Quiero hacer mención aquí de la situación de los países del sudeste de Asia, donde algunos obispos están alarmados por la degradación que representa el turismo sexual. Se somete a jóvenes, tanto niños como niñas, a esta industria que los trata como meros objetos. Millares de niños han sufrido el abuso sexual que los denigrado física y moralmente. Ellos claman por que se les asegure la protección que afirman los tratados internacionales y que demanda la conciencia humana.
Aunque no resulte agradable abordar el tema, no podemos ignorar el profundo abismo de corrupción moral que aquejan las principales ciudades del mundo, especialmente en el Tercer Mundo. Se ha apropiado de las almas de millones de jóvenes de tierna edad (10, 11 y 12 años), los cuales podrían contarse entre los "muertos en vida".
En muchos casos (especialmente en los países del Tercer Mundo), los propios padres venden a estas mujeres y niños a la esclavitud sexual. Una vez vendidas, estas víctimas ya no son dueñas de sus vidas y sus cuerpos. Sus captores las golpean, casi no les dan de comer, las drogan, las encadenan a sus camas y a diario las obligan a fornicar con decenas de hombres.
Lo que es peor, si estas niñitas quedan embarazadas (y a muchas les sucede), se les obliga a abortar. Traficantes de esclavos capturan, compran y venden niñas y ahora también niños en este moderno resurgir de la perversidad de la esclavitud.
Para combatir este horrible mal de la prostitución obligada y la esclavitud sexual, Human Life International ha establecido el Programa Magdalena de Rescate y Rehabilitación (PMRR). A través de nuestra red internacional de misioneros provida, estamos tratando de rescatar a estos niños inocentes de las manos de sus despreciables raptores.
En cordinación con la policía local, los trabajadores del PMRR tratan de penetrar estos perversos prostíbulos infantiles para rescatar a estos niños sometidos al abuso sexual, y con las donaciones de personas como ustedes PMRR les proporciona comida, ropa, atención médica, vivienda y una sólida formación moral y religiosa, así como terapia de rehabilitación.
Pero no terminamos ahí. A estos seres humanos se les ha arrancado de sus almas la dignidad y el respeto propio. Cuando vemos las expresiones de sus caras, vacías, endurecidas y sin vida, muchas veces nos preguntamos si queda algo más en sus almas.
Pero allí está el PMRR listo para ayudar a estas trágicas víctimas del vicio. Mediante el amor, la caridad y la gracia de los Sacramentos podemos rehabilitar a estos pequeños que tanto han perdido.
Cuando contemplamos la escena de la crucifixión, encontramos a Nuestro Señor entre dos ladrones y, al pie de la cruz, una prostituta reformada, Santa María Magdalena. Esta mujer se convirtió gracias al amor, la gracia y la misericordia de Nuestro Señor. Como testimonio de su conversión, ella fue una de los pocas que estuvieron al pie de la Cruz. San Dimas, el buen ladrón, que dijo a Cristo desde la cruz "Señor, acuérdate de mi cuando estés en tu reino", mereció las palabras benditas del Señor: "Este mismo día estarás conmigo en el paraíso". Ante la pobreza de corazón de estas desdichadas almas, ¿cómo podemos olvidarlas hoy? ¿A quién mejor implorar ayuda para rescatar y rehabilitar a estos niños y mujeres que han sido sometidos a la esclavitud sexual, la prostitución y el aborto?
Debido a la magnitud del problema de la esclavitud sexual esparcida por todo el mundo, el PMRR encara una tarea abrumadora. Comenzamos concentrando nuestro esfuerzo en Tailandia y Filipinas. Bajo la dirección de las Hermanas del Buen Pastor estamos ayudando a estos pequeños a salir de su terrible cautiverio y atendiendo sus necesidades.
¡Y lo mejor de todo es que ya está surtiendo efecto! Podemos observar cómo estos niños "recobran la vida" cuando se les trata con amor, compasión y verdadera caridad cristiana. Es un verdadero milagro de la gracia, y todos los que han trabajado en esto se han visto profundamente afectados por los resultados que han observado.
Pero sabemos que cuando ustedes caigan en la cuenta de la necesidad existente, sus corazones no descansarán y sabrán dar de sí mismos para ayudar a estas trágicas e inocentes víctimas. ¿Quién podrá dejar que languidezcan en estas diabólicas prisiones sexuales, cuando con muy poco podemos ayudarles a escapar y reconstruir sus vidas?
Mediante sus donaciones podremos continuar y expandir nuestra valiosa misión redentora y rehabilitadora de prostitutas y presos.
Por favor, recen la oración en honor de Santa María Magdalena. Por medio de su intercesión, salvaremos miles de vidas, tanto nacidas como por nacer, por medio del PMRR. Sin duda, de nosotros depende hacer todo lo posible por rescatar a estos pequeños de esa muerte espiritual y física a que se enfrentan a diario.
Para obtener más información sobre este programa diríjase (en inglés) a Human Life International.
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