Otro ataque a la humanidad: Clonan a un ser humano en Estados Unidos
Por Adolfo J. Castañeda



El pasado 25 de noviembre (2001), una empresa de Massachusetts anunció que había clonado a un embrión humano en un experimento, cuyo objetivo era producir células que reemplazaran las de pacientes que sufren de distintas enfermedades.

La noticia fue publicada en todos los medios de comunicación del mundo. En casi todos ellos se pasó por alto, o escasamente se mencionó, el hecho de que estas técnicas conllevan la destrucción de incontables seres humanos inocentes. Tampoco se les prestó mucha atención a las alternativas moralmente correctas para obtener células madre para fines terapéuticos, alternativas que no involucran la matanza de embriones humanos: la obtención de dichas células de la placenta, del cordón umbilical o de adultos.

Se sabe que para poder llevar a cabo la clonación, primero se producen embriones humanos por medio de la fertilización in vitro (FIVET). También se sabe que la FIVET implica la destrucción de innumerables embriones humanos, ya sea por el alto índice de fracasos de esta técnica, ya sea porque los embriones "sobrantes" son destruidos.

Es un hecho científico, atestiguado en todos los textos de medicina contemporáneos, que la vida del ser humano comienza en la concepción, ocurra ésta en un medio contrario a la dignidad humana (el laboratorio) o en el contexto conforme a dicha dignidad (el matrimonio). Toda vida humana tiene una dignidad intrínseca, es decir, posee un valor por el mero hecho de ser persona y no por cualquier otra condición (social, económica, edad, tamaño, estado de salud, raza, sexo, etc.) Por ello, todo ser humano debe ser tratado como un fin en sí mismo, y no como un mero medio para otro fin, por muy elevado que ese fin sea.

¿Aceptarían algunos de esos científicos que apoyan la clonación que los mataran a ellos para "beneficiar" a la humanidad? ¿Aceptarían lo mismo los periodistas que con tanta fanfarria y ocultando los hechos mencionados han dado a conocer la noticia? Es muy fácil decidir acerca de otros cuando esos otros no son usted o no tienen ni voz ni voto.

La idea de utilizar a ciertos seres humanos, niños, adultos o ancianos, para experimentar con ellos, causándoles graves o fatales daños en el proceso, para presuntamente "ayudar" a otros es aberrante. Demuestra, no un avance de la ciencia, sino uno de sus más escandalosos retrocesos.

Adolfo J. Castañeda es Director de Programas Educativos de Vida Humana Internacional. El Sr. Castañeda ostenta una licencia en teología moral de la Academia Alfonsiana en Roma y dictó cursos de moral fundamental y bioética durante cuatro años en el Seminario San Vicente de Paul, en Boynton Beach, Florida, Estados Unidos.

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