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(Impartida el 14 de mayo de 1980)

1. La vergüenza es síntoma del status naturae lapsae [que en latín significa “estado de naturaleza caída”]. Esta vergüenza se desarrolla en un miedo ante Dios, miedo antes desconocido. Génesis 3:8-10 dice: “Oyeron a Yahvé Dios, que se paseaba por el jardín al fresco del día, y se escondieron de Yahvé Dios el hombre y su mujer, en medio de la arboleda del jardín. Llamó Yahvé Dios al hombre, diciendo: ¿Dónde estás? Y éste contestó: Te he oído en el jardín, y temeroso porque estaba desnudo, me escondí”.

En realidad, el primer hombre esconde la raíz misma de su miedo y su vergüenza. Esa raíz no es su desnudez, sino su pecado. Por eso, Dios se lo recuerda: “¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol de que te prohibí comer?” (Génesis 3: 11).


2. A través de la historia de la Iglesia, el Magisterio (el Papa y los obispos en unión con él) ha definido con mucha precisión el concepto del pecado original, su transmisión al resto de la humanidad y sus terribles consecuencias. [El Catecismo nos enseña que:


397 El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador (ver Génesis 3:1-11) y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre (ver Romanos 5:19). En adelante, todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad.


398 En este pecado, el hombre se prefirió a sí mismo en lugar de Dios, y por ello despreció a Dios: hizo elección de sí mismo contra Dios, contra las exigencias de su estado de criatura y, por tanto, contra su propio bien. El hombre, constituido en un estado de santidad, estaba destinado a ser plenamente "divinizado" por Dios en la gloria. Por la seducción del diablo quiso "ser como Dios" (ver Génesis 3:5), pero "sin Dios, antes que Dios y no según Dios" (San Máximo el Confesor).

399 La Escritura muestra las consecuencias dramáticas de esta primera desobediencia. Adán y Eva pierden inmediatamente la gracia de la santidad original (ver Romanos 3:23). Tienen miedo de Dios (ver Génesis 3:9-10) de quien han concebido una falsa imagen, la de un Dios celoso de sus prerrogativas (ver Génesis 3:5).


(La teología ha precisado esta pérdida de la gracia de la santidad original como la pérdida de los dones sobrenaturales: la pérdida de la bondad original, de la amistad con Dios y de la plena divinización en la gloria del Cielo a la cual Dios le había destinado. Ver también: Catecismo, nos. 374-378.)

400 La armonía en la que se encontraban, establecida gracias a la justicia original, queda destruida; el dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra (ver Génesis 3:7); la unión entre el hombre y la mujer es sometida a tensiones (ver Génesis 3:11-13); sus relaciones estarán marcadas por el deseo y el dominio (ver Génesis 3:16). La armonía con la creación se rompe; la creación visible se hace para el hombre extraña y hostil (ver Génesis 3:17-19). A causa del hombre, la creación es sometida "a la servidumbre de la corrupción" (Romanos 8:21). Por fin, la consecuencia [la muerte] explícitamente anunciada para el caso de desobediencia (ver Génesis 2:17), se realizará: el hombre "volverá al polvo del que fue formado" (Génesis 3:19). La muerte hace su entrada en la historia de la humanidad (ver Romanos 5:12).


(La teología ha también ha precisado esta pérdida de la integridad original como la pérdida de los dones preternaturales: la herida del alma significa la pérdida de la inmunidad a la concupiscencia (inclinación al pecado), y la herida del cuerpo significa la pérdida de la  inmunidad ante el sufrimiento y la muerte.)


402 Todos los hombres están implicados en el pecado de Adán. San Pablo lo afirma: "Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores" (Romanos 5:19): "Como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron..." (Romanos 5:12).


403 Siguiendo a San Pablo, la Iglesia ha enseñado siempre que la inmensa miseria que oprime a los hombres y su inclinación al mal y a la muerte no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con que todos somos concebidos y afectados y que es "muerte del alma" (Concilio de Trento: DS 1512). Por esta certeza de fe, la Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no han cometido pecado personal (ver Concilio de Trento: DS 1514). (Las siglas “DS” se refieren al libro que contiene los dogmas de la Iglesia en las enseñanzas de los Papas y los concilios.)


