biológicas (prestadora de óvulos y de útero), a la vez que se abre la
perspectiva de una investigación sobre la posibilidad de crear úteros
artificiales, último paso para la producción ‘en laboratorio’ del ser
humano. "En el proceso de clonación se pervierten las
relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consanguinidad,
el parentesco y la paternidad o maternidad. Una mujer puede ser hermana gemela
de su madre, carecer de padre biológico y ser hija de su abuelo. Ya con la FIVET
(fecundación in vitro) se produjo una confusión en el parentesco, pero con la
clonación se llega a la ruptura total de estos vínculos. "Se alimenta la idea de que algunos hombres pueden
tener un dominio total sobre la existencia de los demás, hasta el punto de
programar su identidad biológica --seleccionada sobre la base de criterios
arbitrarios o puramente instrumentales-- la cual, aunque no agota la identidad
personal del hombre, caracterizada por el espíritu, es parte constitutiva de la
misma. Esta concepción selectiva del hombre tendrá, entre otros efectos, un
influjo negativo en la cultura, incluso fuera de la práctica --numéricamente
reducida-- de la clonación, puesto que favorecerá la convicción de que el valor
del hombre y de la mujer no depende de su identidad personal (es decir, del
hecho de ser persona), sino sólo de las cualidades biológicas que pueden
apreciarse y, por tanto, ser seleccionadas. "La clonación humana merece un juicio negativo
también en relación a la dignidad de la persona clonada, que vendría al mundo
como ‘copia’ (aunque sea sólo copia biológica) de otro ser. En efecto, esta
práctica propiciaría un íntimo malestar en el clonado, cuya identidad psíquica
correría serio peligro por la presencia real o incluso sólo virtual de su
‘otro’. Tampoco es imaginable que pueda valer un pacto de silencio, el cual
sería imposible y también inmoral, dado que el clonado fue engendrado para que
se asemejara a alguien que ‘valía la pena’ clonar y, por tanto, recaerían sobre
él atenciones y expectativas no menos nefastas, que constituirían un verdadero
atentado contra su subjetividad personal." No todo lo técnicamente posible es moralmente
aceptable. Como ha escrito Hans Jonas, es "en el método la forma más despótica
y, a la vez, en el fin, la forma más esclavizante de manipulación genética; su
objetivo no es una modificación arbitraria de la sustancia hereditaria, sino
precisamente su arbitraria fijación en oposición a la estrategia
dominante en la naturaleza" (cf. Cloniamo un uomo: dall'eugenetica
all'ingegneria genetica, en Tecnica, medicina ed etica, Einaudi,
Torino 1997, pp. 122-154, 136). Creo que los nicaragüenses debemos estar alertas
antes esta situación, porque pueden aprovecharse de nuestra pobreza, para venir
a instalar en nuestro suelo patrio laboratorios que se dediquen a esta
aberración científica. Es imperioso que se legisle sobre una prohibición total a
todo tipo de clonación humana, por el bien de la humanidad. El Dr. Rafael J. Cabrera es Decano de la Facultad de
Medicina de la Universidad Americana, Presidente Asociación Médica Nicaragüense,
Gran Comendador de la Orden San Gregorio Magno y Presidente de la Asociación
Nicaragüense por la Vida (ANPROVIDA), organización afiliada a Vida Humana
Internacional en Nicaragua. ANPROVIDA, Parroquia Santa Marta, Reparto San Juan,
Managua, Nicaragua. Apartado Postal: C-098. Tels: (505) 270-5913; (505)
270-5928. Fax: (505) 278-2568. E-mails: anprovid@uam.edu.ni rcabrera@uam.edu.ni 3. LAS CÉLULAS ESTAMINALES Y EL EMBRIÓN
HUMANO (FRAGMENTO) Por el Dr. Luis Raez En los últimos meses Estados Unidos y algunos países
europeos han sido escenario de fuertes debates en torno a los posibles usos de
