A finales de julio del 2000, Karen Malec, Presidenta de la Coalition on Abortion/Breast Cancer (Coalición sobre el Aborto y el Cáncer de Mama) escribió una carta en la que dice que en 1999, un grupo de mujeres de Chicago formó la ya mencionada coalición para informar al público sobre el vínculo entre el aborto y el cáncer de mama. A estas mujeres les preocupaba el hecho de que el National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer), no pocos médicos y las organizaciones anti-cáncer no informaban a las mujeres sobre dicho vínculo. Para suplir la necesidad de esta información tan importante la Coalición creó un sitio electrónico (en inglés) que se encuentra en la siguiente dirección: www.abortionbreastcancer.com. La Coalición informa que 27 estudios de 33 en todo el mundo han descubierto que el aborto puede causar cáncer de mama. La página web de la Coalición también denuncia el esfuerzo que existe por encubrir dicha información.
En su carta, Malec informa que hay dos formas en que el aborto puede causar el cáncer de mama. La primera de ellas, según los expertos, es que el aborto, al interrumpir el embarazo, destruye la protección natural que éste le proporciona a la mujer ante el cáncer de mama. De hecho, los expertos también dicen que es más saludable para una mujer no posponer el llevar a término su primer embarazo, es decir, es más saludable, sobre todo para la mujer primeriza, el que su embarazo culmine en el nacimiento de su bebé. Un estudio de la Universidad de Harvard asegura que cada año que una mujer pospone el llevar a término su primer embarazo su riesgo de contraer cáncer de mama aumenta en un 3,5% (1).
Malec sigue diciendo que El Dr. Joel Brind, Presidente del Breast Cancer Prevention Institute (Instituto para la Prevención del Cáncer de Mama), explica que los factores de riesgo de esta enfermedad que más se conocen tienen que ver con el exponerse al estrógeno. Por ejemplo, las mujeres que llegan a la pubertad a una edad temprana o a la menopausia a una edad tardía o que tienen pocos hijos o ninguno, tienen más ciclos menstruales y por tanto se exponen a niveles más elevados de estradiol, que es una forma de estrógeno. Estas mujeres son más propensas a padecer el cáncer de mama. Por otro lado, las mujeres que dan de lactar a sus hijos tienen menos ciclos menstruales y por consiguiente su riesgo de padecer esta enfermedad se reduce (2).
Es una ironía, como señala la carta de Malec, que la mayoría de los estudios que arrojaron la conexión entre el aborto y el cáncer de mama fueron realizados por expertos que lamentablemente apoyan el aborto (3). El 13 de marzo del 2000, el Royal College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos) del Reino Unido se convirtió en la primera organización en alertar a aquellos de sus miembros que practican abortos de que el meta-análisis del Dr. Brind de todas las investigaciones realizadas sobre el vínculo entre el aborto y el cáncer de mama se caracterizó por haber utilizado una "metodología correcta". El Colegio también puso sobre aviso a sus miembros proabortistas de que dicho vínculo ya "no podía ser ignorado" (4).
La Presidenta de la Coalición de Chicago también informa que el Dr. Brind calcula que actualmente hay de 5.000 a 8.000 casos adicionales de cáncer de mama cada año debido a los abortos tempranos, y que para el año del 2020 habrá de 40.000 a 50.000 casos adicionales de esta enfermedad cada año. Hay que señalar que el cálculo del Dr. Brind es conservador.
La carta de Malec señala que en 1994, la Dra. Janet Daling, que está a favor del aborto, realizó un estudio en el Fred Hutchinson Cancer Research Center, de la ciudad de Seattle, Estados Unidos, que arrojó que "entre las mujeres que han estado embarazadas por lo menos una vez, el riesgo de contraer cáncer de mama de aquellas que han tenido un aborto provocado fue de un 50% más alto que el de las demás" (5). El estudio de Daling también arrojó que una adolescente que se hace practicar un aborto es más del doble de propensa a sufrir cáncer de mama, y si en su familia se ha padecido de esta enfermedad, su riesgo de contraerla es "incalculablemente elevado".
La carta continúa diciendo que John Kindley, abogado, publicó un artículo en 1999 en la revista Wisconsin Law Review sobre el consentimiento informado y el vínculo entre el aborto y el cáncer de mama. En su artículo, Kindley asevera que a los aborteros que no informan a las mujeres que recurren a ellos para practicarse un aborto sobre la conexión entre éste y el cáncer de mama les pueden presentar una demanda judicial por negligencia médica (6). Actualmente, el Sr. Kindley representa a una mujer del Estado de Dakota del Norte que le ha presentado una demanda judicial a una clínica de abortos por proporcionar información falsa acerca de la relación entre el aborto y el cáncer de mama en uno de sus folletos de propaganda.
Según informa Malec, la industria del aborto en Estados Unidos ha intentado negar el vínculo entre el aborto y el cáncer de mama. Para ello se ha basado mucho en el estudio de Melbye de 1997. Sin embargo, este mismo estudio informó que, en relación a la práctica del aborto, "con cada semana que transcurrió en la edad gestacional del feto...el riesgo de contraer cáncer de mama aumentó en un 3%" (7). Además, el estudio de Melbye ha sido objeto de severas críticas por errores de clasificación y de ajustes en sus datos (8). Melbye y sus colegas intentaron corregir estos errores en un posterior estudio en 1999, pero no confesaron que estaban corrigiendo errores y no volvieron a analizar sus datos después de corregirlos (9). Próximamente, el Dr. Brind y sus colegas van a precisamente realizar esa labor de volver a analizar los datos del estudio de Melbye, ya que creen que el estudio de 1997 de hecho encubrió un aumento de un 40% en el riesgo de contraer cáncer de mama debido al aborto.
