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1. Según los análisis actuales, en la experiencia de la vergüenza, y en particular del pudor sexual, el ser humano experimenta el temor por el propio “yo” ante el “segundo yo” – por ejemplo, la mujer ante el hombre. Por medio del pudor el ser humano manifiesta la necesidad de afirmación y aceptación de su propio “yo”. Lo experimenta dentro de sí mismo y también frente al otro.

 

El pudor es una experiencia compleja porque así como aleja a un ser humano de otro (la mujer del hombre), al mismo tiempo busca su cercanía personal. De hecho, el pudor crea la base de esa cercanía. [Ello se debe a que el pudor al exigir respeto al propio “yo” ante la cercanía de un segundo “yo”, tiene la posibilidad de lograr un mutuo respeto entre los dos “yo” que se acercan, ya sea en el trabajo, en el vecindario o en cualquier otro medio de convivencia humana. Estamos hablando de la interacción entre hombres y mujeres no casados entre sí o entre personas humanas en general. Cuando se da ese mutuo respeto impulsado por el pudor, se crea un ambiente de respetuosa confianza, sinceridad y sencillez. Todo ello es fundamental para la convivencia humana armoniosa y justa.]

 

(Impartida el 2 de enero de 1980)

1. Génesis 2:25 nos enseña que la desnudez original significa el bien original de la visión de Dios. “Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho” (Génesis 1:31). Significa toda la sencillez y plenitud de la visión que percibe el valor puro del ser humano como varón y mujer, y el valor puro del cuerpo y del sexo. Esta visión no conoce ruptura interior ni contraposición entre lo que es espiritual y lo que es sensible, ni entre lo masculino y lo femenino.

 

El hombre y la mujer tienen en su interior una participación en la visión pura que Dios tiene de todo lo creado. El hombre y la mujer se ven a sí mismos más plena y claramente con esa visión interior que Dios les ha dado que con los ojos del cuerpo. Se ven y se conocen a sí mismos con toda la paz que da esa mirada interior. Y esa mirada interior es la que crea la plenitud de intimidad entre las personas. Esa tranquilidad que da el ver al otro y el sentirse visto por el otro con la misma pureza y sencillez, es lo que hace posible la plenitud de entrega y comunicación recíprocas. Esa mutua comunicación se manifiesta en la complementariedad propia y única entre el hombre y la mujer. El hombre y la mujer se convierten en don el uno para el otro. Cada uno busca enriquecer al otro con el don de su propia persona y cada uno acoge al otro como lo que es: un don precioso de Dios.


Gracias a esa mutua auto-donación y a la comunidad-comunión que surge de ella, el hombre y la mujer alcanzan una comprensión más profunda del significado del cuerpo. A esa comunidad-comunión la llamamos esponsalconyugal. Esto merece un profundo análisis.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

¿Va la Iglesia Católica a “revisar” su doctrina en contra de la anticoncepción? Eso es lo que espera Melinda Gates, esposa del fundador de Microsoft y multimillonario Bill Gates. En una entrevista reciente con la cadena televisiva BBC, Gates dijo que se siente “optimista” de la +posibilidad de que el Papa Francisco y el Vaticano revisen dicha doctrina [1].

 

La Fundación Bill y Melinda Gates es uno de los principales promotores y distribuidores de la anticoncepción en el mundo en desarrollo. Melinda disiente de la doctrina de la Iglesia en contra de la anticoncepción y sin embargo se considera católica. La Iglesia sigue siendo el mayor “obstáculo” en contra de la revolución anticoncepcionista. De manera que no es sorprendente que la esposa del magnate esté entusiasmada y esperanzada de que la Iglesia Católica claudique ante “el espíritu de los tiempos”. Quizás Melinda esté reaccionando ante los rumores que circulan entre fuentes vaticanistas de que hay intentos dentro del Vaticano encaminados a “reinterpretar” la profética Encíclica Humanae vitae del Beato Pablo VI.

 

Publicada el 25 de julio de 1968, Humanae vitae conmocionó al mundo al reiterar la doctrina perenne de la Iglesia en contra de la anticoncepción. La publicación tuvo lugar en un momento en que mucha gente, incluyendo muchos de los propios consejeros del Papa, esperaba y le urgía a que cambiara dicha doctrina.