404 ¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán “como el cuerpo único de un único hombre" (Santo Tomás de Aquino). Por esta "unidad del género humano", todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído (ver Concilio de Trento: DS 1511-1512). Es un pecado que será transmitido por propagación (generación natural) y no por imitación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión  de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado "pecado" de manera análoga: es un pecado "contraído", "no cometido", un estado y no un acto.

405 Aunque propio de cada uno (ver Concilio de Trento: DS 1513), el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal. Es la privación de la santidad y de la justicia originales, pero la naturaleza humana no está totalmente corrompida: está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado (esta inclinación al pecado es llamada "concupiscencia"). El Bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal (concupiscencia), persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual.

406 La doctrina de la Iglesia sobre la transmisión del pecado original fue precisada sobre todo en el siglo V, en particular bajo el impulso de la reflexión de San Agustín contra el pelagianismo, y en el siglo XVI, en oposición a la Reforma protestante. Pelagio sostenía que el hombre podía, por la fuerza natural de su voluntad libre, sin la ayuda necesaria de la gracia de Dios, llevar una vida moralmente buena: así reducía la influencia de la falta de Adán a la de un mal ejemplo. Los primeros reformadores protestantes, por el contrario, enseñaban que el hombre estaba radicalmente pervertido y su libertad anulada por el pecado de los orígenes; identificaban el pecado heredado por cada hombre con la tendencia al mal (concupiscencia), que sería insuperable. La Iglesia se pronunció especialmente sobre el sentido del dato revelado respecto al pecado original en el II Concilio de Orange en el año 529 (ver Concilio de Orange II: DS 371-372) y en el Concilio de Trento, en el año 1546 (ver Concilio de Trento: DS 1510-1516).

La doctrina de la Iglesia también distingue entre libre albedrío y libertad. El primer término se refiere al hecho de que la persona humana posee una voluntad que, a pesar del pecado, es libre, es decir, puede escoger entre una cosa u otra. Por otro lado, el término libertad se refiere aquí a la capacidad para hacer siempre el bien y perseverar en él, lo cual sólo es posible con la gracia de Dios. Esa es la libertad verdadera, la libertad de los hijos de Dios que Cristo ganó para nosotros (véase Romanos 8:1-17).]


La triple concupiscencia (ver 1 Juan 2:16), consecuencia del pecado original, es una carencia de la plenitud de la imagen de Dios en la persona humana. Ese pecado no destruyó la imagen de Dios, pero sí la oscureció. La triple concupiscencia se refiere a los daños, a las deficiencias, a las limitaciones que aparecieron a causa del pecado. [Concretamente, la concupiscencia de la carne se refiere a la inclinación a cometer pecados con los sentidos del cuerpo (lujuria, gula, etc.); la concupiscencia de los ojos se refiere a la inclinación a dejarse llevar por los deseos desordenados de poseer bienes (avaricia, materialismo, etc.); y la concupiscencia del orgullo de la vida refiere a la inclinación a cometer pecados de soberbia o jactancia por poseer muchos bienes, conocimientos o un elevado status social, cultural o político: el creerse mejor que los demás, el querer ser famoso para que todos lo idolatren o el creerse con el derecho a dominar a los demás, incluso hasta por medio de la violencia verbal o física (ver Catecismo, nos. 377, 2514 y 2534).]


3. En el estado de inocencia original, la desnudez, como ya hemos observado, no expresaba carencia, sino la plena aceptación del cuerpo en toda su verdad humana y personal. El cuerpo, como expresión de la persona, era el primer e indudable signo de la imagen de Dios presente en toda su humanidad. El cuerpo también manifestaba claramente su significado esponsal, la donación recíproca entre el hombre y la mujer en el matrimonio.


