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Viernes, 13 de Abril de 2012 13:55

La primera y más preciada de nuestras libertades

Una declaración sobre la libertad religiosa

 

Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa
Obispos Católicos de Estados Unidos

 

Extractos

Cuando nuestras libertades son amenazadas debemos hablarlo abiertamente entre nosotros, y ese momento ha llegado. Como obispos católicos y como ciudadanos norteamericanos hacemos un llamado urgente a nuestros hermanos católicos norteamericanos para que estén en guardia en este momento en que la libertad religiosa está siendo atacada tanto en nuestro país como en el extranjero.

Publicado en Noticias

Continuamos y concluimos el artículo de Arnald K. Nichols, director de HLI America (HLI EEUU) sobre este tema. Véase (en inglés): www.hli.america.org.

 

El comité que sometió el “estudio científico” al Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno de EEUU (HHS, por sus siglas en inglés), para justificar su norma de obligar a las aseguradoras de salud a incluir gratuitamente la cobertura de anticonceptivos (incluyendo los que son abortivos), la esterilización y ciertos fármacos abortivos, debió haber examinado más estudios rigurosos que han sido revisados por colegas de este campo científico dedicado al análisis de los potenciales efectos colaterales negativos de la anticoncepción química. Este tipo de estudios, que han sido publicados en las revistas de medicina más prestigiosas, indican que los riesgos de cáncer de mama son significativamente más elevados en las usuarias de anticonceptivos orales, especialmente en aquellas mujeres que comienzan a usarlos antes de su primer embarazo a término, las que tienen un historial familiar de cáncer de mama y las que fuman. El riesgo de accidente cerebrovascular es también mucho más elevado en las usuarias de anticonceptivos orales. Al respecto hay estudios que arrojan una tasa de 1.5 a 4 veces de mayor riesgo. Los hallazgos en relación con esto último han sido publicados en revistas como el Journal of American Medical Association y el Journal of the American Heart Association (que se dedica al corazón). Los coágulos sanguíneos también constituyen un riesgo significativo para las usuarias de anticonceptivos orales, como lo indica con toda claridad el Physician’s Desk Reference (el manual de consulta para los médicos en EEUU): “El aumento del riesgo de enfermedad tromboembólica y trombótica asociado al uso de anticonceptivos orales está bien establecido”.

 

A comienzos de este año, la agencia del gobierno de EEUU que se dedica a la supervisión y la regulación de la comercialización de alimentos y fármacos (FDA, por sus siglas en inglés), anunció una revisión de la seguridad de los anticonceptivos orales de mayor venta en el mercado (Yaz, Yasmin y Beyaz) para responder a estudios recientes que mostraban que el uso de estos fármacos comportan un riesgo de dos a tres veces mayor de coágulos arteriales en comparación con el ya elevado riesgo vinculado a otros tipos de anticonceptivos orales. Finalmente, los estudios demostraron que las usuarias de anticonceptivos orales tienen un mayor riesgo de sufrir ataques cardiacos que las que no los usan, y que sus arterias desarrollan placas con más rapidez. Si una mujer tiene otros factores de riesgo, su propensión aumenta drásticamente.

 

Nuestros funcionarios públicos nos han fallado en la selección de un comité de composición política uniforme para asesorar a Kathleen Sebelius y al HHS, del cual ella es la Secretaria; en la falta de integridad con la cual llevó a cabo su investigación; y en la forma tan imprudente en que ha arriesgado la salud de millones de mujeres estadounidenses. El Consejo de Investigación de la Familia (una organización a favor de la familia en EEUU), resumió muy bien la situación: “Esta decisión desestima completamente la opinión, la investigación y la ciencia que no apoyan una ideología proaborto”. Muchas personas y organizaciones han planteado preocupaciones similares, pero sus palabras han caído en oídos sordos. Sin embargo, hay evidencia convincente de que la Recomendación 5.5 [la que recomendó la cobertura de anticonceptivos, etc.] ya había sido decidida por motivos ideológicos en vez de estándares objetivos científicos y médicos o en base a las verdaderas necesidades de salud de las mujeres.

 

Quizás no deba sorprendernos que la maniobra política y la ideología sean obstáculos al presunto objetivo del HHS de garantizar la salud del pueblo estadounidense. No esperamos que la manera de forjar las políticas públicas en nuestra democracia sea completamente desinteresada. Lo que sí nos sorprende, sin embargo, es la osadía con la que el comité eludió la práctica profesional de la investigación con el objeto de arrojar conclusiones que ya sostenía desde un comienzo. Los funcionarios del HHS son nombrados para realizar una investigación que la ciudadanía en general no tiene el tiempo ni la pericia de acometer. Pero no son nombrados para engañar y desinformar. Debemos ser capaces de poder confiar plenamente en la integridad de aquellos en quienes delegamos estas tareas tan importantes. Al tergiversar los datos relevantes, el comité y la Secretaria Sebelius han traicionado la confianza que en ellos ha depositado el pueblo de EEUU y han arriesgado potencialmente la salud de millones de mujeres.

 

Arland K. Nichols es el director nacional de HLI America (HLI EEUU), una iniciativa educativa de Human Life International. Averigüe más acerca de su misión en www.hliamerica.org.

 

Fuente: Public Discourse: Ethics, Law and the Common Good, http://www.thepublicdiscourse.comhttp://www.thepublicdiscourse.com/2011/09/4031?printerfriendly=true, 28 de septiembre, 2011.

Lunes, 05 de Marzo de 2012 15:11

Para hispanos en EEUU

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Publicado en Cursos

El Presidente de HLI, el Padre Shenan J. Boquet, emitió la siguiente declaración hoy en respuesta al rechazo del Senado a la enmienda propuesta por el Senador Roy Blunt, de eximir a los empleadores que tienen objeciones morales a la norma anticoncepcionista y abortista de Obama:

 

“Lo que vimos en el Senado hoy fue un rechazo de la Primera Enmienda [de la Constitución de EEUU, que garantiza la libertad religiosa], por parte de 51 políticos que juraron proteger y defender la Constitución de EEUU. Con su voto, estos senadores han enviado un mensaje de rechazo a la libertad religiosa del pueblo estadounidense.

 

“Igualmente de problemático es el hecho de que estos senadores han votado a favor de atacar la vida humana. No podemos olvidar que la infame norma del Presidente Obama, promulgada a través de su ley de ‘salud’, proporcionará financiamiento ‘gratuito’ para la obtención de fármacos potencialmente abortivos, como el ‘anticonceptivo de emergencia’ llamado ‘Ella’.

