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BOLETÍN ELECTRÓNICO DE VIDA HUMANA INTERNACIONAL (VHI)
 13 DE ENERO DEL 2003, VOL. 7. NO. 1.

1. EDITORIAL: ¿HABRÁ GATO ENCERRADO EN EL ANUNCIO DE CLONAID?

2. LA CLONACIÓN HUMANA: UN ATENTADO CONTRA LA IDENTIDAD PERSONAL.

3. LAS CÉLULAS ESTAMINALES Y EL EMBRIÓN HUMANO (FRAGMENTO).


1. EDITORIAL: ¿HABRÁ GATO ENCERRADO EN EL ANUNCIO DE CLONAID?

Por Adolfo J. Castañeda

Yo no sé qué piensan ustedes, pero a mí me luce que hay gato encerrado en el anuncio de la "empresa" Clonaid de que el pasado 26 de diciembre (2002) nació en "alguna parte" una niña clónica, llamada Eva. No me refiero al hecho de que Clonaid y sus patrocinadores, los Raelianos, no han mostrado prueba alguna de sus aseveraciones. Tampoco me refiero al hecho de que este extraño grupo no tenga credenciales científicas que avalen sus reclamos, ni de que se hayan convertido en el hazmerreír de la comunidad científica internacional (1).

Me refiero al hecho de que a raíz del fiasco publicitario de Clonaid y los Raelianos, hay científicos y personalidades mundiales que han puesto el grito en el cielo. Ojo, no me refiero a aquellos científicos, moralistas y otros líderes mundiales que deploran todo tipo de clonación de seres humanos. Me refiero a aquellos que han criticado el anuncio del nacimiento de Eva, la niña clónica, diciendo que esta fanfarria va a desprestigiar a los científicos "serios" que trabajan a favor de la clonación "terapéutica", pero que rechazan como inmoral la clonación "reproductiva". Este último mal, según ellos, es el (único) que han cometido Clonaid y los Raelianos y es el que hay que condenar (1).

El problema que veo en todo esto es que, al criticar duramente y con aire "santurrón" a Clonaid y a los Raelianos, estos promotores de la clonación mal llamada "terapéutica" intentan darle un aire de "postura equilibrada", "humanismo científico" o "razonabilidad" a este tipo de clonación humana. Al criticar al radical o extremista, el que también propone algo inmoral luce "equilibrado".

Ya a comienzos del 2002 publicamos un excelente artículo, en este mismo Boletín Electrónico de Vida Humana Internacional (edición del 26 de marzo del 2002, vol. 5, no. 15), titulado "Clonación humana: ¿reproductiva o terapéutica?". Su autor, el Padre Alfred Cioffi, STD, experto en bioética y al mismo tiempo en genética, alertaba sobre la falsa distinción entre la clonación "reproductiva" (considerada moralmente mala) y la clonación "terapéutica" (considerada moralmente buena). Justamente el Padre Cioffi señalaba cómo ambas son moralmente malas, ya que en las dos se da no sólo una separación entre la reproducción y la unión conyugal, sino peor aún, la destrucción de embriones humanos. Incluso, añadía el experto, la clonación mal llamada "terapéutica" es aún más grave que la "reproductiva", por cuanto implica la producción de embriones humanos con el único propósito de experimentar con ellos y utilizarlos, destruyéndolos en el proceso (2).

El mismo científico que produjo clónicamente a la oveja Dolly, el escocés Ian Wilmut, se ha pronunciado tajantemente contra la clonación humana, aduciendo razones médicas: la clonación de embriones de animales ha demostrado que estos clones o mueren prematuramente o desarrollan anomalías con mucha facilidad. En el caso de Dolly, ésta ha desarrollado artritis prematura. De hecho, añade Wilmut, Dolly vino a surgir después de 288 intentos fallidos de clonar embriones de ovejas. Es razonable pensar que algo similar pasará con la clonación de embriones humanos (3).