 

(Impartida el 12 de diciembre de 1979)

 

1-2. Génesis 2 nos obliga a reconstruir los elementos que constituyen las experiencias originales de la persona humana. “Originales” aquí se refiere no sólo a que son muy antiguas, sino también a su significado básico. Estas experiencias no sólo pertenecen a la “pre-historia” del ser humano, sino que también están siempre a la raíz de toda experiencia humana.

 

Hasta ahora hemos analizado las experiencias de la soledad original y de la unidad original. Añadimos ahora el significado de la experiencia de la desnudez original. Esta experiencia se encuentra en Génesis 2:25: “Estaban ambos desnudos, el hombre y la mujer, sin avergonzarse de ello”. Esta experiencia, lejos de ser algo accidental, es esencial para la comprensión plena de la persona humana según la Biblia, es decir, para la antropología bíblica.

 

3. Génesis 2:25 exige unir las reflexiones sobre la teología del cuerpo con la subjetividad, en la cual el ser humano va tomando consciencia del significado del cuerpo. De hecho, este pasaje habla de esa toma de consciencia de manera más directa. Se trata de una toma de consciencia no sólo del significado del propio cuerpo, sino del significado del cuerpo del otro. Es una toma de consciencia recíproca. El hombre experimenta el significado de su propia masculinidad y de la femineidad de la mujer y, viceversa, la mujer experimenta el significado de su propia femineidad y de la masculinidad del hombre. Y todo ello se revela en la desnudez del cuerpo. Es un  pasaje muy preciso. Se trata de una precisión “pre-científica”, pero que corresponde a las exigencias de la antropología contemporánea, que tiene una gran inclinación hacia el estudio de las experiencias profundas, como la experiencia del pudor.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International (HLI)

 

Les escribo desde Orlando, Florida, donde Brian Clowes, PhD y un servidor participamos de la Conferencia Nacional de Matrimonios para Cristo-Fundamento de la Vida y la Familia (CFC-FFL, por sus siglas en inglés). El Sr. Clowes es el Director de Investigación y Capacitación de HLI. Antes de la conferencia, que reunió a casi mil participantes, impartimos una intensa capacitación provida de tres días para líderes nacionales e internacionales de CFC-FFL. Les pido que oren por el éxito de esta conferencia y por cada uno de los participantes. HLI colabora con CFC-FFL en numerosos programas nacionales e internacionales.

 

El tema que quiero abordar es algo sobre lo cual no me agrada escribir. Se trata de una grave preocupación que tengo y que creo que todos ustedes, y especialmente los padres de familia, deben saber. Se trata de cómo los mercaderes de la muerte atacan la inocencia de los jovencitos.

 

Si bien solo voy a proporcionar los detalles que son absolutamente necesarios, les alerto que el tema es perturbador y es para lectores maduros solamente. De antemano me disculpo por el uso del lenguaje. Sin embargo, es crucial que estemos plenamente conscientes de las fuerzas que buscan destruir la inocencia de los jovencitos por medio de la presentación de una visión perversa y secularista de la persona humana y de la sexualidad. Tenemos que proteger a nuestros hijos, nuestras familias y la sociedad de este agresivo ataque, así como luchar contra el mismo.

 

La revista en EEUU para adolescentes Teen Vogue (“Voga Adolescente” – traducción libre) se ha dedicado a pervertirlos. Hace un tiempo esta revista había publicado un artículo en el cual sugería a las adolescentes qué comprarles de regalo a las amiguitas que se habían hecho cometer un aborto [1]. Recientemente, publicó otro artículo en el que informaba a los adolescentes acerca de lo que deben saber sobre la sodomía. Lo único que es más perturbador que el título es el contenido mismo del artículo. De nuevo les pongo sobre aviso acerca del lenguaje utilizado y el tema abordado.

(Impartida el 19 de diciembre de 1979)

 

1. Según los análisis actuales, en la experiencia de la vergüenza, y en particular del pudor sexual, el ser humano experimenta el temor por el propio “yo” ante el “segundo yo” – por ejemplo, la mujer ante el hombre. Por medio del pudor el ser humano manifiesta la necesidad de afirmación y aceptación de su propio “yo”. Lo experimenta dentro de sí mismo y también frente al otro.