 

“Nunca se nos debe pedir, y mucho menos obligar, a comprometer nuestra fe, ni tampoco obligar a financiar la destrucción de seres humanos inocentes. Human Life International seguirá en pie con santo orgullo junto a otras organizaciones y personas de conciencia en resistencia ante la injusta norma del Presidente Obama”.

Continuamos con el artículo de Arnald K. Nichols, director de HLI America (HLI EEUU) sobre este tema. Véase (en inglés): www.hli.america.org. La parte I está en: http://www.vidahumana.org/publicaciones-hli-vhi/boletines/item/1700-el-falso-estudio-cient%C3%ADfico-que-sirvi%C3%B3-de-base-al-mandato-de-obama-i.

 

Esta falta de objetividad fue confirmada por el Dr. Anthony Lo Sasso, el único miembro del comité que disintió del informe del IOM [siglas en inglés del “Instituto de Medicina”, cuyo comité emitió el “estudio”]. En una entrevista reciente, el Dr. Lo Sasso confirmó que “los estándares de evidencia que fueron usados por el comité” no llegaron a cumplir con todos los requisitos de un análisis verdaderamente amplio y objetivo de los datos, lo cual “hizo que el comité arrojara las conclusiones que quiso”. En su disenso, Lo Sasso expresó:

 

“El proceso que empleó el comité para evaluar la evidencia careció de transparencia y fue objeto en gran medida de las preferencias de la composición de dicho comité. Es preocupante el hecho de que el proceso tuvo la tendencia de dar como resultado una mezcla de determinaciones objetivas y subjetivas, filtradas a través de unos lentes ideológicamente empañados. Un principio permanente de la evaluación de una evidencia y, en consecuencia, de las recomendaciones presentadas deben ser la transparencia y una estricta objetividad. Sin embargo, el comité fracasó en cuanto a demostrar estos principios en su informe”.

 

Esta crítica, que proviene de un miembro del propio comité, daña la imagen de credibilidad del comité del IOM, y confirma la arrogante manera con la que el grupo asesor de Sebelius [la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos – HHS por sus siglas en inglés], utilizó su posición para promover una ideología.

 

Sin embargo, aún sin la información que el Dr. Lo Sasso proporcionó, el informe mismo manifiesta las parcialidades de sus autores. Para apoyar la afirmación del informe de que “un mayor uso de la anticoncepción, por parte de la población, da como resultado tasas más bajas de embarazos no deseados y de abortos en la nación”, se citaron solamente dos fuentes, una de las cuales fue un informe que no fue revisado por colegas científicos y que promovía el aborto y la anticoncepción. Esta espuria fuente fue publicada por el Instituto Alan Guttmacher (AGI, por sus siglas en inglés), que ha sido la rama investigativa de Paternidad Planificada [Planned Parenthood, la organización más abortista de EEUU]. El AGI también es un firme defensor del aborto y la anticoncepción.

 

Una de las razones de esta escasez de evidencia es simple: hay numerosos estudios que muestran que un mayor acceso a la anticoncepción oral y a la anticoncepción “de emergencia”, de hecho, no reduce el  número de embarazos no intencionados ni del aborto. Esos estudios fueron realizados por especialistas de la talla de Peter Arcidiacono, de la Universidad de Duke (en EEUU), y por Chelsea Polis, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, y han sido publicados en revistas científicas, incluyendo Journal of Health Economics, Obstetrics and Gynecology y Journal of the American Medical Association.

 

Una inspección de este tipo revela que las conclusiones están muy lejos de ser unánimes en cuanto al efecto de los anticonceptivos en las tasas de embarazos no intencionados y de abortos. Sin embargo, el informe del IOM no refleja esta incertidumbre ni tampoco el peso de la evidencia que sugiere que el acceso a la anticoncepción oral tiene muy poco efecto en la población. Por otro lado, sin embargo, los datos son homogéneos en cuanto a indicar unas conclusiones diametralmente contrarias a las que arrojó el “estudio” del comité del IOM en cuanto al uso de la “anticoncepción de emergencia” (AI). Los estudios revelan que si bien hay muchas “opiniones profesionales y editoriales” de que la AI debe estar fácilmente disponible, y “proyecciones profesionales” de que ésta podría reducir el número de embarazos no intencionados, no he podido encontrar ni un solo estudio de grupos realmente profesionales que indique que de hecho es eficaz en reducir dicho número ni tampoco el de los abortos.

 

Todo ello parece demostrar la veracidad de la aseveración del Dr. Lo Sasso acerca de la falta de transparencia en la metodología del informe, y que los datos “filtrados a través de unos lentes ideológicamente empañados” permitieron que “el comité arrojara las conclusiones que quiso”. Esa investigación selectiva no es digna de un autor de políticas públicas ni de un representante de una nación.

 

La Recomendación 5.5 del informe que el comité le entregó al HHS dice: “Las mujeres tendrán acceso a todos los métodos anticonceptivos que han sido aprobados por la Agencia para los Alimentos y los Fármacos [FDA, por sus siglas en inglés]”. Esta es la única recomendación acerca de “servicios preventivos” en el informe que tiene que ver con el suministro de fármacos y cirugías. Uno esperaría que surgiesen un montón de otras consideraciones en torno a la misma: especialmente las preocupaciones acerca de los riesgos para la salud vinculados a esos fármacos y cirugías. Sin embargo, en el informe se le presta muy poca atención a ello. Solamente lo hace en un párrafo de un total de 210 páginas de que consta el mismo. Y lo hace para desestimar la tasa más elevada de mujeres que fuman y usan la anticoncepción oral, a pesar del hecho de que una de cada cinco mujeres estadounidenses tiene este riesgo. En vez de ello, el informe dice que “en general se considera que los efectos colaterales son mínimos”. Esa declaración tan generalizada exige basarse en un argumento detallado y en fuentes autorizadas. En vez de ello, en ese punto, la escasa investigación se convierte en algo poco convincente. La evidencia que apoya esta aseveración del informe consiste solamente de tres “folletos educativos” del Colegio de Obstetras y Ginecólogos de EEUU (ACOG, por sus siglas en inglés) y de otro estudio.

