
El 13 de marzo de 1999, el Dr. Jack Kevorkian, del Estado de Michigan, que ha ayudado a suicidarse a más de un centenar de enfermos, apeló del cargo de asesinato en primer grado presentado en su contra por haberle suministrado una sustancia letal a un paciente que padecía la enfermedad Lou Gehrig. El hecho ocurrió el 17 de septiembre de 1998 y fue videograbado por el propio Kevorkian, quien lo mostró el siguiente 22 de noviembre en el programa "60 Minutes" de CBS. El "Dr. Muerte" dijo que las personas tienen "el derecho a ponerle fin a su sufrimiento". Sin embargo, el fiscal John N. O'Brien afirmó que la apelación de Kevorkian es una farza y añadió: "Primero exigió que la fiscalía lo acusara y ahora resulta que está apelando de esa acusación. Confiamos en que se le negará la apelación".
Es verdad que todo paciente tiene derecho a que se le mitigue el sufrimiento, pero no a que se le quite la vida para ello. La medicina cuenta con suficientes medios paliativos y psiquiátricos para lograr que el paciente se sienta confortable, sin que se le cause la muerte. Además, la presencia de un enfermo entre nosotros constituye un llamado a brindarle nuestra solidaridad y no a abandonarlo a su situación de enfermedad y vulnerabilidad psicológica que lo hace más propenso a la desesperación. La actuación de Kevorkian constituye una falta de respeto a la vida humana y también una enorme irresponsabilidad por el pésimo ejemplo que ha dado.
FUENTE: AP, 13 de marzo de 1999. Publicado por InfoBeat en www.infobeat.com/stories.
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