Me preocupa mucho la manipulación de la información en los medios de difusión. Sea ésta intencional o no, eso no lo puedo juzgar, pero sí puedo anticipar los posibles resultados de ese uso un tanto sensacionalista de una información tan delicada. Por ejemplo, el pasado jueves 2 de enero del 2003, salió al aire por la cadena televisiva Univisión, en el programa titulado "Aquí y ahora" (10:00 PM del este de Estados Unidos), una entrevista que me hicieron respecto de la clonación. La entrevista había sido grabada previamente, el lunes de esa misma semana, el 30 de diciembre del 2002. Tengo que ser honesto, la verdad es que me molestó, cuando vi la entrevista el jueves por la televisión, no sólo el hecho de que no transmitieron todo lo que me grabaron, sino que además en el resto de ese segmento del programa sólo entrevistaron a un científico que se mostró, aunque con cautela, favorable a la clonación. Aunque conozco de ciencia, no soy científico, sino moralista, mi especialidad es la bioética. ¿Por qué Univisión no entrevistó a un científico que se opone totalmente a la clonación?

La falsa idea que a mi juicio se transmitió --con intención o sin ella, no lo sé-- es que hay una pugna o contradicción entre la ciencia y la moral. Ello es falso, porque la verdad sobre el ser humano es una sola, ya que la persona es una unidad ontológica (es decir, a nivel del ser) y la moral, correctamente entendida, es la consecución del bien integral de la persona y de la sociedad. La ciencia auténtica debe estar al servicio de ese bien, de otro modo degenera en manipulación del hombre contra el hombre. La moral no es un conjunto de reglas arbitrarias que algunos sectores de la sociedad intentan imponerles al resto de las personas, sino que es el modo de vivir correcto que, repito, conduce al verdadero bien de la persona y de la sociedad.

El Padre Cioffi, el científico Wilmut y un servidor, no son los únicos que están convencidos de que todo tipo de clonación es mala. El Dr. Luis Raez, experto en oncología y profesor de la Universidad de Miami, también se opone, por razones médicas y morales, a la clonación humana por cualquier motivo. En un brillante artículo titulado "Las células estaminales y el embrión humano", un fragmento del cual hemos reproducido más abajo, el Dr. Raez demuestra, no sólo que la clonación humana es un atentado contra los seres humanos más pequeños e indefensos, sino que también es totalmente innecesaria, ya que existen terapias para intentar curar el cáncer y otras enfermedades por medio del uso de células estaminales de adultos. Es por ahí que la verdadera ciencia debe transitar. Esos esfuerzos científicos, que no dañan a nadie y que ofrecen esperanza a tantos enfermos, son los que merecen recibir financiamiento y apoyo moral por parte de todos (4).

Nuestra directora ejecutiva, la Sra. Magaly Llaguno, quien padece de cáncer, es precisamente un vivo testimonio de ello. En una entrevista anterior, por la misma Univisión y que lamentablemente fue confusamente mezclada con otras intervenciones, Magaly alcanzó a decir que ella jamás aceptaría células de bebitos destruidos o abortados, ni siquiera para salvar su vida. En cambio, sí ha aceptado recibir un tratamiento de células estaminales tomadas de su propia médula ósea. Esperamos en Dios un resultado favorable para nuestra valiente directora.

Tengamos cuidado, queridos amigos, no vaya a ser que, por estar dormidos, nos cuelen el "camello" de la clonación humana mal llamada "terapéutica" o de cualquier otro tipo, llámase "reproductiva" o lo que sea.

Adolfo J. Castañeda es director de programas educativos de Vida Humana Internacional.

Notas: 1. Ver: Arthur Clapan, Ph.D., "News Outlets Failed Dismally in Reporting on Clonaid," MSNBC, 3 de enero del 2002, http://www.msnbc.com/news/854497.asp?vts=1320031248. 2. Padre Alfred Cioffi, "Clonación humana: ¿reproductiva o erapéutica?"Boletín Electrónico de Vida Humana Internacional, 26 de marzo del 2002, vol. 5, no. 15, http://www.vidahumana.org/news/26MARZO02.html#3. 3. Javier Sanpedro, "El ‘padre’ de la oveja ‘Dolly’ alerta sobre los peligros de clonar a seres humanos," Especial de Clonación de Bioética en la Red, 3 de enero del 2003, http://www.bioeticaweb.com/Noticias/2002/clonar_peli.htm.  4. Dr. Luis Raez, "Las células estaminales y el embrión humano," Vida Humana Internacional, en http://www.vidahumana.org/vidafam/expfet/expfetal_index.html.