4. Lamentablemente, a causa del pecado original, y como testimonia Génesis 3:10, el ser humano perdió la certeza original de la imagen de Dios expresada en su cuerpo. Este pasaje también confirma el derrumbe de la aceptación original del cuerpo como signo de la persona en el mundo visible. Es lo que llamamos vergüenza cósmica [= “cosmos” en griego significa “mundo” o “universo”].  La persona humana comienza a dudar también de su propia capacidad física para dominar la naturaleza, de su aceptación y relación con el mundo material. Dios le anuncia la hostilidad del mundo, la resistencia u hostilidad de la naturaleza a su tarea de dominarla, la fatiga que su cuerpo experimentará: “Por ti será maldita la tierra: con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida; te dará espinas y abrojos y comerás de las hierbas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan” (Génesis 3:17-19a). Y el final de esta fatiga será la muerte: “…hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado. Polvo eres, y al polvo volverás” (versículo 19b).


Desde hace mucho tiempo el aborto ha sido ilegal en Bolivia, excepto, lamentablemente, en casos de violación, incesto y la “salud” de la madre. Pero este recién 28 de septiembre, que la ONU mal llama el Día Internacional del Aborto “Seguro”, la Cámara de Diputados despenalizó el aborto de manera encubierta. El proyecto de ley altera el Código Penal de Bolivia, cambiando el Artículo 153, que es clave, para favorecer el aborto. Sin embargo, es importante constatar que en el país andino, al menos por ahora, el aborto sigue siendo una ofensa criminal. Para que los abortistas tengan éxito, el proyecto de ley tiene que ser aprobado por la Cámara del Senado y finalmente tendría que ser firmado por el Presidente de la República. Aclaremos que a estas dos cámaras del parlamento boliviano se las conoce colectivamente como la Asamblea Plurinacional Legislativa de Bolivia.

 

Este monstruoso proyecto de ley de la Asamblea viola los Artículos 15, 16, 48 y 60 de la Constitución de Bolivia, así como otras leyes del país, como la Ley General para Personas con Incapacidades (Artículo 6), el Código Penal de las Familias (Artículo 28) y el Código Penal de las Adolescentes (Artículos 5, 6 y 24), y otros más.

 

Además, los legisladores que aprobaron el proyecto son representantes del gobierno que tienen vínculos con organizaciones no gubernamentales (ONGs) abortistas que tienen mucho dinero, como CIES (la afiliada local del gigante internacional abortista Federación Internacional de Planificación de la Familia – IPPF, por sus siglas en inglés), Marie Stopes International, IPAS, el Comité de CEDAW (que es una convención de la ONU), NiUna Less, ONU Mujeres, UNFPA (el organismo más abortista de la ONU, su Fondo de Población, es decir, el que se dedica a reducir la población de los países en desarrollo por medio del aborto), etc. Estas agencias, poderosas en dinero e influencia política, engañan y desinforman a los bolivianos acerca de la verdad en torno al aborto.

 

Padre Ruffin Mika Mfitzsche, pss PhD
Universidad Católica del Congo
República Democrática del Congo

 

La explosión de la “bomba demográfica”, que varias proyecciones de la ONU han anunciado y que P.R. Ehrlich y otros han llamado un “diluvio apocalíptico” o un “cáncer”, no ha ocurrido. Al contrario, la tasa de crecimiento demográfico está disminuyendo en todas partes. Las predicciones de los neo-maltusianos, que atemorizaron a muchos y que fueron usadas para justificar el financiamiento del control demográfico y el aborto alrededor del mundo, han demostrado ser falsas. La gran pregunta ahora más bien es si los muchos países que tienen tasas de crecimiento demográfico por debajo del nivel de reemplazo (2.1 hijos por mujer) va seguir disminuyendo y luego desaparecer. El desafío actual en la mayoría de los países no es el de un rápido crecimiento demográfico, sino el de una población envejeciente.

 

El envejecimiento demográfico es un “reto social” contemporáneo. Para cuantificar las consecuencias médicas, sociales, políticas y económicas de este desafío para las próximas décadas, debemos definir primero el concepto y su carácter inevitable e irreversible cuando la fecundidad continúa siendo muy baja.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

“La persona es el recurso más grande de la humanidad”.

 

Hay dos eventos muy importantes, organizados por el Vaticano, que tendrán lugar próximamente y a los cuales debemos prestar mucha atención: uno, de la Pontificia Academia para la Vida (PAV), del 5 al 7 de octubre, y el otro, de la Pontificia Academia para las Ciencias (PAC), del 2 al 4 de noviembre.

