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BOLETÍN ELECTRÓNICO DE VIDA HUMANA INTERNACIONAL (VHI)
SECCIÓN HISPANA DE HUMAN LIFE INTERNATIONAL
VOL. 14, NO. 10, 31 DE OCTUBRE DEL 2008


1. EL VOTO CATÓLICO.

2. UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y A LA ORACIÓN.

3. PENSÉ QUE YA SABÍAN: ¡SALVEN A NUESTROS HIJOS!

4. COSTA RICA: FILIAL DE VHI REALIZA EXITOSO SIMPOSIO PROVIDA.

5. BOLETINES ANTERIORES: http://www.vidahumana.org/news/prensa_index.html.


1. EL VOTO CATÓLICO.
Rev. Padre Thomas J. Euteneuer

Muchos me han pedido que aclare las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el ejercicio del derecho a votar, especialmente con respecto al tema del aborto. Hay muchos candidatos postulados en toda la nación con diversas plataformas, y los católicos están tratando de examinarlas todas, así que explicaré la posición de la Iglesia tan correctamente como sea posible para educar a los fieles y no con intención de recomendar a ningún candidato. Los verdaderos católicos no basan su voto en un solo asunto, sino que somos personas de principios. Eso determina el candidato por el cual votamos y el estado de nuestra alma tras emitir nuestro voto.

Con respecto al aborto, el principio en cuestión es la imposibilidad de un católico de cooperar en un acto o institución que es “intrínsicamente malo”. Ahora bien, algo que es “intrínsecamente malo” no es solo una cosa mala. No, se trata de algo atroz, por encima de toda otra consideración moral, y no podemos nunca cometer ese acto legítimamente ni aprobar su comisión por otra persona. Dar el voto a un candidato que aboga activamente por dar muerte a bebés inocentes por nacer es dar nuestra aprobación a un crimen atroz contra la humanidad o tolerar inaceptablemente su realización, y los católicos no lo pueden hacer nunca con buena conciencia. El Catecismo de la Iglesia Católica llama a tal actitud y acto “cooperación formal” con un acto gravemente malo (2272). Ello no quiere decir que yo cometa el mal personalmente; quiere decir que estoy de acuerdo con él, y que he hecho posible que una persona con un cargo en el gobierno continúe permitiendo ese mal en nuestra sociedad o que lo fomente.

La cooperación formal con la comisión de un acto malo por otra persona es un pecado, y según sea la gravedad de ese acto, la cooperación formal con el mismo puede ser pecado mortal. Ya que el aborto procurado es un acto intrínseca y gravemente malo, y el fomentarlo cae dentro de la misma categoría moral, votar por una persona que aboga activamente por ello tiene que ser pecado mortal. Y al pecado de cooperación formal en el mal hay que añadir el pecado de desobediencia a la legítima autoridad de la Iglesia.

Hasta el momento, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), más de una docena de conferencias episcopales de EEUU, así como más de 80 obispos personalmente han aclarado estos principios a los católicos, y sus enseñanzas no pueden ser más claras.

Además, añadamos el pecado de escándalo que desafortunadamente algunos sacerdotes y religiosos están cometiendo con su insinceridad sobre las enseñanzas de la Iglesia, tanto desde el púlpito como fuera de él. Asimismo, los padres y maestros católicos dan escándalo cuando no enseñan a los niños los principios que determinan el comportamiento moral o no forman apropiadamente sus conciencias de acuerdo con la Verdad que es Cristo.

Algunos preguntan si un católico puede votar por alguien cuyas políticas apoyarían un conjunto de asuntos que están de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica.

También, preguntan si un católico está en desacuerdo con la posición del candidato sobre el aborto, pero sin embargo quiere votar por ese candidato por otras razones consecuentes con nuestros valores. En esto, la Iglesia usa el término “razón proporcional” para indicar que tiene que haber algún equilibrio en la posición del candidato que indique la posibilidad de que se produzca un mayor bien para la sociedad, a pesar del mal que él o ella propicia.