2. LA CLONACIÓN HUMANA: UN ATENTADO CONTRA LA IDENTIDAD PERSONAL.

Por Dr. Rafael J. Cabrera A.

Gran polémica ha desencadenado la noticia dada durante las vacaciones navideñas, de que una organización sectaria anunciase el nacimiento de la primera bebé producida por clonación, hecho que ha sido puesto en duda por el conglomerado científico mundial, y que hasta el día de hoy no ha sido comprobado, a pesar de los anuncios hechos en su momento.

Es importante hacer una reflexión al respecto. No existe la menor duda científica, de que la vida humana se inicia en el momento en que los gametos masculino y femenino juntan sus núcleos, los cuales contienen sus respectivos cromosomas con toda la información genética procedente del padre y de la madre. En ese instante, hay una transmisión de todas las características propias y pasadas de cada uno de los progenitores, que determinan la identidad del nuevo ser humano, la cual es única, irrepetible, y que desde ese mismo instante es un individuo de nuestra especie, que inicia todo un proceso vital continuo, sin interrupciones, progresivo, constante, el que todos nosotros hemos recorrido, recordando que un día fuimos llamado cigoto, embrión, feto, recién nacido, lactante menor, lactante mayor, pre escolar, escolar, adolescente, adulto hasta llegar a la ancianidad y a la muerte natural. Muchos de nuestros semejantes sólo habrán llegado hasta una de estas etapas, pero el proceso de desarrollo hasta ese momento fue único.

Eso nos dio nuestra filiación, nuestra consanguinidad, nuestro parentesco y nuestra paternidad o maternidad, las que constituyen las relaciones fundamentales de la persona humana. Fuimos concebidos en la intimidad de la unión conyugal, sin interferencia de terceros, y desde el mismo momento en que fuimos concebidos y se inició nuestra propia vida, fuimos investidos de la dignidad propia que tenemos todos los seres humanos. La vida humana es un don, es un regalo gratuito que hemos recibido.

Ahora bien, ¿en que consiste la clonación? La clonación es el intento deliberado de producir seres humanos sin la intervención del acto de fecundación, ni la participación de los gametos masculino y femenino. Por lo tanto es una acción asexual y agámica.

La Pontificia Academia para la Vida nos dice que la clonación:

"Es una manipulación radical de la relacionalidad y complementariedad constitutivas, que están en la base de la procreación humana, tanto en su aspecto biológico como en el propiamente personal. En efecto, tiende a considerar la bisexualidad (la relación hombre-mujer en el matrimonio) como un mero residuo funcional, puesto que se requiere un óvulo, privado de su núcleo, para dar lugar al embrión-clon y, por ahora, es necesario un útero femenino para que su desarrollo pueda llegar hasta el final. De este modo se aplican todas las técnicas que se han experimentado en la zootecnia, reduciendo el significado específico de la reproducción humana.

"En esta perspectiva se adopta la lógica de la producción industrial: se deberá analizar y favorecer la búsqueda de mercados, perfeccionar la experimentación y producir siempre modelos nuevos. Se produce una instrumentalización radical de la mujer, reducida a algunas de sus funciones puramente biológicas (prestadora de óvulos y de útero), a la vez que se abre la perspectiva de una investigación sobre la posibilidad de crear úteros artificiales, último paso para la producción ‘en laboratorio’ del ser humano.

"En el proceso de clonación se pervierten las relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consanguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad. Una mujer puede ser hermana gemela de su madre, carecer de padre biológico y ser hija de su abuelo. Ya con la FIVET (fecundación in vitro) se produjo una confusión en el parentesco, pero con la clonación se llega a la ruptura total de estos vínculos.

