La interpretación pesimista que hacen Freud, Marx y Nietzche sobre las posibilidades del ser humano, resulta ser una condena para la persona. En su interpretación el ser humano, éste es considerado como determinado irremediablemente por las concupiscencias: de la carne (Freud), de los ojos (Marx), y de la soberbia de la vida (Nietzche).(1)
Sigmund Freud interpreta al ser humano en términos de la libido sexual, como fuerza inconsciente que lo domina. Su teoría de que "el núcleo o corazón del Hombre esta determinado por la unión entre el instinto erótico y aquel destructivo, y la vida consistiría en apagarlos" (2), ha servido para tolerar el daño y ha sumergido a muchos en el pesimismo respecto a la terapia. Desórdenes como la homosexualidad, la pedofilia y otras parafilias, tendrían que llegan a ser aceptadas como estado "irremediable", lo cual ha llevado a algunos a pensar que obrar según estas concupiscencias es normal. Algunos han querido demostrarlo por todos los medios, como hizo el zoólogo Alfred Kinsey (3).
Karl Marx desconfía que el ser humano sea capaz ni digno de democracia, basada en derechos humanos inalienables. Crea un Estado totalitario, no concorde a la naturaleza antropológica del humano que necesita un espacio adecuado de libertad, trascender por medio del espíritu y creer en Dios. El control absoluto que impone el Estado apaga toda iniciativa particular de emprender el bien común. La voz de los ciudadanos no cuenta, no hay libertad de expresión. La promoción de la equidad de género iguala las diferencias de naturaleza entre hombres y mujeres, para que ambos participen en la revolución y en la producción. La educación personal de los hijos la lleva a cabo el Estado y no los mismos progenitores que los aman mejor. La familia se desmiembra y no tiene derecho a la privacidad. Se promueve la salud reproductiva y el aborto legal para "ahorrar" costos de población. (4)
Friedrich Nietzche crea la doctrina del superhombre que genera el hombre despótico (incluida la mujer), la supremacía de la raza y la eugenesia. Considera dignos de la vida a unos que atribuye superioridad por su raza o por su condición, lo cual sirvió a la ideología hitleriana y a la de Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood (5). Surge la cruel destrucción de millones de personas que por su raza, religión o salud son considerados menos persona. Bajo esa concepción, proliferan grandes males como las esterilizaciones masivas y la eutanasia. Surge el gran holocausto de la exterminación legal en los campos de concentración, y hoy, en los abortuarios. No entiende el valor intrínseco ni la dignidad de cada ser humano, desde el más diminuto e inocente hasta el más enfermo y anciano.
Esta cultura contra el ser humano se ha hecho un movimiento destructor de la humanidad (6), una cultura de muerte. Organizaciones globales y no-gubernamentales han elaborado agendas inspiradas en esta visión errada del ser humano, a falta de una antropología adecuada, más concorde a su ser y sus posibilidades, y según el llamado interior a realizarse, siendo persona.
La Biblia reconoce también las tres concupiscencias (7) pero tiene una visión esperanzadora y un horizonte más adecuado al ser humano. Cristo mismo está consciente del deseo y las concupiscencias (8) que nacen del interior, y orientan a la persona a actuarlos. En su interior, en su núcleo sacro o corazón, se fraguan realmente estos deseos. Los 3 maestros de la desesperanza consideran como criterio absoluto y núcleo definitivo del Hombre, de la antropología y de la ética del comportamiento, a esas concupiscencias.
En la Biblia, los tres factores son importantes para comprender al ser humano, sus acciones y su valor moral. Pero considera que lo que empieza en los deseos del corazón y luego se podría abandonar a la fuerza de la concupiscencia, es redimible. (6). Lo cual es liberador. El ser humano puede recuperarse. Puede tomar consciencia de sí y de los demás, es uno de sus privilegios humanos. Con la inteligencia y razón puede llegar a la verdad y hacer un juicio. Con la autodeterminación de la voluntad consigue mucho de lo que se propone, con empeño y perseverancia. Con el afecto puede inclinarse a todo lo que entiende como amable, bello y verdadero. Con la conciencia percibe las opciones morales y se puede dirigir hacia el auténtico bien (7), todo lo cual manifiesta la constitutiva imagen y semejanza con Dios que tiene, aunque nublada por su naturaleza caída (Gen 3,4ss).
El ser humano posee un llamado interior que lo trasciende. Es algo que se origina más allá de su propia persona e iniciativa. (8) Es un llamado a realizar su dignidad, y a superar esa condena injusta que le han hecho. (9) El Hombre siempre ha llegado a lamentar la esclavitud que lo destruye, y también a los otros.
