
"El valor y la tenacidad de la Iglesia Católica en Bolivia para defender la vida a toda costa nuevamente ofrecen esperanza para Bolivia y para el mundo. En este momento de dolor por la muerte del bebé no nacido, que parecería poner fin a este debate, la Iglesia Católica en Bolivia busca justicia y reparación a favor de los no nacidos", dijo el Padre Richard Welch, Presidente de Human Life International, el apostolado a favor de la vida, la fe y la familia más grande del mundo.
El Padre Welch se refería al caso de una menor que había quedado embarazada luego de ser, según se alega, violada por su padastro. Al principio, el juez en Cochabamba, ciudad de Bolivia donde ocurrió el hecho, emitió una orden autorizando el aborto y pidió a un panel de médicos que le sometiera el nombre del médico que realizaría el procedimiento. En su informe al juez, el panel de médicos señaló que la menor podría sufrir daño mental y físico si se le practicaba el aborto. También señalaron que el aborto significaría la muerte de un ser humano concebido.
El Colegio de Médicos de Bolivia dio su apoyo al panel de médicos y amenazó con irse a la huelga, si el juez penalizaba a dicho panel por no cumplir con su orden. La Iglesia Católica en Cochabamba también se opuso al aborto y dijo que estaba dispuesta a radicar un recurso judicial al amparo constitucional para detener la orden. Finalmente, el juez decidió suspender la orden durante treinta días.
Después de esto, la familia de la menor obtuvo otra orden del juez para permitirles buscar otro médico para realizar el aborto en caso de que optaran por ello. También se informó de que el panel de médicos había informado al juez de que la menor tenía 16 años, no sufría de anemia o desnutrición, y había estado sexualmente activa seis meses antes de su embarazo.
Sorprevisamente, el martes 14 de marzo del 2000, los grupos feministas en Bolivia anunciaron que el aborto se había llevado a cabo secretamente en la ciudad capital de La Paz. No se dieron a conocer los detalles de la hora y el lugar de la cirugía, así como tampoco el nombre del médico. Las Católicas por el Derecho a Decidir y la Federación Internacional de Planificación de la Familia se encontraban entre los grupos que apoyaban el aborto de la menor.
"Cuando primero supimos de que el juez había suspendido la orden de que se practicara el aborto, estábamos contentísimos. Luego nos causó mucho dolor la noticia de que el aborto se había llevado a cabo secretamente, no sólo por la muerte del bebé, sino también por el trauma Postaborto que más tarde sufrirá la menor", dijo el Padre Welch. "También es alarmante que se haya perpetuado un fraude, de así probarse, a base de la mentira, la conspiración y la manipulación de la ley para obtener la muerte del bebé".
"No importa cuáles sean las circunstancias, el aborto nunca es una solución", dijo el Padre Welch. "Hay muchos casos de mujeres que se han sometido al aborto luego de una violación y después lo han lamentado. Tanto las mujeres violadas como sus bebés concebidos por violación son víctimas de perjuicio por parte de la sociedad, perpetuándose la violencia contra la mujer y el bebé. Esto no es compasión."
En una conferencia de prensa, Monseñor Jesús Juárez, Secretario de la Conferencia Episcopal de Bolivia, informó que la Iglesia Católica radicará una demanda contra el juez por actuar en violación de las leyes que penalizan el aborto, y por prevaricato al actuar en una tema que extralimitaba su competencia. El Dr. Gerardo Ríos, Presidente del Colegio de Médicos de Bolivia, dijo que el médico que realizó el aborto no actuó teniendo en mente el bienestar de la menor. También dijo que el médico tendrá que probar que no actuó para lucrar económicamente.
"En medio de esta tragedia, han surgido grandes héroes. Hemos visto a la Iglesia y al hombre actuar con enorme valentía. Los líderes eclesiásticos de la Iglesia Católica y los médicos provida hicieron todo lo posible para ayudar a la menor y a su bebé. Y ahora están mostrando nuevamente su compromiso al no permitir que se cierre el debate sobre este asunto. El testimonio del liderazgo de la Iglesia Católica y de los médicos provida es una luz para el regreso de Bolivia, la menor y su familia, a la fe católica y al amor por la vida", terminó diciendo el Padre Welch.
Es importante señalar también que entre las personas que firmaron la misiva para que se llevara a cabo el aborto, que acabó con la vida de la inocente criatura no nacida, se encontraban Ivana Calle, del grupo Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), y el Dr. Javier Torrez Goitia, Vice Presidente, para la Región de las Américas, de la Organización Médica Internacional de Parlamentarios (IMPO, por sus siglas en inglés).
La CDD es un grupo que se dedica a crear confusión con respecto a la doctrina de la Iglesia Católica que siempre ha condenado el aborto y defendido la vida. La CDD se originó en Washington, DC, capital de Estados unidos, pero actualmente tiene oficinas en varios países de América Latina, incluyendo Bolivia. Desde 1999, la CDD ha estado promoviendo una campaña para reducirle el status a la Santa Sede ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), con el propósito de acallar la voz en defensa de la vida humana de la Iglesia Católica en los foros internacionales de la ONU.
Por su parte la IMPO está relacionada con la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés). La IPPF es la organización no gubernamental (ONG), que más promueve el aborto y su legalización en todo el mundo. La IPPF tiene asociaciones miembros en todo el mundo, incluyendo América Latina, y oficinas en varios países –en Bolivia tiene dos.
Organizaciones como la CDD y la IPPF aprovechan situaciones como ésta, de la menor embarazada de Cochabamba, para promover la legalización del aborto, comenzando primero por los casos de violación, etc., para luego ampliar las leyes proaborto hasta permitir el aborto a petición y por cualquier motivo. No nos engañemos, como dijo el Padre Welch, el aborto procurado nunca es la solución en ningún caso, pero la CDD y la IPPF utilizan, entre otras, esta táctica de buscarle excepciones a la prohibición del aborto, para luego exigir que éste sea legal también en todos los casos.
Human Life International (HLI) es la organización católica más grande del mundo dedicada a la defensa de la vida humana y la familia, con más de 80 oficinas en 5 continentes. HLI realiza su labor en total fidelidad al Magisterio de la Iglesia Católica, por medio de la oración, el servicio al prójimo y la educación Diríjase (en inglés) a: Human Life International (HLI), 4 Family Life Lane, Front Royal, Virginia 22630-6453 USA. Tel. (540) 635-7884. Fax: (540) 636-7363. Email: hli@hli.org Página web. http://www.hli.org.
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