Este semanario se reza de lunes a domingo. Dios siempre escucha la oración hecha con humildad, confianza y perseverancia.
Oración de reparación:
Oh Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo: Vengo a postrarme a tus pies para pedirte perdón por tantos ataques sanguinarios que a diario en tus bebés a ti te hacen, cubriendo el mundo entero del olor de la muerte, del odio al don precioso de la vida. Todo ser engendrado por tu generosidad y amor, cualquiera que sea el conjunto de las circunstancias en que llega al mundo, merece el respeto que se debe a todo cuanto sale de Tus manos, así como el amor y la comprensión que Tú mismo a nosotros nos prodigas.
Te suplicamos humildemente, convencidos de nuestra nada, que cambies el corazón de todos aquellos en cuyas manos pones este don: gobernantes, médicos, enfermeras, madres, padres... Sobre todo, cambia los corazones de aquellos que con su poder, traman infames leyes, contrarias a tu santa voluntad, con las cuales pretenden atropellar vilmente la vida santa recién salida de Tus manos, la de los más inocentes.
Perdónanos Oh Dios por haber fallado tantas veces, por haberte expulsado baja y alevosamente de aquel Santo lugar que Tú has dispuesto para acogerte en tu llegada a nuestros brazos: el vientre materno.
Ayúdanos a convertirnos en defensores constantes de la vida, a adoptar espiritualmente a algún no nacido en peligro de ser abortado. Amén.
Adopción espiritual:
El día de hoy deseo adoptar espiritualmente a todas las creaturas en gestación, especialmente las que se encuentran en peligro de ser abortadas. Ofrezco mis oraciones del día de hoy por ellas.
Bautismo de los que no nacieron:
Yo bautizo con la Sangre y el Agua que brotaron del costado de Cristo nuestro Señor, a todas las creaturas que han sido abortadas con el nombre de: (por ejemplo: Jesús y María), en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Lunes:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte que se detenga el crimen del aborto, que se cierren todas las clínicas y lugares donde se practica; por las creaturas que han sido abortadas; por las personas que han participado en algún aborto, por su sanación y conversión. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad, regálanos el don de la ciencia y aleja de la humanidad la avaricia. ( Se sugiere rezar el Rosario de las rosas.)
Martes:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte por los políticos, los médicos, especialmente por los ginecólogos, para que no se produzcan más abortos ni el control natal y para que se obedezca la Santa Iglesia en sus enseñanzas sobre la vida. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad. Regálanos el don del consejo y aleja de la humanidad la envidia. (Se sugiere rezar el Rosario al Sagrado Corazón de Jesús.)
Miércoles:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte por quienes han perdido a un hijo o a un ser querido, por quienes no quieren o no pueden tener hijos, por los científicos, porque no se produzcan mas abortos por fertilización asistida, ni se practiquen más experimentos enn seres humanos. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad, regálanos el don de la fortaleza y aleja de la humanidad la gula.( Se sugiere rezar la corona de San Miguel Arcángel.)
Jueves:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte por los medios de comunicación y los artistas; por las familias, especialmente por la mía; por mis amigos, por los niños, los jóvenes, por quienes viven en fornicación, unión libre y adulterio, por las prostitutas, lesbianas y homosexuales. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad, regálanos el don de la inteligencia y aleja de la humanidad la ira. (Se sugiere rezar el Rosario de San José.)
Viernes:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte por los enfermos del cuerpo y del alma, por quienes más sufren, por quienes más pecan, por quienes nadie reza, por quienes más lo necesitan, por los pobres, los desempleados, los alcohólicos, los drogadictos, los vagabundos, los enfermos mentales, los presos. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad, regálanos el don de la piedad y aleja de la humanidad la lujuria. (Se sugiere rezar el Rosario de las Santas Llagas.)
Sábado:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte por los más grandes pecadores, las organizaciones del mal, los satánicos, los artistas y los músicos que van por el camino del mal, los narcotraficantes, los abortistas, los comunistas, los masones, los brujos. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad, regálanos el don del temor de Dios y aleja de la humanidad la soberbia. (Se sugiere rezar el Rosario de nuestra Señora de las lágrimas.)
Domingo:
Papá Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de la Santísima Virgen María, los Ángeles y Santos, hoy quiero pedirte por la Iglesia, el Santo Padre, los sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos, los hermanos separados, los ateos, las organizaciones que trabajan por la defensa de la vida, los que hoy van a morir, las almas del Purgatorio. Espíritu Santo, ayúdanos a vivir la Divina Voluntad, regálanos el don de la sabiduría y aleja de la humanidad la pereza. (Se sugiere rezar la Corona de Fe.)