"Se alimenta la idea de que algunos hombres pueden tener un dominio total sobre la existencia de los demás, hasta el punto de programar su identidad biológica --seleccionada sobre la base de criterios arbitrarios o puramente instrumentales-- la cual, aunque no agota la identidad personal del hombre, caracterizada por el espíritu, es parte constitutiva de la misma. Esta concepción selectiva del hombre tendrá, entre otros efectos, un influjo negativo en la cultura, incluso fuera de la práctica --numéricamente reducida-- de la clonación, puesto que favorecerá la convicción de que el valor del hombre y de la mujer no depende de su identidad personal (es decir, del hecho de ser persona), sino sólo de las cualidades biológicas que pueden apreciarse y, por tanto, ser seleccionadas.

"La clonación humana merece un juicio negativo también en relación a la dignidad de la persona clonada, que vendría al mundo como ‘copia’ (aunque sea sólo copia biológica) de otro ser. En efecto, esta práctica propiciaría un íntimo malestar en el clonado, cuya identidad psíquica correría serio peligro por la presencia real o incluso sólo virtual de su ‘otro’. Tampoco es imaginable que pueda valer un pacto de silencio, el cual sería imposible y también inmoral, dado que el clonado fue engendrado para que se asemejara a alguien que ‘valía la pena’ clonar y, por tanto, recaerían sobre él atenciones y expectativas no menos nefastas, que constituirían un verdadero atentado contra su subjetividad personal."

No todo lo técnicamente posible es moralmente aceptable. Como ha escrito Hans Jonas, es "en el método la forma más despótica y, a la vez, en el fin, la forma más esclavizante de manipulación genética; su objetivo no es una modificación arbitraria de la sustancia hereditaria, sino precisamente su arbitraria fijación en oposición a la estrategia dominante en la naturaleza" (cf. Cloniamo un uomo: dall'eugenetica all'ingegneria genetica, en Tecnica, medicina ed etica, Einaudi, Torino 1997, pp. 122-154, 136).

Creo que los nicaragüenses debemos estar alertas antes esta situación, porque pueden aprovecharse de nuestra pobreza, para venir a instalar en nuestro suelo patrio laboratorios que se dediquen a esta aberración científica. Es imperioso que se legisle sobre una prohibición total a todo tipo de clonación humana, por el bien de la humanidad.

El Dr. Rafael J. Cabrera es Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Americana, Presidente Asociación Médica Nicaragüense, Gran Comendador de la Orden San Gregorio Magno y Presidente de la Asociación Nicaragüense por la Vida (ANPROVIDA), organización afiliada a Vida Humana Internacional en Nicaragua. ANPROVIDA, Parroquia Santa Marta, Reparto San Juan, Managua, Nicaragua. Apartado Postal: C-098. Tels: (505) 270-5913; (505) 270-5928. Fax: (505) 278-2568. E-mails: anprovid@uam.edu.ni  rcabrera@uam.edu.ni


3. LAS CÉLULAS ESTAMINALES Y EL EMBRIÓN HUMANO (FRAGMENTO)

Por el Dr. Luis Raez

En los últimos meses Estados Unidos y algunos países europeos han sido escenario de fuertes debates en torno a los posibles usos de las células estaminales (stem cells, en inglés). Luego de diversos descubrimientos en este campo, numerosos científicos piensan que estas células, extraídas de embriones humanos, podrían ser utilizadas para el tratamiento de enfermedades hasta ahora incurables --como la demencia de Alzheimer, el Parkinson, la parálisis de médula espinal, infartos de miocardio, diabetes mellitus, entre otras. Prominentes figuras políticas, actores famosos y corporaciones farmacéuticas han iniciado una campaña de presión para la aprobación de leyes que permitan y promuevan este tipo de investigaciones, buscando al mismo tiempo que sean financiadas con fondos gubernamentales (especialmente en Estados Unidos) a fin de darles mayor importancia y garantizar una mayor eficacia.

La extracción de células estaminales, sin embargo, origina la muerte inmediata y la destrucción del embrión humano. El hecho de engendrar embriones para este fin, por tanto, constituye un grave atentado contra la dignidad de la persona humana.