 

Esta será la primera vez que la PAV se reúne desde que el Papa Francisco inauguró sus nuevos estatutos en octubre de 2016 y designó una nueva lista de miembros. Mientras tanto, en su segunda reunión del presente año, la PAC una vez más centrará su atención en los controversiales temas del control demográfico y el cambio climático. El título del encuentro es “La salud de los pueblos, la salud del planeta y nuestra responsabilidad: Cambio climático, contaminación del aire y salud”.

 

Muchos de ustedes saben que hay líderes provida y defensores de la familia que tienen una creciente preocupación acerca de una aparente falta de enfoque, por parte de estas dos academias, en los ataques más directos contra la vida humana y la familia por parte de gobiernos antivida, instituciones académicas, la ONU y sus organismos, otras organizaciones no gubernamentales (ONGs) y corporaciones internacionales.

 

En otras palabras, si bien hay temas de gran importancia que afectan la vida humana y la familia y que exigen diálogo – como el clima, la contaminación, la corrupción gubernamental, la inmigración, la guerra, la paz, el cuidado de la salud, etc. – no puede haber un auténtico progreso en ninguno de estos asuntos hasta que reconozcamos la necesidad de proteger el derecho a la vida de todo ser humano, nacido o por nacer. Todos los demás temas giran en torno a esta verdad fundamental e incontrovertible. Y está claro que el derecho a la vida debe ser, sin vacilaciones de ningún tipo, el punto de partida de cualquier coloquio dentro de la Iglesia.

 

Todos los que entiendan inglés están invitados a participar en un congreso de crucial importancia sobre el control demográfico que tendrá lugar, Dios mediante, este mes de octubre del 17 al 19. El congreso será en línea y totalmente gratuito. Para inscribirse, por favor visite http://populationconference.com.

El evento se titula “The International Conference on Population Control” (“Congreso Internacional sobre el Control Demográfico”). Los organizadores lo han calificado de urgente, porque su objetivo principal es dar a conocer cómo los enemigos extremistas de la vida humana están impulsando una agenda global, para poner fin a la pobreza por medio de la eliminación de los pobres a través del aborto, la esterilización y la anticoncepción.

De hecho, los organizadores también tienen por objeto denunciar cómo los fanáticos del control demográfico están usando al Vaticano para lograr sus metas. Este congreso es crucial precisamente también porque la Iglesia se encuentra bajo un ataque sin precedentes. Los que impulsan el descabellado control de la población y el crimen abominable del aborto quieren introducir una quinta columna dentro de la Iglesia, disfrazada de “reducción de la pobreza” y “protección del medio ambiente”. Han establecido alianzas con personas claves dentro del Vaticano diciendo que van a “ayudar a los pobres”, mientras actúan en secreto para socavar y subvertir desde dentro la doctrina católica a favor de la vida y en contra del aborto, la esterilización y la anticoncepción. Nunca, en los 2 mil años de existencia de la Iglesia, las fuerzas antivida han logrado un elevado nivel de acceso e influencia tan peligroso.

Para conocer las más recientes informaciones y para ayudar a combatir esta crisis, usted está cordialmente invitado a participar en este congreso en vivo, único en su género, a través de la Internet y sin pagar un centavo por el mismo. Del 17 al 19 del próximo mes de octubre y a través de 12 sesiones compactas de acción, usted descubrirá:

- La identidad de los fanáticos del control demográfico que financian y lideran la subversión dentro de la Iglesia.

- Cómo la disminución de la población – que incluye el aborto, la esterilización forzada y la distribución de condones – está siendo secretamente encubierta como “reducción de la pobreza”.

- Las consecuencias devastadoras que esta subversión tendrá para la humanidad, si no es detenida.

- Cómo USTED puede y debe ayudar a proteger a la Iglesia Católica de estos ataques internos.

Inscríbase gratuitamente en http://populationconference.com.

Los expertos católicos que presentarán estos temas son:

- El Padre Shenan J. Boquet, Presidente de Human Life International (HLI).

- Brian Clowes, PhD, Director de educación e investigación de HLI.

- Raymond de Souza, Presidente del Sacred Heart Institute en EEUU.