La capacidad de recuperación, es capacidad de redención. Algo en que no creen los maestros de la desconfianza. El hombre no se encuentra en un irreversible e irremediable estado dominado por la concupiscencia, aunque ésta lo aqueja. Puede llegar a ordenar sus energías instintivas y tendencias. Se rehabilita como en terapia si hace parte de su vida todo aquello que justamente se opone a la concupiscencia (10), sabiendo que su libertad interior busca la realización plena del don de sí mismo, en la verdad. (11) Necesita darse totalmente, como persona. De otra manera no llega a ser feliz.
Tenemos derecho a comprender y realizar eficazmente este llamado interior a la redención y a la realización. ¿ Cómo es posible dirigir eficazmente estas fuerzas ?
Es importante saberse llamado, con fuerza, por el Amor.
Hay un llamado externo al corazón del ser humano. Cristo desde el Evangelio lo mueve a vivirlo, desde el interior. Pero también hay un reclamo interior en la conciencia humana, eco de la Creación Originaria de Dios, desde el Principio (Génesis), aún en los que no han conocido el Evangelio. Cristo apela a la fuerza originaria (gracia) del misterio de la Creación (12). SU llamado se hace fuerza restauradora de la Redención, que actúa eficazmente en los Sacramentos instituídos por El. La naturaleza originaria del ser humano y la eficacia de la redención constituyen el más profundo impulso del corazón. La dignidad humana es reconocida en algunas expresiones del Nuevo Testamento como la que considera que somos "Templos del espíritu" (13), una unidad constitutiva del cuerpo y el espíritu.
¿ Quién no se siente impelido a conseguir con todas sus fuerzas todo lo más noble y bello de la vida, de la entrega personal, y el amor verdadero ? (14)
La antropología adecuada es integral y demuestra las antítesis a las teorías de los maestros de la desesperanza. Revela una visión más adecuada del ser humano y sus posibilidades. "Nadie debe verse irrevocablemente acusado y dado a la preda de la concupiscencia…, sino que es importante para todos sabernos llamados personalmente." (15)
Descubrir la dignidad, es descubrir lo que es ser persona, un ser llamado; llamado con fuerza, por el Amor.
La triple fuerza positiva con la que cuenta el hombre proviene de Dios: la obra del Creador (en la fundamental y constitutiva imagen y semejanza Trinitaria); la redención del Hijo (el llamado del Evangelio y la acción eficaz de los 7 Sacramentos); y la Vida, la Verdad y el Amor que proceden del Santo Espíritu de Dios, que posibilitan el hombre y la mujer nuevos. Pero no en la soledad individual, sino en la comunión ecclesiae de las personas, en verdad y en el amor.
Esther M. Sousa es Directora Ejecutiva Auxiliar de Vida Humana Internacional.
(1) Juan Pablo II, traducido de: "Uomo e Donna lo creó", La catequesis sobre el amor humano, XLVI, 1, Libreria Editrice Vaticana, 1992; (2) Ibidem, nota bibliográfica #3: S. Freud, "Abrib der Psychoanalyse. Das Unbehagen der Cultur, Fischer, Frankfurt/Hamburg, 1955, p.74-75) (3) Dr. Judith Reisman, "Kinsey, Sex and Fraud", Introduction, Huntington Publishers, 1990 (4) Dra. María Gónzalez, "¿Porqué tantos abortos en Cuba?, biblioteca de artículos de VHI. (5) Margaret Sanger es la fundadora de Planned Parenthood; solicitó "eliminar las malas hierbas humanas, acabar con la caridad, segregar a los retrasados mentales y a los incapacitados y esterilizar a los de las "razas genéticamente inferiores", cita de: "Planned Un-Parenthood", folleto de HLI; (6) William A. Donahue, "¿Qué es la "cultura" de la muerte?", traducido de "Qualifying the Culture of Death", Revista Catalyst, Nov.1995: se encuentra en www.vidahumana.org/vidafam/muerte/que-es.html; (7) I Juan 2, 16; (8) I Juan 3,20; (9) Mateo 5,27-28; (10) La Red de ayuda a la mujer: los centros de ayuda en crisis de embarazo, la sanación del síndrome del Postaborto; el programa de castidad para personas con orientación homosexual, la rehabilitación de la prostitución para mujeres y niños, el aprendizaje de la planeación natural de la familia, la educación de los jóvenes a la castidad y otros programas han probado éxito; (11) Juan Pablo II, Ibidem, XLVI, (12) Juan Pablo II, Carta a las Familias, #14; (13) I Cor 3,16 (14) La Dra. Von Hildebrand lo explica en su charla sobre los Aspectos psicológicos de la sexualidad: Valores y responsabilidades, charla durante el Congreso de VHI en Miami, publicada en Escoge la Vida, mayo-junio de 1990; (15) Juan Pablo II, Catequésis sobre el amor humano, XLVI, 6.
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