You are here:Portada Noticias

Portada Noticias

Portada Noticias

Portada Noticias (139)


(Impartida el 26 de marzo de 1980)

 

1-2. Hemos visto que el “conocimiento” de Adán y Eva tiene un significado muy profundo. Cuando Dios presentó a Adán los animales y éste les dio nombre, tomó posesión de ellos pero no se identificó con ellos (Génesis 2:18-20). En la Biblia, el nombrar algo significa tomar posesión de ese objeto o animal. Al ponerles nombre, Adán tomó posesión de ellos como su señor, comenzando así a realizar el mandato de Dios de someter la tierra (Génesis 1:28). Se trató de un conocimiento externo y dirigido hacia la posesión y el dominio.

 

Sin embargo, cuando el hombre y la mujer se “conocen” en Génesis 4:1 se trata de una experiencia muy distinta. El hombre y la mujer se unen de una manera tan íntima que se convierten en una sola carne (Génesis 2:24). Por medio de este “conocimiento” engendran un nuevo ser humano y toman posesión de su misma humanidad. Más todavía, se realizan a sí mismos como personas. Se trata de un nivel de “conocimiento” mucho más profundo y personal que algo puramente externo.

 

(Impartida el 12 de marzo de 1980)

 

1. En la catequesis anterior analizamos el término “conocer” en Génesis 4:1. Este “conocimiento” bíblico establece una especie de arquetipo del cuerpo y la sexualidad humana. Esto es fundamental para comprender al ser humano y el significado del cuerpo.

 

[La palabra “arquetipo” es compuesta y viene del griego: “arqué” significa “principio” u “original” + “tipo” significa “modelo”, “ejemplo”, “imagen”, “marca o forma de algo”. Por lo tanto, “arquetipo” significa “primera imagen de un original”.] Según el famoso psicólogo Carl G. Jung del siglo XX, los arquetipos son imágenes o motivaciones antiquísimas de la mente humana que forman el inconsciente colectivo. Presentan símbolos que en todos los tiempos y pueblos incentivan la imaginación para la representación de ideas o conceptos fundamentales para la humanidad. Los arquetipos no son inertes sino que son funciones dinámicas de la psiquis humana que al entrar en contacto con la experiencia, individual y colectiva, adquieren contenido concreto y luego, a través del proceso conceptual típicamente humano, se expresan por medio de ideas precisas. Resumiendo, los arquetipos son como proto-imágenes que generan imágenes que a su vez generan conceptos.

 

Podemos aplicar los arquetipos a la interpretación de la Biblia. Al hacerlo, nos damos cuenta de que el lenguaje religioso primario (el más antiguo y básico) de la Sagrada Escritura es simbólico. La Biblia utiliza poderosos símbolos para transmitir un mensaje de capital importancia. Precisamente, el que usa para la relación conyugal es el de “conocer”. Hay tres poemas bíblicos que aplican el arquetipo conyugal de “conocer” a las relaciones de Dios con su Pueblo, que culminan diciendo: “Conocerás al Señor” (Oseas 2:22) y “Conocerá que yo soy el Señor” (Isaías 49:23; 60:16 y Ezequiel 16:62). De ellos surge una tradición literaria que culmina en Efesios 5, pasaje que aplica este arquetipo conyugal a Cristo y a la Iglesia. Luego pasará a los Padres de la Iglesia (sabios santos de los primeros siglos) y los grandes místicos, como San Juan de la Cruz.

 

Élida Z. de Solórzano
Líder provida nicaragüense

 

Diez años después de haber sido declarado ilegal el [mal llamado y criminal] aborto “terapéutico” (2006), Nicaragua ha experimentado una dramática disminución de las tasas de mortalidad materna. Esta disminución echa por la borda todas las falsas profecías de los activistas proaborto de que “miles de mujeres morirían a causa de la criminalización del aborto”.

 

El 30 de mayo (2017), el Ministerio de Salud (MINSA) dio a conocer el número de muertes maternas. En 2006, murieron 93 mujeres por cada 100,000 nacimientos. Esa cifra se redujo a 59 por cada 100,000 en 2011 y a 38 en 2016.

