Santa María de Guadalupe,
        Patrona y Protectora
        de los no nacidos

        Por Magaly Llaguno



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        Era el 9 de diciembre de 1531, en México, 39 años después del Descubrimiento de América. Un humilde indio azteca convertido al cristianismo y bautizado con el nombre de Juan Diego es escogido por Dios para una misión extraordinaria y un privilegio sin igual.

        Juan Diego dejó su aldea al amanecer para ir a la misa diaria que se celebraba en honor de la Virgen. De pronto oyó lo que parecía un precioso canto de pájaros, algo imposible en aquel momento en el que había tanto frío en aquellas montañas. En aquella misma montaña había estado el templo de la diosa pagana, Madre de los Aztecas.

        De pronto paró el canto y Juan Diego sintió una voz femenina que lo llamaba: "Juan, Juan Diego, Juanito"... y vio una jovencita de aspecto mexicano, es decir, de piel trigueña y de 14 años de edad más o menos. La niña era muy hermosa y estaba envuelta en una radiante claridad. La visión le dijo a Juan Diego: "Querido hijito, te amo, quiero que sepas quien soy: la siempre Virgen María, Madre de Dios Verdadero, que da la vida y la mantiene, el Creador de todas las cosas, Señor de cielos y tierra". Entonces le pidió a Juan Diego que deseaba se le construyera allí una iglesia y en ese lugar prometió derramar su misericordia y consolación a todos los que le pidieran ayuda.

        Juan Diego debía ir rápidamente al obispo a presentarle esta petición y así lo hizo. El obispo le pidió una señal como prueba de la veracidad de sus palabras. El indio se lo informó a la Virgen, quien le pidió que volviera el próximo día para dársela.

        Pero el tío de Juan Diego enfermó gravemente y éste tuvo que quedarse cuidándolo. Habiendo hecho todo lo humanamente posible por él, sin éxito, y pensando con razón que estaba al borde de la muerte, Juan Diego corrió a buscar a un sacerdote para que le diera la extremaunción y tomó otro camino en lugar del camino en el cual se le había aparecido la Virgen.

        De todos modos ella, la Virgen, se le apareció, y le preguntó qué le pasaba pero no lo recriminó por no haber acudido a la cita. Juan Diego le explicó lo que sucedía y ella le respondió: "Mi hijito, no tengas temor ni te acongojes, ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi manto y mi protección?" Le prometió que su tío se recobraría y le envió a recoger flores que según ella estaban creciendo en la cúspide de la montaña, algo imposible entre la nieve que allí había.

        En el lugar que ella le indicó Juan Diego encontró rosas de castilla, las recogió en su tilma (una prenda de vestir de los aztecas que se asemejaba a una capa en forma de delantal) y arreglándolas con sus propias manos le pidió que se las enseñara al obispo.

        Este milagro ya era de por sí suficiente para probar que se trataba de una aparición sobrenatural, pero la Virgen había preparado uno mayor. La visión que había visto Juan Diego había quedado grabada en la tilma y el obispo cayó de rodillas ante ella, llevándola después en procesión solemne a la catedral. La Virgen también se le apareció al tío de Juan Diego, Bernardino, asegurándole que se curaría, como así fue, y le pidió que la llamaran Santa María de Guadalupe.

        Después de esas extraordinarias apariciones de la Virgen comenzó la evangelización en masa de la América; en siete años (1832-38) se convirtieron más de ocho millones de indios al cristianismo y se bautizaron. Hoy en día cinco millones de personas acuden al santuario de Guadalupe en México anualmente y han ocurrido infinidad de milagros.

        Pero hay más todavía. María de Guadalupe tenía una cinta negra atada a la cintura, símbolo azteca de la maternidad. María tenía aproximadamente la misma edad cuando concibió a Jesús. Debido a este detalle, los que trabajamos en el movimiento provida la veneramos como la Patrona y Protectora de los Niños No Nacidos. Anualmente la Arquidiócesis de Miami ofrece una misa especial en su honor bajo este título y a ella le ofrecemos y encomendamos nuestros esfuerzos.

        NOTA: La Sra. Llaguno es directora ejecutiva de Vida Humana Internacional. Para obtener más información sobre este y otros veinte temas relacionados con la vida y la familia, escriba a: Vida Humana Internacional, 45 SW 71 Avenue, Miami, FL 33l44, USA. Tel.: (305) 260-0525. Fax: (305) 260-0595. Email: . O consulte nuestro sitio en Internet: http://www.vidahumana.org