
En febrero de 1999 dimos la noticia de que el Estado de Oregon reportó 15 suicidios asistidos durante el primer año que la ley a favor de este crimen entró en vigor en ese estado en 1998.
Sin embargo, el informe del número de suicidios asistidos del Departamento de Salubridad del Estado de Oregon preocupa a las personas provida. Rita Marker, directora ejecutiva del Comité Internacional contra la Eutanasia (Anti-Euthanasia Task Force), señaló que sólo 4 de las víctimas de esta ley fueron evaluadas psicológicamente. "La ley de Oregon no exige una evaluación psicológica, excepto en el caso en que el médico crea que el paciente no sufre de depresión o de alguna enfermedad mental que obstaculice su sano juicio", dijo Marker. Y añadió: "Pero los médicos no gozan del entrenamiento adecuado para constatar la presencia de la depresión." Por supuesto, la eutanasia y el suicidio asistido están mal de todas maneras, pero es muy preocupante que ni siquiera se evaluaron las condiciones psicológicas de estas personas.
La crítica más severa de Marker, sin embargo, consistió en cuestionar la veracidad del número de víctimas reportado por los funcionarios del Estado de Oregon. La cifra de 15 suicidios asistidos es sin duda cuestionable, ya que los médicos que no reportan los suicidios que ellos asistieron no son castigados por las autoridades. De hecho, el Departamento de Salubridad del Estado de Oregon ha confirmado que no tiene manera de saber cuántos suicidios asistidos no se reportan. Un médico que confesó haber ayudado a una persona a suicidarse, dijo que el informe que reportó el número de suicidios asistidos probablemente refleja sólo "una muestra" del número total.
Marker se quejó también de que los médicos que practican los suicidios asistidos tienden a reportar sólo aquellos que ellos consideran "una experiencia positiva" y añadió: "De esta manera lo que hacen luce como si fuera algo maravilloso, se trata de la más reciente travestía de la bioética".
Por último, a Marker le preocupa, y a las demás personas provida también, que el informe de Oregon incite a los que apoyan el crimen del suicidio asistido en otros estados a lanzarse a promover su legalización y su práctica. La naturaleza engañosa del informe, dijo, probablemente surta efecto en los votantes, los tribunales y los legisladores, haciéndoles creer que el suicidio asistido es algo bueno para sus respectivos estados.
FUENTE: Focus on the Family Citizen Issues Alert, 24 de febrero de 1999.
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