
Sobre la marihuana, dijo que está a favor de su despenalización. “Si se hace reguladamente sí, porque lo que estamos haciendo con la prohibición es estimular la idea, sobre todo en la gente joven, de que lo prohibido es lo que atrae... Habría que buscar una solución que no fuera meter presos a los adictos, porque lo que necesitan es un tratamiento”, sostuvo a la prensa. Parece que Argibay no se da cuenta de que sus propias declaraciones a favor de esta droga también estimularán la idea en la gente joven (y no tan joven) de fumarla.
Argibay niega que sea abortista, pero luego añade: "No persigo a las mujeres en la calle para que vayan a abortar, quisiera que nadie tenga que ir a realizarse un aborto. Lo que quiero es que no sigan muriendo las chicas pobres por estar embarazadas, que se hacen un aborto clandestino en las peores condiciones". Ello no es otra cosa que el viejo y trasnochado mito del “aborto legal y seguro”, que tantas veces VHI ha refutado. En el portal de VHI, http://www.vidahumana.org , hay bastante información que refuta esta falacia que no tiene fundamento alguno: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/muertes_index.html. Por lo demás, parece que a Argibay no le preocupa la suerte de los niños y las niñas que no han nacido todavía.
Respecto del “matrimonio” homosexual, Argibay declaró: “Por mí, cada uno es libre de decidir lo que haga. Si deciden vivir juntos y no casarse, me da igual”. Respetando siempre la dignidad de cada persona, hay que decirle a esta magistrada que la homosexualidad no es una fuente de derechos, la persona humana sí lo es. Y la persona humana es hombre o mujer, por tanto, no existe el “matrimonio” homosexual y el acto homosexual es intrínseca y gravemente inmoral y dañino para sus propios practicantes. Visite en el portal de VHI, la sección sobre este tema en: http://www.vidahumana.org/vidafam/homosex/homosexualidad_index.html.
Resumiendo su posición relativista, la jueza de 66 años expresó: “Lo que quiero es que la gente pueda decidir. Yo quiero la libertad de decidir para todo el mundo. Después, si la usas o no la usas, es cosa tuya”. De manera que, según Argibay, la gente joven (y no tan joven) debería ser “libre” de comprar la marihuana en las tiendas, de involucrarse en el homosexualismo y de abortar a sus criaturas, si así lo desean. Todos serían “muy felices” y, sobre todo, “gozarían” de muy buena salud física, emocional y espiritual.
Por favor, ore mucho por la Argentina y por esta desdichada jueza. También le pedimos que apoye a la organización afiliada a VHI en Argentina, que está trabajando muy duro, pero con muy pocos recursos, para educar y ofrecer servicios provida en el hermano país. Por favor, diríjase a: Dr. Oscar Botta, Presidente, Profamilia, vida@sinectis.com.ar. (Profamilia no debe confundirse con las filiales del gigante abortista IPPF, que injustamente utilizan este mismo nombre en varios países de América Latina.)
Como es sabido, Annan apoya fuertemente el “matrimonio” entre personas del mismo sexo; y el control demográfico, por medio del aborto, los anticonceptivos (incluyendo los que son abortivos) y la esterilización.
Las organizaciones abortistas, como la que Annan dirige, utilizan estrategias muy sutiles y astutas para promover su agenda de muerte y para confundir a las personas que defienden la vida, incluyendo a los católicos y a otros cristianos. Una de esas estrategias es la de esconder la promoción del aborto y su legalización dentro de lo que la ONU llama “las Metas de Desarrollo del Milenio” (MDGs, por sus siglas en inglés).
Uno pensaría que el objetivo principal de las MDGs es erradicar la pobreza y el hambre, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Y ello es cierto. Los cristianos y demás personas de buena voluntad abrazan con entusiasmo esta meta tan loable. Lo triste del caso es que pocos saben que la ONU y las demás organizaciones abortistas que colaboran con ella, disfrazan el aborto de “equidad de género”, “reducción de la mortalidad infantil” y “mejorar la salud materna”, para entonces poder esconder este crimen en la lista de las MDGs.
