El pasado 30 de diciembre de 1998, Monseñor Edward Kavanagh, párroco de la Iglesia Santa Rosa, en Sacramento, Estado de California, declaró la excomunión automática según el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, del nuevo gobernador de ese estado Gray Davis, debido a su promoción del aborto. La declaración se encuentra en una carta, hecha pública, que Monseñor Kavanagh le escribiera al Rabino Brad L. Bloom, partidario de Davis. La carta de Monseñor Kavanagh fue escrita en respuesta a una invitación, por parte del Rabino Bloom, a participar en un encuentro ecuménico el 3 de enero de 1999, para inaugurar el gobierno de Davis, elegido el pasado 3 de noviembre de 1998. En términos claros y contundentes, el prelado no dejó duda alguna acerca del extremismo proabortista del mandatario, quien "promueve públicamente la violencia --la mayor violencia a sangre fría que existe: matar a seres humanos no nacidos y a otros parcialmente nacidos" (refiriéndose al aborto de nacimiento parcial). Monseñor Kavanagh añadió que por todo ello Davis "ha hecho caer sobre sí la excomunión automática de la Iglesia Católica". (Fuente: Dan Engler djengler@ix.netcom.com.) A continuación reproducimos en español el texto completo de la carta:
30 de diciembre de 1998
Rabino Brad L. Bloom, Presidente
Sacramento Interfaith Service Bureau
(Oficina de Servicios Interreligiosos de Sacramento)
3720 Folsom Boulevard, Sacramento, CA 95816
Estimado Rabino Bloom:
Su invitación del 24 de diciembre a participar en un evento inaugural, la mañana del domingo 3 de enero de 1999, para el Gobernador electo Gray Davis, me causa un profundo pesar y constituye para mí un grave insulto.
Seguramente Ud. sabe que Gray Davis promueve públicamente la violencia --la mayor violencia a sangre fría que existe: matar a seres humanos no nacidos y a otros parcialmente nacidos. Davis ha proclamado incesante y obsesivamente su compromiso con el aborto a petición, sin límites y pagado por los contribuyentes en sus anuncios políticos televisivos, en las declaraciones de sus posturas para su campaña política, en debates y aún en su sitio en la Internet. Davis obligaría a todos los contribuyentes de California, incluyendo a todos los obispos católicos, sacerdotes y laicos, a ser sus cómplices en el pago de más de 100.000 abortos al año subvencionados por Medi-Cal [dinero del Estado de California para gastos médicos de personas de bajos recursos], de los aproximadamente 300.000 a 400.000 abortos anuales que se llevan a cabo en este Estado.
Ayer mismo, martes 29 de diciembre de 1998, en la página A3 del diario Sacramento Bee, se anunció que Gray Davis ha nombrado a la proabortista militante Susan Kennedy, que ha servido durante seis años como directora ejecutiva de la Liga para la Acción en Pro del Derecho al Aborto de California (CARAL) , para que "dirija su gabinete" y para que "sea una asesora cercana a Davis, que organice reuniones del gabinete y que actúe como enlace entre el gobernador y los secretarios de las agencias". No cabe imaginarse un fortalecimiento más extremadamente profundo del movimiento a favor del aborto que éste en el gobierno de Davis.
Asumir que cualquier católico auténtico, y en particular, un sacerdote y párroco, violaría la enseñanza moral de la Fe Católica y el fundamento mismo de los derechos humanos, y traicionaría y escandalizaría a los fieles al participar en un evento político dedicado a un líder del Holocausto Estadounidense, constituye un desatino. Cualquier sacerdote y párroco católico que públicamente le rindiera honor y aprobación a Gray Davis sería objeto de severas penas y con todo derecho también de la justa denuncia y severa censura de, no sólo los católicos, sino también de todos los que defienden el derecho a la vida.
Yo nunca consideraría, ni remotamente, la posibilidad de participar en ningún evento político que fuese anti-semítico o antivida. Pero consideraría más injurioso aún invitarle a Ud. o a cualquier otro rabino, sacerdote, ministro, pastor o líder religioso a participar en ese tipo de evento. ¿Cómo es posible entonces que Ud., de forma tan casual, me haya invitado a mí, y asumo que también a muchos (si no a todos) los demás sacerdotes de la diócesis o del área de Sacramento?
