Oraciones para la curación postaborto
Oraciones para la curación postaborto (9)
No tengo que lograr grandes cosas para ser aceptada por Dios
pero porque soy aceptada, puedo alcanzar grandes cosas.
No tengo que triunfar para complacer a Dios
pero porque complazco a Dios, puedo triunfar.Â
No tengo que amar a otros para que Dios me ame
pero porque Él me ama, amo a otros.
No tengo que servir para ser valorada por Dios
pero porque Él me valora, puedo servir.
No tengo que probarme digna de estima
pero porque soy digna de estima, soy apreciada.
No tengo que obedecer para ganarme el Amor de Dios
pero porque Él me ama,obedezco.
No tengo que sufrir demasiado antes de ser curada
pero porque Él sufrió demasiado, soy curada.
No tengo que demostrar gran fe para que se muevan las montañas,
pero por su fidelidad, las montañas se moverán.
Ya que Tú Eres, yo soy.
Carol L. Piles
Fuente: Piles, Carol L., The Journal of Christian Healing, [El Diario de la Curación Cristiana], Vol. 13, no. 2, Verano 1991.
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"Padre que estás en el Cielo, acudo a ti ahora, a confesar mis pecados.
Señor, cuando busqué mi propio camino y vivà según mis propias reglas no he encontrado más que muerte y tormento para mi hijo y para mà misma. Perdóname.
Te doy gracias de que estuvieras dispuesto a entregar a Tu Hijo a morir en la Cruz para redimirme. Acepto Su gran sacrificio por mÃ.
Padre, deposito a tus pies todos mis sentimientos de culpabilidad, pena, remordimiento y arrepentimiento. PurifÃcame y cúrame por la sangre de Tu querido Hijo.
Hoy es el primer dÃa de mi nueva vida -una vida que encomiendo a Ti.
Señor, no soy digna de estar en tu presencia,
en presencia del Creador de la vida.
Me faltó confianza y me sobró egoÃsmo.
Pensé que el bebé serÃa un problema...,
que no era el momento... tuve miedo...
Vivà el embarazo como una desgracia.
Me precipité al abismo y ahoraÂ
siento horror por lo que hice.
Señor Jesús, estoy ante Tu presencia y me siento indigna de esa gracia... Me dices que eres la Vida... a mà que no entendà el maravilloso don de la vida, ni el porqué es tan bello vivir.
Y en mi egoÃsmo no supe ser como MarÃa, Tu madre, abierta siempre a la Voluntad de Dios. Mi corazón endurecido y cegado el egoÃsmo y el miedo, no supo ver más allá y descubrir que ese bebé engendrado en mi seno, no era un obstáculo sino más bien un regalo; no era una piedra de tropiezo sino un escalón por el que podrÃa dar lo mejor de mà misma.
Y un dÃa Señor, olvidándome de que Tu eres el único dador de la vida, aborté y no permità que mi hijo viera la luz, ni corriese por los campos, ni cantase las canciones; no le dejé hablar, ni pensar, ni jugar, ni gustar los manjares. Le arranqué todos sus derechos humanos, y lo más triste Señor, es que lo hice en nombre de "mi derecho". ¡Perdóname Señor, por no confiar en Ti ni en el proyecto de santidad y de amor que tenÃas preparado para mi! Me faltó la fe de MarÃa para confiar que Tu estarÃas a mi lado y me darÃas las gracias necesarias para sobrellevar la maternidad.
Perdóname hijo querido... por haber puesto mi dolor y mis necesidades por encima de tu derecho a continuar viviendo. Perdóname, hijo, porque te corté las alas cuando apenas comenzabas a volar.
Sé que aunque parezca imposible, las lágrimas que he derramado de dolor y arrepentimiento, me alcanzan Tu perdón, Señor, y el de mi hijo. Mi corazón quedó profundamente herido, pero siento Tu amor y el amor de mi hijo, sanándome a través del perdón.
Señor, sé también, que Tú me llamas hoy a dar ese amor que un dÃa por egoÃsmo le negué a mi hijo. Hoy me llamas a abrazar en mi corazón a todos los huérfanos como si fueran mis hijos, y a cuidar de los ciegos que no pueden ver la luz, a los inválidos que no pueden correr por los campos, a los mudos que no pueden hablar ni cantar, a los retrasados que no pueden pensar por sà mismos, a los pobres que no tienen que comer ni vestir. SÃ, Señor, me llamas a abrazar a todos los marginados de este mundo moderno, por el hijo que yo un dÃa deseché.