Ayuda para la oración personal:
Se puede comenzar pidiendo perdón a Dios por los pecados cometidos, haciendo una reflexión especial del día anterior, perdonando y olvidando las ofensas recibidas. Guardar silencio para “escuchar” a Dios, darle gracias, alabarlo, entregarle lo que le ha dado y las propias debilidades; renunciando al demonio, la carne y el mundo; cubriéndose con su sangre, poniéndose la armadura de Dios (Efe 6,10-17). Debe someterse a Su voluntad, pedir por los demás (Iglesia, almas del Purgatorio, antepasados, familia, amigos, pecadores), por uno mismo y finalizar con una conversación como se haría con un amigo. Se recomienda leer un pasaje de la Sagrada Escritura, la Liturgia de las Horas (que se encuentra en librerías católicas), el Santo Rosario, la Corona de la Misericordia a las 3:00 P.M., ofrecer un sacrificio en reparación de los pecados propios y del mundo y una visita a la semana al Santísimo Sacramento.
Para bendecir los alimentos:
Gracias Señor por estos alimentos, dales pan y trabajo a los que no tienen, danos hambre de Ti, de cumplir Tu Santa Voluntad y de obedecer a Tu esposa, la Santa Iglesia.
Rosario de las Rosas:
Se comienza con la señal de la Cruz y el Padre Nuestro.
Cada oración se repite cinco veces:
Se finaliza repitiendo tres veces el Gloria y el Dulce Madre.
Rosario al Sagrado Corazón de Jesús:
Se comienza con la señal de la Cruz, cada oración se repite diez veces, se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Se finaliza con el Credo.
Rosario de San José:
Se comienza con la señal de la Cruz y la siguiente oración: “Oh San José, que en tus manos tuvisteis el madero que en contacto con tu Hijo y en su muerte nos dio la salvación, enséñanos a caminar con pasos de hombre sobre los caminos de Dios.”
Después de cada oración se reza un Padre Nuestro, cinco Ave María, un Gloria y la oración de San José: “Amado San José haz crecer en mi la fe, que en ella buscaré la esperanza y la caridad.”
Se finaliza con la siguiente oración: “Tú, San José, patrono de las familias, protector de la Iglesia, defensor de la niñez y fiel guardián de las madres, ayúdanos a recibir la gracia y alcanzar así las virtudes gloriosas de tu corazón en la castidad, en la prudencia, en la justicia y en la humildad. Amén.”
Por la salud y las intenciones del Santo Padre, para que nos conduzca al triunfo del Inmaculado Corazón de María, un Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria.
Corona de San Miguel Arcángel:
Se comienza con la señal de la Cruz y la siguiente oración: “Oh Dios ven en mi ayuda, apresúrate Señor en socorrerme.” Y el Gloria.
Después de cada salutación se reza un Padre Nuestro y tres Ave María.
Se finaliza con cuatro Padre Nuestro en honor a San Miguel, San Gabriel, San Rafael y el Ángel de la Guarda y las siguientes oraciones:
“Oh glorioso príncipe, San Miguel, Jefe Principal de la Milicia Celestial, guardián fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel servidor en el Palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor, vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, líbradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos, asistidnos con vuestra afable protección, para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida. Rogad por nosotros, Oh glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de alcanzar Sus promesas. Amén. Omnipotente y eterno Dios, Os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad y con el misericordioso deseo de salvar almas del género humano, habéis escogido al glorioso Arcángel San Miguel como Príncipe de Vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos y en la hora de la muerte no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de éste mismo Arcángel, enviadle para que nos conduzca a la presencia de Vuestra Excelsa y Divina Majestad, os lo pedimos por los méritos de Jesucristo, nuestro Señor. Amén”
Rosario de las Santas Llagas:
Se comienza con la señal de la Cruz y en la cuenta grande del Rosario se reza: “Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestra alma.” Y en las pequeñas se repite diez veces: “Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de vuestras Santas Llagas.”
Rosario de Nuestra Señora de las Lágrimas:
Se comienza con la señal de la Cruz y la siguiente oración: “Oh Jesús crucificado, postrado a tus pies te ofrezco las lágrimas de Tu Madre Santísima, que te acompañan con su ardiente y compasivo amor en el doloroso camino de la cruz. Concédenos Oh buen Maestro, que sigamos de todo corazón las enseñanzas que por medio de tus lágrimas nos ha dado para que cumplamos Tu Santísima voluntad en la tierra y nos hagamos dignos del honor de alabarte en el Cielo por la eternidad. Amen.”
Se medita el primer dolor y se reza: “ Oh Jesús mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra y que te ama aún más ardientemente en el Cielo.” Después se repite siete veces: “Oh Jesús, oye nuestras oraciones, por las lágrimas de Tu Santísima Madre.”
Se finaliza repitiendo tres veces: “Oh Jesús mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra y que te ama ahora aún más ardientemente en el Cielo.” Y la siguiente oración: “Oh María Madre del amor del dolor y la compasión, te rogamos que unas nuestras oraciones con las tuyas, para que Jesús tu Hijo Divino a quien invocamos, oiga nuestra súplicas en nombre de tus lágrimas maternales y nos conceda la paz que tan ardientemente buscamos, para que así podamos obtener la corona de la vida eterna. Amén.”
Corona de fe:
Se comienza con la señal de la Cruz, en la cuenta grande del Rosario se reza un Credo y en las pequeñas se repite diez veces: “Jesús y María os amo, salvad almas. Salvad a los consagrados.”
Nota: Este texto fue enviado a Vida Humana Internacional por María Elena Alfaro, y se publica con su autorización.