El razonamiento proporcional usualmente se refiere a posiciones que no son intrínsecamente malas en sí mismas o, si lo son, formarían una parte tan mínima de la plataforma que quedarían “canceladas” de alguna forma en el plan total del servicio público del candidato. Sin embargo, según el principio establecido, el grado en el que un candidato promovería algo tan atroz como el aborto puede literalmente anular todo otro “bien” que él o ella hiciera para la humanidad. Cuando el derecho fundamental a la vida se niega en una sociedad, todos los demás derechos y bienes están así amenazados. Se erosiona el propio fundamento moral de un pueblo.

Por eso, la respuesta tiene que ser no, no es legítimo estar en desacuerdo con el aborto y sin embargo votar por un candidato con una posición radical sobre el aborto.

¿Puede un católico votar por un candidato “imperfecto” si el candidato proaborto radical es peor? La Iglesia responde que sí, siempre que el voto no exprese un acuerdo con los elementos “imperfectos” de las políticas del candidato y sólo si el voto se da con la intención de limitar el mal que el otro candidato inevitablemente cometerá.

Es un pesar que hayamos llegado al punto de que tengamos que capitular algunos de nuestros valores básicos al votar, porque no hayamos insistido con éxito en los candidatos que realmente son mejores para ocupar cargos públicos y así fomentar el bien común. Pero ello es un tema para otro día, y anticipo que si de ahora en adelante los católicos no reafirman convincentemente en las elecciones y en la política pública los valores católicos, en futuras elecciones podremos encontrarnos sin ninguna alternativa que pueda moralmente satisfacer la conciencia católica. Dios nos ayude y nos guíe a todos este próximo 4 de noviembre del 2008.


2. UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y A LA ORACIÓN.
Magaly Llaguno
Directora Ejecutiva de VHI

En EEUU actualmente nos enfrentamos a una crisis de valores que no tiene precedentes, en lo que concierne a la falta de respeto por la vida humana y la amenaza que se cierne sobre las familias.  Debido a la legalización del aborto han muerto ya más de 45 millones de seres humanos y actualmente varios Estados han legalizado el “matrimonio” de personas del mismo sexo. Inclusive, en las escuelas de esos Estados se les enseña a niños muy pequeños desde el Kindergarten o jardín infantil, que las relaciones homosexuales son “normales” y “buenas” [1].

Por primera vez en la historia de esta nación, un candidato a la presidencia no sólo apoya el crimen del aborto provocado sin límites de ningún tipo – incluyendo el horrendo método de aborto “por nacimiento parcial” pagado por nosotros los contribuyentes de impuestos - sino que además se opone a que se les brinde ayuda médica a los bebés que sobreviven al intento de abortarlos. El abandonar a estas criaturas que ya han nacido a su suerte, es nada más y nada menos que infanticidio.

Dado el hecho de que en EEUU se están usando cada vez más los métodos químicos para abortar (como la RU 486), inclusive en las últimas etapas del embarazo, las probabilidades de que sobrevivan estas criaturas son mucho mayores, ya que no mueren despedazadas mientras todavía están vivas, como sucede con los demás métodos de aborto.

En EEUU se realizan alrededor de 3,600 abortos diariamente, 7 días a la semana, 365 días al año; más o menos millón y medio anualmente. La guerra contra los inocentes seres humanos en desarrollo ha cobrado más de 45 millones de vidas desde que fue legalizado el aborto por el Tribunal Supremo, el 22 de enero de 1973. Muchas de esas mamás también han muerto. Esa guerra ha dejado muchísimas más víctimas que todas las demás guerras que ha tenido el mundo. No nos engañemos, ¡la sangre de esos inocentes clama al cielo, como clamó la de Abel!

