
El 28 de noviembe del 2000 la cámara baja del parlamento holandés legalizó la práctica, que ya era un hecho desde hace años en ese país, del suicidio asistido por médicos. Con la aprobación de esta infame ley, Holanda se convierte en el país con la ley más permisiva del mundo que autoriza a los médicos a ayudar a sus pacientes a quitarse la vida.
En Holanda, los casos de eutanasia han alcanzado proporciones alarmantes. Aunque se supone que la eutanasia y el suicidio asistido eran ilegales en ese país hasta la fecha, la ley permitía a los médicos practicar estos crímenes si se seguían ciertas reglas del gobierno. Esta situación ha llevado además al abuso de estas infames prácticas. Según el Informe Remnlik, publicado en 1991, en 1990 hubo más de mil casos de eutanasia en los cuales los médicos tomaron decisiones sobre la vida de sus pacientes aun sin el consentimiento de éstos. Como resultado de esta mentalidad y de esta práctica antivida, en Holanda no hay incentivos para desarrollar auténticos programas de asilo, en los cuales se da cuidado paliativo a los enfermos terminales, sin causar la directamente la muerte, sino sólo con las dosis correctas de analgésicos para aliviar el dolor, proporcionándoles así una alternativa correcta a la eutanasia. Por estos motivos, Holanda es el país europeo más atrasado en cuanto a la medicina paliativa se refiere.
La ley, que se hará vigente el próximo año del 2001, permite que el médico ayude a su paciente a matarse si el facultativo "está convencido" de que la "petición del paciente" ha sido "bien ponderada", si el sufrimiento del paciente es "intolerable" y si el médico consulta a un colega independiente que también haya examinado al paciente. A los médicos no se les permitirá proponer el suicidio como una opción y deben informar al paciente de otras alternativas.
Si no fuera porque el tema de la eutanasia es tan triste, las "reglas" apenas mencionadas serían objeto de risa. Si la práctica de la eutanasia y del suicidio asistido han sido tan comunes en Holanda, a pesar de que la ley presuntamente la prohibía, ¿quién se va a asegurar de que estas condiciones se cumplan de verdad? Se dice que un "comité supervisor" recomendará el encausamiento de un médico, sólo en el caso de que se dude del cumplimiento de todas estas condiciones. Pero nadie con dos dedos de frente va a tragarse esta pomposa pero ridícula aseveración. La mentalidad eutanásica ha penetrado en el pueblo holandés, en su gobierno y en gran parte de la profesión médica. ¿Alguien va a creer que, en esas condiciones, un "comité supervisor" va a defender de verdad la vida de los pacientes terminales?
Además, la eutanasia y el suicidio asistido, con consentimiento o sin él, son crímenes abominables contra la humanidad. Lo que un paciente que se quiere suicidar necesita, no es que le faciliten el suicidio, sino que le brinden amor, solidaridad y una verdadera ayuda médica. Es cosa sabida que las peticiones de suicidio no son otra cosa que súplicas de ayuda y aceptación por parte de personas que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad psicológica y espiritual. Es cosa sabida también que la medicina paliativa, incluyendo la que combate la depresión, ha avanzado mucho y que es eficaz en mitigar el dolor físico y emocional. Ello, unido a una verdadera atención humanitaria, por parte de médicos, familiares y amigos, puede ayudar al paciente a recuperar la serenidad y a cumplir, si es posible, con sus últimos deberes éticos y religiosos. Y, si la muerte fuese inevitable, a pesar de los medios empleados, el paciente podrá a aceptarla con paz y dignidad.
Es inconcebible que la Ministra de "Salud" de Holanda, Els Borst, haya declarado que el objetivo de esta ley era sacar a la luz la práctica de la eutanasia y del suicidio asistido para que sea regulada con más facilidad. Refieriéndose a los médicos que practican estos crímenes, la Ministra dijo cínicamente: "Los médicos no debe ser tratados como criminales. Esta ley les dará seguridad a médicos y pacientes por igual." Y luego añadió: "Algo tan serio como el terminar con la propia vida merece apertura".
Cabría preguntarse qué clase de "seguridad" le va a dar al paciente el que lo ayude a matarse su propio médico, a no ser que sea la "seguridad" de que va a morir. Cabría preguntarse también cómo se puede hablar de "apertura" cuando se trata de un crimen. ¿Acaso ahora a los que asaltan bancos, por ejemplo, se les va a dar "apertura"? Bien habló el Profeta Isaías cuando dijo: "¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad!" (Isaías 5:20).Todo este desatino de la Ministra holandesa no es otra cosa que el reflejo del sin sentido y del nihilismo de la anti-cultura de la muerte.
Pero más inaudito aún es el hecho, totalmente abominable, de que la ley en cuestión ha autorizado que los menores de edad, a partir de los 16 años, puedan optar por la eutanasia. En el caso de los niños de 12 a 16 años, la ley pide el acuerdo de uno de sus padres para que el menor pueda pedirle a un médico que lo ayude a matarse.
Esta nueva ley que ha sido aprobada en Holanda consituye un atraso, no sólo ético y humanitario, sino también médico y científico. ¡Oremos por Holanda!
Fuentes: Keith B. Richburg, "Netherlands Legalizes Euthanasia," Washington Post, 28 de noviembre del 2000. "Holanda a la zaga en alivio al dolor," La Voz Católica, 24 de enero de 1997, 5. "Holanda legaliza la eutanasia, incluso para los niños," ZENIT, 28 de noviembre del 2000, www.zenit.org.
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