El próximo mes de septiembre (2005), la ONU llevará a cabo una peligrosa reunión en su sede, la Ciudad de Nueva York, para “analizar” los “avances” en la consecución de las MDGs y para planificar “estrategias” para el futuro. Podemos estar seguros que las MDGs serán utilizadas por los grupos abortistas, para promover el aborto en todo el mundo, especialmente el extremadamente abortista Fondo de Población de la ONU (FNUAP o UNFPA, por sus siglas en inglés).
Ya desde octubre del 2002, Annan había designado a la abortista Eveline Herfkins para desempeñar el cargo de Coordinadora Ejecutiva para la Campaña del Milenio. Antes de ocupar ese puesto, Herfkins fungió como Ministra de Desarrollo y Cooperación de Holanda, de 1998 al 2002. Durante ese tiempo, Herfkins apoyó el infame barco del aborto, cuyo objeto era navegar cerca de las costas de países donde el aborto es ilegal, pero permaneciendo en aguas internacionales, para que las mujeres que deseaban abortar a sus hijos lo pudieran hacer abordo. La organización afiliada a HLI en Irlanda logró impedir que ese barco de la muerte lograra sus propósitos cerca de las costas de ese país.
En una reciente entrevista junto con Nafis Sadik, quien hasta hace pocos años fue Directora del FNUAP, Herfkins apoyó la queja de Sadik de que las 8 metas de las MDGs habían dejado de incluir el eufemismo abortista “salud reproductiva”. Sin embargo, Herfkins señaló que a pesar de ello, muchos países en desarrollo han incluido esta ideología, ya sea dentro de la salud materna (la meta 4) o dentro de la “equidad de género” (la meta 3). El eufemismo “género” es utilizado por el feminismo abortista para esconder el aborto y el lesbianismo. Visite la sección sobre este tema en el portal de VHI: http://www.vidahumana.org/vidafam/feminismo/feminist_index.html.
Lo triste y preocupante de todo esto es que ciertos grupos abortistas (pensamos que entre ellos hay “católicos” disidentes), se las han arreglado para que la JMJ, cuente con la participación de Kofi Annan y Eveline Herfkins como conferenciantes en eventos que rodean a esta celebración. Como muchos ya saben la JMJ es una creación de Su Santidad Juan Pablo II, de feliz memoria, quien instituyó esa celebración para promover la fe cristiana y católica entre la juventud. Aunque la mayoría de los jóvenes participantes en estos exitosos y siempre edificantes encuentros no harán caso de la fracasada y destructiva agenda de Annan, Herfkins y compañía, siempre existe la posibilidad de que algunos queden confundidos y atrapados en ella.
Es necesario, pues, alertar al pueblo cristiano y católico de estos lobos rapaces disfrazados de angelitos.
Esta auto-definición de ICMER suena muy bonita y loable, hasta que uno averigua lo que realmente significa la “salud sexual y reproductiva”. Como ya hemos demostrado, este eufemismo esconde, entre otras cosas, la promoción de métodos anticonceptivos abortivos y el aborto quirúrgico [2,8].
El propio ICMER confiesa que entre sus servicios de salud y sesiones informativas están los métodos anticonceptivos [3]. El Dr. Horacio Croxato Avoni, Presidente de ICMER, “figura en los registros de patentes como co-inventor de varios métodos anticonceptivos, uno de los cuales es actualmente usado por varios millones de mujeres alrededor del mundo” [4]. La sección de “Investigación” del portal de ICMER informa que “los científicos de ICMER fueron los primeros en diseñar, fabricar y probar clínicamente un implante subdérmico que libera progestina, para ser usado como anticonceptivo por la mujer. Esta iniciativa dio origen al desarrollo de NORPLANT, un implante que libera levonorgestrel” [5]. Es bastante conocido el hecho de que el levonorgerstrel, que también se utiliza en las píldoras anticonceptivas, incluyendo las “del día siguiente” o de “anticoncepción de emergencia” (AE), es un componente anti-implantatorio y, por tanto, abortivo [6,8]. De hecho, entre las “Áreas de capacitación” que ofrece ICMER se encuentra la AE [7]. En esa misma sección de su portal, ICMER informa en un archivo, disponible en formato de PDF, que también ofrece capacitación en la inserción de dispositivos intrauterinos o DIUs [7]. Los DIUs también tienen el mecanismo anti-implantatorio o abortivo [8].