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, nos dijo Jesús. Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad hacia el prójimo. Nuestra Iglesia Católica nos dice que hay 5 aspectos en lo que concierne a nuestros deberes con el prójimo, que no son negociables:

El aborto, la eutanasia, la investigación con células madre utilizando embriones humanos o cualquier otra manipulación experimental o explotación del embrión humano, la clonación de seres humanos y el “matrimonio” homosexual.

Todos nosotros sin excepción, si verdaderamente nos consideramos cristianos, debemos hacernos estas preguntas:

1. ¿Me he informado bien sobre estos temas que nuestra Iglesia nos advierte son cruciales en lo que concierne a preservar la vida, la dignidad de todo ser humano y la integridad del matrimonio? Y sobre todo;  ¿me he asegurado de que toda mi familia, especialmente mis hijos e hijas jóvenes, quienes quizás algún día se vean en la encrucijada de decidir qué hacer ante un embarazo inesperado fuera del matrimonio, también estén no sólo informados sino también formados en la fe y el respeto a toda vida humana? [2].

2. ¿Qué he hecho yo para salvar siquiera a una sola de esos 45 millones de criaturas que murieron abortadas de la forma más cruel?

3. ¿He votado por candidatos abortistas o los he promovido, a pesar de que podía haberlo hecho por un candidato provida, desobedeciendo la enseñanza de mi Iglesia la cual nos dice que el aborto es un grave mal intrínseco y jamás debe promoverse de ningún modo?

4. ¿He orado y hecho lo que está a mi alcance para que triunfe la cultura de la vida sobre la actual “cultura” de la muerte en esta nación?

No sólo en EEUU sino alrededor del mundo, estamos en una encrucijada: defender y promover el derecho a la vida de todo ser humano y la integridad de la familia construyendo la cultura de la vida; o continuar siendo indiferentes ante la muerte de muchas más criaturas inocentes, la destrucción del matrimonio como lo creó y ordenó Dios  y la perversión de nuestros propios hijos en las escuelas, mediante el adoctrinamiento a favor de las relaciones homosexuales y otras inmoralidades.

Si no hacemos nada y permitimos que continúe la matanza de seres humanos y el resto de los males de los cuales está actualmente saturada nuestra sociedad, ¿cuál será nuestra respuesta cuando en el juicio final Dios nos pregunte qué hicimos mientras todo esto estaba sucediendo?

¡No es demasiado tarde! Dios nos dice en su palabra: “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, yo le escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra” (Crónicas 7:14). También nos pide el Señor arrepentimiento y penitencia: “Conviértanse a mí con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no los vestidos; conviértanse al Señor su Dios, que es compasivo y clemente, paciente y misericordioso, y se arrepiente de las amenazas” (Joel 2:12-13).

El Señor le dijo a Abel: “Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo” (Génesis 4:10). ¡No podemos siquiera imaginarnos, qué nos diría el Señor por el derramamiento de la sangre de 45 millones de inocentes, abortados bajo el amparo de la ley!

Es necesario que nos arrepintamos como nación, que de rodillas le pidamos perdón a Dios y que hagamos penitencia. Pidámosle perdón no sólo a Dios, sino también a esos pequeños hermanitos nuestros que murieron la más horrible de las muertes y que no llegaron a experimentar el amor humano. Roguémosles su intercesión y oremos diariamente, para que podamos convertir esta cultura de muerte en la cual vivimos en una cultura de vida [3].

Notas:

[1]. Puede ver en el video en inglés que está en http://link.brightcove.com/services/player/bcpid1352578267?bctid=1784521903, la entrevista a dos padres de familia cuyos hijos de 5 y 7 años respectivamente, fueron indoctrinados a favor de la homosexualidad en su escuela.

[2]. Puede informarse acerca de todos los ya mencionados temas en el portal de Vida Humana Internacional: www.vidahumana.org.

[3]. Véase: Juan Pablo II, El Evangelio de la Vida, 1995, no. 99.