 

Esta manera tan poco profesional de documentar un “estudio” debería alarmar al observador atento a ambos lados del debate en torno a los anticonceptivos. Al público se le aseguró repetidas veces que el informe fue una “revisión exhaustiva de la evidencia científica”. Sin embargo, uno de los puntos capitales del argumento del comité – y uno que directamente impacta la salud de millones de mujeres estadounidenses – se sustenta en folletos educativos. Llama la atención que los folletos mismos declaran que “la lectura promedio de la serie… está al nivel del 6to al 8vo grados”. Estos folletos de promoción no citan ni un solo estudio. El informe también enfatiza mucho un estudio en curso que no ha sido publicado y respecto del cual el comité tiene la esperanza de que muestre que los anticonceptivos orales puedan ser una prevención primaria para el cáncer de los ovarios. El uso selectivo de hallazgos potencialmente acordes que presuntamente se encuentran en estudios en curso es un claro signo de una parcialidad subjetiva.

 

Continuará.

Fuente: Public Discourse: Ethics, Law and the Common Good, http://www.thepublicdiscourse.com; http://www.thepublicdiscourse.com/2011/09/4031?printerfriendly=true, 28 de septiembre, 2011.

Lunes, 05 de Marzo de 2012 11:08

EL FIN DE LA LIBERTAD RELIGIOSA EN EEUU.

Dr. Luis Raez

Considerado uno de los veinte mejores oncólogos del mundo, el Dr. Luis E. Raez es American Board Certified en: Medicina Interna, Hematología Clínica, Oncología Médica y Medicina Geriátrica. Trabaja como Director del Grupo de Oncología Toráxica del “Memorial Health Care System” en el Estado de la Florida, EEUU y como Profesor Asociado de Medicina en el “Herbert Whertheim College of Medicine” de la “Florida International University (FIU)”. También es Profesor Visitante de Medicina en la Universidad Cayetano Heredia en Perú. El Dr. Raez se dedica a la investigación y tratamiento del cáncer de pulmón y tiene un interés muy grande en los temas de Ética Médica y Moral. El Dr. Raez tiene más de 70 publicaciones en libros y revistas médicas en inglés, español y portugués; y más de 90 presentaciones a nivel nacional e internacional.

El mandato de Kathleen Sebelius, Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno de EEUU (HHS, por sus siglas en inglés), de obligar a todas las instituciones, incluyendo las religiosas, a proporcionar y facilitar servicios de contracepción y esterilización a sus empleados es una flagrante violación a los derechos de libertad religiosa que existen en EEUU desde su fundación. El impacto de esta medida es tal, que es una de las pocas veces que incluso los católicos más liberales y partidarios del Presidente Obama y de su controversial “Ley de Salud”, se han unido a la Iglesia Católica para repudiar esta medida tan absurda.

Esta norma del HHS no debería sorprendernos; desde que Obama estaba en campaña electoral le prometió a Paternidad Planificada (Planned Parenthood), la organización más abortista de EEUU, que la legislación a favor de los “derechos reproductivos” (contracepción y aborto), era parte primordial de su agenda y reforma de “salud”. Cuando Obama era Senador del Estado de Illinois, votó en cuatro ocasiones en contra de una proyecto de ley de darle auxilio médico a un niño abortado si sobrevivía el aborto. Entre otros “méritos” abortistas que el Presidente Obama tiene es que cuenta con una calificación del 100% del grupo abortista NARAL Pro Choice, que es uno de los más grandes en EEUU. Incluso nombró (con intenciones de promover su agenda) como secretaria del HHS a la señora Kathleen Sebelius, que es bautizada católica, pero que no tiene ningún escrúpulo en promover normas que les faltan el respeto a la vida humana y a la libertad religiosa en este país.

¿Qué pasó con los votantes católicos? ¿Cómo pudieron ignorar estos hechos y otros más durante las elecciones presidenciales? Bueno, lo que pasó es que los votantes católicos preocupados por los problemas económicos, la guerra y los problemas de inmigración, entre otras cosas, no valoraron la defensa de la vida como argumento primordial en las elecciones, como tantas veces nos enseñó cuando estaba vivo nuestro querido Papa Juan Pablo II. Recuerdo que él, más de una vez, fue muy explícito en decir que a la hora de votar por un gobernante, si bien es cierto que hay muchos argumentos y criterios importantes para escoger y valorar, “ninguno es más importante que la promoción y la defensa de la vida humana”. Ello ciertamente no se está dando con este presidente, quien desde que asumió el poder se ha dedicado a expandir el aborto y la contracepción en EEUU y en el resto del mundo. Esta medida del HHS es solamente una parte importante de su más amplio plan abortista.

¿Por qué este mandato del HHS está mal y es una atropello a nuestra libertad religiosa? Porque el mandato no exonera a las agencias católicas que asisten a los pobres ni a los colegios, universidades u hospitales católicos de esta norma obligatoria de dar contraceptivos a todos, negándoles así la libertad de conciencia y de religión de poder decidir las mejores políticas para sus trabajadores y sus instituciones. Esta norma obliga a todas estas instituciones y a otras a hacer algo que es gravemente inmoral: a ser los promotores y a subsidiar políticas contraceptivas (incluyendo píldoras abortivas y esterilizaciones), que atentan contra la dignidad fundamental de la persona humana que la Iglesia y todas sus instituciones y trabajadores defienden. Esto es tan grave, que incluso otros grupos religiosos protestantes, que a veces están en favor de la contracepción, ven en esta norma un precedente terrible que va en contra de la libertad religiosa y bajo ese principio esas comunidades cristianas también se oponen a esta norma.

Sin embargo, para confundir más, el gobierno de Obama tiene varias falacias o slogan falsos como para intentar justificar su mando contraceptivo y abortista. Uno de ellos es el siguiente: “Las Iglesias están exoneradas de este requisito de ofrecer contracepción”. Ello es falso porque, para poder exonerarse, las instituciones de la Iglesia Católica tienen que probar que sirven a personas y tienen empleados solamente de su propia fe, cosa que es totalmente ridícula. ¿Acaso la Iglesia Católica sólo sirve a sus feligreses? ¿Qué pasa, por ejemplo, con todas las obras de caridad que realiza a favor de los pobres de cualquier fe? ¿Qué pasa con los hospitales y los colegios católicos que sirven no solamente a comunidades católicas, sino también a otras de otros credos? Si la Iglesia Católica se dedicara solamente a contratar católicos o a servir a católicos, estaríamos negando nuestro mismo nombre, pues “católica” significa “universal”.