Es importante observar que este archivo en PDF de ICMER se titula “Programa de capacitación e investigación y servicios en salud sexual y reproductiva” [7]. Ello demuestra que ICMER identifica la “salud reproductiva”, entre otras cosas, con el aborto farmacológico, como lo hace el resto de las organizaciones abortistas [9].
Al mezclar el aborto con otros servicios legítimos, como la atención pediátrica y las consultas por patologías, dentro del contexto de la “salud reproductiva” [10], ICMER, al igual que otros grupos de la “cultura” de la muerte, proyecta una imagen “benigna” y se gana la aceptación del público y del gobierno.
Además de todo ello y según la Memoria Anual Año 2001 de ICMER, entre las investigaciones científicas realizadas por esta institución, estuvo un “estudio sobre el régimen secuencial mifepristone/acetate de nomegestrol por un año” [11]. La Mifepristone es lo mismo que la píldora abortiva RU-486, que tanto daño, incluyendo muertes, está causando a las mujeres, al igual que el resto de los métodos anticonceptivos [12,8]. En un caso de ironía sin límites, se ha dado conocer que “una investigación realizada por la Agencia Internacional de Estudios sobre el Cáncer (IARC), concluyó que el consumo de pastillas anticonceptivas provoca en las mujeres un aumento del riesgo de contraer cáncer cervical y de pulmón. La IARC, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicó que aunque estas píldoras podrían proteger contra algún tipo de tumores, su ingesta también provoca el desarrollo de otros” [13]. Como veremos a continuación la OMS es una organización abortista.
ICMER también afirma de sí mismo que “es un Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud [OMS]” [14] y el propio Dr. Croxato es “conferencista y asesor de agencias internacionales que se ocupan de la reproducción humana, … como … el Population Council de Nueva York [4]. Ambas organizaciones son notoriamente abortistas. La OMS fue la agencia de la ONU que precisamente amplió la definición del término “salud reproductiva”, para incluir en ella la legalización del aborto quirúrgico [2]. En julio del corriente (2005), la OMS colocó en su lista no. 14 de medicamentos esenciales a la RU-486 y al Misoprostol (Cytotec), otro fármaco abortivo [15]. Es importante enfatizar que la OMS ha colocado al Misoprostol en su lista como abortivo [15]. La gigantezca organización abortista Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), llevó a cabo una campaña de apoyo a esta actividad antivida de la OMS [16]. La IPPF tiene filiales en todos los países de la América Latina [17]. Por su parte, el Population Council tristemente se ha “destacado”, entre otras cosas, por facilitar la entrada de la píldora abortiva RU-486 en EEUU [12].
Todo lo anterior demuestra fehacientemente que la tan cacareada “salud reproductiva” que promueve ICMER ni es salud ni es reproductiva.
Uno se pregunta cómo es posible que el Gobierno de Chile, un país cuyas leyes prohiben el aborto, le haya dado personería jurídica a una organización abortista como ICMER. El carácter insólito de esta concesión llegó al colmo cuando en julio del corriente (2005), una corte federal de Santiago declaró ilegal la píldora “del día siguiente” --que ICMER promueve abiertamente [18]-- y prohibió su distribución en todo el país [19].
Las actividades antivida de ICMER no se limitan a Chile. Por medio de su Programa Regional de Capacitación en Salud Sexual y Reproductiva (PROGRESAR), ICMER difunde su ideología y métodos anticoncepcionistas al resto de la región latinoamericana [20]. PROGRESAR ha sido financiado con 2.8 millones de dólares por la Fundación Bill y Melinda Gates [20]. Es de muchos conocido el triste hecho de que esa Fundación también ha otorgado millones de dólares, para la difusión de la anticoncepción y el aborto en otras partes del mundo [21].