3. PENSÉ QUE YA SABÍAN: ¡SALVEN A NUESTROS HIJOS!
Mons. Robert Hermann,
Obispo y Administrador Arquidiocesano,
Arquidiócesis de St. Louis, EEUU

¡Salven a nuestros hijos! Más que de ninguna otra cosa, esta elección se trata o de salvar o de matar a nuestros hijos. Este asunto, la vida, es el principal de todos los que afrontamos en estas elecciones que se acercan. Todos los demás asuntos, incluida la economía, quedan relegados a  segundo lugar; primero es la vida.

¡Salven a nuestros hijos! Cuando hablo con algunos de los así llamados católicos, me sobresalto al saber que están listos para votar por un candidato proaborto bajo cualquier circunstancia. Se me hace difícil entenderlo.

¡Salven a nuestros hijos! ¿Cómo puede un así llamado buen católico votar por un candidato que apoya leyes que permiten quitar la vida a niños inocentes, si hay alternativas? Si hubiera dos candidatos que apoyan el aborto, pero no en igual medida, tendríamos la obligación de votar por el candidato menos maligno.

¡Salven a nuestros hijos!  ¿Cómo puede un así llamado buen católico votar por un candidato que apoya leyes que justifican matar a un niño que ha sobrevivido un intento de aborto? ¿Cómo puede tal católico recibir la Sagrada Eucaristía?

¡Estas elecciones no tratan de otra cosa que la de salvar a nuestros hijos!

¡Salven a nuestros hijos! He hecho uso de esta terminología una y otra vez para penetrar las defensas de los que en el pasado puedan haber colocado intereses personales, económicos o políticos por encima de salvar a nuestros hijos. El derecho a la vida es el derecho fundamental, y es un privilegio el defender este derecho en nombre de los más vulnerables, y merece hasta dar la vida por ello. Los policías y los bomberos siempre arriesgan su vida para salvar vidas humanas. ¿Por qué no arriesgar nuestra propia reputación por salvar a nuestros niños?

¡Salven a nuestros hijos! Ya pueden observar que no creo que esta columna por sí sola vaya a cambiar corazones. El aborto es objetivamente pecado mortal, y para poder dominar serias conductas de pecado hace falta la gracia. Si todavía sigue leyendo, puedo sugerirle que se una a mí y a muchos otros en rezar el rosario diariamente por la vida, desde ahora hasta el día de las elecciones. ¿Por qué no rezar el rosario en familia todas las noches entre hoy y las elecciones generales? El rosario hizo caer la Cortina de Hierro. Nos puede ayudar a cambiar la cultura de la muerte por una cultura de la vida.

Salven a nuestros así llamados buenos católicos que hacen caso omiso a los principios morales católicos cuando éstos son aplicados a la vida política. Recen el rosario familiar todos los días. Récenlo por los así llamados buenos católicos que necesitan recibir amor y caridad.

Oren por los así llamados buenos católicos que hacen caso omiso de las serias enseñanzas católicas y sin embargo siguen recibiendo la Sagrada Comunión. Ámenlos mediante el rezo del rosario en familia por ellos. No debatan con ellos. Intercedan por ellos. Es mejor orar por ellos que pelear con ellos.

Salven a nuestros hijos y a nuestros así llamados buenos católicos que han abandonado las enseñanzas de la Iglesia a favor de ganancias personales.

La oración es nuestra protección. Que sea también protección para nuestro país. Si quieres enfadar a Satanás, reza el rosario por la Vida. Pide que nuestra nación escoja líderes que digan “no” a la cultura de la muerte y “sí” a la cultura de la vida. ¡Salven a nuestros hijos! ¡Recen el rosario!

Esta guía para los católicos fue publicada en inglés en el St. Louis Review, octubre 10 del 2008. Está en el sitio web de Priests for Life: www.priestsforlife.org/magisterium/bishops/hermann-save-children.htm, de donde se tomó y se tradujo.

Para obtener la versión completa de esta declaración, visite en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/Obispo-pide-que-salven- nuestros-hijos.html. En la misma página de entrada al portal de VHI también hay toda una sección sobre cómo votar correctamente con conciencia humana y cristiana.