- Steven W. Mosher, Presidente del Population Research Institute.

- Judie Brown, Presidenta de American Life League.

- John-Henry Westen, Editor en Jefe de LifeSiteNews.com.

- Liz Yore, Child Advocacy Attorney (Abogada en defensa de la niñez).

- Marguerite A. Peeters, Fundadora, Institute for Intercultural Dialogue Dynamics.

- Riccardo Cascioli, Director de La Nuova Bussola Quotidiana.

- Ettore Gotti Tedeschi, Economista italiano, ex Presidente del Banco del Vaticano.

- Mike Church, Anfitrión de programa radial.

- Mons. Athanasius Schneider. Obispo Auxiliar de Astana, Kazakhstan.

- Michael Hichborn, Presidente del Lepanto Institute.

Por medio de su participación en este congreso, usted recibirá las herramientas necesarias, para defender nuestra querida Iglesia Católica en este momento crucial de su historia. ¡Pero no espere más para inscribirse! El anuncio de este congreso en línea ha sido enviado a cientos de miles de personas y el cupo es limitado. De manera que anótese ahora mismo: http://populationconference.com.

¡Unámonos todos para defender a la Iglesia de aquellos que quieren socavarla y destruirla desde dentro!

Atentamente en Cristo,

Michael Hichborn,

Presidente

Lepanto Institute

(Impartida el 30 de abril de 1980)

 

1. Como ya señalamos en la catequesis anterior, Mateo 5:27-28 nos transmite una verdad sobre el “hombre histórico” de importancia universal. Esta verdad también se expresa en 1 Juan 2:16: “Todo lo que hay en el mundo, concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida, no viene del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa y también sus concupiscencias; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.  Aquí San Juan Evangelista nos da una enseñanza sobre la triple concupiscencia: la de la carne, la de los ojos y la del orgullo de la vida.

 

Para entender esta enseñanza, hay que tener muy en cuenta el contexto de toda la doctrina de San Juan y de toda la Biblia. Esta doctrina pertenece al conjunto de la verdad revelada sobre el ser humano y es importante para la teología del cuerpo.

 

La Biblia no explica en qué consisten estas tres concupiscencias, porque presupone que son conceptos bien conocidos. Sin embargo, sí explica que su origen no es del Padre, sino del “mundo”.

 

2. Aquí la palabra “mundo” no se refiere a la creación de Dios, la cual, como Él Mismo ha afirmado, es “muy buena” (ver Génesis 1:31). Se refiere al mundo de los antivalores que ha surgido como consecuencia de comer del fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal (ver Génesis 2:16-17). Recordemos, como explicamos en el ciclo 1, que todo esto simbolizaba el primer pecado del primer hombre y la primera mujer de intentar tomar el lugar de Dios, en vez de libre y humildemente someterse a Él. Por medio de ese pecado original, el ser humano rompió la primera Alianza con su Creador en su propio corazón, que se ha convertido a partir de entonces en fuente de la triple concupiscencia.

 

Nos damos cuenta de que para entender a profundidad la triple concupiscencia hemos tenido que regresar al Génesis. Precisamente a continuación vamos a volver a reflexionar sobre este libro, especialmente Génesis 2 y 3, pero en este caso prestaremos más atención a los efectos del pecado original en el corazón humano.

 

3. Pero antes de comenzar esa reflexión, debemos responder si es válido compaginar 1 Juan 2:16 con Mateo 5:27-28. La respuesta es que sí, porque, aunque utilicen términos distintos, ambos pasajes se refieren a los deseos desordenados del corazón. Esta realidad del “hombre histórico” también pertenece al conjunto de la verdad sobre el ser humano, es decir, a la antropología adecuada que nos proporciona la revelación de Dios.

 

4. Volvamos a reflexionar otra vez sobre Génesis 3:1-7. En el versículo 5, el diablo dice a la mujer: “No, no moriréis; es que sabe Dios que el día que de él comáis, se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”. Al hacer caso a la mentira del tentador y desobedecer a Dios, el hombre y la mujer caen en el pecado. Como consecuencia, surge la duda en sus corazones de la dinámica del don. Es decir, dudan que de verdad Dios ha creado el mundo y a ellos mismos por amor, que es el don de uno mismo al otro. Le dan la espalda a Dios-Padre y se quedan con el “mundo”.