Para situarnos mejor ante el problema es oportuno comprender qué son exactamente las células estaminales. Como es sabido, en el proceso de concepción o fecundación, el ovocito o célula materna se une al espermatozoide en las trompas de Falopio de la mujer, constituyendo un nuevo ser humano llamado, en este estadio, cigoto. En esta etapa el cigoto tiene ya toda la información genética necesaria para que el nuevo ser se desarrolle y crezca tanto en los siguientes nueve meses dentro del útero materno como durante el resto de su vida. En las horas que siguen a la fecundación, el cigoto empieza a dividirse para formar el embrión. En las primeras 30 horas se divide en cuatro células "totipotentes", llamadas así porque, de separarse las mismas, cada una de ellas podría originar un nuevo ser humano. Éste es uno de los principales puntos de debate en relación a la clonación, ya que el uso de células "totipotentes" es una de las dos posibles técnicas que, de aprobarse, se usaría para clonar seres humanos como potenciales fuentes de células estaminales para la experimentación.

Luego de cuatro días, el nuevo ser humano tiene doce células y se le conoce como mórula. La mórula se dirige de la trompa de Falopio (donde se dio la fecundación) al útero de la madre, donde se implanta, y recibe el nombre de blastocisto. Ahí permanecerá por los próximos nueve meses, hasta su nacimiento. El blastocisto genera dos capas de células: la capa interna o embrioblasto, que forma el embrión humano; y la capa externa o trofoblasto, que forma la placenta. A este nivel tenemos que el embrioblasto está formado por un grupo de células denominadas "estaminales" (stem cells), que son células "pluripotenciales" o células "madre". Esto significa que, si bien cada una independientemente no puede generar un individuo completo --como las células "totipotenciales" anteriormente mencionadas-- sí tienen dos características fundamentales y únicas que otras células del cuerpo no poseen: 1- la capacidad de reproducirse constantemente, y 2- la capacidad de "diferenciarse", es decir de transformarse en una célula especializada del cuerpo humano (1). Las células estaminales tienen la capacidad de generar los 220 tejidos y órganos que componen el cuerpo humano.

La actual controversia surgió cuando se logró aislar las primeras células estaminales de embriones humanos. Algunos grupos privados de científicos se sumaron a dichas iniciativas y comenzaron a experimentar con células extraídas de embriones producidos específicamente para este fin mediante la fertilizacion in vitro (2). Estos grupos ya han logrado hacerlas crecer en el laboratorio y en algunas ocasiones han conseguido también que se multipliquen. Una técnica usual utilizada en dichos ensayos consiste en extraer las células estaminales del embrión y colocarlas en "cultivos celulares" con fibroblastos (células del tejido conectivo) de ratón, donde las células estaminales se reproducen constantemente, convirtiéndose así en una fuente de recursos para la experimentación. El proceso es aún imperfecto, por lo que se requiere constantes pruebas con nuevos embriones. Muchos de los "cultivos celulares" no llegan a tener éxito o son destruidos por factores externos, como por ejemplo la contaminación bacteriana. Por otro lado, es preciso subrayar que al extraerse las células estaminales del embrión humano éste muere inmediata e inevitablemente, pues en esta etapa de su vida está formado solamente de células estaminales en su capa interna y de las células que formarán la placenta en su capa externa. Es preciso subrayar también que el embrión humano clonado o producto de la fecundación in vitro o de cualquier otra técnica es un ser humano sujeto de todos los derechos al igual que los demás, a pesar de que el método por el cual vino al mundo es gravemente inmoral.

No se puede discutir el proceso de obtención y comercialización de embriones humanos sin tocar el tema de la clonación. De difundirse la producción "en cadena" de embriones humanos para la obtención de células estaminales se pasaría a considerar la clonación como la herramienta más eficaz para este fin. Como explicamos al inicio de este trabajo, de los primeros estadios del embrión humano (cuatro células "totipotenciales") podríamos obtener hasta cuatro seres humanos semejantes dividiendo artificialmente dichas células o usando la otra técnica de clonación que consiste en unir el núcleo de una célula adulta con un ovocito o célula materna a la que se le ha sacado su propio núcleo, formando así artificialmente un nuevo ser humano que tiene todas las propiedades para desarrollarse en un embrión humano (como en el caso de la "oveja Dolly"). Se garantizaría de esta manera "la producción en cadena" y la obtención de la cantidad adecuada de embriones humanos para satisfacer la oferta y la demanda que estos experimentos requerirían sin necesidad de estar buscando mujeres "donantes" de óvulos. Sobre este punto del debate, por ejemplo, el Congreso estadounidense votó recientemente a favor de una ley que impide los procesos de clonación con cualquier fin. Por otro lado, ya el Parlamento Europeo, a pesar de ser bastante liberal, en su resolución del 12 de marzo de 1997 se había pronunciado diciendo que el uso de la clonación para la obtención de embriones humanos va contra los principios de igualdad y dignidad de los seres humanos.