Otra falacia de Obama es la siguiente: “No se va a obligar a los médicos católicos que no quieran recetar contraceptivos y  abortifacientes”. Ello también es falso. Si en el sistema de salud se aprueba como un servicio habitual el uso de contraceptivos, surgirá el peligro de que los médicos que no den esos “servicios” terminen siendo excluidos de los planes de salud, ya que no prestan todos los “servicios fundamentales” o “requeridos por la ley” y los contraceptivos estarían en la lista de servicios “preventivos” de salud. Es común que las compañías de seguros en EEUU establezcan contratos con diversos grupos de médicos y que escojan los grupos con diversos criterios. Aquí se les da una excusa para no establecer contratos con médicos católicos.

Otra falacia más de Obama es la siguiente: “La mujer que no quiere contraceptivos no va ser obligada a usarlos”. Por supuesto que no va a ser obligada, eso es cierto. Pero ése no es el punto. La mujer que no quiera usar contraceptivos ¡estará pagando en su póliza de seguros una cantidad que cubre el uso de contraceptivos a pesar de que nunca los va usar! ¿Por qué tendría que pagar ella en forma obligatoria si no quiere este mal llamado servicio?

Otra gran falsedad de Obama es decir que “esta norma no cubre fármacos abortivos como la RU-486 (Mifeprex o Mifepristone)”. Es cierto, no cubre esa píldora por ahora. Pero hay una propuesta de ley de considerar a la RU-486 como un “contraceptivo de emergencia”. De aprobarse esa propuesta, la RU-486 sería automáticamente agregada a la nueva norma del HHS. Además, la RU-486 no es la única píldora controversial, por ejemplo, la Ulipristal (HRP 2000 o “Ella”) es un análogo de la RU-486 y sí estaría incluida dentro del mandato del HHS desde el inicio.

La administración de Obama realmente no tiene respeto por los constituyentes cuando nos dice otra falsedad como: “La mitad de los estadounidenses que vive en 28 estados ya está bajo leyes donde existe la obligación de que los empleadores den contraceptivos a sus empleados como parte de sus planes de salud”. Esta es otra falacia ridícula. Los 28 estados tienen legislaciones que piden que se den contraceptivos, pero en el respeto a la libertad religiosa de los empleados y sus empleadores. Estas legislaciones dan muchas opciones para que los empleados que quieran usar contraceptivos tengan otras maneras de obtenerlos, como, por ejemplo, asegurarse individualmente en cuanto a la cobertura de medicinas. Además, hay estados, como Carolina del Norte, que excluyen de estas leyes la posibilidad del uso de abortifacientes como la RU-486 o los “anticonceptivos de emergencia” como Preven.

Otra falsedad es la siguiente. Según Obama, como el 98% de las mujeres con “experiencia sexual” usan contraceptivos de todas maneras, entonces deberíamos facilitarles el uso de contraceptivos. Este es otro argumento que ofende la racionalidad y la inteligencia de las personas. ¿Quiénes son las mujeres con “experiencia sexual”? Ciertamente no son los hombres, de esa manera se excluye al 50% de la población que tiene que pagar seguro para facilitar estos contraceptivos. Ciertamente tampoco son las mujeres mayores que no pueden tener hijos, ni las niñas que aún no pueden concebir, ni las mujeres jóvenes que quieren tener hijos, ni las fumadoras u otras mujeres para quienes los contraceptivos están contraindicados. Entonces, ¿por qué todos estos grupos que son la mayoría de la población tendrían que pagar una póliza de seguro más cara, para cubrir los contraceptivos de las mujeres con “experiencia sexual” que son una minoría? Reitero, todo tipo de contracepción o esterilización es un acto intrínsicamente grave, que ofende a Dios y a nosotros mismos, pero aquí estoy argumentando solamente con la lógica y los argumentos humanos.

Por otro lado, el gobierno de Obama argumenta, y aquí viene otra falacia, que si pagamos un poco más de dinero con las nuevas pólizas que cubrirán los anticonceptivos, reduciríamos el número de embarazos no deseados, lo cual disminuiría los costos del sistema de salud. Esta es otra ridiculez, que el gobierno por lo menos muestre un solo estudio donde se prueba que esta medida es efectiva para ese propósito. [Nota de VHI: Precisamente en el próximo artículo se demuestra esta acertada aseveración del Dr. Raez.] Además, hay un riesgo aquí de tratar el embarazo como una enfermedad que debe ser prevenida a toda costa. La administración de Obama ya ha presentado antes proyectos en este sentido. ¿Es que el Presidente Obama no ve lo que pasa en Europa? Las sociedades envejecen por falta de niños y tienen muchos problemas gigantescos con la falta de trabajadores jóvenes para sostener a la sociedad.

El gobierno de Obama también ha emitido varias declaraciones como: “La administración de Obama está comprometida con el respeto a las convicciones religiosas y con la colaboración con las organizaciones religiosas.” Ello también es falso, porque desde que se empezó a hablar de la norma en agosto de 2011, muchas organizaciones religiosas, como la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU, la Asociación de Servicios Católicos y las organizaciones ortodoxas y protestantes se han declarado en contra de la misma y, sin embargo, el gobierno de Obama no se ha echado atrás.

La respuesta de la Iglesia Católica ha sido firme desde un comienzo. El Arzobispo de Nueva York, Cardenal de la Iglesia y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU, Timothy Dolan, criticó fuertemente la decisión de la administración de Obama de ordenar prácticamente que cada empleador y agencia de seguros en este país tenga la obligación de proporcionar contraceptivos como parte de sus servicios de salud. (La declaración del Arzobispo se puede ver en video en http://bcove.me/ob5itz9v.)

Recientemente, el 23 de febrero de 2012, siete estados: Nebraska, Carolina del Sur, Michigan, Texas, Florida, Ohio y Oklahoma, junto con la agencia de servicios “Catholic Social Services”, la escuela “Nebraska's Pius X Catholic High School”, y la organización aseguradora: “Catholic Mutual Relief Society of America” (que asegura a 250 grupos católicos y más de la mitad de las diócesis de EEUU), han entablado un juicio contra el gobierno federal de Obama. Los fiscales estatales de los siete estados mencionados están preocupados de que esta norma provoque que muchos grupos sociales católicos dejen de asegurar individuos que se cambiarán para el plan estatal de salud para gente más pobre, el Medicaid, aumentando así los gastos de esta institución que es mantenida por cada estado y por el gobierno federal con el dinero de los contribuyentes.

