
Washington DC, 28 Agosto, 00 (ACI Digital) - Investigadores conocidos como "pro-choice"- término usado para identificar a los que apoyan el aborto - reconocieron en un artículo publicado en la revista "Archives of General Psychiatry" que desde la legalización del aborto unas 500 mil mujeres han sufrido el Síndrome postaborto (SPA).
El equipo de investigadores, liderado por la doctora Brenda Major, diagnosticó el SPA en el 1.4 por ciento de las mujeres que se sometieron a un aborto en los dos años anteriores en lo que se considera "la punta del iceberg" en este tema.
"Aún cuando la cifra identificada en el estudio sea tan baja, su impacto es tremendo", indicó el doctor Vincent Rue, el primer experto en proponer el SPA como una variante de un desorden estresante postraumático en 1981.
"Con cuarenta millones de abortos practicados desde 1972, esta cifra se traduce en 560 mil casos de PAS", afirmó.
Rue también destacó que muchas mujeres en el estudio reportaron desórdenes psiquiátricos que son menos severos que el SPA. Un 20 por ciento de las mujeres presentó depresión clínica y el 31 por ciento aseguró que nunca más volvería a someterse al procedimiento.
A diferencia de Rue, el equipo de investigación de Major se centró en la baja cifra de problemas y afirmó que "la mayoría de las mujeres no experimentan problemas psicológicos después de un aborto".
Por su parte, el Dr. David Reardon, que dirige un centro de investigación sobre los efectos del aborto conocido como el Elliot Institute, consideró que el estudio abortista tiene mérito pero es inapropiado que los expertos concluyan que el aborto es una experiencia benigna para la mayoría de las mujeres.
"Aunque a las mujeres se les ofreció un pago por participar, el 15 por ciento de las mujeres convocadas no aceptó la propuesta y la mitad de las que inicialmente aceptaron, decidieron luego no seguir en el trabajo. " Investigaciones anteriores han demostrado que este tipo de mujer es el que más tiende a haber experimentado una experiencia traumática", indicó.
Las críticas de Reardon fueron apoyadas por un reciente estudio que demostró que las mujeres que no aceptan participar en este tipo de trabajo encajan con los rasgos de las que han experimentado el SPA. La doctora Hanna Sderberg, autora de tal estudio, indicó textualmente que "para muchas mujeres, la razón de no participar en esto es el sentimiento de culpa y los remordimientos que la embargan; la respuesta que suelen dar es: 'no quiero hablar de esto, solo quiero olvidar".
Después de realizar entrevistas durante todo un año, la investigación de Sderberg encontró que aproximadamente el 60 por ciento de la muestra de 854 mujeres experimentó un problema emocional después del aborto.
De esta cifra, el 16 por ciento lo experimentó en grado severo, requiriendo atención psiquiátrica. Asímismo, más del 70 por ciento afirmó que nunca consideraría un nuevo aborto si volvía a enfrentar un "embarazo no deseado".
Aunque el estudio controlista de Major se centró en los efectos psicológicos del aborto, encontró que el 17 por ciento de las mujeres experimentaron problemas físicos tales como hemorragias o infecciones pélvicas asociadas con el aborto. "Esta cifra es mucho más alta que la ofrecida por los proveedores de abortos", indicó Rue.
(Tomado del servicio de noticias diarias ACI Digital, http://www.aciprensa.com )
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