
El borrador de la Cumbre del Milenio de la Organización de Naciones Unidas (ONU), a celebrarse en septiembre del 2000, revela a una organización que quiere recuperar su credibilidad y exigir un rol central en los asuntos internacionales. Ello surge luego de años de crisis, incluyendo los fracasos en los intentos de "mantener la paz", continuos problemas financieros y administrativos, así como una serie de controversiales cumbres mundiales que han causado una brecha cada vez más ancha entre la ONU y muchos gobiernos.
La Cumbre del Milenio consistirá en lo que se considera el encuentro de jefes de estado más grande de la historia. Se espera que en esta reunión de tres días, que comienza el 3 de septiembre, participen hasta 150 jefes de estado. El encuentro tendrá lugar en la sede de la ONU en Nueva York.
La reunión, que hasta ahora ha estado envuelta en el usual secretismo que antecede a estas cumbres, ha causado una creciente alarma en los grupos que defienden la familia. Estos grupos temen que la Cumbre del Milenio será un vehículo para extender el poderío de la ONU.
El "Borrador del Presidente", que no será dado a conocer al público hasta justo antes de la cumbre, muestra el deseo de la ONU de ser el actor central del escenario mundial. A los participantes de la reunión se les pedirá que expresen su "fe en la Organización y su Carta como fundamentos indispensables para un mundo más pacífico, próspero y justo".
En más de siete secciones del borrador se pide aumentar el compromiso con la paz, los derechos humanos, la reducción de la pobreza y la protección del medio ambiente. Las primeras declaraciones del documento sientan el tono del mismo. "No escatimaremos esfuerzos para librar a nuestros pueblos del flagelo de la guerra". "No escatimaremos esfuerzos para librar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de...las condiciones de extrema pobreza [en que viven]". "No debemos escatimar esfuerzos para librar a toda la humanidad, y sobre todo a todos nuestros hijos y nietos, de la amenaza de vivir en un planeta irremediablemente perjudicado por la actividad humana". "No escatimaremos esfuerzos en la promoción de la democracia y del fortalecimiento del imperio de la ley".
Todo ello suena muy bien. Pero cuando nos damos cuenta de que en las cumbres de la ONU se ha promovido el aborto, la "educación" sexual hedonista y el control demográfico por medio de anticonceptivos que son dañinos y abortivos, no tenemos otra alternativa que preocuparnos profundamente de que esta cumbre pueda ser utilizada para aumentar la nociva influencia de aquellos en la ONU que quieren que estos y otros males se lleven a cabo en el mundo.
Esta preocupación se hace más patente cuando observamos el deseo, según lo expresado en este borrador, de que la ONU aumente su poderío militar y económico. En efecto, el documento pide que se aumente la capacidad de la ONU de llevar a cabo operativos para mantener la paz, del pago a tiempo de sus cuotas, y la "rápida reforma y la ampliación de [su] Consejo de Seguridad".
También causa preocupación que la ONU sea utilizada para promover la inmoralidad. Ello puede observarse en la frase "promoción de la igualdad de género", la cual es considerada, por muchos activistas que defienden la vida y la familia, un eufemismo para encubrir la promoción del homosexualismo y del lesbianismo.
El borrador también pide la ratificación, por parte de todos los estados, de una serie de tratados que, aunque contienen elementos muy positivos, tienen otros que atentan contra la vida, la familia y la justa soberanía de las naciones. Entre esos tratados están los estatutos de la Corte Criminal Internacional (la cual se teme que sea utilizada por las feministas proabortistas para promover el aborto); los Protocolos de Kioto sobre el calentamiento de la tierra (los cuales pueden prestarse para la promoción de un ambientalismo exagerado y proaborto); y la Convención sobre los Derechos del Niño (la cual tiene varios artículos que se prestan para socavar la autoridad de los padres y para promover el aborto y los anticonceptivos, incluyendo los que son abortivos, entre los niños).
Sin embargo, no hay que caer en el otro extremo: el de creer que esta cumbre va a ser una especie de "apocalipsis político" mundial. No se espera que la misma vaya a crear una comisión de seguimiento y el documento final no será legalmente vinculante en los diferentes estados. La actitud a tomar es pues la de una prudente cautela y la de estar listos para defender la vida y la familia por medio del rechazo de todas aquellas políticas e ideas que atenten contra ellas y que algunos intentarán promover en dicha reunión.
Fuente: Austin Ruse, "‘President's Working Draft' Shows Intentions of Un Millennium Summit," Friday Fax, 25 de agosto del 2000. Vol. 3. No. 39.
Austin Ruse es el Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute), una entidad no lucrativa que se dedica a observar y a informar sobre las actividades de la ONU en los asuntos que tienen que ver con la vida humana, la familia y el control demográfico. Diríjase (en inglés) al Catholic Family & Human Rights Institute, 866 United Nations Plaza, Suite 4038, New York, New York 10017, USA. Tel.: (212) 754-5948. Fax: (212) 754-9291. E-mail: c-fam@c-fam.org. Página web: www.c-fam.org>. C-Fam publica un boletín semanal electrónico o por fax, titulado Friday Fax ("Fax del viernes").
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