Nunca antes un gobierno federal había obligado a ningún individuo u organización a entrar en un mercado y comprar un producto que viola su conciencia y su moral. Esto no debería pasar en la tierra en que se respeta el ejercicio libre de la religión y que tiene una “Carta de Derechos” ( “Bill of Rights”) (la base de la Constitución de EEUU). Más de 150 Obispos en EEUU ya se han pronunciado en contra de esta norma. Debemos salir adelante y protestar en todos los foros posibles contra este tipo de atropello; esa es la única manera de que nuestros derechos van a ser respetados. También debemos orar para que el Presidente Obama se convierta de corazón y cambie su agenda de gobierno liberal y antivida por una en la que se promueva la dignidad y se respete la vida de la persona humana desde su concepción hasta su muerte natural.

 

Objetividad prometida: EEUU recibe la ideología abortista de Paternidad Planificada

Arland K. Nichols

El mandato del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) se basa en una investigación insuficiente y revela la profunda parcialidad del comité encargado de la misma a favor de la anticoncepción.

La decisión del HHS de exigir que los seguros de salud financien la anticoncepción y la esterilización es muy preocupante. Desde la injusta discriminación contra aquellos que consideran que la esterilización y la anticoncepción son moralmente ofensivas, hasta el aumento del costo de la salud que causará la recomendación que ha hecho este Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés), las ramificaciones del mandato del HHS son de largo alcance. Sin embargo, quizás lo más alarmante sea la forma tan descarada en que el HHS, junto con el IOM, han engañado a la nación. Con el apoyo de una inadecuada investigación, estas organizaciones han impuesto una política que tiene poco que ver con la protección de la salud de la nación. En vez de ello, al conformar un comité de defensores a ultranza del “derecho a elegir” y al esconderse bajo un manto de una presunta objetividad científica, han implantado un programa de “salud” que de hecho promueve una agenda radical. Desde luego, ese tipo de partidismo no sorprende a nadie y merecía un breve comentario, si sus efectos fuesen menos graves y universales.

El centro de la controversia que rodea el informe se encuentra en la Recomendación 5.5 del comité: “Las mujeres tendrán acceso a todos los métodos anticonceptivos, procedimientos para la esterilización, y educación y consejería para los pacientes, que han sido aprobados por la Agencia para los Alimentos y los Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés)”. Los que apoyan esta recomendación han dicho repetidas veces que su inclusión se basa en la evidencia convincente que han aportado la ciencia y la medicina de que “un mayor uso de la anticoncepción por parte de la población produce unas tasas más bajas de embarazos no intencionados y de abortos en la nación”.

El Instituto Guttmacher, por ejemplo, dijo que las recomendaciones fueron “desarrolladas luego de una revisión exhaustiva de la evidencia científica”. Kathleen Sebelius, la Secretaria del HHS, dijo que “estas históricas directrices se basan en la ciencia y en la bibliografía existente, y ayudarán a asegurar que las mujeres obtengan los beneficios de la salud preventiva que necesitan”. Esta manera tan escueta de apelar al apoyo de la ciencia subraya el descaro del activismo ideológico del comité. Al usar esta careta, el comité ha intentado perentoriamente etiquetar a sus oponentes de anticientíficos.

Pero cuando examinamos la metodología del comité, especialmente en lo que respecta a la Recomendación 5.5, surge una amplia evidencia de que los miembros del comité del IOM no tuvieron en cuenta los hallazgos de manera objetiva. De hecho, encontramos que los miembros estaban comprometidos ideológicamente con sus resultados, y que la Recomendación 5.5 es una representación sesgada de la ciencia que tiene que ver con este asunto. Independientemente de la postura de cada quien sobre los temas en cuestión en este mandato, es muy preocupante que los que están encargados de proteger la salud pública sean negligentes respecto de la confianza depositada en ellos y prefieran en su lugar el activismo político.

Las credenciales profesionales de los miembros del Comité de Servicios Preventivos son impecables, pero también son ideológicas. Antes de ser nombrados al comité, cada miembro ocupaba cargos de gran prestigio en universidades o en otros comités del gobierno, y han publicado más de mil artículos y estudios científicos. Sería irresponsable descartar sus hallazgos diciendo que no son competentes. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de los miembros del comité ha participado activamente en grupos que promueven la anticoncepción y el aborto, no ha pasado inadvertido para los que han criticado la decisión del comité. En una carta que le envió a Sebelius el 27 de julio del 2011, Michael O’Dea, director ejecutivo de la Fundación Christus Medicus, expresó lo siguiente: “Está claro que el IOM tiene una agenda. Prácticamente todos los miembros del comité están de alguna manera afiliados a Paternidad Planificada”. Una investigación ulterior realizada por HLI America ha corroborado la preocupación de O’Dea, revelando que muchos de los miembros del comité tienen fuertes lazos con Paternidad Planificada y NARAL Pro-Choice, y han apoyado activamente a candidatos proaborto a cargos públicos. [Nota de VHI: tanto Paternidad Planificada como NARAL Pro-Choice son organizaciones abortistas, cf. http://www.vidahumana.org/vidafam/ippf/ppfa_index.html.]

La inmensa mayoría de los miembros del comité demuestran tener más que un compromiso casual con las metas del lobby del aborto. De hecho, según la información disponible en los registros públicos, dichos miembros han donado un total de $116,500 a organizaciones y candidatos proaborto. Esos mismos registros también muestran que ni uno de los quince miembros ha apoyado económicamente a un candidato político provida. Este comité fue establecido con el propósito de proporcionar asesoría objetiva y experta a los forjadores de políticas públicas del HHS. Pero, independientemente de lo que uno crea acerca de los temas en cuestión, a cualquiera le sería muy difícil argumentar que el comité es políticamente independiente.

Por supuesto, la postura política de los miembros del comité del IOM no necesariamente invalida sus hallazgos. Tampoco el apoyo dado a un candidato proaborto necesariamente indica una lealtad absoluta a una causa. Sin embargo, la falta de balance en la composición de un comité presuntamente objetivo – composición que no refleja la distribución de la población laica ni la de la comunidad médica en EEUU – debería suscitar preguntas acerca de la objetividad con la que acometió su misión.

El comité sostuvo tres “sesiones abiertas para recabar información” con el propósito de escuchar testimonios de expertos, respecto de los servicios de prevención que deben ser exigidos y financiados por el gobierno. Sin embargo, casi todos los conferenciantes invitados eran conocidos defensores de la anticoncepción y el aborto a petición. Al respecto O’Dea observa lo siguiente:

“En ambas reuniones, los conferenciantes invitados representaban organizaciones que abogan por la cobertura de la anticoncepción, sin compartir el costo de los gastos. Estas organizaciones incluyen el Instituto Guttmacher, el Colegio de Ginecólogos y Obstetras de EEUU, la Asociación para la Salud de las Mujeres, Enfermeras Obstétricas y Neonatólogas, Paternidad Planificada, la Fundación The Kaiser Family y la Sociedad para la Planificación Familiar.

