
Se suponía que el 17 de marzo del 2000 fuese el último día de la reunión preparatoria (Prepcom), que se celebró en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, desde el 6 de ese mismo mes. Dicha reunión tenía por objeto preparar la sesión especial que la Asamblea General de la ONU tendrá en junio de este año del 2000, para revisar la implementación de los resultados de la IV Conferencia de la ONU sobre la Mujer, celebrada en Pekín, en 1995. Decimos "se suponía", porque después de dos semanas de altercados, los participantes confesaron que apenas están más cerca de un acuerdo que cuando comenzaron.
El problema comenzó con el primer párrafo del documento, donde los países en desarrollo pidieron que se hiciera una referencia explícita a la soberanía nacional, lo cual fue rechazado por las potencias occidentales. Cuando ocurre un desacuerdo tan agudo como éste, los participantes no tienen más remedio que continuar y dejar el párrafo en disputa para más adelante. El problema fue que los párrafos problemáticos comenzaron a amontonarse a una velocidad alarmante.
El problema también se presentó cuando las potencias occidentales, que sustentan una ideología contraria a la vida humana y a la familia, intentaron re-escribir el documento original de la Conferencia de Pekín, lo cual la Asamblea General les había ordenado que no hicieran. Los países occidentales, bajo el liderazgo de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE), parecían tener una fijación con la promoción de una serie de conceptos que han sido rechazados por los procedimientos democráticos en todo el mundo. Estos conceptos también han recibido la firme oposición del bloque del mundo en desarrollo, que se llama Grupo de los 77 (G-77).
Uno de estos extraños conceptos que las potencias occidentales están promoviendo son las cuotas estrictas para mujeres en el sector laboral y en el político, una idea que ha sido rechazada por los electores suizos tan recientemente como la semana anterior a esta conferencia. Pero los conceptos que más han estado sujetos a un fiero debate han sido los de la reproducción, la sexualidad y la familia.
Las naciones desarrolladas también han estado negociando el contenido del documento como un bloque, compuesto por Japón, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia (JUSCANZ, por las iniciales en inglés de estos países). El JUSCANZ, en coordinación con la UE, ha estado promoviendo nuevos conceptos, cuyos términos están todavía por definir y que los G-77 ven con sospecha. El JUNSCANZ ha estado insistiendo en añadir el término "diversidad de mujeres" al documento. No existe un acuerdo en cuanto al significado de este término, pero los G-77 sospechan que se refiere a la homosexualidad. Hay varias referencias explícitas a la "orientación sexual" (término que utilizan los activistas a favor del homosexualismo) que también han causado agudos desacuerdos.
Otro término que el mundo desarrollado ha estado promoviendo es el de los "derechos sexuales". Este término fue rechazado en la Conferencia de Pekín y en la de El Cairo+5, que fue la reunión de la ONU donde se evaluó la implementación de los resultados de la Conferencia sobre Población y Desarrollo, celebrada por esta misma entidad en El Cairo, en 1994. "Derechos sexuales" es un término ambiguo que suele incluir toda una serie de ideas relacionadas con la homosexualidad, el aborto y otros temas. Hasta ahora, el término "derechos sexuales" ha sido rechazado por los G-77.
Los participantes de la Prepcom tenían la esperanza de lograr un acuerdo para el día siguiente al fijado para la conclusión de esta reunión, el 18 de marzo del 2000, y así poder enviar el documento finalizado para ser ratificado por la Asamblea General en los próximos meses. Pero como no lograron llegar ni de cerca a un acuerdo, los funcionarios de la ONU ahora dicen que se necesita una reunión interina, que llaman "intersesional", para terminar el trabajo. Ello funciona en contra de los G-77, cuya postura en general es más favorable a la vida y a la familia, ya que estos países carecen de los fondos necesarios para enviar delegaciones a otra reunión. Las delegaciones provida temen que una "intersesional" podría agotar sus ya escasas filas.
Por otra parte, las disputas en las reuniones de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) continaron sin tregua. A muchos activistas provida les prohibieron la entrada a reuniones de ONGs que se suponía estaban abiertas a todos. Los activistas provida que sí lograron entrar intentaron hablar y los callaron a base de gritos. Las ONGs provida están intentando presentar formalmente sus quejas ante la ONU.
Fuente: Austin Ruse, "Beijing+5 Prepcom Stymied, Inter-Sessional Planned, Pro-Lifers Abused," Friday Fax, 21 de marzo del 2000, vol. 3, no. 17.
Austin Ruse es el Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute) , una entidad no lucrativa que se dedica a observar y a informar sobre las actividades de la ONU en los asuntos que tienen que ver con la vida humana, la familia y el control demográfico. Diríjase (en inglés) al Catholic Family & Human Rights Institute, 866 United Nations Plaza, Suite 4038, New York, New York 10017, USA. Tel.: (212) 754-5948. Fax: (212) 754-9291. E-mail: c-fam@c-fam.org. Página web: www.c-fam.org. C-Fam publica un boletín semanal electrónico o en fax, titulado Friday Fax ("Fax del viernes").
Archivos de noticias [ Publicaciones
]
[ Noticias
mundiales por tema ] [ Comunicados a la prensa ][ Biblioteca ]