 

(Impartida el 5 de marzo de 1980)

 

1. Ahora pasamos a reflexionar sobre Génesis 4, donde la Biblia nos narra dos realidades importantes que es necesario analizar: el “conocimiento” y la generación (o procreación). Es cierto que en Génesis 4 ya nos encontramos en la situación de pecado (narrada en Génesis 3), que ha afectado la consciencia del significado esponsal del cuerpo. Sin embargo, estamos justificados en analizar este capítulo, porque recordemos que Cristo establece una línea de continuidad entre el estado de inocencia original y el estado pecaminoso, que ya explicamos. Además, porque la procreación del primer hombre por parte de Adán y Eva ocurre después del pecado original. Finalmente, recordemos también que la bendición de la fecundidad es parte intrínseca del significado esponsal del cuerpo (véase Génesis 1:27-28) que estamos analizando.

 

(Impartida el 20 de febrero de 1980)

 

1. Génesis 2:23-25 enseña que, gracias a la inocencia original, la mujer no es un objeto para el hombre ni el hombre para la mujer. Es cierto que ambos están objetivamente uno frente al otro, sus cuerpos manifiestan de manera evidente esa objetividad. Sin embargo, la no presencia de la vergüenza indica que para ambos el cuerpo del otro no es simplemente un objeto, ni mucho menos de placer egoísta. Su inocencia interior, como pureza de corazón, les hace capaces de “ver” a través del cuerpo el “yo” interior del otro, su ser persona. Ambos tenían recíproca conciencia de ser dones de Dios y del significado esponsal del cuerpo. Ese significado expresa la libertad del don, es decir, el ser libres del egoísmo para darse y recibirse mutuamente sin reducir al otro a un mero objeto de placer.

 

Gracias a la inocencia original, ese significado también manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto, no como objeto. Esa riqueza interior incluye una consciencia clara de los valores, es decir, incluye el ethos de la dinámica del don: el donarse y acogerse mutuamente como dones de Dios. Por consiguiente, podemos afirmar que la inocencia original manifiesta y determina (o hace que se constituya) el ethos perfecto del don, la consciencia plena de los valores vinculados a la dinámica del don, a la dinámica del amor conyugal.

 

Por el Personal de HLI y de VHI

Human Life International (HLI) y su sección hispana, Vida Humana Internacional (VHI), lamentan profundamente la legalización del aborto en Chile. Por medio de una decisión de 6 a 4, el Tribunal Constitucional (TC) falló a favor de la ley aprobada por los proaborto del Congreso de ese país. La Constitución chilena garantiza la vida del bebé en el útero de su madre. Por eso ley abortista había sido impugnada por abogados provida, quienes reclamaron al TC que la declara inconstitucional. Pero el Tribunal desoyó la voz de la razón y de la ciencia, así como el reclamo de los defensores de la vida, que son la mayoría de los chilenos. La ley fue impulsada por la Presidenta proaborto de Chile, Michelle Bachelet.

Ahora, tristemente, los médicos abortistas pueden cometer abortos en niñas desde los 14 años de edad. Con esta infame ley, el aborto es legal en los casos anormalidad fetal, violación, incesto y la “salud” de la madre. Esta última causal abre la puerta al aborto libre, ya que la palabra “salud” puede significar cualquier cosa.

El Padre Shenan J. Boquet, Presidente de HLI, declaró: “Trágicamente, los mercaderes de la muerte han ganado y la vida ha perdido. Oremos para que el pueblo chileno se dé cuenta del ataque tan feroz que su actual presidenta y los legisladores proaborto van a perpetrar contra sus hijos y el futuro de su país, y exijan justicia para los bebés que no han nacido todavía. Si no logran cambiar esa ley, seremos testigos de una aceptación gradual del aborto y eventualmente del grito de su total legalización”.

Los obispos de Chile han denunciado esta criminal ley. Pero grupos internacionales que se hacen pasar por “defensores” de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, la han aplaudido. La Conferencia Episcopal de Chile ha emitido una declaración, la cual incluye la siguiente afirmación: “La ley que acaba de ser aprobada ofende la conciencia y el bien común de los ciudadanos. La sociedad entera pierde cuando el aborto es legalizado, aún bajo ciertas condiciones. Enfrentamos una nueva situación en la cual algunos seres humanos no son protegidos por el Estado en su derecho más fundamental”. La agencia católica noticiosa provida, LifeSiteNews.com, citó las palabras del nonagenario Cardenal chileno Jorge Medina Estévez, quien calificó la nueva legislación de ser “una atrocidad”. Y el Señor Obispo Cristián Cordero de Puerto Montt, Chile, expresó: “La razón [para aprobar esta ley] que han dado [los proaborto] es el ‘derecho de la mujer a decidir’. ¿Decidir sobre la vida de tu hijo? ¿Quién te dio ese derecho?”

