
El arzobispo de Barcelona, cardenal Ricard María Carles, lanzó una enérgica crítica a la campaña publicitaria que el gobierno realiza a través de la televisión y de grandes carteles --que muchos calificaron de "grosera y zafada" --para imponer el empleo de preservativos, sobre todo entre los jóvenes, como medio para prevenir el SIDA, que en España tiene niveles superiores al resto de Europa.
Reafirmando lo expuesto en su última Carta pastoral, señaló que desde una recta antropología no se puede permitir la cosificación del sexo. "El divorcio entre la formación integral de la persona y el ejercicio de la sexualidad es muy grave," afirmó y recordó que "el sentido profundo de la sexualidad humana reside en orientar ésta hacia la apertura al amor".
De la misma manera, afirmó que cuando una cosa se repite muchas veces, eso indica una realidad, pero no necesariamente señala la verdad. "Una cosa es la realidad y otra la bondad. Si el 90% de las madres abortase, eso sería una realidad, pero su comportamiento no sería bueno. Cuando una cosa se repite, está presentando un rostro de la realidad, pero hay que hacer un esfuerzo de distanciamiento para discernir dónde está la verdad".
Por otro lado, frente a críticas lanzadas al cardenal acusándolo de injerencia en cuestiones políticas a raíz de su Carta Pastoral, el purpurado manifestó que "si lo que yo hice es una injerencia, habría que admitir que también es una injerencia en la vida de las familias que se oriente la sexualidad de los jóvenes tal como se está haciendo, con esas campañas que usan el dinero público para invitarlos a usar el preservativo".
A consecuencia de estas declaraciones, durante varios días gran número de medios de comunicación, dejando de lado la tan defendida por ellos libertad de expresión, descargaron un aluvión de injurias y descalificaciones contra el cardenal Carles, y contra la nueva Comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal, de la que el purpurado es flamante vicepresidente.
El cardenal Carles soportó con templanza las injurias y agravios, la amenaza de los dirigentes de Izquierda Unida de llevarlo ante los tribunales por "posible delito contra la salud pública", al oponerse al uso del preservativo, y los calificativos de "reaccionario y dogmático" aplicados por directivos del Ministerio de Sanidad.
El Cardenal lamentó que la Iglesia sea causa de polémica cuando habla de preservativos y de moral sexual y se la ignore cuando habla de justicia social. "Cuando yo hablo, en mis cartas pastorales, de justicia social, lo que hago frecuentemente, se me ignora o simplemente se colocan a un lado elegantemente, mientras que si escribo sobre asuntos de moral personal se despiertan reacciones muy duras.
Para los medios que critican a la Iglesia "parecería que no fueran importantes los graves problemas como el desempleo (17% de la población activa española), la precariedad en el trabajo (muy por encima del 40%) o de las muchas dificultades que tienen los jóvenes para poder casarse y fundar una familia", dijo el cardenal.
Los medios que criticaron al arzobispo de Barcelona por su carta pastoral acerca de la ética sexual, relacionan a su persona y las ideas allí vertidas con el acceso a la cúpula de la Conferencia Episcopal del sector "vaticanista" o "conservador", representado por los cardenales Rouco y Carles, que fueron recientemente elegidos presidente y vicepresidente respectivamente de la Conferencia Episcopal Española.
Vida Humana Internacional se une al sentir del Cardenal Carles y del Cardenal Rouco y pide a todos cartas de apoyo para ambos. Por correo normal pueden dirigirlas a la siguiente dirección, que es la misma para ambos cardenales: Su Eminencia Cardenal D. Antonio Ma Rouco Varela, Presidente y Su Eminencia Cardenal Ricard Ma Carles, Vicepresidente, Conferencia Episcopal Española, C/Añastro 1, 28033 Madrid ESPAÑA. Por correo electrónico pueden dirigirlas a: conferenciaepiscopal@planalfa.es
FUENTE: AICA, http://www.aica.org.
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