4. COSTA RICA: FILIAL DE VHI REALIZA EXITOSO SIMPOSIO PROVIDA.

La Asociación para la Defensa de la Vida (ADEVI, adevicr@ice.co.cr), organización que está afiliada a VHI, llevó a cabo un exitoso simposio sobre los métodos naturales para la planificación de la familia (PNF) durante los días 27 y 28 de octubre del 2008. El evento fue llevado a cabo en la Universidad Católica de Costa Rica y se llamó “Simposio Científico y Teológico de los Métodos Naturales de Regulación de la Fertilidad”. El simposio, que tuvo dos opciones: una de 9 AM a 3 PM y otra más breve de 6 PM a 9 PM, contó con el patrocinio de HLI y de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.

Junto al tema de la PNF estuvo el de la Encíclica Humanae vitae, cuyo 40 aniversario se celebra este año 2008. La Humanae vitae fue escrita por el Papa Pablo VI y en ella el Sumo Pontífice reitera la enseñanza de la Iglesia sobre la belleza de la transmisión de la vida y del amor conyugal, y el rechazo del aborto, la anticoncepción y la esterilización como pecados graves.

Al exitoso evento asistieron un total, entre las dos opciones, de 280 personas, casi todas líderes de pastoral familiar y matrimonial, así como varios sacerdotes, religiosos y religiosas. La Misa de apertura fue presidida por  Mons. José Francisco Ulloa, Obispo de la Diócesis de Cartago y Coordinador de Pastoral Familiar.

Los temas principales abordados fueron la Encíclica Humanae vitae y las bases científicas de la PNF. El primero fue tratado en varias charlas impartidas por Joseph Meaney, Coordinador Internacional de HLI; y Adolfo J. Castañeda, Director de Programas Educativos de VHI. El segundo fue impartido por la Dra. Concepción Medialdea, especialista en fertilidad del Instituto Valenciano de Reconocimiento de la Fertilidad (IVAF), en España; y por la Dra. Sandy Porras, especialista en farmacia, de Costa Rica. Adolfo también dio dos charlas sobre el interesante tema de la teología del cuerpo en las catequesis del Papa Juan Pablo II. Hubo varios paneles de matrimonios, en los cuales los panelistas dieron su testimonio acerca de cómo los métodos naturales han enriquecido sus matrimonios.

El equipo de ADEVI realizó un fabuloso trabajo organizativo y de asistencia durante el exitoso evento. Durante las dos opciones del simposio se vendieron una gran cantidad de excelentes materiales educativos, entre los cuales vale la pena destacar los libros “La defensa del niño por nacer ante la ‘cultura’ de la muerte” y “Veredicto en contra de los preservativos”, así como las tarjetas con la oración a San Miguel Arcángel por la conversión de los abortistas. La mayoría de esos materiales fueron traídos desde las oficinas de HLI y VHI en EEUU por Joseph y Adolfo, sumando un total de más de 100 libras entre libros, folletos, afiches, tarjetas y discos compactos con vídeos provida.

Adolfo también fue entrevistado durante una hora por el canal católico nacional de TV “Telefides”, sobre el tema de la “salud reproductiva” (aborto encubierto). Y es que en estos momentos hay cinco proyectos de ley en el Congreso de Costa Rica impulsando la “salud reproductiva”, para introducir en el hermano país la abortiva píldora “del día después” y el homosexualismo, entre otros males.

Los participantes del simposio se mostraron impactados y a la vez entusiasmados ante el mensaje recibido. Creemos honestamente que este exitoso evento marcó un hito en la historia provida de Costa Rica. Nuestra impresión es que tanto sacerdotes como laicos salieron renovados en su compromiso por difundir la enseñanza de la Humanae vitae y la PNF.


5. BOLETINES ANTERIORES: http://www.vidahumana.org/news/prensa_index.html



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