No contento con sus actuales actividades antivida, todas ellas elegantemente disfrazadas de “salud sexual y reproductiva”, ICMER planea su X Jornada Anual de Salud Sexual y Reproductiva, para los días 20 y 21 de octubre del corriente (2005) [22]. En esa Jornada, ICMER va a abordar, entre otras cosas, el tema de “Anticoncepción en Adolescentes” [22]. En otras palabras, ICMER no se satisface con promover el anticoncepcionismo y el abortismo entre los adultos, también quiere proponerle su fracasada e inmoral ideología sexual a nuestros hijos.
Chile y el resto de la América Latina deben estar atentos a este lobo antivida que se viste de piel de oveja.
Todo este asunto gira en torno al debate de si la PAE tiene o no un mecanismo abortivo. Porque, de tenerlo, ese hecho la hace ilegal en México al violar la Constitución de ese país. Y es que “la Declaratoria de la Suprema Corte de Justicia del 2000, reconoce la existencia del ser humano desde el momento de la concepción” [2].
El problema es que el movimiento abortista niega que el efecto anti-implantatorio de la PAE es abortivo. La razón de esta negativa es porque dicho movimiento dice que el embarazo no comienza en la concepción, sino en la implantación. Como el aborto, por definición, es la interrupción del embarazo, de ahí se sigue, según este “argumento”, que tal efecto no es abortivo.
VHI y otras organizaciones provida han demostrado en innumerables publicaciones, citando a los propios fabricantes de las distintas PAEs que hay en el mercado y a los textos de embriología vigentes, que la PAE sí tiene un mecanismo anti-implantatorio y que el mismo no es otra cosa que un aborto. Véase, por ejemplo, en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, la sección sobre la “anticoncepción de emergencia” en: http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/emergencia_index.html.
En todo caso, llámese “aborto” o no, el efecto de impedir la implantación de lo que innegablemente es un ser humano en el útero de su madre, no puede ser otra cosa que un homicidio, un atentado contra una vida humana. Aún suponiendo que no se le llamase “interrupción del embarazo” al efecto anti-implantatorio de la PAE, hay que reconocer el incontrovertible hecho de que se trata de la destrucción de un ser humano inocente.
Además, la definición de “aborto” no es simplemente “la interrupción del embarazo”, sino “la interrupción del embarazo de un feto no viable” o lo que es más preciso y correcto: “la interrupción del embarazo que resulta en la muerte del embrión o feto”. Hay interrupciones del embarazo que son precisamente lo contrario de un aborto. Cuando la gestación presenta serias complicaciones se adelanta el parto (es decir, se interrumpe un embarazo), con el objeto de salvar a ambos: a la madre y a la criatura no nacida, que de otra manera hubieran perecido [3].
Está claro, entonces, que este “argumento” del movimiento abortista, una vez que se despeja la palabrería pseudo-científica con el que viene arropado, no es otra cosa que una burda falacia semántica y una cobarde propaganda que sólo favorece los bolsillos de las grandes compañías farmacéuticas y de sus socios antivida. Entre esos socios abortistas se encuentran la Organización Mundial de la Salud de la ONU, Fondo de Población de la ONU (FNUAP o UNFPA, por sus siglas en inglés) y la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), así como toda una caterva de organizaciones pseudocatólicas y pseudo defensoras de la mujer. VHI tiene en su portal abundante información sobre estos grupos de la “cultura” de la muerte y su promoción de la PAE y otros métodos abortivos de la falsamente llamada “anticoncepción de emergencia” (AE). Además del enlace que ya dimos arriba, le invitamos a visitar los siguientes:
Sin embargo, por ridículo que es este pseudo-argumento, el mismo se está utilizando en países “desarrollados”, no ya para legalizar el aborto químico--porque este, junto con el quirúrgico, lamentablemente ya es legal en esos países-- sino para hacer avanzar la “cultura” de la muerte, justificando aberraciones homicidas como la clonación de embriones humanos y la investigación de tejidos fetales en confabulación con el negocio del aborto [4]. Por ejemplo, la legislatura del Estado de Massachussetts, en EEUU, que incluye a no pocos legisladores “católicos”, se apresta para considerar un proyecto de ley que re-define el comienzo de la vida humana en la implantación, en vez de la concepción, como está incontrovertiblemente demostrado por la embriología [5].