Pero el debate está aún abierto y, a menos que seamos enfáticos y firmes en la defensa de la vida del embrión, es de presumir que, con diversas excusas y falaces explicaciones, se seguirá tratando de destruirlo. En agosto del 2001, por ejemplo, tres científicos estadounidenses e italianos con credenciales bastante cuestionables por su falta de consistencia y poco reconocida trayectoria científica, amenazaron en Washington, durante una conferencia supuestamente organizada para discutir aspectos científicos de la clonación, con empezar a clonar seres humanos --por su cuenta y riesgo-- en alguna isla del Caribe o del Mediterráneo donde no hubiera restricciones gubernamentales. Arguyeron, entre otras razones, la voluntad de "avanzar" con la investigación en células estaminales. Incluso el científico escocés que ayudó a la clonación de la primera "oveja Dolly" calificó estos comentarios de anti-científicos. Según señaló, debido a que actualmente no existe una adecuada tecnología para la clonación, él había realizado 288 intentos antes de tener éxito con "Dolly". De hacerse estos experimentos en seres humanos, algo similar podría ser el número de vidas de embriones que se perderían antes de conseguir una clonación exitosa. Cuando hablamos de "exitosa" nos referimos a un embrión concebido en el laboratorio que se desarrolle y crezca hasta su nacimiento o adultez, no como el "fiasco científico" anunciado por la compañía "Advance Cell Tecnology, Inc.", de Massachusetts, que, con el fin de presionar al gobierno estadounidense, informó en noviembre del 2001 de la "primera clonación exitosa" de un ser humano (3). Lo que en realidad se limitaron a hacer fue tratar de concebir ocho embriones humanos uniendo óvulos con núcleos de células maduras, pero sólo pudieron concebir dos, que murieron luego de llegar uno de ellos a desarrollarse hasta el estadio de seis células. Ninguna organización científica seria aceptó dichos resultados y el consenso fue calificar el experimento como un fracaso y un intento de ganar publicidad. No hay duda de que, así como esta compañía, otros grupos no vacilarán, con mentiras o medias verdades, en continuar con su campaña de promoción de la producción "industrial" de embriones humanos y clonación.

Todos los errores mencionados hasta ahora no se comparan con los graves problemas morales que la clonación humana en sí misma supone, no sólo por la lógica de "producción industrial" ya mencionada, sino también por la instrumentalización de la mujer que se convierte simplemente en "prestadora" o "proveedora" de óvulos; por la perversión de las relaciones naturales de paternidad, maternidad, filiación y consanguinidad, ya que, por ejemplo, no existe una verdadera madre o un verdadero padre del embrión concebido para una tercera persona sin intervención paterna, entre otras aberraciones. También es moralmente grave el hecho de que el "productor", el "vendedor" o el "comprador" de los embriones disponga sobre la vida de un ser humano, sin respetar su dignidad. No ha de olvidarse, además, que la procreación debe ocurrir dentro del matrimonio y como resultado de la unión amorosa del esposo y la esposa, y no por la manipulación indiscriminada en el laboratorio con métodos de experimentación en seres humanos. De lo contrario se estaría violando la dignidad del hombre y del matrimonio: "Solamente el respeto de la conexión existente entre los significados del acto conyugal y el respeto de la unidad del ser humano, consiente una procreación conforme con la dignidad de la persona... La persona humana ha de ser acogida en el gesto de unión y de amor de sus padres; la generación de un hijo ha de ser por eso el fruto de la donación recíproca realizada en el acto conyugal, en el que los esposos cooperan como servidores, y no como dueños, en la obra del Amor Creador. El origen de una persona humana es en realidad el resultado de una donación. La persona concebida deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida como el producto de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirlo a ser objeto de una tecnología científica" (4).

