
Las convenciones acordadas por los Estados Miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) generalmente establecen comités ante los cuales los gobiernos deben informar acerca del progreso alcanzado en la implementación de dichas convenciones. Los miembros de estos comités usualmente vienen de las filas de legisladores y académicos liberales. Por ello, los gobiernos y las organizaciones gubernamentales (ONGs), que defienden la vida y la familia, se han quejado repetidas veces de lo que ellos perciben como un trato duro e ideológico por parte de estos comités.
Entre los comités más conocidos, se encuentra el que fue establecido por la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés). En varias ocasiones, este comité ha criticado a Belarús por establecer el Día de la Madre, ha ordenado a Libia reinterpretar el Corán para que esté acorde con sus directrices y ha ordenado a Kegistán legalizar el lesbianismo. Es verdad que los comités de la ONU no tienen la potestad de hacer vigente sus órdenes, pero sus informes constituyen una fuente de continuas críticas a los gobiernos que no están de acuerdo con los deseos de sus miembros.
Una de las quejas contra los comités de la ONU es su tendencia a reinterpretar el texto original de una convención. Algunas veces dicha interpretación contradice totalmente la propia convención. Por ejemplo, CEDAW condena formalmente la prostitución, sin embargo, el comité de CEDAW le ordenó a China legalizarla.
Otro comité, que es menos conocido que el de CEDAW, pero que no es menos problemático, es el Comité sobre los Derechos del Niño. Este comité ha transmitido una serie de informes que gobiernos y abogados de derechos humanos consideran que tienen serios problemas. La mayoría de las decisiones problemáticas de este comité están dirigidas contra los derechos de los padres.
Existe una serie de instrumentos de derechos humanos que les garantizan a los padres un amplio ámbito en cuanto a impartirles dirección a sus hijos. Según la abogada de derechos humanos, Kathryn Balmforth: "La Declaración Universal de los Derechos Humanos protege explícitamente el derecho anterior que tienen los padres de escoger qué clase de educación se les va a dar a sus hijos, y en ese sentido le da al derecho paterno prioridad sobre todos los demás". Balmforth también señala que la Declaración Universal, la Alianza Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Alianza Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos "son todavía más específicos en proteger la libertad de los padres en cuanto a asegurar que la educación religiosa y moral de sus hijos esté en conformidad con sus convicciones".
Al comienzo, el Comité sobre los Derechos del Niño, según Balmforth, mostraba buena voluntad hacia los derechos de los padres, pero esa buena voluntad ha desaparecido con el tiempo. En 1995, el Comité consideró que el Reino Unido no estaba cumpliendo con sus directrices porque a los padres se les permitía retirar a sus hijos de ciertas partes de los programas de "educación" sexual con los cuales los padres tenían reservas. Balmforth asegura que ahora el Comité está pidiendo que se les dé más acceso al "asesoramiento" en materia de "salud reproductiva", "educación" sexual y "servicios" a los estudiantes, sin mencionar para nada los derechos de los padres. Los términos "salud reproductiva", "educación sexual y servicios" son eufemismos que muchas veces se refieren a la difusión de anticonceptivos (incluyendo los que son abortivos) y del aborto quirúrgico entre niños, adolescentes y jóvenes.
Este tipo de intrusión de los comités de la ONU será parte de las próximas reuniones preparatorias, de enero y junio del corriente, para la Cumbre de la Infancia de la ONU, a cargo del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), que será una Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU que revisará la implementación de los acuerdos alcanzados en la Convención sobre los Derechos del Niño, que se realizó en 1990.
Fuente: Austin Ruse, "Child's Rights Committee Urges Intrusions Upon Parent's Rights," Friday Fax, 12 de enero del 2001, vol. 4, no. 4.
Austin Ruse es Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute), una entidad no lucrativa que se dedica a observar y a informar sobre las actividades de la ONU en los asuntos que tienen que ver con la vida humana, la familia y el control demográfico. Diríjase (en inglés) al Catholic Family & Human Rights Institute, 866 United Nations Plaza, Suite 4038, New York, New York 10017, USA. Tel.: (212) 754-5948. Fax: (212) 754-9291. E-mail: c-fam@c-fam.org. Página web: www.c-fam.org. C-Fam publica un boletín semanal electrónico o por fax, titulado Friday Fax ("Fax del viernes").
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