
¡ALERTA DE GRAN URGENCIA!
Con fecha 24 de Marzo de 1998 apareció en la página A01 del periódico estadounidense Washington Post, firmada por Joan Biskupic integrante del staff del mismo, una noticia que posteriormente fuera silenciada en todos los mass-media de la nación del norte.
Esta señalaba que al presentarse por primera vez la oportunidad de discutir el tema extremadamente controvertido de los "abortos de último término", giro que debe entenderse como abortos del último trimestre, o lo que es lo mismo de aquellos abortos que se realizan matando a un feto perfectamente "viable"; la Corte Suprema declinó, el día 23 de Marzo, abocarse a la Apelación del Estado de Ohio por considerar que no revestía un interés público altamente significativo. En otras palabras, no tenía "gravedad institucional suficiente".
El derecho al aborto, que la Corte Suprema legalizara en 1973 y reafirmara en 1992 permanece como uno de los problemas políticos más urticantes, es así que el Congreso empuja y debate a fondo la prohibición a una de las modalidades del llamado "aborto de último término", denominada en USA "aborto de nacimiento parcial" y comúnmente llamada en el mundo de habla hispana "aborto por decapitación".
En el "aborto de nacimiento parcial" se hace nacer de nalgas al feto, se constatan sus latidos cardíacos en el monitor, se dilata la cerviz de la madre y cuando la cabeza del niño está casi fuera del seno materno, el abortista introduce un aparato que succiona el cerebro haciendo estallar su pequeño cráneo.
El Congreso votó dos veces en contra de estas brutales prácticas, pero el presidente Bill Clinton vetó también dos veces dicha prohibición. No sólo los católicos, protestantes, etc. sino la mayoría de los habitantes de la nación antes nombrada rechazan manifiestamente, muchas veces sólo contando con sus principios de moral natural, este infanticidio. Sus posturas ante esta problemática hacen de referéndum en todas las campañas políticas.
En una declaración en desacuerdo, el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas, dijo que la decisión de ayer del 23 de marzo "torna probable que se cree una duda" entre la mayoría de los Estados que restringen de alguna manera el "aborto de último término". La disidencia del juez Thomas fue compartida por los jueces de la Corte William H. Rehnquist y Antonin Scalia.
Cabe la pregunta ¿Qué tenían que perder los miembros de la Suprema Corte cuando como es bien sabido éstos gozan de inamovilidad y sólo son sustituidos por muerte o renuncia? Hay que dejar en claro que los jueces de la Corte Suprema de los EE.UU ya no pueden aspirar en sus respectivos "cursus honorum" a una más alta investidura.
La Suprema Corte ha sentado un precedente que indica una lamentable inclinación a la permisión de diversas modalidades de "abortos de último término" con lo cual se torna incierto el futuro de las leyes estatales que siguen una política restrictiva de los mismos.
Es palmario que el debate no puede darse por concluido aún.
Nota: La Sra. Medina de Fos es una escritora católica argentina pro-vida; autora del libro: "Jamás podrán vivir ni reír ni amar. Conclusiones de El Cairo". Es colaboradora de Vida Humana Internacional.
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