
El pasado 29 de agosto del 2000, el Santo Padre Juan Pablo pronunció un discurso ante el XVIII Congreso Internacional de la Sociedad de Transplantes. En su discurso el Papa reiteró los criterios morales que deben guiar los transplantes de órganos. Al final del mismo, en una clara alusión al triste hecho de que el gobierno británico aceptó la clonación de embriones humanos para la investigación, el Santo Padre rechazó contundentemente esta infame violación a los derechos humanos con las siguientes palabras: "En todo caso, los métodos que no respetan la dignidad y el valor de la persona humana se deben evitar siempre. Pienso en particular en los intentos de clonación humana con el objeto de obtener órganos para transplantes: estas técnicas, en cuanto a que involucran la manipulación y la destrucción de embriones humanos, no son moralmente aceptables, aún cuando su manifiesto propósito sea un bien en sí mismo. La propia ciencia señala otras formas de intervención terapéutica que no implican la clonación humana ni el uso de células de embriones humanos. En cuanto al uso de células humanas, se usan células madres de adultos. Esa es la dirección que debe seguir la investigación si desea respetar la dignidad de cada ser humano, aún en su etapa embrionaria."
Ya en 1987, el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, aprobado por el Papa y titulado "Instrucción Donum vitae sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación: Respuesta a algunas cuestiones de actualidad", condenó todo intento de clonación humana con las siguientes palabras: "También los intentos y las hipótesis de obtener un ser humano sin conexión alguna con la sexualidad mediante ‘fisión gemelar', clonación, partenogénesis, deben ser considerados contrarios a la moral en cuanto que están en contraste con la dignidad tanto de la procreación humana como de la unión conyugal" (Donum vitae, I, 6).
El diario oficial del Vaticano L'Osservatore Romano publicó, el pasado 18 de agosto del 2000, un artículo del sacerdote y teólogo Gino Concetti en el cual se critica severamente la decisión del ejecutivo británico de aceptar la clonación de embriones humanos para fines científicos. El artículo critica incluso el carácter contradictorio y poco científico de dicha decisión. "Es difícil comprender cómo se puede diferenciar al embrión en dos momentos, como si se tratara de un partido de fútbol --explica el Padre Concetti--. Hasta el momento de cumplir dos semanas, el embrión puede ser producido y utilizado, dicen ellos, con el objetivo terapéutico para curar patologías y enfermedades, que hasta ahora son incurables. Después de esta fecha, dicen, tiene que respetarse y dejar de ser considerado como un depósito de células estraíbles. Pero en la vida del ser humano, toda división entre el ‘antes' y el ‘después' es artificial e instrumental. La ciencia ha demostrado desde hace tiempo que en la nueva vida sólo existe una continuidad indivisible: es un individuo humano antes de los catorce días y es un individuo humano al día siguiente. Y lo será hasta la muerte natural".
El sacerdote y teólogo continuó su crítica diciendo: "Hasta ahora se afirma la prohibición de la clonación humana con fines reproductivos. En esto, todos se dicen de acuerdo. Pero, ¿será así en el futuro? Una vez que se ha abierto una brecha que permite la clonación humana, ¿no se encontrarán después ‘motivos estratégicos' para justificar también la segunda posibilidad? Y, ¿quién garantizará que toda la ciencia en todo el mundo esté de acuerdo en este punto?".
Pero el Padre Concetti no se limitó a rechazar la decisión británica. También señaló otros caminos científicos que sí son legítimos. "La oposición rígida e incondicional no significa que la Iglesia y todos los que se han declarado abiertamente a favor de la defensa del carácter inviolable de la vida humana estén contra el progreso de la ciencia médica y de la investigación científica para acabar con enfermedades hasta ahora incurables --continúa explicando el teólogo--. Ahora bien, es necesario utilizar técnicas que no dañen a la dignidad de la persona. En el caso de terapias basadas en células humanas, hay que constatar los progresos realizados en estos últimos años. Científicos de reconocida fama han indicado un camino alternativo a la clonación del embrión humano: el de la biogenética. Aseguran que en el cuerpo humano adulto existen recursos suficientes como para poder extraer células estaminales (=células madres) que pueden ser desarrolladas con métodos apropiados con fines terapéuticos. Este camino no presenta reservas morales, es más, debe ser alentado; sin embargo, el camino que sacrifica al embrión, aunque sea en los primeros días de su existencia, es inmoral".
Fuentes: "Discurso del Santo Padre al 18o Congreso Internacional de la Sociedad de Transplantes," 29 de agosto del 2000, www.vativan/va. "El diario Vaticano y el proyecto de clonación humana británico," Zenit, 18 de agosto del 2000, www.zenit.org.
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