las células estaminales (stem cells, en inglés). Luego de diversos
descubrimientos en este campo, numerosos científicos piensan que estas células,
extraídas de embriones humanos, podrían ser utilizadas para el tratamiento de
enfermedades hasta ahora incurables --como la demencia de Alzheimer, el
Parkinson, la parálisis de médula espinal, infartos de miocardio, diabetes
mellitus, entre otras. Prominentes figuras políticas, actores famosos y
corporaciones farmacéuticas han iniciado una campaña de presión para la
aprobación de leyes que permitan y promuevan este tipo de investigaciones,
buscando al mismo tiempo que sean financiadas con fondos gubernamentales
(especialmente en Estados Unidos) a fin de darles mayor importancia y garantizar
una mayor eficacia. La extracción de células estaminales, sin embargo,
origina la muerte inmediata y la destrucción del embrión humano. El hecho de
engendrar embriones para este fin, por tanto, constituye un grave atentado
contra la dignidad de la persona humana. Para situarnos mejor ante el problema es oportuno
comprender qué son exactamente las células estaminales. Como es sabido, en el
proceso de concepción o fecundación, el ovocito o célula materna se une al
espermatozoide en las trompas de Falopio de la mujer, constituyendo un nuevo ser
humano llamado, en este estadio, cigoto. En esta etapa el cigoto tiene ya toda
la información genética necesaria para que el nuevo ser se desarrolle y crezca
tanto en los siguientes nueve meses dentro del útero materno como durante el
resto de su vida. En las horas que siguen a la fecundación, el cigoto empieza a
dividirse para formar el embrión. En las primeras 30 horas se divide en cuatro
células "totipotentes", llamadas así porque, de separarse las mismas, cada una
de ellas podría originar un nuevo ser humano. Éste es uno de los principales
puntos de debate en relación a la clonación, ya que el uso de células
"totipotentes" es una de las dos posibles técnicas que, de aprobarse, se usaría
para clonar seres humanos como potenciales fuentes de células estaminales para
la experimentación. Luego de cuatro días, el nuevo ser humano tiene doce
células y se le conoce como mórula. La mórula se dirige de la trompa de Falopio
(donde se dio la fecundación) al útero de la madre, donde se implanta, y recibe
el nombre de blastocisto. Ahí permanecerá por los próximos nueve meses, hasta su
nacimiento. El blastocisto genera dos capas de células: la capa interna o
embrioblasto, que forma el embrión humano; y la capa externa o trofoblasto, que
forma la placenta. A este nivel tenemos que el embrioblasto está formado por un
grupo de células denominadas "estaminales" (stem cells), que son células
"pluripotenciales" o células "madre". Esto significa que, si bien cada una
independientemente no puede generar un individuo completo --como las células
"totipotenciales" anteriormente mencionadas-- sí tienen dos características
fundamentales y únicas que otras células del cuerpo no poseen: 1- la capacidad
de reproducirse constantemente, y 2- la capacidad de "diferenciarse", es decir
de transformarse en una célula especializada del cuerpo humano (1). Las células
estaminales tienen la capacidad de generar los 220 tejidos y órganos que
componen el cuerpo humano. La actual controversia surgió cuando se logró aislar
las primeras células estaminales de embriones humanos. Algunos grupos privados
de científicos se sumaron a dichas iniciativas y comenzaron a experimentar con
células extraídas de embriones producidos específicamente para este fin mediante
la fertilizacion in vitro (2). Estos grupos ya han logrado hacerlas crecer en el
laboratorio y en algunas ocasiones han conseguido también que se multipliquen.
