
Tuve la gran dicha y el honor inmerecido de conocer a Su Santidad Juan Pablo II durante la primera reunión provida en el Vaticano en 1991, organizada por S.E. Alfonso Cardenal López Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia. Asistimos líderes provida de un número de países de ambos hemisferios para compartir experiencias, escuchar charlas, informar sobre nuestras actividades provida y orar. Durante una de las reuniones, nuestro Santo Padre entró al salón donde estábamos y se sentó cerca de donde yo me encontraba. Nuestras miradas coincidieron y en aquel momento presentí en él la presencia de Jesús tan real, que no pude evitar que lágrimas de alegría, cariño y admiración rodaran por mis mejillas.
Con la muerte de Juan Pablo II, todos los que trabajamos en defensa de la vida y especialmente los católicos, hemos perdido un gran paladín. Por los últimos 27 años, durante los cuales los ataques en contra de la vida humana inocente han proliferado cada día más, Juan Pablo II ha sido nuestra guía y nuestro apoyo a través de sus declaraciones y sus escritos; especialmente su encíclica El evangelio de la vida. Su incansable y constante defensa de la vida de todo ser humano, especialmente los niños por nacer, ha sido nuestro ejemplo y nuestra fortaleza.
Aunque siento una gran tristeza porque el Santo Padre Juan Pablo II se ha ido a la casa de nuestro Padre Celestial, mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios, por habernos bendecido con su pontificado durante los pasados 27 años. Juan Pablo II vivirá siempre no sólo en nuestros corazones sino también en los de las futuras generaciones, a través de todos sus escritos que tanto han enriquecido a nuestra amada Iglesia Católica. Pienso que algún día no muy lejano, la Iglesia Católica le dará el muy merecido título de Juan Pablo II "El Grande" y lo elevará a los altares.
Roguemos para que Dios nos envíe otro Santo Padre como él, que pueda guiar la barca de Pedro a través de las grandes tempestades a las cuales se está enfrentando nuestra amada Iglesia Católica.