“Más aún, no hubo ni un solo representante del sistema católico de salud, a pesar del hecho de que el mismo constituye el proveedor de atención a la salud más grande de nuestro país. Los representantes de las organizaciones provida y a favor de la familia fueron obligados a pedir permiso para hablar y fueron relegados a la parte de la reunión al final del día, en la cual sólo se le permitían al público comentarios breves. Esa relegación es significativa, porque si bien el uso de la anticoncepción por parte de las mujeres estadounidenses de edad reproductiva está muy difundido, el apoyo al financiamiento público de la anticoncepción no lo está. Como indica una encuesta reciente realizada por la empresa Rasmussen, el 46% de los estadounidenses no apoya la recomendación del comité, y solamente el 39% cree que la anticoncepción debe recibir una cobertura gratuita. Esta diversidad de puntos de vista debería haberse reflejado en la composición del comité y de los conferenciantes que fueron invitados a hablar durante las audiencias. En vez de ello, hubo una parcialidad inherente a favor de la anticoncepción, la esterilización y los fármacos abortifacientes”.

Continuará.

Arland K. Nichols es el director nacional de HLI America (HLI EEUU), una iniciativa educativa de Human Life International. Averigüe más acerca de su misión en www.hliamerica.org.

Lunes, 27 de Febrero de 2012 07:52

OBAMA, LA FE CATÓLICA Y LOS HISPANOS EN EEUU.

Roberto Bernal Aguirre

Presidente de CALL

En el famoso libro sobre EEUU de Alexis de Tocqueville,>La democracia en EEUU, publicado por primera vez en 1835, el autor declaró que las sociedades libres no pueden sostenerse sin una amplia adhesión a un conjunto de convicciones morales comunes. Se trata de palabras poderosas con las cuales es fácil estar de acuerdo, pero que son mucho más difíciles de poner en práctica, especialmente hoy en día en EEUU.

En un discurso a los católicos en el 2009, el Presidente Obama pareció citar La democracia en EEUU cuando dijo que su gobierno sería “un ejemplo permanente de buenas obras, caridad, bondad y servicio que conmuevan los corazones y las mentes”. Y agregó: “Honremos la conciencia de aquellos que no están de acuerdo con el aborto y redactemos una cláusula de conciencia que sea sensible”. Al decir esto, el mandatario prometió respetar las convicciones de fe y la libertad religiosa de aquellos que rechazan el aborto fundándose en la moral, la fe o la conciencia.

Hoy en día, sin embargo, nos damos cuenta de lo que antes no era aparente. La promesa que este presidente les hizo a los católicos y a otras personas respecto de “una convicción moral común” no fue otra cosa que una fachada; una expresión ilusoria perpetrada contra los creyentes, quienes ahora se han convertido en el blanco de una agenda política dirigida contra la religión y, en particular, contra aquellos que emplean su fe para forjar sus decisiones a la hora de votar y de sopesar los asuntos públicos.<

El 20 de enero, el Presidente Obama y su Secretaria de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius,  perpetraron, de un solo plumazo, un ataque frontal contra las convicciones morales comunes y la libertad religiosa. Decretaron una reducción de nuestra libertad de religión, protegida por la Constitución, al ordenar que prácticamente todos los planes de seguro médico del país incluyesen la cobertura gratuita de la esterilización, la anticoncepción y algunos fármacos abortivos, como parte de una lista de “servicios preventivos”. Se negaron a mantener una excepción religiosa para la mayoría de las instituciones religiosas, como las agencias caritativas, los hospitales, las universidades, y aún algunas iglesias y escuelas religiosas que se oponen a tener que ofrecer estos “servicios” en base a su religión. Al hacer esto, este presidente ha lanzado lo que Bill McGurn, en el Wall Street Journal, ha llamado perspicazmente una “guerra innecesaria”. McGurn tiene razón, porque eso es exactamente de lo que se trata.

No le tomó mucho tiempo al presidente darse cuenta de su error de cálculo. Pero como ocurre muchas veces en el gobierno federal, “el arreglo” va a ser peor que la falta inicial. El 10 de febrero, Obama anunció que iba a trasladar el guisante inmoral de una cáscara a otra y se paró frente a la nación para anunciar un “compromiso”.

Esta guerra innecesaria que ha lanzado el Presidente Obama está llena de ironía. La Universidad de Notre Dame, una de las más conocidas instituciones católicas en EEUU, honró a este presidente con un título honoris causa (por causa de honor). La Secretaria Sebelius, del Departamento de Salud y Servicios Humanos, y el Vicepresidente Joseph Biden son católicos ellos mismos. Pero para mí lo más irónico de todo es que este mandato del presidente de extender los “servicios preventivos” está mayormente dirigido a la misma gente que decidió su elección: los hispanos.

Más que ningún otro grupo, los hispanos consideran inseparables los valores, la fe y las tradiciones que de manera tan singular han formado su cultura durante siglos . Nosotros los hispanos creemos firmemente que la familia y la fe no se deben separar y deploramos, en los términos más enérgicos posibles, el intento por parte de este gobierno de abrir una brecha entre los hispanos y su fe.

Este presidente no sólo le ha propinado una bofetada a la comunidad hispana, sino que también les está diciendo a los hispanos que limiten sus familias y que olviden sus convicciones religiosas.

Pero la ironía no termina ahí.

Los hispanos apoyaron a este presidente por un margen de dos a uno en la elección del 2008. A cambio de ese apoyo, han obtenido un presidente que separó a más familias a través de su política de deportación que ningún otro presidente en la historia de EEUU (30% más que el gobierno anterior). Una encuesta realizada por el Pew Research Center en diciembre del 2011, arrojó que los hispanos desaprueban esta política del presidente por un margen de dos a uno. ¿Quién entiende esta contradicción?.

¿Qué otros premios han obtenido los hispanos por su apoyo a este presidente en el 2008? Los hispanos han sido impactados negativamente más que ningún otro grupo por las políticas económicas de este presidente. Según Pew, los hispanos constituyen el 16% de la población de EEUU y se han quedado atrás en la mayoría de las mediciones económicas. Pero ahora esa brecha está aumentando aún con más rapidez y supera a la de cualquier otro grupo, al tener en cuenta que la tasa de desempleo entre los hispanos ha aumentado del 6.3% al 11.0 % hasta diciembre del 2011. Durante ese mismo período de tiempo, la tasa de desempleo a nivel nacional aumentó solamente del 5.0% al 8.5%. Pew también informa que la tasa de pobreza entre los hispanos aumentó casi 6 puntos porcentuales – más que ningún otro grupo – hasta alcanzar el 26.6% desde el 20.6%, durante este gobierno.