Una técnica usual utilizada en dichos ensayos consiste en extraer las células
estaminales del embrión y colocarlas en "cultivos celulares" con fibroblastos
(células del tejido conectivo) de ratón, donde las células estaminales se
reproducen constantemente, convirtiéndose así en una fuente de recursos para la
experimentación. El proceso es aún imperfecto, por lo que se requiere constantes
pruebas con nuevos embriones. Muchos de los "cultivos celulares" no llegan a
tener éxito o son destruidos por factores externos, como por ejemplo la
contaminación bacteriana. Por otro lado, es preciso subrayar que al extraerse
las células estaminales del embrión humano éste muere inmediata e
inevitablemente, pues en esta etapa de su vida está formado solamente de células
estaminales en su capa interna y de las células que formarán la placenta en su
capa externa. Es preciso subrayar también que el embrión humano clonado o
producto de la fecundación in vitro o de cualquier otra técnica es un ser
humano sujeto de todos los derechos al igual que los demás, a pesar de que
el método por el cual vino al mundo es gravemente inmoral. No se puede discutir el proceso de obtención y
comercialización de embriones humanos sin tocar el tema de la clonación. De
difundirse la producción "en cadena" de embriones humanos para la obtención de
células estaminales se pasaría a considerar la clonación como la herramienta más
eficaz para este fin. Como explicamos al inicio de este trabajo, de los primeros
estadios del embrión humano (cuatro células "totipotenciales") podríamos obtener
hasta cuatro seres humanos semejantes dividiendo artificialmente dichas células
o usando la otra técnica de clonación que consiste en unir el núcleo de una
célula adulta con un ovocito o célula materna a la que se le ha sacado su propio
núcleo, formando así artificialmente un nuevo ser humano que tiene todas las
propiedades para desarrollarse en un embrión humano (como en el caso de la
"oveja Dolly"). Se garantizaría de esta manera "la producción en cadena" y la
obtención de la cantidad adecuada de embriones humanos para satisfacer la oferta
y la demanda que estos experimentos requerirían sin necesidad de estar buscando
mujeres "donantes" de óvulos. Sobre este punto del debate, por ejemplo, el
Congreso estadounidense votó recientemente a favor de una ley que impide los
procesos de clonación con cualquier fin. Por otro lado, ya el Parlamento
Europeo, a pesar de ser bastante liberal, en su resolución del 12 de marzo de
1997 se había pronunciado diciendo que el uso de la clonación para la obtención
de embriones humanos va contra los principios de igualdad y dignidad de los
seres humanos. Pero el debate está aún abierto y, a menos que seamos
enfáticos y firmes en la defensa de la vida del embrión, es de presumir que, con
diversas excusas y falaces explicaciones, se seguirá tratando de destruirlo. En
agosto del 2001, por ejemplo, tres científicos estadounidenses e italianos con
credenciales bastante cuestionables por su falta de consistencia y poco
reconocida trayectoria científica, amenazaron en Washington, durante una
conferencia supuestamente organizada para discutir aspectos científicos de la
clonación, con empezar a clonar seres humanos --por su cuenta y riesgo-- en
alguna isla del Caribe o del Mediterráneo donde no hubiera restricciones
gubernamentales. Arguyeron, entre otras razones, la voluntad de "avanzar" con la
investigación en células estaminales. Incluso el científico escocés que ayudó a
la clonación de la primera "oveja Dolly" calificó estos comentarios de
anti-científicos. Según señaló, debido a que actualmente no existe una adecuada
tecnología para la clonación, él había realizado 288 intentos antes de tener
éxito con "Dolly". De hacerse estos experimentos en seres humanos, algo similar
podría ser el número de vidas de embriones que se perderían antes de conseguir
una clonación exitosa. Cuando hablamos de "exitosa" nos referimos a un embrión
concebido en el laboratorio que se desarrolle y crezca hasta su nacimiento o
adultez, no como el "fiasco científico" anunciado por la compañía "Advance Cell
Tecnology, Inc.", de Massachusetts, que, con el fin de presionar al gobierno
estadounidense, informó en noviembre del 2001 de la "primera clonación exitosa"
de un ser humano (3). Lo que en realidad se limitaron a hacer fue tratar de
concebir ocho embriones humanos uniendo óvulos con núcleos de células maduras,
pero sólo pudieron concebir dos, que murieron luego de llegar uno de ellos a
