
SECCIÓN HISPANA DE HUMANLIFE INTERNATIONAL (HLI)
VOL. 14, NO. 8, 8 DEOCTUBRE DEL 2008
Queridoshermanos hispanos provida de EEUU y de todo el mundo:
Acontinuación exponemos los criterios más importantes para votar correctamente,con conciencia humana y cristiana, en las próximas elecciones presidenciales enEEUU. Tengamos en cuenta que estas elecciones son, textualmente, de vida o muerte, no sólo para nuestro país, sino también para el mundo entero, especialmente para América Latina.Enfatizamos que no estamos diciendo por cuál candidato o partido votar, sino con qué criterios votar.
Eneste mensaje, nos limitamos a los criterios con los cuales votar con concienciahumana y cristiana, así como sus fundamentos según la doctrina de la IglesiaCatólica. En un posterior mensaje presentaremos las objeciones más comunes quesurgen en este asunto de las elecciones en un país democrático y susrespuestas.
1.La Iglesia Católica tiene el deber y el derecho de enseñar sobre los asuntosprovida, incluyendo sus implicaciones políticas. Este derecho-deber le vienepor el hecho de que toda esfera de la vida humana tiene una dimensión moral,que es el modo correcto de vivir que nos conduce al bien integral de la personay de todas las personas, y la política no es excepción. Ello no constituye unaintromisión indebida de la Iglesia en el ámbito que le corresponde al Estado nitampoco una imposición de una moral sectaria en el resto de la sociedad, porquelos valores de la vida, el matrimonio, la familia y la justicia son valoresuniversales, que todos los seres humanos sin excepción están moralmente obligadosa respetar. Si la Iglesia pretendiera que el Estado obligase por ley a todoslos ciudadanos a ir a Misa los domingos, ello sí sería un ejemplo deintromisión indebida o de imposición de una moral particular. Pero éste no esel caso aquí (Papa Pablo VI, Humanae vitae, 1968, nos. 4-6; Catecismo, no.2032).
2.Los católicos no podemos vivir una contradicción entre nuestra vida espiritualy nuestra responsabilidad cívica. Nuestro compromiso moral a la hora de votarcorrectamente debe reflejar nuestros valores humanos y cristianos (entre loscuales no hay ninguna contradicción, porque la moral fundamental es una solapara todos). Dicho esto, debemos aclarar que nuestra conciencia no es la fuentede la moral, sino testigo de la ley moral ennuestro interior (Romanos 2:14-16, Concilio Vaticano II, Constitución pastoralsobre la Iglesia en el mundo actual, 1965, no. 16). Es decir, la conciencia noes la que determina lo que está bien o lo que está mal, Dios es Quien lodetermina y Él ha impreso Su ley moral universal en la naturaleza humana ynuestro corazón, de la cual la conciencia debe ser fiel testigo y obediente.Ahora bien, para que ello sea posible, la conciencia debe estar correctamenteformada. Para nosotros los católicos, esa correcta formación la recibimos de laPalabra de Dios (escrita en la Biblia u oral en la Sagrada Tradición). Sólo elMagisterio de la Iglesia, que está compuesto por el Papa y los obispos que están en comunión con él (es decir, que aceptan ladoctrina del Papa), tiene la interpretación auténtica de esa palabra de Dios(Catecismo, no. 85). Es a ellos a los que tenemos que seguir y no a las falsasopiniones del mundo, vengan de donde vengan.
3.La Iglesia enseña que el derecho a la vida, sobre todo inocente, es el derechomás fundamental que existe, base y condición de todos los demás. Sin esederecho, los demás derechos y valores simplemente no pueden existir. Por esarazón ese derecho debe ser defendido
4.Ningún cristiano (ni ninguna persona decente) puede jamás votar por una leyproaborto ni a favor de la eutanasia, ni tampoco colaborar en una campaña afavor de semejante ley ni en su aplicación. Si ello así es respecto de una ley,más aún lo es respecto de un candidato proabortoo a favor de la eutanasia (Declaración sobre el aborto provocado, no 22; Cartadel Cardenal Ratzinger a los obispos católicos de EEUU reunidos en Denver, 2004).Por consiguiente, si un católico (y cualquier persona que se considere buena)vota por una ley o un candidato proaborto
5.No podemos colocar en el mismo nivel la guerra y la pena capital, que el abortoy la eutanasia. Respecto de
Paraobtener la postura de los candidatos antes estos temas, consulte, por favor, lasiguiente página:
Atentamente,
AdolfoJ. Castañeda
Directorde Programas Educativos
VidaHumana Internacional
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