
El Dr. Robert Malley, director de MaterCare International (MCI), ha acusado a ciertos funcionarios en países pobres de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de rechazar la ayuda de obstetras que no practican el aborto ni ofrecen anticonceptivos (y menos aún los que son abortivos). MCI fue fundada en 1995 para proporcionarles atención médica básica a las mujeres del tercer mundo.
Walley también ha acusado a la ONU de casi no invertir ningún dinero para este fin. "Mientras gasta miles de millones de dólares en programas de aborto y de anticonceptivos, sólo ha invertido una pequeña cantidad para proporcionar servicios de emergencia de obstetricia". El "Día Mundial de la Salud para la Maternidad sin Riesgos" (traducción libre), que organizó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1998, fue dedicado a promover la anticoncepción, a derogar las leyes que la prohíben y a "potenciar" a las mujeres, pero no mencionó para nada la necesidad de ayudar a las más de un millón de mujeres pobres que sufren ciertos problemas de salud, como las fístulas obstétricas. El documento final de la Conferencia de la ONU sobre la Mujer, llevada a cabo en Pekín en 1995, tampoco mencionó este problema, señaló el médico provida.
Actualmente, MCI está intentando proporcionar servicios esenciales de obstetricia a mujeres de Timor Oriental. Un país de 700,000 habitantes donde no hay un solo obstetra y que tiene uno de los índices de mortalidad materna más altos del Asia. Sin embargo, la ONU está obstaculizando los esfuerzos de MCI. Ello es una clara indicación, según Walley, de que para la ONU es mejor que el desafortunado país asiático no tenga ningún obstetra a que tenga uno que sea provida.
Fuente: Austin Ruse, "Doctor Charges UN with Ignoring Women's Needs for Basic Medical Care," Friday Fax, 23 de noviembre del 2001.
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