desarrollarse hasta el estadio de seis células. Ninguna organización científica
seria aceptó dichos resultados y el consenso fue calificar el experimento como
un fracaso y un intento de ganar publicidad. No hay duda de que, así como esta
compañía, otros grupos no vacilarán, con mentiras o medias verdades, en
continuar con su campaña de promoción de la producción "industrial" de embriones
humanos y clonación. Todos los errores mencionados hasta ahora no se
comparan con los graves problemas morales que la clonación humana en sí misma
supone, no sólo por la lógica de "producción industrial" ya mencionada, sino
también por la instrumentalización de la mujer que se convierte simplemente en
"prestadora" o "proveedora" de óvulos; por la perversión de las relaciones
naturales de paternidad, maternidad, filiación y consanguinidad, ya que, por
ejemplo, no existe una verdadera madre o un verdadero padre del embrión
concebido para una tercera persona sin intervención paterna, entre otras
aberraciones. También es moralmente grave el hecho de que el "productor", el
"vendedor" o el "comprador" de los embriones disponga sobre la vida de un ser
humano, sin respetar su dignidad. No ha de olvidarse, además, que la procreación
debe ocurrir dentro del matrimonio y como resultado de la unión amorosa del
esposo y la esposa, y no por la manipulación indiscriminada en el laboratorio
con métodos de experimentación en seres humanos. De lo contrario se estaría
violando la dignidad del hombre y del matrimonio: "Solamente el respeto de la
conexión existente entre los significados del acto conyugal y el respeto de la
unidad del ser humano, consiente una procreación conforme con la dignidad de la
persona... La persona humana ha de ser acogida en el gesto de unión y de amor de
sus padres; la generación de un hijo ha de ser por eso el fruto de la donación
recíproca realizada en el acto conyugal, en el que los esposos cooperan como
servidores, y no como dueños, en la obra del Amor Creador. El origen de una
persona humana es en realidad el resultado de una donación. La persona concebida
deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida
como el producto de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto
equivaldría a reducirlo a ser objeto de una tecnología científica" (4).
El hecho de que miles de seres humanos sean
destruidos en aras de la investigación científica, aun cuando se tenga el más
noble propósito, deshumaniza nuestra cultura y rebaja la dignidad del ser humano
a un nivel netamente utilitario. La posibilidad de crear libremente embriones
con estos fines favorece el paso a la selección --incluso eliminación--de los
embriones que se consideren más apropiados para los fines de sus creadores, los
que "se sacrifican a veces por diversas razones: eugenésicas, económicas o
psicológicas" (5). Se incentiva asimismo el racismo, ya que, lamentablemente, no
todas las razas son igualmente bienvenidas, y se pone la valoración de la vida
humana en el código genético o en la función que pueda desempeñar, como por
ejemplo el ser fuente de células estaminales. Por otro lado, el hecho de producir embriones humanos
para este fin y que sean "propiedad" de científicos o corporaciones y se puedan
comercializar, así sea con fines científicos o "humanitarios", constituye una
falta gravísima contra la dignidad de la persona humana (6). La humanidad, que
está aparentemente avanzando, alejándose de lacras como el racismo y la
esclavitud, da un profundo retroceso a este respecto al negarle al embrión
humano el derecho a continuar viviendo y al disponer de su cuerpo a voluntad de
sus creadores o de quienes financian el proceso. ¿Hay alternativas a la clonación? Sí las hay. El
descubrimiento de células estaminales en la médula ósea de los adultos
hace 40 años, y más recientemente en el cerebro, pulpa dental, vasos sanguíneos,
sistema digestivo, retina, hígado y páncreas, también de adultos, así como en la
sangre del cordón umbilical de los recién nacidos, abre las puertas a la
esperanza de una ciencia en favor de una cultura de la vida. Las células
estaminales de adultos pueden reproducirse y generar también células de otros
tejidos, como ha sido probado ya con las células estaminales de la médula ósea y
el cerebro (7). Los médicos y científicos que creemos en el éxito
futuro de la investigación de células estaminales de adultos estamos de acuerdo
con el otorgamiento de fondos para este tipo de proyectos, ya que no existe
ningún riesgo para la integridad de la persona ni se destruyen embriones
