Dios de Amor y Creador del universo, existen hogares en nuestro mundo donde las personas viven con temor a la violencia. Para estas familias el hogar no es un lugar seguro, sino un lugar de peligro y dolor.
Dales la fuerza y la sabiduría que necesitan para vencer la arrogancia, el temor y la división.
Dales la gracia para resolver los conflictos sin violencia y para establecer relaciones basadas en el espíritu de amor y paz de Nuestro Señor Jesucristo.
Dios de la Misericordia, muchos les hemos dado la espalda a las personas abusadas. Abre nuestros corazones al dolor de los que sufren. Ayúdanos a llegar a ellos con amor y comprensión.
Dios de la Esperanza, en ti confiamos abriendo nuestras vidas a tu fortaleza, tu sanación y tu amor. Enséñanos que la paz solamente llegará a nuestro mundo, por medio de la paz en nuestros corazones y en nuestros hogares. Amén.
Nota: Esta oración se puede solicitar impresa a través de Pax Christi, Miami, 900l S.W. l97 St., Fl. 33l57. Teléfono: (305) 238-7279.
Oración ante un crucifijo
En esta hora, Cristo del Calvario, vengo a rogarte por mi carne enferma; pero, al verte, mis ojos van y vienen de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
(Anónima)
Oración de confesión
Acerquémonos al Señor para depositar ante Su presencia las inquietudes, culpas y faltas que afectan nuestra vida cristiana.
Por Cristo Nuestro Señor, Amén.
Oración por la sanación interior
Señor Jesús:
Te doy gracias por la sanación que has hecho y continúas haciendo en mí. Te entrego todo lo que soy: lo malo para que con la ayuda de tu gracia lo conviertas en bueno, y lo que ya es bueno, para que lo hagas cada día mejor.
Te entrego también mi pasado, el cual ya no puedo cambiar. Lo dejo a tu inmensa misericordia. Ayúdame a olvidar todo el dolor y a recordar sólo las alegrías. Haz que pueda vivir el presente a plenitud y que pueda buscar y encontrar cada día, la felicidad que siempre me había eludido en el pasado. De este modo podré aprovechar todos los días que me quedan de vida y vivirlos, como si cada uno de ellos fuera el último.
Te pido Señor, que los disgustos, problemas y demás sufrimientos que todavía tenga que pasar, no me hagan olvidarme de ver siempre lo bueno y lo positivo que hay en mi vida. No permitas tampoco que me olvide de que, aunque el mundo entero me rechazara, tú nunca lo harás porque tu amor es incondicional y eterno.
Gracias por el gran honor de incalculable valor, de ser tu hija amada y heredera de tu reino.