Debido a la influencia cultural de EEUU en América Latina en el contexto de un mundo globalizado, la aprobación de un proyecto de ley como este de Massachussetts podría tener un nefasto impacto en el mundo hispano, en cuanto a la promoción de la PAE y del aborto químico en general.
Sin embargo, los que promueven la PAE también han intentado demostrar que, al margen de su gimnasia semática, este método de AE no tiene un efecto abortivo. Pero, en ese patético intento también les ha salido el tiro por la culata. La prestigiosa agencia noticiosa ACI Digital ha informado que “la revista Human Reproduction publicó recientemente una crítica del experto en reproducción humana Patricio Mena a un polémico estudio financiado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, que ha sido usado como bandera para negar el mecanismo abortivo de la píldora del día siguiente en varios países de América Latina. El estudio en cuestión fue liderado por el Dr. Horacio Croxatto de Chile y se basó en doce monas. Su conclusión fue que la píldora del día siguiente usada en las monas no tuvo un mecanismo abortivo. Mena, prestigioso investigador chileno, señaló que la afirmación del estudio de Ortiz y Croxatto ‘no tiene base científica’ para negar el efecto abortivo de la píldora del día después y que ‘las conclusiones no están sustentadas por los resultados’ del propio estudio. Según el experto, el estudio carece de observaciones cuidadosas que demuestren que los embriones no han sido dañados cuando la píldora es administrada después de la ovulación. También señaló que ‘el número de casos (utilizado en el estudio) es inadecuado para demostrar la hipótesis’ y recomendó al equipo de investigación volver a realizar el estudio con un mejor diseño científico”6.
He peregrinado del 2 al 4 de julio del 2005 a Roma con la Archidiócesis de Madrid, que quiso apoyar en la Roca Petrina las propuestas evangelizadoras de nuestro Sínodo Diocesano, clausurado en la pasada fiesta de Pentecostés.
Por las estrechas calles adoquinadas y por las grandes plazas, caminamos juntos (esto es el Sínodo) gentes de todos los barrios de nuestra ciudad, de toda edad y condición, tras nuestros Pastores, nuestro Arzobispo Cardenal D. Antonio María Rouco, nuestros Obispos y sacerdotes, sintiendo su cercanía y sus cuidados con la alegría y confianza que se vive en la familia bienavenida de los hijos de Dios.
Recorrimos en romería orante los lugares sagrados donde se desarrolló la fe de la Iglesia, regada con la sangre de los mártires: Basílica de San Pablo Extramuros, de Santa María la Mayor, de San Lorenzo in Dámaso y San Pedro del Vaticano. Allí rezamos emocionados ante la tumba del Papa Juan Pablo II que vivió mártir y santo ante nuestros ojos, agradeciéndole su amor entrañable a España y la gran luz que encendió en nuestros caminos durante los años que rigió la Iglesia.
Como final fuimos recibidos en Audiencia por el Papa Benedicto XVI.
Tuve el gran regalo, inmerecido, de saludarle de cerca, de besar su mano. Su figura blanca, resplandeciente, su sonrisa de amor universal, sus palabras firmes y claras, su mirada profunda, luminosa, personalizadora son la expresión viva de un hombre que vive traspasado por el esplendor de la verdad. Coincidía en estas fechas el 20 aniversario de la despenalización del aborto en España, que ha causado la muerte a más de novecientos mil niños no nacidos entre nosotros.
