
Según un sondeo holandés, la personas que piden que se les mate por medio de la eutanasia tienen un 25% de probabilidad de sufrir una experiencia angustiosa. Los pacientes se despiertan de las comas que les han provocado y sufren vómitos y convulsiones. A menudo, los médicos les administran a esos enfermos más fármacos para acelerar la muerte. Un grupo anti-eutanasia del Reino Unido ha alertado al público de que, a no ser que la muerte se aproxime de manera natural, el cuerpo lucha contra ella intentando sobrevivir.
En este contexto es bueno recordar que todo tipo de eutanasia, pasiva o activa, voluntaria o involuntaria, conlleve una angustiosa experiencia o no, es un crimen contra la humanidad. Como enseña el Magisterio de la Iglesia Católica: "Ahora bien, es necesario reafirmar con toda firmeza que nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie además puede pedir este gesto homicida para sí mismo o para otros confiados a su responsabilidad, ni puede consentirlo explícita o implícitamente. Ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo. Se trata en efecto de una violación de la ley divina, de una ofensa a la dignidad de la persona humana, de un crimen contra la vida, de un atentado contra la humanidad."
Fuentes: The Times (Reino Unido), 24 de febrero del 2000; Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre la Eutanasia, 5 de mayo de 1980, Parte II.
Archivos de noticias [ Publicaciones
]
[ Noticias
mundiales por tema ] [ Comunicados a la prensa ][ Biblioteca ]
