
Mons. Charles Chaput OFM Cap, Arzobispo de Denver, dio a conocer una enérgica carta pastoral escrita con ocasión del 30 aniversario de la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI, en la que destaca la actualidad de ese documento y plantea importantes políticas pastorales para defender la vida, la familia y el recto sentido de la sexualidad humana. "El propósito de esta carta pastoral es simple", dice Mons. Chaput; y explica: "creo que esta encíclica ofrece la clave para constituir matrimonios más profundos y ricos. Y por tanto, lo que busco de las familias de nuestra Iglesia local es no sólo un respetuoso asentimiento sino un activo y sostenido esfuerzo para estudiarla, enseñarla fielmente en nuestras parroquias y animar a nuestras parejas de esposos a vivirla". En el primer capítulo de la Carta, el Arzobispo de Denver señala todas aquellas realidades dramáticas que advertía el Papa en su encíclica y que, lamentablemente, se han ido cumpliendo desde 1968, especialmente en el llamado "mundo desarrollado". "Creo que al mundo desarrollado esta encíclica le resulta muy difícil de aceptar, no por algún defecto en el razonamiento del Papa Pablo VI, sino por las adicciones y contradicciones que el mundo se ha infligido a sí mismo, exactamente como el Santo Padre lo había advertido", dice Mons. Chaput. El Prelado hace una lista de las advertencias de Pablo VI que se han cumplido en el mundo de hoy como consecuencia de desoír su llamado; y señala: -la infidelidad conyugal y la decadencia general de la moralidad -la pérdida de respeto a la mujer, que es vista por el hombre como "un mero instrumento de satisfacción egoísta" -el aliento de una política antinatalista en manos de "autoridades públicas que no reparan en exigencias morales" -el desarrollo de la creencia en los seres humanos que poseen un dominio limitado sobre sus cuerpos -el total trastorno del sentido de la sexualidad, la fertilidad y el matrimonio en si mismo. La contracepción "ha confundido nuestro lenguaje del amor, tal como el orgullo confundió el lenguaje en Babel", dice Mons. Chaput. En el segundo capítulo, el Arzobispo señala "lo que verdaderamente dice la Humanae Vitae", destacando que "la actitud católica ante la sexualidad no es ningún sentido puritana, represiva o anti-corporal", sino que, por el contrario, está íntimamente relacionada con la felicidad y la realización del hombre. "Cuando los esposos se donan honesta y enteramente uno al otro, tal como la naturaleza del matrimonio implica y demanda, eso incluye la totalidad de sus vidas y hasta la más íntima parte de cada persona", dice Mons. Chaput, al explicar que la Iglesia no está en contra de la anticoncepción "artificial", sino contra toda anticoncepción en sí. "La Iglesia -continúa el obispo de Denver-, enseña que toda contracepción está moralmente errada y no sólo errada sino seriamente errada, y la regulación natural de la natalidad promovida por Ella difiere de fondo y no sólo de forma o de grado de la anticoncepción, porque no es un método contraceptivo, sino de toma de conciencia y aceptación de la fertilidad". La tercera parte de la Carta señala algunas políticas que se implementarán en la Arquidiócesis de Denver; entre las que se destacan:
Fuente: ACI Digital, 21-7-98
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