Ud. debe saber también que nuestro Obispo de Sacramento, Mons. William K. Weigand, ha hablado firmente y a menudo en contra de la matanza de seres humanos inocentes y que nosotros lo apoyamos totalmente. A Gray Davis y a su comité inaugural se les negó, y con toda razón, el uso de la Catedral del Santísimo Sacramento para este evento (consulte el Sacramento Bee, del 25 de noviembre de 1998, p. A4). También aplaudimos a los cinco católicos que escribieron cartas al editor explicando el porqué a Gray Davis se le negó con todo el derecho el uso de la Catedral (Sacramento Bee, 13 de diciembre de 1998, Forum 4).
Todo ello me hace recordar lo que hizo el Papa Pío XI cuando Adolfo Hitler, el reconocido líder de Alemania, visitó Roma en 1938, antes de la Segunda Guerra Mundial y antes de que Hitler fuese reconocido mundialmente como un monstruo genocida. Pío XI ordenó que todos los museos del Vaticano con todos sus tesoros fuesen cerrados durante la visita de Hitler, para negarle cualquier posibilidad de una apariencia de aprobación o aceptación (por medio de fotografías noticiosas, etc.). Es más, el Papa se refirió a Hitler como "la peste nórdica", y para evitarlo y expresarle su repulsa el Sumo Pontífice salió de Roma.
En años recientes, el Papa Juan Pablo II publicó una carta encíclica, "El Evangelio de la Vida". El pasado mes de noviembre, los obispos católicos de Estados Unidos expresaron su apoyo a esta encíclica por medio de una declaración titulada "Vivir el Evangelio de la Vida: Un reto para los católicos estadounidenses". En esta declaración se afirma lo siguiente: "La excomunión afecta a todos aquellos que cometen este crimen [del aborto] y que tienen conocimiento de la pena correspondiente, y ello incluye a los cómplices sin cuya ayuda el crimen no se hubiera cometido. El propósito de la pena...es lograr que la persona adquiera plena conciencia de la gravedad de un pecado particular y así fomentar un genuino arrepentimiento y una genuina conversión".
Ciertamente, los políticos como Gray Davis, que no sólo proclaman un derecho universal al aborto, sino que además exigen que los contribuyentes sean cómplices fiscales del holocausto del aborto, son responsables por el hecho de que en California en la actualidad el índice de abortos sea el doble del resto de la nación, casi la cuarta parte de todos los abortos que se practican anualmente en Estados Unidos. Está claro que Gray Davis, al promover lo que el Papa ha llamado la "Cultura de la Muerte" y al exigir que los contribuyentes subvencionen los abortos, ha hecho que sobre él caiga la excomunión automática de la Iglesia Católica.
En California, el aborto se caracteriza por un aspecto fuertemente racista y genocida. Las clínicas de abortos están desproporcionadamente ubicadas en los sectores de las ciudades donde residen hispanos, personas de bajos recursos y de la raza negra, especialmente en Los Angeles. El aborto se anuncia en español, precisamente para lograr que las jóvenes hispanas (especialmente las católicas) indocumentadas y de bajos recursos sean víctimas [de esta industria]. Los fondos de Medi-Cal constituyen un fuerte incentivo económico para los ambiciosos dueños de estas clínicas.
Me siento en el deber de pedirle que reconsidere su promoción de la inauguración política de Gray Davis y que inmediatamente envíe una carta expresando su pesar a todos los sacerdotes y párrocos católicos que Ud. ha invitado y animado a participar en esta farsa.
Atentamente,
Monseñor Edward J. Kavanagh
P.D. "No es lícito que los que gobiernan los pueblos y promulgan leyes echen en olvido que es obligación de la autoridad pública defender la vida de los inocentes con leyes y penas adecuadas, y esto tanto más cuanto menos pueden defenderse aquellos cuya vida se ve atacada y está en peligro, entre los cuales, sin duda alguna, tienen el primer lugar los niños todavía encerrados en el seno materno. Y si los gobernantes no solo no defienden a esos niños sino que con sus leyes y ordenanzas dejan de obrar y, por lo mismo, los entregan en manos de médicos o de otras personas para que los maten, recuerden que Dios es Juez y vengador de la sangre inocente que clama de la tierra al cielo" (Pío XI, Carta Encíclica Casti connubii sobre el matrimonio cristiano, cf. Génesis 4:10).
Invitamos a todos a escribir cartas de apoyo y agradecimiento a Monseñor Kavanagh por su valiente defensa de la vida humana. Diríjase (en inglés o español) a: Monsignor Edward J. Kavanagh, St. Rose's Catholic Church, P.O. Box 5037 - Oak Park Station, Franklin Blvd. at 38th Avenue, Sacramento, CA 95817, USA.
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