El hecho de que miles de seres humanos sean destruidos en aras de la investigación científica, aun cuando se tenga el más noble propósito, deshumaniza nuestra cultura y rebaja la dignidad del ser humano a un nivel netamente utilitario. La posibilidad de crear libremente embriones con estos fines favorece el paso a la selección --incluso eliminación--de los embriones que se consideren más apropiados para los fines de sus creadores, los que "se sacrifican a veces por diversas razones: eugenésicas, económicas o psicológicas" (5). Se incentiva asimismo el racismo, ya que, lamentablemente, no todas las razas son igualmente bienvenidas, y se pone la valoración de la vida humana en el código genético o en la función que pueda desempeñar, como por ejemplo el ser fuente de células estaminales.

Por otro lado, el hecho de producir embriones humanos para este fin y que sean "propiedad" de científicos o corporaciones y se puedan comercializar, así sea con fines científicos o "humanitarios", constituye una falta gravísima contra la dignidad de la persona humana (6). La humanidad, que está aparentemente avanzando, alejándose de lacras como el racismo y la esclavitud, da un profundo retroceso a este respecto al negarle al embrión humano el derecho a continuar viviendo y al disponer de su cuerpo a voluntad de sus creadores o de quienes financian el proceso.

¿Hay alternativas a la clonación? Sí las hay. El descubrimiento de células estaminales en la médula ósea de los adultos hace 40 años, y más recientemente en el cerebro, pulpa dental, vasos sanguíneos, sistema digestivo, retina, hígado y páncreas, también de adultos, así como en la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos, abre las puertas a la esperanza de una ciencia en favor de una cultura de la vida. Las células estaminales de adultos pueden reproducirse y generar también células de otros tejidos, como ha sido probado ya con las células estaminales de la médula ósea y el cerebro (7).

Los médicos y científicos que creemos en el éxito futuro de la investigación de células estaminales de adultos estamos de acuerdo con el otorgamiento de fondos para este tipo de proyectos, ya que no existe ningún riesgo para la integridad de la persona ni se destruyen embriones humanos. La investigación en células estaminales de adultos ha permitido ya avances significativos en transplantes de médula ósea, que se llevan acabo actualmente con células estaminales adultas en la mayoría de casos, como en el tratamiento de leucemias, linfomas y myeloma múltiple, entre otros cánceres. Hoy en día es rutina que para las enfermedades anteriormente mencionadas los hematólogos en casi todas las partes del mundo induzcamos la multiplicación y recolectemos células estaminales de la sangre de pacientes adultos, de cordones umbilicales de recién nacidos o de la sangre de donantes adultos (sin poner en peligro la vida e integridad de los pacientes, recién nacidos o donantes) para repoblar las médulas óseas de pacientes afectados por estos cánceres o por las quimioterapias, salvándoles en algunos casos la vida y otorgándoles la cura que no sería posible sin estas células. Todo ello gracias a más de 40 años de investigación en células estaminales adultas de la médula ósea y de la sangre, modelo a seguir en el resto de órganos del cuerpo humano adulto.

Las células estaminales adultas no solamente se han encontrado en los lugares ya señalados, o se utilizan usualmente para salvar pacientes con algunos cánceres, sino que incluso algunos científicos han sido capaces de inducir la diferenciación de células estaminales adultas de la médula ósea en células de otros tejidos. Tales son los experimentos reportados por científicos del Robert Wood Johnson Medical School de Nueva Jersey y otros grupos, quienes extrajeron células estaminales de la médula ósea de ratas y las hicieron diferenciarse en neuronas para el cerebro.