Malec también señala en su carta que en febrero del 2000, la revista New England Journal of Medicine, considerada la más influyente del mundo de la medicina, reconoció la conexión entre el aborto y el cáncer de mama en un artículo escrito por varios investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Pensilvania. Ello es muy significativo debido al hecho de que esta misma revista publicó, hace tres años (en 1997), el ya mencionado estudio de Melbye, que tantas críticas ha recibido (10).
La carta de la Presidenta de la Coalición también dice que en 1999, la Dra. Lynn Rosenberg, una epidemióloga de la facultad de medicina de la Universidad de Boston y miembro de la organización proaborto Planned Parenthood Federation of America (Federación de Paternidad Planificada de Estados Unidos), sirvió de testigo en calidad de experta en un caso judicial en el Estado de Florida, Estados Unidos. El caso tuvo que ver con el vínculo entre el aborto y el cáncer de mama. Cuando la fiscalía le preguntó si una joven de 15 años, que estuviese embarazada, tendría un mayor riesgo de padecer cáncer de mama al abortar, la Dra. Rosenberg contestó: "Probablemente sí" (11).
Malec añade que en julio de 1998, el Congresista estadounidense Tom Coburn, MD, ginecólogo, interrogó al Dr. Edison Liu, representante del National Cancer Institute (NCI), durante una audiencia del Comité de Comercio sobre el Estado de la Investigación sobre el Cáncer. El Congresista Coburn acusó al NCI de despistar al público y de "difundir datos de forma selectiva" sobre la conexión entre el aborto y el cáncer de mama. Esta acusación se fundó en parte en el hecho de que el NCI publicó en 1998 en su sitio electrónico el falso argumento de que el vínculo entre el aborto y el cáncer de mama se "basa en datos limitados obtenidos de experimentos con ratas, datos que no son coherentes con los datos obtenidos de seres humanos". Actualmente el Congresista Tom Bliley está a cargo de una investigación congresional sobre la representación fraudulenta de la literatura médica sobre este tema que ha difundido el NCI por todas partes. Gracias a la presión que ha ejercido el Congreso de Estados Unidos, el NCI revisó su sitio electrónico en 1999, pero su página electrónica en ese sitio sobre la conexión entre el aborto y el cáncer de mama se caracteriza claramente por lo que no les dice a las mujeres, por ejemplo, que 27 estudios de 33 en todo el mundo establecen la ya mencionada conexión.
El último dato importante mencionado en la carta de Malec se refiere al hecho de que el 24 de agosto de 1999, otro miembro del Congreso de Estados Unidos, el Dr. Dave Weldon, envió una carta con el saludo de "Querido Colega" a todos los demás miembros del Congreso. La carta trataba de la necesidad de proporcionar el consentimiento informado a las mujeres. En ella también se calificó al aborto de ser un "significativo riesgo para la salud" y una "bomba de tiempo en el campo del cuidado de la salud".
Malec termina diciendo que las mujeres tienen el derecho de saber que 27 de 33 estudios realizados en todo el mundo demuestran el vínculo que existe entre el aborto y el cáncer de mama. De hecho, el que a las mujeres se les haya impedido tomar decisiones basadas en un consentimiento informado en relación con este tema de salud constituye un inaceptable paternalismo.
Fuentes de la carta de Karen Malec: 1. Dr. Brian MacMahon, Dr. Dimitrios Trichopoulos, et. al., "Age at any Birth and Breast Cancer Risk," International Journal of Cancer, 1983;31:701-704. 2. Dr. Joel Brind, "The Estrogen Connection", www.abortioncancer.com. 3. Brind et al. (1996) Jrnl of Epidemiol Community Health 50:481-96. 4. "Evidence-based Guideline No. 7: The Care of Women Requesting Induced Abortion", Press Release, 13 de marzo del 2000. 5. Janet R. Daling et al., "Risk of Breast Cancer Among Young Women: Relationship to Induced Abortion," 86 Journal of the National Cancer Institute, 1584, 1994. 6. John Kindley, www.johnkindley.com. Para obtener la información más actualizada sobre este asunto, visite: http://www.johnkindley.com/litigation.htm. Para un resumen de los esfuerzos que actualmente se están llevando a cabo en relación con este asunto, visite: http://www.abortioncancer.com (Joel Brind, Ph.D.) y http://www.abortionbreastcancer.com (Coalition on Abortion/Breast Cancer). 7. Melbye et al. (1997) New England Journal of Medicine, 336:81-5. 8. Dr. Joel Brind, "Rotten in Denmark", www.abortioncancer.com. 9. Melbye M., Wohlfahrt J., Anderson A.M., Westergaard T., Andersen P.K., "Preterm Delivery and Risk of Breast Cancer," Br. J. Cancer (1999);80:609-613. 10. Armstrong (2000) NEJM 342:564-71. 11. Dr. Joel Brind, "ABC in the Courts: Dramatic ABC Testimony in Florida's Parental Notification Appeal, "Abortion-Breast Cancer Quarterly Update, (Fall, 1999) Vol. 2, No. 3, p. 1.
Atención: El Dr. Chris Kahlenborn, quien se ha dedicado a documentar la conexión entre la píldora y el cáncer y la píldora y el aborto, ha creado el Polycarp Research Institute, en cuyo portal se puede obtener más información (en inglés) : www.polycarp.org. El Dr. Kahlenborn también ha documentado el efecto abortivo de la anticoncepción de emergencia.
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