En el momento de saludar al Papa, le supliqué humildemente, animada por la confianza de sentir mi mano entre las suyas, que la invocación “Mater Vitae, ora pro nobis” se añada a las letanías del Rosario, como respuesta a la petición que el Papa Juan Pablo II nos ha hecho en el número 100 de la encíclica Evangelium Vitae: “Es urgente una gran oración por la vida que abarque al mundo entero”.
El Papa sonreía.
Hemos regresado a nuestra villa, más hermanos, confirmados en la fe, agradecidos a Dios, que plantó su tienda entre nosotros. Agradecidos a todos los hombres y mujeres que siguiendo Su llamada, lo han hecho patente, ayer y hoy y siempre y nos ayudan a descubrir Su presencia en este mundo desorientado el cual nos toca vivir.
El pasado domingo 7 de agosto (2005), la Iglesia nos presentó en la Liturgia de la Palabra de la celebración eucarística de ese día, como segunda lectura, el siguiente pasaje de San Pablo:
“Mi conciencia me lo asegura en el Espíritu Santo: Yo siento una tristeza grande y un dolor continuo; hasta quisiera tomar para mí esta maldición de estar separado de Cristo en lugar de mis hermanos de raza, los judíos” (Romanos 9:1-2).
En la primera lectura, tomada de 1 Reyes 19, Elías sintió profundamente la traición de su pueblo ante Dios. El corazón profético de Elías ardía en deseos de que sus hermanos judíos fueran fieles a la Alianza con Yahvé. Pero ellos en repetidas ocasiones cayeron en el pecado de la idolatría. Tanto Elías como Pablo se fijaron en el abismo que separaba a su pueblo de lo que debió haber sido.
Nosotros, en la lucha por la vida, frecuentemente notamos también la distancia que hay entre lo que es y lo que debe ser. Sentimos el peso de la gravedad de la propagación de la “cultura” de la muerte.
Ante este panorama tan desolador, podemos reaccionar huyendo y escondiédonos en una cueva, como hizo Elías. En nuestro caso, nuestra “cueva” sería una fuga psicológica y emocional de esta realidad, para no tener que enfrentarnos más a la “cultura” de la muerte. Así nos damos por vencidos.
Otra reacción sería el caer en la tentación de acudir al poder de Dios de forma equivocada. ¿“Exigimos” que Él lo resuelva todo de un golpe, ya sea por medio de un “milagro” portentoso o alguna manifestación o proeza imponente, una especie de intervención radical y unilateral?
Ese tipo de reacción me recuerda la historia del hombre que vivía en una parte pantanosa del Estado de Lousiana, en EEUU. Se acercaba un huracán y los metereólogos pronosticaron una tremenda inundación del mar en tierrra firme. Salió la policía con vocinas gritando: “Tienen que evacuar antes de que el agua cubra las carreteras. ¡Salgan ahora mismo!” Pero uno de los residentes contestó: “Cuento con Dios. Él me cuida. Él me salva.” El nivel del agua subió tanto que ya era imposible salir en automóvil. “¡Salga, señor, antes de que sea demasiado tarde!,” le gritó un socorrista desde su canoa. Pero el hombre le contestó lo mismo que antes. La última vez, cuando el nivel del agua estaba tan alto que tuvo que refugiarse en el techo de la casa, volvieron a intentar convencerle de salir. Llegaron en helicóptero y le arrojaron una cuerda para que se asiera a ella y pudiera ser rescatado. Era su última oportunidad de salir sano y salvo. Pero él contestó lo mismo: “Tengo fe, Dios me cuida, Dios me salva”. Los vientos hicieron imposible que el helicóptero permaneciera allí. Al final, el hombre murió ahogado. Se presentó enojadísmo ante San Pedro y gritó airado: “Conté con Dios, conté con Dios, ¡y Dios me falló!” San Pedro le contestó: “¿Y qué querías, compadre? Dios te envió la policía, una canoa, ¡y hasta un helicóptero! ¿De qué te quejas?”
Otra reacción equivocada sería la de caer en el otro extremo: el de confiar sólo en nuestras propias fuerzas, capacidades y planes. ¿Creemos que con nuestros planes “grandiosos” vamos a ganar el mundo para Cristo y para la vida?
