You are here:Portada Noticias|Catequesis 36: El adulterio según la Ley y los profetas
Lunes, 30 de Octubre de 2017 12:35

Catequesis 36: El adulterio según la Ley y los profetas

Rate this item
(0 votes)

(Impartida el 20 de agosto de 1980)

 

1. Aunque el Génesis presentaba los matrimonios monógamos de Adán, Set y Noé, como modelos a imitar y parece condenar la bigamia de los descendientes de Caín (ver Génesis 4:19), los Patriarcas, como ya vimos, dieron ejemplos contrarios.

 

Luego, la casuística del AT se tornó muy severa y minuciosa (ver Levítico 20:10-21). Sin embargo, admitía el divorcio (ver Deuteronomio 22:13-21 y 24:1-4), la bigamia (ver Deuteronomio 21:15-17), la poligamia (ver Deuteronomio 17:17) e incluso a las concubinas prisioneras de guerra (ver Deuteronomio 21:10-14) o esclavas (ver Esdras 21:7-11).

 

Es verdad que hacia el final de la historia del Pueblo de Dios en el AT, la práctica que prevalecía era la de la monogamia (ver Eclesiástico 37:11 y Tobías). Sin embargo, no encontramos en el AT ninguna mención explícita de la obligación de la monogamia.

 

Se puede decir que mientras esta legislación combatía el pecado del adulterio, al mismo tiempo mantenía en pie las estructuras sociales de pecado. Cristo vio con claridad la contradicción fundamental entre esta legislación y el plan original de Dios para el matrimonio. Por ello, decidió, en el Sermón de la Montaña, revelar nuevamente el sentido original y pleno de la Ley de Dios sobre el adulterio. 


2. En el AT, mientras más está la prohibición del adulterio afectada por la concupiscencia, más determinantes son las legislaciones contra la práctica homosexual y la bestialidad, castigadas con la pena capital. También vemos cómo Dios castiga con la muerte el coito interrumpido, practicado por Onán, de donde viene la palabra onanismo (ver Génesis 38:10).

 

También en el AT, la legislación matrimonial pone en primer lugar la procreación, es decir, exalta la maternidad y la paternidad. Y hay legislaciones que tratan de mostrar la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer, como ya vimos en la catequesis anterior cuando nos referimos a Levítico 20:10 y Deuteronomio 22:22, donde se decreta la pena de muerte tanto para el hombre como la mujer adúlteros. Pero en general esta legislación trata a la mujer con mayor severidad.

 

3. Conviene examinar un poco el lenguaje legislativo sobre la sexualidad humana del AT, ya que es importante para la teología del cuerpo. En este lenguaje vemos que el pudor rodea a todo lo que concierne a la sexualidad humana. Incluso, considera que lo sexual es, en cierto modo, “impuro”. Por ejemplo, “descubrir la desnudez” es estigmatizado como si fuese igual a un acto sexual ilícito (ver Levítico 20:11 y 17:21).

 

En todo esto los legisladores del AT se han servido de los términos propios de la conciencia moral y las costumbres de aquel tiempo. Se trata de una valoración de la sexualidad humana un tanto negativa, pero que no es única al Pueblo de Israel.

 

Sin embargo, este lenguaje legislativo del AT sobre la sexualidad humana no anula las verdades sobre este tema que conocemos del Génesis. Tampoco podemos culpar a los legisladores del AT ni a los de fuera de él de ser precursores del maniqueísmo. El juicio del cuerpo y de la sexualidad del AT no es tan severo ni tan negativo como el del maniqueísmo, movimiento pseudo-espiritual que aparecerá después en el mundo pagano. Más bien se trata de un esfuerzo por poner un poco de orden en esta esfera de la vida humana. Este lenguaje del AT no trata directamente el corazón, sino más bien el orden social, en cuya base están el matrimonio y la familia.

 

4. Hay otro aspecto importante que considerar en cuanto a los textos legislativos del AT sobre la sexualidad humana. Se trata de la conexión entre la moral, la ley y la medicina de aquel tiempo. Estos textos enfatizan lahigiene. Pero, las prácticas que prescriben se basan más en la experiencia que en la ciencia de aquel entonces (ver Levítico 12:1-6 y 15:1-28; y Deuteronomio 21:12-13). Sin embargo, aún hoy en día la experiencia y la ciencia están relacionadas. De hecho, la medicina siempre ha acompañado de cerca a la ética y ésta siempre ha buscado la colaboración de la teología.

 

5-6. El AT también nos ofrece otra tradición para comprender el mandamiento de no cometer adulterio. Se trata de la tradición de los Profetas. Los Profetas se caracterizan por usar la analogía del adulterio para denunciar el pecado de la idolatría. Cuando el Pueblo de Israel se va tras otros dioses es como si un hombre o una mujer abandonase a su cónyuge para irse con otra mujer u otro hombre. Aunque el énfasis de los Profetas es en el pecado de la idolatría, sin embargo, esta analogía nos sirve mucho para entender su concepción del adulterio.

 

La interpretación de este pecado que se desprende del lenguaje profético es mucho más profunda que la del lenguaje legislativo. Especialmente en Isaías, Oseas y Ezequiel, la Alianza entre Dios e Israel es representada como el matrimonio entre Yahvé (el Esposo) e Israel (la Esposa). La relación entre ambos es descrita en términos de un amor esponsal. Por lo tanto, la traición que Israel comete contra el amor de Yahvé por medio de la idolatría es comparable al adulterio.

 

El lenguaje que utilizan los Profetas sobre este tema es elocuente y se expresa por medio de potentes imágenes. En particular, Isaías enfatiza la fidelidad del amor de Yahvé que va tras Israel superando todas las infidelidades de Su Pueblo (ver Isaías 54 y 62:1-5). Por su parte, Ezequiel y Oseas enfatizan la fealdad y el mal moral que constituye el adulterio cometido por la Esposa-Israel (ver Ezequiel 16:15-58 y Oseas 2:4-15).

 

Volveremos a abordar esta contribución de los Profetas al concepto del adulterio y del mismo matrimonio cuando tratemos el tema del matrimonio cristiano como sacramento. Pero por ahora, nos referimos a esa contribución para entender mejor el mensaje de Cristo en Mateo 5:27-28.

 

Portada Noticias » Catequesis 36: El adulterio según la Ley y los profetas



Vida Humana necesita su Ayuda para continuar defendiendo la Fe, la Vida y la Familia