Me llamas a ser madre de muchos, para reparar por el miedo que me impidió ser madre de uno; me llamas a ser difusora de la vida, ya que un dÃa quede atrapada en las redes de muerte. Pero Tú Señor, me rescataste y me diste la oportunidad de nacer a una nueva vida.
Gracia Señor, por Tu amor y Tu perdón!
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Oración por los bebés abortados
Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mà lo hicisteis." (Mt 25:40) PermÃteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el EspÃritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Me atormenta en el recuerdo el niño que no fue, no puedo olvidar la tierna sonrisa que no vi, me duele el corazón por las caricias que no di, sufro sin consuelo pensando en el hijo que aborté.
A Ti, Señor, que perdonaste a la mujer adúltera, te entrego mi dolor y mi esperanza, porque en Ti confÃo.
Sugerimos que esta oración por la curación de nuestra memoria se haga en un lugar apartado, lejos de toda distracción. RecÃtese de manera lenta, en voz alta, haciendo suya cada palabra de la siguiente oración:
Padre de bondad, Padre de amor,
te bendigo, te alabo y te doy gracias
porque por amor nos diste a Jesús.
Gracias Padre porque a la luz de tu EspÃritu
comprendemos que El es la luz, la verdad y el buen pastor,
que ha venido para que tengamos vida
y la tengamos en abundancia.
Hoy, Padre, me quiero presentar delante de TÃ, como tu hijo.
Tú me conoces por mi nombre.
Pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida.
Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia.
Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho.
Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome.
Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado.
Conoces los traumas y complejos de mi vida.
Hoy, Padre, te pido que por el amor que le tienes a Tu Hijo Jesucristo,
derrames Tu Santo EspÃritu sobre mÃ,
para que el calor de tu amor sanador,
penetre en lo más Ãntimo de mi corazón.
Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas
sáname aquà y ahora de mi alma, mi mente,
mi memoria y todo mi interior.
Entra en mÃ, Señor Jesús, como entraste en aquella casa
donde estaban tus discÃpulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
"Paz a vosotros".
Entra en mi corazón y dame Tu paz.
Lléname de amor.
Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por mi vida y sana mi corazón.
Sabemos, Señor Jesús,Â
que Tú lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estoy pidiendo con MarÃa mi Madre,
la que estaba en las bodas de Caná cuando no habÃa vino
y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.
Cambia mi corazón y dame un corazón generoso,
un corazón afable, un corazón bondadoso, dame un corazón nuevo.
Haz brotar en mà los frutos de tu presencia.
Dame el fruto de tu EspÃritu que es amor, paz, alegrÃa.
Haz que venga sobre mà el EspÃritu de las bienaventuranzas,
para que pueda saborear y buscar a Dios cada dÃa,
viviendo sin complejos ni traumas
junto a los demás, junto a mi familia, junto a mis hermanos.
Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en mi vida.
Te doy gracias de todo corazón porque Tú me sanas,
porque Tú me liberas, porque Tú rompes las cadenas y me das la libertad.
Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de Tu EspÃritu
y este templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios.
Te doy gracias, EspÃritu Santo, por la Fé.
Gracias por el amor que has puesto en mi corazón.
¡Qué grande eres, Señor Dios Trino y Uno!
Bendito y alabado seas, Señor.
FUENTE: Tomado del folleto del mismo nombre, publicado por la Comunidad Siervos de Cristo Vivo en Miami, U.S.A.
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FUENTE: "Aborté y estoy arrepentida," Escoge la Vida, suplemento "Caminos de Esperanza," (septiembre-octubre de 1990). Tomado del libro Oraciones para el ama de casa de Liliana Ferreiros, Editorial Claretiana.
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MarÃa de Belén y de Nazaret, esposa de José, Virgen Madre del Hijo de Dios hecho hombre, Madre dolorosa, modelo de Fe. Tú eres nuestra Madre, y vives ya en el gozo de la presencia de Dios. Tú velas por cada uno de nosotros con bondad, compasión y ternura. Encomendamos a todas las mujeres que sufren el dolor de haberse hecho un aborto y a sus bebés abortados, a tu cuidado maternal.
Que tu infatigable amor consuele a nuestras hermanas, las haga conscientes de su propia dignidad, y sea para ellas una fuente de sanación, paz y gozo. Que puedan encontrar consuelo, sabiendo que sus hijos se encuentran en tus brazos.