 

El pudor es una experiencia compleja porque así como aleja a un ser humano de otro (la mujer del hombre), al mismo tiempo busca su cercanía personal. De hecho, el pudor crea la base de esa cercanía. [Ello se debe a que el pudor al exigir respeto al propio “yo” ante la cercanía de un segundo “yo”, tiene la posibilidad de lograr un mutuo respeto entre los dos “yo” que se acercan, ya sea en el trabajo, en el vecindario o en cualquier otro medio de convivencia humana. Estamos hablando de la interacción entre hombres y mujeres no casados entre sí o entre personas humanas en general. Cuando se da ese mutuo respeto impulsado por el pudor, se crea un ambiente de respetuosa confianza, sinceridad y sencillez. Todo ello es fundamental para la convivencia humana armoniosa y justa.]

 

Por esa misma razón, el pudor tiene un significado fundamental para la formación del ethos en la convivencia humana, especialmente en la relación hombre-mujer. [La palabra “ethos” viene del griego y significa, en el sentido moral, “carácter”, “actitud”, “hábito”, “costumbre” o “virtud”. El ethos se diferencia un poco de la virtud en el sentido de que el ethos incluye el darse cuenta conscientemente del conjunto de valores en el interior de la persona. El ethos es como el “alma” de la vida moral. Para simplificar las cosas, aquí vamos a usar ethos con el significado de percepción y experiencia interior de los valores.] El pudor está profundamente arraigado en las relaciones mutuas, expresa las reglas esenciales de la comunión interpersonal y toca profundamente la soledad original del ser humano.

El Primer Encuentro de la Red Latinoamericana de Sacerdotes y Seminaristas por la Vida, llevado a cabo el 10, 11 y 12 de Julio de 2017, en la Casa de Retiros La Sagrada Familia de Encuentros Conyugales, ubicada en Zaragoza, La Libertad, organizado por Vida Humana Internacional (VHI), la Pastoral Familiar Nacional y Fundación Si a la Vida de El Salvador, organización que está afiliada a VHI, con el apoyo y respaldo de la Conferencia Episcopal de El Salvador, con la participación de sacerdotes y seminaristas de diferentes Diócesis, hemos constatado que la vida y la familia como fuentes de amor y escuela de valores, está siendo atacadas en nuestro país y en todo el mundo. Esto se hace a través de la "cultura de la muerte" imponiendo leyes y programas contra la persona, la familia y la vida, por medio de la contracepción, el aborto, la esterilización, la eutanasia, las uniones del mismo sexo, la violación al derecho legítimo de los padres de educar a sus hijos, el adoctrinamiento en la ideología de “género” concretada en falsos derechos. Asimismo se impulsa desde el extranjero y desde el interior, como medios de aplicación, los programas mal llamados “educación” integral en sexualidad, la “salud sexual y reproductiva”, el mito del “exceso” poblacional, un mal uso del principio de inclusión y no discriminación, la manipulación de la igualdad entre el hombre y la mujer, y los falsos e inexistentes “derechos sexuales y reproductivos”.

(Impartida el 14 de noviembre de 1979)


1. Génesis 2 nos proporciona la creación “definitiva” de la persona humana que consiste en la creación de la unidad de dos seres humanos: uno masculino y el otro femenino. Su unidad indica la identidad de la naturaleza humana, es decir, comparten la misma naturaleza humana. Su dualidad indica la masculinidad y la femineidad del ser humano que se basa en esa identidad.


Esta unidad y esta dualidad tienen una dimensión ontológica, es decir, una dimensión que está relacionada con el ser. [La palabra “ontología” viene del griego (que luego pasa al latín) y está compuesta de “ente” o “ens” (= “ser” en latín) y de “logos” (= “relacionado con”, en griego). La palabra “ontología” es muy cercana a la palabra “metafísica”, pues ambas tienen que ver con el ser de las cosas.]


La unidad y la dualidad hombre-mujer también tienen una dimensión axiológica, es decir, una dimensión relacionada con los valores, lo cual significa que tienen una dimensión moral. [Recordemos que la moral o la ética se fundan en el ser. El fundamento inmediato de la moral es la naturaleza humana (antropología); el fundamento último (el más importante) es Dios (teología y metafísica).] De Génesis 2:18-23 se deduce que el ser humano ha sido creado como un don (un bien, un valor) muy especial para Dios. Ese pasaje corresponde al de Génesis 1:31: “Y vio Dios ser muy bueno cuando había hecho”. Pero también es un don muy especial para el ser humano mismo. Ello se debe a que el ser humano es hombre y mujer. Lo cual, a su vez, implica que el hombre es un don de Dios para la mujer y la mujer es un don de Dios para el hombre. Los dos han sido creados por Dios el uno para el otro.

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