
Después de sólo cuatro meses de campaña, el número de organizaciones que se han sumado para apoyar la presencia de la Santa Sede ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) es mayor a los 2.000. Las organizaciones son de más de 50 países de todos los continentes. La campaña comenzó en secreto a principios de enero del 2000 y se anunció públicamente por medio de una conferencia de prensa en la ONU el pasado 15 de marzo del 2000.
La campaña de apoyo al Vaticano comenzó en respuesta a otra campaña, realizada durante un año, de grupos extremistas, la mayoría de ellos proabortistas, que querían expulsar a la Santa Sede como Observador Permanente ante la ONU. Aunque la Santa Sede no puede votar en la Asamblea General de la ONU, sí puede participar en los debates de los foros internacionales de esa entidad. A medida que la ONU ha ido adoptando una postura a favor del control demográfico y del aborto, la Santa Sede ha participado en una coalición de estados que han impedido no pocas iniciativas encaminadas a hacer del crimen del aborto un "derecho humano internacional". Ello ha causado que los fanáticos del pro-abortismo se enojaran con la Santa Sede.
El grupo proabortista, que equivocadamente se llama a sí mismo "Católicas por el Derecho a Decidir" (CDD), comenzó una campaña para intentar retirarle a la Santa Sede su status de Observador Permanente ante la ONU. La campaña comenzó en 1999 y termina este año del 2000. Pero a pesar de durar más de un año, la campaña sólo ha conseguido el apoyo de 498 organizaciones, que se caracterizan por estar a favor del control demográfico, el aborto y el homosexualismo. La CDD logró esta cifra sólo después de publicar costosos anuncios en la página principal del New York Times y de emplear, a tiempo completo, todo un personal para ocuparse de la campaña. La semana pasada, los obispos católicos de Estados Unidos condenaron a la CDD por promover el aborto y por erróneamente llamarse católica.
Preocupada por la severa derrota que las organizaciones que apoyan al Vaticano le han infligido y también por el fracaso de su infame y ridícula campaña, la CDD acaba de emplear a Heidenpriem and Manger, una poderosa firma de relaciones públicas de Washington, DC, para que se encargue de "See Change" ("Vea el Cambio"), el nombre de esta campaña de difamación anti-católica, y para que intente impedir la aprobación de las resoluciones a favor de la Santa Sede que el Congreso de Estados Unidos está examinando. El empleo de esta firma demuestra no sólo que a la CDD le ha invadido el pánico, sino también los enormes recursos económicos a los cuales ha recurrido. En su declaración la semana pasada, los obipos católicos de Estados Unidos señalaron que la CDD no es otra cosa que una fachada de una industria proabortista internacional muy pudiente. El presupuesto de la CDD alcanza los $4 millones anuales.
Muchos se pregutan por qué la CDD continúa su campaña ante el hecho de la oposición, proveniente de todos los puntos del globo, que se ha generado. De hecho, la presidenta de la CDD, Francis Kisling, confesó recientemente que su campaña ha fracasado al decir que el Vaticano "no tiene que temer que la ONU vaya a considerar este asunto". La campaña de la CDD parece consistir principalmente del acoso. En 1991, Kissling dijo que ella había "buscando durante veinte años a un gobierno que derrocar" sin caer en la cárcel y que "finalmente lo encontró en la Iglesia Católica".
Por más que nos hagan reír las tonterías de la CDD, no podemos pasar por alto el hecho de que este grupo se ha dedicado a crear confusión en el pueblo católico con respecto a la doctrina de la Iglesia que invariable y claramente ha condenado el aborto y la anticoncepción durante sus dos mil años de historia. Esa nefasta labor la CDD la lleva a cabo, no sólo en su país de origen, Estados Unidos, sino también en América Latina, donde ha logrado sembrar división y confusión entre no pocos católicos. Reiteramos lo que dijimos en el noticiero electrónico de la semana pasada, a saber, que Vida Humana Internacional ha publicado sendos informes completamente documentados sobre la CDD y sobre las fundaciones que la financian. Bájelos de nuestra página web www.vidahumana.org, en la sección "‘Católicos' disidentes", o pídalos, llamando a nuestra oficina de Miami, Estados Unidos, al (305) 260-0525.
Ante estos escalofriantes hechos, cobra toda su importancia el urgente llamado que ha hecho el Sr. Austin Ruse, Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute) y el principal organizador de la campaña internacional de apoyo a la Santa Sede ante la ONU, de que ésta no se detenga. En sus propias palabras: "Les urjo a que continúen con nuestra campaña de apoyo a la Santa Sede. Ustedes se han unido a una campaña que defiende la verdad, la familia y la vida. No se detengan ahora. Que cada uno de ustedes vaya y consiga 2 ó 3 grupos más para que firme nuestra declaración. Háganlo ya. Tenemos 2.000 grupos. ¿Por qué no lograr 5.000?" Más abajo damos los datos de C-Fam. ¡Apoye la campaña en pro de la Santa Sede!
Fuente: Austin Ruse, "Campaign in Support of the Holy See At UN Grows to More Than 2,000 Groups," Friday Fax, 19 de mayo del 2000. Vol. 3. No. 26.
Austin Ruse es el Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute), una entidad no lucrativa que se dedica a observar y a informar sobre las actividades de la ONU en los asuntos que tienen que ver con la vida humana, la familia y el control demográfico. Diríjase (en inglés) al Catholic Family & Human Rights Institute, 866 United Nations Plaza, Suite 4038, New York, New York 10017, USA. Tel.: (212) 754-5948. Fax: (212) 754-9291. E-mail: c-fam@c-fam.org. Página web: www.c-fam.org>. C-Fam publica un boletín semanal electrónico o en fax, titulado Friday Fax ("Fax del viernes").
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