
En septiembre del 2001, se llevará a cabo la Cumbre de la Infancia de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Será una Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU que revisará la implementación de los acuerdos alcanzados en la Convención sobre los Derechos del Niño, que se realizó hace diez años.
En enero del 2001, habrá una reunión de la ONU para preparar dicha cumbre. Esa reunión preparatoria se llama "prepcom". Luego, habrá una segunda y última prepcom en junio del 2001, antes de la Cumbre en septiembre.
Un pequeño número de delegaciones de Estados se ha estado reuniendo durante meses para redactar el borrador en torno al cual el resto de las delegaciones de los gobiernos va a negociar en las prepcoms de enero y junio. Este documento borrador apenas ha sido emitido en Nueva York, sede de la ONU. Los delegados gubernamentales dicen en él que "se han salvado millones de vidas jóvenes" gracias a la Convención de hace diez años. El documento explica: "Cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar el mundo para los niños y con los niños. Tenemos una oportunidad histórica de redimir nuestras obligaciones por medio de la puesta en marcha de un movimiento global para los niños, que esté bajo la dirección del instrumento de derechos humanos que ha recibido la mayor ratificación de la historia: la Convención sobre los Derechos del Niño".
El documento borrador presenta 21 metas que incluyen "la ratificación universal de la Convención de los Derechos del Niño", la cual nunca ha sido ratificada por Estados Unidos; la "revisión de la legislación nacional de todos los países" para asegurar su total conformidad con la Convención; la "reducción, en un tercio, de la proporción de niños que viven solos"; la "reducción del índice de mortalidad materna en por lo menos un tercio, entre el 2000 y el 2010"; y "la paridad de género en cuanto al acceso a la educación primaria para el 2005".
Todo ello suena muy bien...hasta que uno se da cuenta de las verdaderas intenciones de los dirigentes de la ONU. Y es que el documento borrador refleja varios temas problemáticos, que de seguro serán objeto de intensos debates en las reuniones que se sucederán a partir de enero del 2001. Uno de esos problemas es el tema de los derechos de los padres de guiar la vida de sus hijos, derecho que ha sido puesto en tela de juicio por los elementos más extremistas de la ONU. Otro tema problemático es el asunto de la "salud reproductiva" o de los "derechos reproductivos", términos engañosos que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyen el acceso al aborto. A los delegados provida también les preocupa el hecho de que el borrador pide la ratificación de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), un documento que ha sido utilizado para insistir que los gobiernos legalicen el aborto. De hecho, en varios lugares del borrador, el documento se aparta del tema de la protección de los niños, para dedicarse a promover los "derechos de las mujeres", que en el lenguaje de la ONU tiende a significar ciertos conceptos del feminismo radical. Otro grave problema es la definición de la familia, que continúa siendo objeto de controversia en los foros de la ONU, debido a que los elementos extremistas quieren incluir en ella a las parejas de homosexuales con la potestad de adoptar niños. A propósito del homosexualismo y del lesbianismo, el término que se usa para encubrirlos es el de "género".
El problema que engloba a todos los ya mencionados es el hecho de que los documentos de la ONU hay que leerlos entre líneas. Aquí se necesita la ayuda de observadores experimentados que defiendan la vida y la familia, de otra manera es muy fácil ser objeto de engaño. Por ejemplo, el documento borrador que se negociará en enero dice: "La familia tiene la responsabilidad primaria en cuanto a la crianza y protección de los niños". La declaración parece ser inocua, o incluso muy buena. Pero los observadores experimentados señalan que la misma no menciona a los padres, sino sólo a la familia, y como el significado del término "familia", como ya hemos indicado, es objeto de debate, nada bueno se puede concluir con seguridad de esa afirmación. Todo queda en la ambigüedad. Otro párrafo del borrador sí dice: "Los padres y las familias son los primeros maestros de los niños y desempeñan un papel clave en su primer aprendizaje". De nuevo, la aseveración luce muy buena a primera vista. Pero los delegados provida con experiencia insisten, y con razón, en que los padres y las familias no desempeñan "un" papel clave, sino el papel clave "en el aprendizaje del niño".
Cuando los delegados gubernamentales se reúnan en enero del 2001 para la primera prepcom, tendrán ante sí un borrador con ideas radicales que eventualmente se convertirá en una resolución de la ONU. Los delegados no podrán volver a redactar el texto del documento emanado de la Convención de hace diez años. Dicho documento se encuentra a un nivel más elevado que el de las resoluciones de la ONU. Sin embargo, los delegados sí intentarán extender el texto original de esa Convención y de urgir a los gobiernos a que cumplan con las promesas que hicieron hace una década.
A la luz de lo que hemos señalado de problemático en el documento borrador de la ONU para las prepcoms, resulta muy inquietante pensar en lo que pueda suceder en esas reuniones. Es por ello que Austin Ruse, Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos, que se dedica a observar a la ONU, está pidiendo a los delegados provida y a otras personas que defienden la vida y la familia, que se pongan en contacto con su instituto para participar de alguna manera en estas reuniones con el objeto de defender la vida humana y la familia.
Fuente: Austin Ruse, "UN Bureau Releases Draft Document for Next Year's Child Summit," Friday Fax, 21 de diciembre del 2000, vol. 4, no. 1.
Austin Ruse es Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute), una entidad no lucrativa que se dedica a observar y a informar sobre las actividades de la ONU en los asuntos que tienen que ver con la vida humana, la familia y el control demográfico. Diríjase (en inglés) al Catholic Family & Human Rights Institute, 866 United Nations Plaza, Suite 4038, New York, New York 10017, USA. Tel.: (212) 754-5948. Fax: (212) 754-9291. E-mail: c-fam@c-fam.org. Página web: www.c-fam.org. C-Fam publica un boletín semanal electrónico o por fax, titulado Friday Fax ("Fax del viernes").
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