¿Es este simplemente otro juego de fachadas para obtener el voto hispano, o se trata más bien de un ataque a la libertad religiosa? La verdad es que es ambas cosas – repletas de ambigüedad política y de intriga. No sólo estamos ante un asalto contra nuestra fe, también estamos bajo un ataque de naturaleza más amplia.

La pregunta crucial que debemos hacer es la siguiente: ¿De verdad el presidente toma el voto hispano por sentado o es que es totalmente ajeno al poder político de las políticas que tocan la identidad religiosa?

En cualquiera de los dos casos, el Presidente Obama denigra nuestras convicciones respecto de la vida humana y borra nuestra libertad religiosa que la Constitución garantiza. Les está diciendo, no sólo a los hispanos y no sólo a los católicos, sino a todos los creyentes, que las opiniones que nuestra fe nos ha forjado no tienen lugar en la plaza pública. Tal es el estado de la democracia en EEUU en este año de elecciones del 2012.

CALL son las siglas en inglés que denotan a la Catholic Association of Latino Leaders (“Asociación Católica de Líderes Latinos”, traducción libre), una organización de hispanos en EEUU que se dedica a promover el bien común de los hispanos en ese país, en comunión con los obispos y según la doctrina social de la Iglesia. Para obtener más información sobre CALL, visite: http://www.hispanicleaders.net/ .

 

 

 

Melanie Baker

 

La Secretaria de Estado Hillary Clinton impartió recientemente una terriblemente disparatada conferencia ante la ONU, en la cual declaró que “algunos han sugerido que los derechos homosexuales y los derechos humanos son distintos y están separados; pero, de hecho, son una misma cosa … Los derechos homosexuales son derechos humanos, y los derechos humanos son derechos homosexuales”. Clinton vinculó los esfuerzos por “denunciar los derechos homosexuales” por razones religiosas a males suscitados por motivos religiosos “hacia las mujeres, como los crímenes de honor, el quemar viudas o las mutilaciones de genitales femeninos”. La Secretaria de Estado procedió entonces a explicar que – así como sucedió con el caso de la esclavitud, respecto del cual ambos lados reclamaron el estar impulsados por motivos religiosos – debemos desechar cualquier apelación a las creencias religiosas que pretenda justificar una oposición a la actividad homosexual:

 

“Si bien es cierto que todos somos libres de creer lo que queramos, no podemos hacer lo que queramos, no en un mundo donde protegemos los derechos humanos de todos … El progreso se da por medio de cambios en las leyes … En muchos lugares, incluyendo mi propio país, las protecciones legales han precedido, no seguido, un reconocimiento más amplio de los derechos. Las leyes tienen un efecto pedagógico … Y, prácticamente hablando, frecuentemente se da el caso de que las leyes deben cambiar antes de que se disipen los temores ante el cambio”.

 

El punto culminante de su alocución fue el anuncio de la creación de nuevas leyes:

 

“Estamos lanzando una nuevo Fondo para la Equidad Global que apoyará la labor que las organizaciones de la sociedad civil realizan alrededor del mundo. Este fondo las ayudará a recopilar datos para que puedan dirigir su defensa hacia blancos concretos, aprender a usar las leyes como una herramienta, manejar sus presupuestos, capacitar a su personal y fomentar asociaciones con organizaciones de mujeres y otros grupos que defienden los derechos humanos. Nos hemos comprometido con el aporte de más de $3 millones para comenzar este fondo, y tenemos la esperanza de que otras personas se unan a nosotros para apoyarlo”.

 

De todo lo que se podría decir en respuesta a esta vergonzosa conferencia, impartida por una mujer que representa a EEUU ante una asamblea internacional, hay un solo punto que quisiera establecer. Deseo lamentar la tendencia de nuestra cultura a elevar las emociones al estatus de deidad, hasta el punto de anular o de pasarle por encima de manera tan descarada a aquello que nos constituye específicamente en seres humanos: nuestra capacidad para razonar. (Un segundo punto sería el enfatizar que la oposición al apoyo público de la actividad homosexual no es solamente por motivos religiosos, sino que es, primero que todo, por motivos racionales.)

 

Hay una diferencia abismal entre los crímenes de honor y negarse a apoyar la actividad homosexual. Hay una diferencia abismal entre “odiar” a una persona y el estar en desacuerdo con el estilo de vida homosexual de esa persona. Hay una diferencia abismal entre el amor auténtico y las relaciones sexuales inmorales. Sin embargo, ¿qué es lo que tienen en común estas tres comparaciones? Las tres están cargadas de tanta emoción, que el “grito" inherente a la primera parte de cada afirmación se transfiere a la segunda.

 

Es verdad que en ciertas ocasiones algunas personas han torturado o asesinado a otras personas que tienen inclinaciones homosexuales. Eso está mal, es abominable y nunca debe ocurrir. Pero ciertamente no es un asesinato o un acto de tortura el negarse a apoyar el estilo de vida homosexual. Y, dicha negativa, lejos de ser un acto de “odio”, es a menudo un acto que está (y siempre debe estar) motivado por el amor y la preocupación sincera por el bienestar de la persona que tiene inclinaciones homosexuales.

 

Sin embargo, ¿por qué cada vez es más difícil señalar estas distinciones en nuestra manera de comprender y expresarnos en nuestra cultura contemporánea? Porque rápidamente estamos perdiendo la prioridad que con todo derecho le pertenece a la razón por encima de las emociones. Prácticamente cada producto que se vende, cada propaganda musical que escuchamos, cada anuncio que leemos enfatiza mi “derecho” a la conveniencia, al confort y a “mi manera de ser”. Hemos puesto tanto énfasis en “sentirnos bien” en nuestra cultura, que estamos perdiendo nuestra capacidad para evaluar los asuntos o para verlos con claridad.