Por su parte, Adolfo J. Castañeda, MA, STL, Director de Educación de VHI, declaró: “Los proabortistas siempre se esconden detrás del slogan ‘el derecho de la mujer a decidir’. Sin embargo, a ellos jamás les ha importado un bledo la vida y la salud de las mujeres. La prueba está en el innegable hecho de que los que sí se preocupan de verdad por las mujeres que sufren por un aborto, así como las que están tentadas por el aborto debido a una situación difícil, son las personas provida. Los proabortistas, incluyendo las que se llaman ‘feministas’, se pasan la vida cacareando y vociferando consignas acerca de un presunto ‘derecho’ de las mujeres de matar a sus hijos e hijas por medio del aborto. Pero no levantan ni un dedo para ayudarlas a tenerlos o, si lamentablemente ya han abortado, no les importa para nada su sufrimiento e, incluso, hasta tienen la insolencia de intentar negarlo o banalizarlo”.

(Impartida el 13 de febrero de 1980)

 

1. Hemos estado reconstruyendo el significado de la inocencia original. Génesis 2 narra la experiencia interior (subjetiva) de esta inocencia del primer hombre y de la primera mujer.  La Iglesia ha expresado este lenguaje subjetivo por medio de conceptos objetivos precisos tomados de la filosofía y de la teología. De esta manera ha transmitido su doctrina sobre el estado de inocencia original en que fueron creados nuestros primeros padres. Sin embargo, nosotros preferimos tomar en consideración el aspecto de la subjetividad humana, porque es más cercano al lenguaje original de Génesis 2.

 

2. La experiencia del cuerpo que narra Génesis 2:23-25 indica un grado de espiritualización del ser humano que es distinta a la que se encuentra después del pecado original que narra Génesis 3. La inocencia original se caracterizaba por un conjunto de fuerzas interiores de la persona humana que eran sensibles al Espíritu Santo. Esas fuerzas interiores se refieren a los sentimientos, a los afectos y las actitudes espirituales, entre otras. Esa armonía interior también se extendía a la armonía entre el cuerpo y el alma.

 

(Impartida el 6 de febrero de 1980)

 

1-2. Génesis 2:23-25 revela la experiencia beatificante del significado esponsal del cuerpo del hombre y la mujer a través de su unidad en la complementariedad (mutua “ayuda”). En la raíz de esa experiencia está la libertad del don unida a la inocencia original. Al ser la voluntad humana originalmente inocente facilita la reciprocidad del don del cuerpo como don de la persona. Podemos definir esta inocencia como inocencia de la experiencia recíproca del cuerpo. Esta inocencia interior o rectitud de intención inspiraba el intercambio del don de la persona a través de la relación recíproca del cuerpo. De esa manera realizaba el significado esponsal del cuerpo masculino y femenino.

 

3-4. Esta inocencia, expresada en el intercambio del don del cuerpo, consiste en una recíproca aceptaciónacogida del otro. Ambos se convierten en don el uno para el otro. Esa donación y aceptación mutua como don de Dios crea la comunión de las personas. Esa mutua acogida profundiza la dignidad (valor intrínseco e inconmensurable) del significado del don. Esa dignidad corresponde al hecho de que Dios ama al hombre y a la mujer por sí mismos. Por consiguiente, la inocencia del corazón y de esta experiencia de mutua auto-donación y acogida significa una participación moral (es decir, con recta intención de la voluntad) en el eterno y permanente acto de la voluntad de Dios. Dios siempre ama a las personas por sí mismas y para su propio bien, y no para fines egoístas. Es decir, Dios siempre y eternamente ama a las personas con purísima rectitud del corazón y de la voluntad. Dios quiere que el ser humano participe en esa rectitud Suya, en su propia Inocencia divina.

<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Fin >>
Página 5 de 12



Vida Humana necesita su Ayuda para continuar defendiendo la Fe, la Vida y la Familia