La respuesta está en el medio de estas dos últimas reacciones equivocadas. Debemos darnos cuenta de que Dios suele obrar con delicadeza, con mucha sutileza, casi “anónimamente”. En la experiencia que vivió Elías, Dios no se encontró ni en los vientos huracanados, ni en el terremoto, ni en los truenos, sino en la brisa suave y en la vocecita que la acompañaba. ¿Dónde se encuentra esa vocecita hoy día? La vocecita corresponde a nosotros mismos. Según Santa Teresa de Ávila, somos “las manos y los pies de Dios”. Dios obra utilizando instrumentos indignos, como nosotros, para llevar a cabo sus propósitos.
Sí, nos toca luchar por la vida mucho más allá de nuestra capacidad humana tan finita, pero por medios ordinarios que son convertidos en extraordinarios por la gracias de Dios. Si mantenemos nuestra mirada fija en el Señor, como hizo San Pedro al comienzo de la escena del Evangelio en la que Jesús caminaba sobre el mar embravecido (cf Mateo 14), entonces podremos hacer “lo imposible”. Pero cuando empezamos a enfocar nuestra mirada más en nuestra pequeñez y en las circunstancias adversas que nos rodean que en la grandeza de Dios, entonces nos “hundiremos”, como también le pasó a San Pedro. En nuestro caso, nuestro “hundimiento” será ante la “cultura” de la muerte, es decir, claudicaremos en nuestra lucha contra ella.
Lo que más necesitamos hacer en la lucha provida es aprovecharnos de los recursos más numerosos, disponibles y “ordinarios” que tenemos alrededor nuestro: otras personas. Vinculados entre sí por medio de la fraternidad cristiana y de la oración, podremos llevar adelante con éxito la defensa de la vida.
¿Creemos lo suficiente en estas “vocecitas” o esperamos prodigios divinos tremendos o batallas apocalípticas que nos eximan de nuestra responsabilidad de actuar en esta batalla?
A través de la comunidad cristiana, el Señor nos dice: “¡Ánimo, soy yo! ¡No tengan miedo! No se den por vencidos. No se fijen en lo ‘imposible’ que parezca. No importa si los enemigos de la vida tienen mucho más dinero y personal. ¡Juntos vamos a ‘caminar sobre el agua’, aguas de Vida!
Después de preparar esta homilía, noté un aspecto de los versículos que siguen a la lectura sobre Elías que no había considerado antes. Parafraseando la Palabra de Dios, el Señor le dijo a Elías: “Vete donde Eliseo y empieza a entrenarlo para que te reemplace. Tú no vas a estar aquí en esta tierra eternamente.” Solamente discerniendo con atención el mensaje de la vocecita, fue capaz Elías de asegurar que el ministerio profético que Dios le había confiado continuara para la gloria de Dios.
Por consiguiente, el Señor de la Vida no sólo nos pide pedir la ayuda de otras personas tan “ordinarias y comunes” como nosotros mismos, sino también el capacitarlas para que nos reemplacen a nosotros el día en que el Padre nos llame a retonar a Su Casa.
************************“Fuimos destrozados, pero ahora tenemos esperanza, gracias a sus presentaciones sobre este problema.
“!Gracias!”
El motivo principal para que se realizara este proyecto del enlace a “Dura Realidad” fue la reciente amenaza de la legalización del aborto en la República Dominicana. VHI está colaborando con varias personas en ese país y ha enviado una gran cantidad de materiales provida. Les pedimos a nuestros lectores sus oraciones por la República Dominicana y además por Colombia, Brasil, Venezuela y Costa Rica, donde también existe una amenaza de legalización del aborto.
A aquellas personas que no lo han visto, les advertimos que el vídeo "Dura Realidad" es extremadamente fuerte. Está disponible gratis para aquellos que deseen bajarlo de la Internet.
9. BOLETINES ANTERIORES: http://www.vidahumana.org/news/prensa_index.html
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