 

Paradójicamente, a veces lo que de verdad es bueno para mí me hace sufrir. Un ejemplo muy simple es la dieta. Puede ser que me guste mucho el chocolate. Pero si les doy rienda suelta a mis deseos y como solamente chocolate al desayuno, al almuerzo y a la comida, el sufrimiento que voy a experimentar será mucho mayor que el sufrimiento inicial de no poder comer chocolate. Si tengo una pataleta e insisto en que todo el mundo tiene que estar de acuerdo solamente con mis ideas, y doy por terminadas mis amistades con aquellos que se atreven a estar en desacuerdo conmigo, el día que de verdad tenga una idea desastrosa, estaré a merced de mi propia estupidez, ya sea debido a la falsa amistad de aquellos que aduladoramente miman mis antojos o de mi propio encierro ante cualquier consejo razonable de aquellos que fueron mis verdaderos amigos. Algunas veces, el ser corregido, aunque doloroso, es bueno para mí. El punto básico es que lo que me hace “sentir bien” no siempre es bueno para mí; a veces el sufrimiento que se soporta en una parte de nuestra vida produce plenitud en otra.

Por amor a nuestros hermanos y hermanas que tienen inclinaciones homosexuales, debemos continuar proclamando la verdad acerca de la naturaleza humana, aún cuando esa verdad duela. Hemos sido creados para el amor, y el amor es el don de uno mismo a los demás, la búsqueda sincera del bien de los demás; también es siempre fecundo y abierto a la vida, a otras personas. El amor auténtico nunca excluye, sino que da la bienvenida. El amor que se presentase a sí mismo bajo cualquier otra forma es un engaño. Solamente dando es que recibimos; “el hombre encuentra su plenitud solamente en el don sincero de sí mismo” (Gaudium et spes, 24). Erróneamente, el gobierno de Obama ha etiquetado la oposición al comportamiento homosexual como un asunto religioso, pero es primero que todo un asunto racional. La voz de la razón está siendo rápidamente derrocada por el tiránico reino de las emociones.

Melanie Baker es una escritora que contribuye con HLI America, una iniciativa educativa de HLI para EEUU, www.hliamerica.org. Publica artículos en el “Truth and Charity Forum” (“Foro de la Verdad y la Caridad”) de HLI America.

HLI rechaza el intento del Gobierno de Obama de dividir a los católicos y socavar la libertad religiosa y de conciencia.

 

FRONT ROYAL, Virginia – El Presidente de HLI, el Padre Shenan J. Boquet, emitió la siguiente declaración en respuesta al “compromiso” propuesto por el Gobierno de Obama en relación con el mandato abortista del Presidente de EEUU:

 

“Nosotros en HLI apoyamos a los obispos católicos de EEUU y a toda una gama de distintas organizaciones y personas particulares que rechazan el falso compromiso que ha ofrecido el Gobierno de Obama en un intento aparente de ganar una aceptación más amplia a su mandato, que exige la cobertura gratuita de la anticoncepción, la esterilización y fármacos abortifacientes.

 

“Hemos examinado cuidadosamente toda la información disponible sobre este compromiso, y estamos consternados ante el cinismo desplegado por su contenido y por los medios en que ha sido anunciado. El injusto mandato original exigía que los objetores de conciencia a este mandato fuesen obligados a financiar los seguros que cubrían procedimientos y fármacos que directamente contradicen nuestras convicciones religiosas. El compromiso es una distinción carente de una diferencia esencial y es una mera trampa de contabilidad que no cambia en absoluto el hecho de que tendríamos que financiar los abortos químicos, las esterilizaciones y los anticonceptivos a cualquier empleado.

 

“La ingeniería verbal del Gobierno de Obama es un escandaloso y descarado intento de causar división entre distintas organizaciones católicas, así como entre ellas y los obispos. Y todo ello forma parte de un esfuerzo por asegurar la fachada más pequeña posible de aprobación católica. Tristemente, el Gobierno de Obama ha encontrado a organizaciones prominentes que se han hecho cómplices en esta calculada maniobra. Debemos observar que aunque los obispos no fueron consultados en cuanto a este compromiso, tal parece que la Asociación Católica para la Salud (CHA, por sus siglas en inglés) y Caridades Católicas USA sí fueron consultadas y su acuerdo asegurado antes que los obispos tuvieran la oportunidad de examinar la propuesta. Está claro que la propuesta del Gobierno no fue un intento de diálogo ‘justo’ ni de un compromiso genuino. El aparente acuerdo entre el Gobierno de Obama, la CHA, Caridades Católicas USA y Paternidad Planificada [1] es totalmente inaceptable desde la perspectiva católica, pues exige que nos convirtamos en cómplices del mal.

 

“Parece que la leal y unida voz de obispos, laicos, católicos y todos los ciudadanos de buena voluntad impulsó al Gobierno de Obama a ofrecer este débil y simbólico compromiso, debido a que suscitó cuestionamientos acerca de lo que este mandato significaba para la campaña de reelección del Presidente Obama. Hemos visto claramente las metas que este gobierno está promoviendo con su injusto mandato. Sólo podemos imaginarnos lo que les será impuesto a los católicos y a todos los estadounidenses si el presidente es reelecto y no tiene que preocuparse de ganarse el favor de los católicos.

 

“Bajo el Acta de Atención [de la Salud] Costeable (‘Obamacare’), el Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS, por sus siglas en inglés) ostenta un poder demasiado grande y no supervisado sobre la atención a la salud en EEUU, y dado su historial de indiferencia ante la libertad religiosa y la vida humana, no albergamos ninguna seguridad de que se pueda confiar en que el gobierno federal pueda administrar una atención a la salud que respete la dignidad de toda persona humana desde la concepción hasta la muerte natural. No solamente apoyamos la legislación que actualmente está bajo la consideración del Congreso, para asegurar una clara y sólida protección a la libertad religiosa y de conciencia, sino que también hacemos un llamado a todos nuestros líderes políticos a revocar el Acta de Atención Costeable en su totalidad, de manera que sea reemplazado por un sistema en el cual la vida y la dignidad humanas, así como los principios de solidaridad y subsidiaridad sean respetados.

 

“Este compromiso que ha ofrecido el Presidente Obama exige que transijamos con nuestras convicciones religiosas y con nuestro compromiso con la salud y la vida de las mujeres y los niños. Nosotros en HLI nos solidarizamos con nuestros obispos y hacemos un llamado al Gobierno de honrar la libertad que Dios nos ha dado y que la Carta de Derechos (“Bill of Rights”) de nuestra nación respeta. Daremos al César solamente lo que le pertenece y no lo que le pertenece a Dios”.

 

Fuente: “Human Life International” Statement on the Administration’s False ‘Compromise’”, Comunicado de Prensa de HLI, 13 de febrero del 2012. Contacto: Stephen Phelan 540-622-5270 – Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla www.hli.org.

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