 

5. El versículo 7 dice: “Se abrieron los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores”. En otras palabras, comenzaron a sentir vergüenza. Recordemos nuestra reflexión sobre la vergüenza del ciclo 1. El surgimiento de la vergüenza es la primera manifestación de que el ser humano ha caído de un estado de inocencia original a un estado de pecado, y marca la línea divisoria entre esos dos estados de la naturaleza humana. Recordemos también el contraste entre esta experiencia de la vergüenza y la experiencia de no sentirla antes del pecado en Génesis 2:25: “Ambos estaban desnudos sin avergonzarse de ello”.

(Impartida el 23 de abril de 1980)

 

1. Los destinatarios de Mateo 5:27-28 somos todos y no solo los del tiempo de Jesús. Somos todos los que vivimos después del pecado original y afectados por él (el “hombre histórico”). Se trata tanto de creyentes como no creyentes, ya que aún los paganos tienen escrita la ley de Dios en su corazón, es decir, la ley natural (ver Romanos 2:15). Aunque el pecado original ha afectado profundamente a todos, todavía queda dentro del ser humano como un “eco” del significado esponsal del cuerpo, como explicamos en el ciclo 1.

 

2. En Mateo 5:27-28, Cristo no solamente da una enseñanza moral, sino también una enseñanza antropológica [es decir, una enseñanza acerca de la persona humana]. Esa enseñanza antropológica está implícita en la enseñanza moral del Señor. Existe una relación recíproca entre la moral y la antropología. Jesús se dirige al corazón del hombre [que es, según la Biblia, el centro de la persona humana, de donde surgen sus sentimientos, sus pensamientos y sus decisiones más importantes]. Jesús se dirige a ese corazón, para que el hombre descubra su verdadero “yo”, su verdadera esencia humana creada a imagen de Dios (ver Génesis 1:27). El significado esponsal del cuerpo, sobre el cual ya reflexionamos profundamente en el ciclo 1, es parte intrínseca de esa imagen de Dios. El hombre descubre su verdadera identidad humana a la luz de la Palabra de Dios. A esa verdadera identidad humana la llamamos antropología adecuada.

 

(Impartida el 16 de abril de 1980).

 

Con esta catequesis, comenzamos nuestra versión simplificada de las catequesis de San Juan Pablo sobre la teología del cuerpo pertenecientes al ciclo 2. El tema principal y por lo tanto el título de este ciclo es “La pureza del corazón”.

 

1. Nuestras reflexiones en este ciclo se basan en Mateo 5:27-28, donde Cristo dice: “Habéis oído que fue dicho: No adulterarás. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón”. Este pasaje tiene un significado clave para la teología del cuerpo, igual que el de Mateo 19:3-9, donde Jesús hizo referencia al “principio”, y que nos ha servido de base para los análisis del ciclo 1.

 

Por medio de las reflexiones del ciclo 1, nos hemos dado cuenta de que las enseñanzas de Cristo tienen una gran amplitud. Esas enseñanzas tienen un contexto más amplio que aquel en que las impartió, que fue el contexto inmediato de su discusión con los fariseos sobre el matrimonio. El contexto más amplio fue Génesis 1-3, así como otros libros del Antiguo Testamento, a los cuales nos referimos cuando analizamos esos capítulos del Génesis.

 

De manera similar, Mateo 5:27-28 nos introducirá en un contexto más amplio que el inmediato. Ese contexto global nos revelará gradualmente el significado clave de la teología del cuerpo. En el Sermón de la Montaña, donde se encuentra este pasaje, Jesús realiza una revisión fundamental del modo de comprender y cumplir la ley moral de la Antigua Alianza. Cristo realiza esa revisión al quinto mandamiento “no matarás”, en Mateo 5:21-26; al sexto mandamiento “no adulterarás”,  en Mateo 5:27-32; y al octavo mandamiento “no perjurarás, antes cumplirás al Señor tus juramentos”, en Mateo 5:33-37 (según la versión de este mandamiento de Éxodo 20:7).

 

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