Los médicos y científicos que trabajamos con células estaminales de adultos somos conscientes de las limitaciones que, al menos por ahora, presentan estas investigaciones: las células estaminales de adultos no son tan numerosas, no se reproducen tan fácilmente como las de los embriones y no son tan sencillas de encontrar. Pero ante estas dificultades, no se puede recurrir a la solución fácil que significaría la producción y el sacrificio a escala de embriones humanos para obtener las células estaminales. Por otro lado, la investigación científica rigurosa en células estaminales adultas, por dar un ejemplo, ha llevado a descubrir que existen al menos dos tipos más de células estaminales adultas disponibles solamente en la medula ósea que no conocíamos una década atrás (8). Ante esta perspectiva, quienes nos dedicamos a la investigación en esta área tenemos la necesidad de que sean otorgados fondos para este tipo de investigaciones, ya que, de ser ciertas algunas de las expectativas que se tienen sobre las células estaminales, éstas pueden hacerse realidad utilizando células estaminales de adultos. En ese caso, la ciencia estaría auténticamente al servicio del hombre.

El Dr. Luis E. Ráez está certificado como especialista de oncología médica y medicina interna por la American Board. Es profesor auxiliar de Medicina Clínica, Epidemiologia y Salud Pública en la Sección de Hematología Clínica y Oncología Médica, Departamento de Medicina, del Jackson Memorial Hospital y del Sylvester Comprehensive Cancer Center en la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami. Es autor de diversos trabajos y artículos sobre el cáncer, la eutanasia, las células estaminales y el embrión humano.

Notas: 1. Ver G.R. Martin, Isolation of a pluripotent cell line from early mouse embryos cultured in medium conditioned by teratocarcinoma stem cells, en "Proceedings National Academy of Science. U.S.A." 78 (1981), 7634-7638; A.G. Smith, Origins and properties of mouse embryonic stem cells, en "Annual Review Cellular Development Biology" (2001). 2. Este método consiste en unir varios óvulos y espermatozoides en el laboratorio generando varios embriones humanos. Una de las finalidades de este método es implantar luego los embriones en el útero de la madre. 3. Ver http://www.cnn.com/2001/HEALTH/11/26/human.cloning/index.html. 4. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitae, 22/2/1987, II,B,4,c. 5. Allí mismo, II. 6. Ver allí mismo, I,4. 7. Ver D. Orlic, J. Kajstura, S. Chimenti, I. Jakoniuk, S.M. Anderson, B. Li, J. Pickel, R. McKay, B. Nadal-Ginard, D.M. Bodine, A. Leri y P. Anversa, Bone marrow cells regenerate infarcted myocardium, en "Nature" 410 (2001), 701-705; C. Kalka, H. Masuda, T. Takahashi, W.M. Kalka-Moll, M. Silver, M. Kearney, T. Li, J.M. Isner y T. Asahara, Transplantation of ex vivo expanded endothelial progenitor cells for therapeutic neovascularization, "Proceedings National Academy of Science. U.S.A." (2000); A.A. Kocher, M.D. Schuster, M.J. Szabolcs, S. Takuma, D. Burkhoff, J. Wang, S. Homma, N.M. Edwards y S. Itescu, Neovascularization of ischemic myo-cardium by human bone-marrow-derived angioblasts prevents cardiomyocyte apoptosis, reduces remodeling and improves cardiac function, en "Nature Medicine" 7 (2001), 430-436; and in vivo self-renewal of multipotent mammalian neural crest stem cells, "Cell" 96, 737-749; G. Ferrari, G. Cusella-De Angelis, M. Coletta, E. Paolucci, A. Stornaiuolo, G. Cossu y F. Mavilio, Muscle regeneration by bone marrow-derived myogenic progenitors, en "Science" 279, (1998), 1528-1530; C.R. Bjornson, R.L. Rietze, B.A. Reynolds, M.C. Magli y A.L. Vescovi, Turning brain into blood: a hematopoietic fate adopted by adult neural stem cells in vivo, en "Science" 283 (1999), 534-537. 8.Ver P. Bianco, M. Riminucci, S. Gronthos y P.G. Robey, Bone marrow stromal stem cells: nature, biology, and potential applications, en "Stem Cells", 19 (2001), 180-192; S.A. Kuznetsov, M.H. Mankani, S. Gronthos, K. Satomura, P. Bianco y P.G. Robey, Circulating skeletal stem cells, en "Journal of Cellular Biology" 153 (2001), 1133-1140.


 
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