humanos. La investigación en células estaminales de adultos ha permitido ya
avances significativos en transplantes de médula ósea, que se llevan acabo
actualmente con células estaminales adultas en la mayoría de casos, como en el
tratamiento de leucemias, linfomas y myeloma múltiple, entre otros
cánceres. Hoy en día es rutina que para las enfermedades anteriormente
mencionadas los hematólogos en casi todas las partes del mundo induzcamos la
multiplicación y recolectemos células estaminales de la sangre de pacientes
adultos, de cordones umbilicales de recién nacidos o de la sangre de donantes
adultos (sin poner en peligro la vida e integridad de los pacientes, recién
nacidos o donantes) para repoblar las médulas óseas de pacientes afectados por
estos cánceres o por las quimioterapias, salvándoles en algunos casos la vida y
otorgándoles la cura que no sería posible sin estas células. Todo ello gracias a
más de 40 años de investigación en células estaminales adultas de la médula ósea
y de la sangre, modelo a seguir en el resto de órganos del cuerpo humano
adulto. Las células estaminales adultas no solamente se han
encontrado en los lugares ya señalados, o se utilizan usualmente para salvar
pacientes con algunos cánceres, sino que incluso algunos científicos han sido
capaces de inducir la diferenciación de células estaminales adultas de la médula
ósea en células de otros tejidos. Tales son los experimentos reportados por
científicos del Robert Wood Johnson Medical School de Nueva Jersey y otros
grupos, quienes extrajeron células estaminales de la médula ósea de ratas y las
hicieron diferenciarse en neuronas para el cerebro. Los médicos y científicos que trabajamos con células
estaminales de adultos somos conscientes de las limitaciones que, al menos por
ahora, presentan estas investigaciones: las células estaminales de adultos no
son tan numerosas, no se reproducen tan fácilmente como las de los embriones y
no son tan sencillas de encontrar. Pero ante estas dificultades, no se puede
recurrir a la solución fácil que significaría la producción y el sacrificio a
escala de embriones humanos para obtener las células estaminales. Por otro lado,
la investigación científica rigurosa en células estaminales adultas, por dar un
ejemplo, ha llevado a descubrir que existen al menos dos tipos más de células
estaminales adultas disponibles solamente en la medula ósea que no conocíamos
una década atrás (8). Ante esta perspectiva, quienes nos dedicamos a la
investigación en esta área tenemos la necesidad de que sean otorgados fondos
para este tipo de investigaciones, ya que, de ser ciertas algunas de las
expectativas que se tienen sobre las células estaminales, éstas pueden hacerse
realidad utilizando células estaminales de adultos. En ese caso, la ciencia
estaría auténticamente al servicio del hombre. El Dr. Luis E. Ráez está certificado como
especialista de oncología médica y medicina interna por la American Board. Es
profesor auxiliar de Medicina Clínica, Epidemiologia y Salud Pública en la
Sección de Hematología Clínica y Oncología Médica, Departamento de Medicina, del
Jackson Memorial Hospital y del Sylvester Comprehensive Cancer Center en la
Facultad de Medicina de la Universidad de Miami. Es autor de diversos trabajos y
artículos sobre el cáncer, la eutanasia, las células estaminales y el embrión
humano. Notas: 1. Ver G.R.
Martin, Isolation of a pluripotent cell line from early mouse embryos
cultured in medium conditioned by teratocarcinoma stem cells, en
"Proceedings National Academy of Science. U.S.A." 78 (1981), 7634-7638; A.G.
Smith, Origins and properties of mouse embryonic stem cells, en "Annual
Review Cellular Development Biology" (2001). 2. Este método consiste en
unir varios óvulos y espermatozoides en el laboratorio generando varios
embriones humanos. Una de las finalidades de este método es implantar luego los
embriones en el útero de la madre. 3. Ver
http://www.cnn.com/2001/HEALTH/11/26/human.cloning/index.html. 4.
Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitae,
22/2/1987, II,B,4,c. 5. Allí mismo, II. 6. Ver allí mismo,
I,4. 7. Ver D. Orlic, J. Kajstura, S. Chimenti, I. Jakoniuk, S.M.
Anderson, B. Li, J. Pickel, R. McKay, B. Nadal-Ginard, D.M. Bodine, A. Leri y P.
Anversa, Bone marrow cells regenerate infarcted myocardium, en "Nature"
410 (2001), 701-705; C. Kalka, H. Masuda, T. Takahashi, W.M. Kalka-Moll, M.
Silver, M. Kearney, T. Li, J.M. Isner y T. Asahara, Transplantation of ex
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