Desde 1986 viene celebrándose todos los años en Argentina el Encuentro Nacional de Mujeres. La idea surgió de algunas participantes a la Conferencia de la ONU sobre la Mujer, que tuvo lugar en Nairobi, en 1985. Estas organizadoras pertenecen al feminismo más radicalizado de nuestro país.
En los talleres de estos Encuentros se utilizan verdaderas técnicas de "lavado de cerebro", mediante la apelación a los sentimientos y a testimonios "prefabricados". Las organizadoras se han reservado siempre la designación de las coordinadoras y la redacción de las conclusiones.
Obviamente, de las once ediciones anteriores, pese a realizarse en diversas ciudades, las conclusiones y necesidades que se siguen siempre han sido las mismas: despenalización y legalización del aborto, matrimonio entre homosexuales y lesbianas (pudiendo adoptar niños), legalización de la eutanasia, legalización de la fecundación artificial, reparto gratuito de anticonceptivos en los hospitales (a lo que eufemísticamente llaman "salud reproductiva"), educación sexual en las escuelas, etc., todo ello entremezclado con críticas al modelo económico vigente.
Con estos antecedentes, se realizó, en la ciudad de San Juan, el XII Encuentro Nacional de Mujeres, los días 7 al 9 de junio de 1997. Antes de comenzar, una docena de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) solicitaron a las organizadoras que el Encuentro fuera democrático, para lo cual exigían que fuese gratuito, que se permitiera el ingreso de periodistas, y que las moderadoras de cada taller debían ser elegidas por las participantes al mismo. La respuesta fue negativa, porque significaba para las feministas radicalizadas perder el control del Encuentro.
La Legislatura de San Juan había declarado de interés legislativo este XII Encuentro, y al tomar conocimiento del manejo autoritario y antidemocrático de las organizadoras, aprobó la Declaración nº 12, el 6.6.97, por unanimidad de los representantes (diputados de cuatro partidos políticos diferentes), por la que en 10 puntos pedían, entre otras cosas:
"La vida humana debe ser tutelada desde la concepción... debiendo por ello rechazarse toda forma de atentado contra ella, como el aborto y la eutanasia"; "debe repudiarse todo intento de condicionar la ayuda económica internancional a la aplicación de determinados planes de control de natalidad"; "toda política de orientación sexual que se implemente debe estar indisolublemente vinculada con el amor, desalentándose las prácticas homosexuales, la prostitución, la autosatisfacción sexual, la utilización de la mujer como objeto sexual y toda otra forma que materialice el acto sexual como acto de puro placer o de comercio".
Esta Declaración significó la pérdida total del apoyo político al XII Encuentro tal como las feministas radicales lo organizaron.
Ante la falta de garantías para el desarrollo del Encuentro, un grupo de 3.000 mujeres, pertenecientes a una treinta ONG de San Juan, La Pampa, Mendoza, Corrientes, Córdoba, Buenos Aires, etc., se autoconvocó para realizar el Encuentro en los locales del Ferro Urbanístico de la ciudad de San Juan. Mientras tanto, las feministas radicalizadas inauguraron su Encuentro en el Estadio Cantoni, con 4.500 asistentes a dicho acto, entre las que se encontraron muchas que, al ver la manipulación que allí se ejercía, se fueron al Encuentro del Ferro Urbanístico. Entre las desconformes estuvieron las mujeres indígenas, que manifestaron su desagrado al percibir que las feministas radicales las habían "usado".
Por la tarde del 7 y todo el día 8, se desarrollaron los talleres, con el mismo temario. En el Ferro Urbanístico, las ONG autoconvocadas tuvieron más de 3.000 participantes; los de las feministas radicalizadas en ningún momento llegaron a esa cifra. El día 8 al mediodía se realizó la marcha y concentración de las autoconvocadas de Ferro Urbanístico, en la plaza central de la ciudad. Contó con la participación de muchas legisladoras y funcionarias gubernamentales de distintas provincias, en un clima festivo y familiar. A la noche, se realizó la marcha de las feministas radicales, con sólo una diputada presidiéndola; la caminata estuvo teñida de insultos, de bronca y tristeza.
El día 9 de junio se leyeron las conclusiones de los talleres. En el autoconvocado de Ferro Urbanístico, por unanimidad se defendió la vida desde la concepción hasta la muerte natural, se declaró falsa la perspectiva de género, se valoró el matrimonio indisoluble como la única forma digna de unión entre sexos, se pidió el archivo de los proyectos de ley de fecundación artificial, del aborto, de la eutanasia y salud reproductiva. En cambio, las conclusiones de los talleres de las feministas radicalizadas mostraron opiniones divididas en todas estas cuestiones.
La síntesis es muy positiva: a) el feminismo fundamentalista ha perdido el dominio absoluto que tenía del movimiento de mujeres en Argentina; b) hay grupos numerosos y bien organizados de mujeres que respetan la vida y la dignidad humana en todo nuestro país; c) el feminismo radicalizado está profundamente dividido entre las feministas "pensantes", las más fundamentalistas-, las que pactaron con el sistema a cambio de ventajas económicas -que son las organizadoras de estos Encuentros Nacionales de Mujeres-, las lesbianas y prostitutas -que sólo atienden a sus reivindicaciones sectoriales y son muy cuestionadas porque desprestigian al resto-, y, por último, las feministas de izquierda- que reivindican sólo cambios en la política económica.
Podemos concluir, afirmando que la repercusión del XII Encuentro Nacional de Mujeres de la Argentina será histórica, ya que ha quedado en evidencia que las feministas radicales constituyen tan solo una minoría, y que han emergido profundas diferencias entre ellas. Es razonable pensar que este hecho es el comienzo de la decadencia definitiva del feminismo fundamentalista argentino.
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