Programa de salud en El Salvador para reproducir enfermedades de transmisión sexual
Por Julia Regina Sol de Cardenal



El mes pasado tuve la oportunidad de asistir a la Conferencia de la Naciones Unidas "Beijing +5" en Nueva York. Organizaciones que luchan por la vida, la familia, los valores morales y la dignidad de la persona; preocupadas por la actitud de la delegación oficial de El Salvador, cordialmente me invitaron. En ese momento habían varios párrafos en el documento que se estaba negociando que atentaban contra la vida, la familia, los derechos de los padres y el derecho de conciencia de estudiantes de medicina, a quienes pretendían obligar a entrenarse para hacer abortos so pretexto de que éstos sean seguros y accesibles. En todos los documentos anteriores se ha concensuado que el recurso del aborto se debe reducir y en este último lo querían hacer más accesible. Es importante mencionar que los documentos aprobados en estas conferencias pasan a ser leyes en nuestros países sin que la mayoría nos demos cuenta.

El Salvador, en las otras conferencias, ha formado parte del grupo llamado G-77 quienes valientemente han logrado defender los principios y Soberanía Nacional de los países que pertenecen a esta unión. En esta ocasión decidieron unirse a un grupo nuevo llamado SLAC (Some Latin American Countries) quienes tienen una posición bastante liberal. En numerosas ocasiones intenté averiguar con nuestra delegación cual era la posición oficial en diferentes temas sin obtener ninguna respuesta concreta.

Después de mucha insistencia tuve una respuesta: "El Salvador apoyará los párrafos que utilizan el término Derechos Sexuales y Reproductivos como Derechos Humanos". Esta terminología ha sido rechazada anteriormente en todos los documentos de las Naciones Unidas porque su definición es tan amplia que puede incluir homosexualismo, pedofilia (adultos con niños), pornografía, prostitución, adulterio, incesto y cualquier aberración como un derecho humano.

Las negociaciones duraban hasta las 2,3,4 y 5 de la mañana y volvían a comenzar a las 10:00 a.m. pero el desvelo, el cansancio físico y mental y los sacrificios de los representantes de los países musulmanes, africanos, Polonia, Nicaragua y la Santa Sede tuvieron su recompensa cuando al final de una lucha muy dura del bien contra el mal, venció el bien. La miles de feministas, lesbianas y personas proaborto que también habían asistido, decepcionadas, decían que debería llamarse Beijing -5 en lugar de +5.

Uno de los párrafos en Beijing+5 que hablaba de "servicios confidenciales de salud sexual y reproductiva para adolescentes" se logró eliminar por el peligro que existe de abusos de menores y porque viola los derechos de los padres de educar, formar y proteger a sus hijos. Al regresar a El Salvador en mi oficina encontré, gran sorpresa, dos folletos que el Ministerio de Salud repartió en la Feria de Desarrollo. Uno de ellos elaborado con la ayuda de ONG's feministas y de homosexuales, proporcionando sus teléfonos para cualquier consulta. El otro, con fecha junio 2000 (la última negociación de Beijing+5 terminó el 9 de junio), ofrece servicios "confidenciales" (sin necesidad de informar a los padres de familia) de "salud sexual y reproductiva" para "adolescentes" (niños desde 10 años, según definición de folleto).

El 11 de julio se publicó una noticia alarmante sobre la capacitación de 650 jóvenes por medio del Instituto de Protección al Menor en conjunto con la Secretaría Nacional de la Familia, Ministerio de Salud, UNFPA y las alcaldías, para ser los facilitadores de servicios confidenciales de salud sexual y reproductiva en San Salvador y La Libertad. Al consultar en el Ministerio de Salud nos informaron que son 6 mil adolescentes los que se han preparado para todo el país. Además obtuvimos el manual de salud sexual y reproductiva "De Adolescentes para Adolescentes" que estarán utilizando los facilitadores. El diseño de dicho manual, a cargo del Equipo Maíz, que en su suplemento "La tela de la honra" usó pornografía infantil (delito penado por la ley), es una ofensa a la dignidad de la persona.

Es muy difícil describir el contenido de este libro pues aún viéndolo parece increíble que se haya podido elaborar un programa dirigido a nuestros niños y niñas, que los incita a probar todo tipo de experiencias sexuales incluyendo la masturbación, como algo bueno para "liberar la tensión sexual sin exponernos al contagio de enfermedades de transmisión sexual o un embarazo". Llaman a la homosexualidad y la bisexualidad "preferencias sexuales" normales y muestran dibujos de hombres acariciándose y asegurando que "la mitad de los adolescentes hombres y el 30% de las adolescentes mujeres han tenido experiencia de haber sentido atracción por personas del mismo sexo".

Los "Derechos Sexuales y Reproductivos" los ponen como los "más humanos de todos los derechos", que "tienen su origen en dos conferencias internacionales: Cairo y Beijing", cuando en realidad este término ha sido rechazado mundialmente.

Dentro de la lista de estos derechos observamos: "El derecho a la autonomía (por sí mismo) de la sexualidad, a gozarla con o sin finalidad coital, de acuerdo con las propias preferencias (homosexualidad, pedofilia, etc.) y a la protección legal de las mismas. Derecho de decidir cuando, cómo, dónde y con quién queremos tener relaciones. Derecho a la relación sexual independiente de la edad, estado civil o modelo familiar....." Estos solo son 3 de los 13 derechos descritos en este manual.

Campañas como estas han fracasado en otros países, aumentando los embarazos de las adolescentes, el contagio de las enfermedades de transmisión sexual, los abortos; y según encuestas de Planned Parenthood la tasa de promiscuidad entre adolescentes que reciben este tipo de educación sexual es 50% más alta que los que no tienen acceso a este tipo de programas. Es ilógico pensar que se pretenda venir a implementarlas en el nuestro.

Los organismos gubernamentales que velan por nuestra salud y bienestar y los delegados enviados a representarnos , tienen la obligación de informarnos cuales son los programas que van a desarrollar, aceptar e implementar antes de dejar caer una bomba como esta. La realidad de nuestros adolescentes es terrible y estamos de acuerdo en que la solución a estos problemas es la educación, pero de una manera adecuada a la edad de cada uno, respetando los derechos de los padres, de la familia, respetando nuestras leyes, nuestros principios y lo más importante: basándose en la verdad.

Nota: Julia Regina es la presidenta de Fundación Sí a la Vida, organización afiliada a Human Life International en El Salvador. E-mail: silavida@es.com.sv

Los inmorales programas de "salud reproductiva" y de educación sexual hedonista que ella describe, son similares a los que están siendo introducidos y/o promovidos por el movimiento antivida en otros países latinoamericanos.

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